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19 de enero de 2016

"Viga" de Gsús Bonilla


Y, coincidiendo con la publicación de Contra Visconti, llega por correo un ejemplar del nuevo libro de Gsús Bonilla, Viga, editado por las Ediciones Liliputienses de José María Cumbreño cuyas realizaciones, dicho sea de paso, son cada vez más cuidadas y atractivas.

Viga es, como dirían los críticos, "Gsús en estado puro". Los ejes temáticos de su poesía, la pobreza, la violencia, la represión política, la dureza de la cotidianidad, el momento casi redentor - podría decirse - del amor, la melancolía... vuelven a aparecer pero abordados en esta ocasión quizás sin la compasión de sus primeros libros, de Ovejas... sobre todo. Uno tiene la impresión de que ahora pesa más la acidez expositiva de Comida para perros aunque la ternura no ha abandonado por completo la composición de las situaciones. Asimismo, el estilo, que se había ido desplazando de la narratividad y coloquialidad de sus primeros textos hacia la exploración de formas más herméticas, parece haberse situado en este libro en una suerte de coexistencia pacífica de lo heterogéneo que, francamente, promete. Pero claro, quien escribe esto no es un observador demasiado objetivo: tengo debilidad por su obra y su persona.

Con todo, dejo aquí este poema para sustentar mis afirmaciones y legitimar la aspiración de que el juicio que acabo de emitir no sea peyorativamente subjetivo:

"EL CESTO

Todas  las manzanas
están podridas.

Si no lo crees
que venga Dios
y lo vea... o que se las coma."

28 de septiembre de 2015

De Gsús, Jordi y Eduardo




La tensión que se ha vivido estos días en Catalunya ha hecho que dejara en el tintero para cuando hubiera un poco más de sosiego, hoy por ejemplo, que Gsús Bonilla me envió ya hace unos días su último manuscrito, Viga, para que hiciera una lectura crítica como hice en el pasado con otros textos suyos: un honor y un placer. Y hoy he recibido otro correo suyo informando de la publicación de Gsusitos, una colección de haikus escritos entre 2013 y 2014, que se puede descargar gratuitamente aquí, y que se presentará el próximo 3 de octubre a las "19:30h, dentro la programación de 'A Sangre' (Feria de mercado libre editorial), en la Fundación veintiséis de diciembre, calle Amparo 27, Madrid". Envidiable productividad, de verdad.

También hace unos días Jordi Alsina, a quien por cierto tengo muchas ganas de ver, comunicaba por correo electrónico que tiene nuevo proyecto de micromecenazgo en marcha: (A)ïllat, un conjunto de relatos y artículos sobre Creta y Grecia a partir de su experiencia durante más de siete años en aquellas tierras. Buen observador de la realidad helénica y dotado para la reflexión atenta a los detalles y los matices, estoy convencido que el volumen será cualquier cosa menos insustancial. Se puede contribuir a la publicación del volumen aquí.

P.S: Por cierto, nada mejor que charlar con Eduardo Moga, esta mañana en una terraza de la Plaça del Sol, sobre lo sucedido ayer y en los últimos meses en el Principat, para cubrir con un manto de humor y distancia crítica algo que, visto desde tan cerca, no tiene ni la más puñetera gracia.

8 de marzo de 2015

Noticias de Gsús Bonilla


El otro día, por correo, recibí noticias de uno de mis poetas preferidos: Gsús Bonilla. Durante mi última visita a Madrid para presentar Las vidas de las imágenes, hace ahora un año, cenamos con Ana Cañamares, con quien habíamos emprendido la tarea de darle forma final a una Antología de homenaje a las Brigadas Internacionales que ahora está dando sus últimos pasos. Entonces me habló sobre Comida para perros, que poco tiempo después publicaría Baile del Sol, el libro en el que había estado ocupado los últimos meses y en el que todavía trabajaba dándole los últimos retoques. Por lo que explicó, uno intuyó - y más adelante comprobó - que suponía una arriesgada y difícil apuesta de renovación de su lenguaje poético que no hacía sino reafirmar su viva visión de éste. Pues bien, el reconocimiento a su valentía le ha llegado de muchas formas en la República de las Letras, aunque quizás menos de las que uno esperaba, pero en su correo me comentaba que su poemario ha sido incluido entre los finalistas del Premio de la Crítica de este año, un galardón al que ya optó con Ovejas esquiladas que temblaban de frío. Una buena compensación a esa relativa falta de atención  que ha tenido el volumen.

Por otro lado, también me comunicaba que ya está en circulación su último proyecto: un singular homenaje a Leopoldo María Panero que lleva por título El del medio de los Panero [Las apariciones apócrifas de Leopoldo María Panero] editado por Lupercalia y que cuenta con colaboraciones de Alberto García-Teresa, David González, Esteban Gutiérrez y otros. Dejo aquí el enlace al Blog de libro y al Booktrailer.

