
Pronto, de todos
nosotros, de mi, de ti,
nada quedará.
II
No menosprecies
la fortuna de ver a
tus hijos vivos.
Ayer, por fin, uno pudo trabajar todo el día en este poema, en esta impostura. Harto del trabajo, cansado, se aisló del entorno y dedicó la mente a variar sobre estas líneas. Fue casi un placer. Sobre todo, una fuga.