P.S: Por cierto, uno no puede evitar sentir envidia (que le gustaría considerar "sana") por este libro en el que le hubiera encantado participar. Habría sido una buena ocasión para continuar trabajando sobre un poema que escribí hace algunos años en el que injertaba unos versos de Panero en otros de Brines y que permanece en el cajón (es un decir) en espera de encontrar su finalización y su lugar posterior. Mas la vida en la periferia y el aislamiento en el que uno vive en la República han hecho que ni siquiera se enterara del proyecto. Una oportunidad perdida, como tantas...

8 de junio de 2014

Escribe Stephan Lebert


"... los criminales sólo tenían miedo a ser descubiertos y condenados. Desde el punto de vista psicológico hay que entenderlo así: el asesino se realizaba en sus hechos; la víctima quedaba destruida por esos hechos en todo lo que quería, y todavía quiere, realizar. Dicho de forma más cínica: torturar tiene muchos menos efectos secundarios que ser torturado (...)

Es muy sintomático lo que cuenta Marcel Reich-Ranicki en su autobiografía... que la primera persona que en la Alemania de posguerra le preguntó, a finales de los años sesenta, por sus vivencias en el campo de concentración, fue una periodista llamada Ulrike Meinhof, la que acabaría siendo famosa terrorista" (Norbert Lebert & Stephan Lebert, Tu llevas mi nombre, trad. de Juan María Madariaga, pp181, 184-185).

Viene muy a cuento, por cierto, de Comida para perros de Gsús Bonilla...

4 de junio de 2014

El nuevo libro de Gsús Bonilla


Por correo, Gsús Bonilla me comunica que su nuevo libro, Comida para perros, publicado por Baile del Sol, ya está en la calle y que el próximo sábado, a partir de las 20:00h, en la librería La esquina del Zorro (c/Arroyo del Olivar, 34), añade, "daré comienzo a una nueva propuesta literaria en la que llevo trabajando desde hace un par de años; se trata de un cuaderno de prosa poética, escrito desde la angustia y la ansiedad en las que nos sitúan aquellas atmósferas generadas por el poder para producir miedo". De la presentación se encargará nuestro común y querido Esteban Gutiérrez "Baco". Asimismo, tiene programadas dos firmas en la Feria del Libro de Madrid, en Parque del Retiro: "la primera será el miércoles día 4 en la Caseta 191 de la librería Muga, y la segunda el domingo 8 en la Caseta 71 de la librería La Marabunta; ambas entre las 19:00h y 21:00h".

Leí una parte del manuscrito de este nuevo libro de Gsús y me pareció una propuesta arriesgada pero seductora. Gsús es un poeta que no se conforma con las líneas que se (le) marca(n) y trabaja constantemente nuevas estrategias expresivas. En esta ocasión, hasta donde sé, se construye una voz poética bien distinta a la que estábamos habituados, menos discursiva y narrativa, más asbtracta y verbal sin caer en ese hermetismo de supermercado o de "todo a cien" que hace del trapecismo lingüístico su medio y su fin. Espero el libro con verdadero interés, como siempre lo he hecho con todos sus textos desde que lo conocí hace cinco años. Por algo es uno de mis poetas preferidos.

19 de febrero de 2014

Manuscritos



De Madrid no se trajo uno sólo vivencias. También manuscritos y proyectos. Entre las manos, es un decir porque sería más correcto precisar "en el Escritorio de mi ordenador", está el manuscrito del nuevo libro de Gsús Bonilla que, en principio, publicará también, como Contra Visconti, Baile del Sol este año. Ya fuimos compañeros en Bartleby, con distinta memoria aunque no tan diferente suerte y, si todo sigue su curso, lo volveremos a ser. Espero que en esta ocasión la experiencia le deje a uno mejor sabor de boca. También está en ese lugar virtual, pero muy real, el último trabajo de David Vázquez. Han ido a parar a la misma zona, el medio oeste de la pantalla, donde está ya desde hace algunas semanas, esperando el momento de hincarle el diente, la nueva novela de mi hermano, sin título definitivo todavía. Se acumulan los deberes.

Y, con los manuscritos, vino de Madrid el impulso final para el volumen dedicado a las Brigadas Internacionales que Ana Cañamares empezó a mover hace un par de años y al que uno se incorporó después. Un proyecto que ante el silencio de "La oveja roja" deberá ver la luz digitalmente. Primero en un Blog dedicado al proyecto que Ana está montando y después seguramente en Bubok. Gsús se ha sumado y está preparando la portada. Hay que decir que en la nómina de la Antología figuran, además de Ana, Gsús y el que escribe, David González, Laura Casielles, Carlos Salem, David Eloy Rodríguez, Ángel Guinda, Luis Luna, Miguel Ángel García Argüez, Alberto García-Teresa, Matías Escalera Cordero, Fernando Sabido, Francisco Redondo, Miguel Pastrana, Mirta Núñez Díaz-Balart, Nuria Rovira Ayuso, Jesús Vicente Aguirre, Ángel González González, Antonio Díez Fernández, Mª Ángeles Fernández Jordán, Abel Aparicio, Sonia Fides, Mª Luisa de la Peña, Mikel Méndez, Esther Lapeña, Begoña Abad, Celia García López, Ana Vega, Lluís Pons Mora, Guido Guiri y Mª Jesús Silva García.

18 de febrero de 2014

Presentación en Madrid y Cézanne


Nuevo fin de semana en Madrid a cuenta de la presentación de Las vidas de las imágenes en el bar-librería "La Marabunta" pese a que esta vez la ciudad nos brindó lluvia y frío en lugar del sol que hasta ahora nos ha acostumbrado a ofrecer.

El viernes por la noche, de la mano de Esteban Gutiérrez ("Baco") que ofició como maestro de ceremonias, y de Gsús Bonilla, que tuvo la paciencia de encargarse de los problemas de logística (que no fueron pocos), presentamos Las vidas de las imágenes en "La Marabunta", un acogedor local de Lavapiés que suple con su encanto lo intrincado de su localización. Sin congregar a tanta gente como el de Barcelona, el acto no fue un fiasco como el de Valencia y fue un placer ver entre el público, junto a poetas consagrados (Ana Pérez Cañamares, Ángel Guinda o Gsús Bonilla) y a otros que alborean (David Vázquez o, ¡sí!, Jorge Sánchez López, mi homónimo - eso sí, más joven y con más cabello, vaya por delante -), a absolutos desconocidos que siguieron siéndolo una vez acabada la lectura. Unas cervezas y empanadas después, en ese barrio de la República de las Letras que atraviesa el Madrid de mis "amigos literarios", uno tuvo la impresión de que si, como leía el otro día en el cuaderno de Eduardo Moga, hay - o debería haber - una relación entre "enemigos literarios" y relevancia de la obra literaria, la que haya entre los "amigos literarios" y ésta, aunque seguramente es casi inexistente debido a la superioridad de la fuerza de lo negativo (Hegel), en aquellos otros sentidos más vinculados a la experiencia inmediata de vivencia de lo cotidiano puede llegar a ser tan intensa como para justificar esta probable carencia.

Al día siguiente nos esperaba una exposición de Cézanne que resultó decepcionante por la ausencia de una gran cantidad de obras fundamentales. Comparativamente, la muestra de su amigo Pissarro, que vimos hace poco, fue realmente representativa. Aquí, el esfuerzo de los organizadores por dar coherencia a la colección mediante la oposición "site/non-site", que podía haberse explicado más llanamente y con menos esnobismo postestructuralista en términos de "naturaleza viva/naturaleza muerta", acababa revelando la falta de demasiadas obras de su trayectoria. Es la segunda ocasión que una exposición en el Thyssen se muestra, al gusto de uno, como escasa y artificiosa. No sé si la institución de la baronesa ha consumido todo el crédito pero poco le falta teniendo en cuenta los precios que cobra.

Atendiendo la recomendación de mi querido Esteban, buscamos redención del disgusto con un estupendo cuarto de cordero asado acompañado de un gran Ribera del Duero, sugerido por Robert ya hace muchos meses, en un conocido restaurante de la ciudad. Unas verduras más flojas y un sorprendente sorbete de manzana con sidra les acompañaron dando inicio a una segunda parte de la estancia en Madrid presidida por el buen comer y el no menos importante buen beber. También hubo tiempo para otras actividades como la compra de libros de editoriales que apenas llegan a Barcelona (Origami o Baile del Sol), paseos o una visita a las casetas de la Cuesta de Moyano donde hallamos una antigua traducción del Para qué sirve la literatura (¡qué pregunta!) de Sartre y Simone de Beauvoir que adquirimos como curiosidad arqueológica.

Ahora, a esperar la próxima oportunidad.

7 de junio de 2013

De musas y realidades: Gsús Bonilla


Parece que a uno le hubieran abandonado las musas si efectivamente tuvieran algo que ver: hace casi ocho meses que no consigue escribir un solo verso. Pero es que la sequía afecta, y eso es más preocupante todavía, a la lectura. Los libros de poemas pendientes continúan apilados en una esquina de la mesa de trabajo. Las lecturas de documentación para la novela en la que estoy trabajando y la prensa digital son los únicos textos que logro digerir.

Con todo, la noticia de la próxima publicación de aMoremachine, el nuevo poemario de Gsús Bonilla, una de cuyas primeras versiones tuve el honor de leer y comentar con él, parece haberle sacado a uno del marasmo de acero envuelto en banderas en el que vive. Pronto tendré un ejemplar que espero sirva para volver a leer poesía y, quién sabe, igual a escribir algo...

10 de marzo de 2013

Manuscrito de Gsús Bonilla


Octavio Paz, Álvaro Valverde y Kepa Murúa siguen ahí, sobre la mesa, esperando su turno desde hace meses para ser leídos. Pero no hay manera. No alcanza uno la serenidad suficiente para leer poesía como debería leerse, lentamente. No obstante, la llegada del nuevo manuscrito de Gsús Bonilla y su petición de lectura, van a obligarle a uno a acomodar el tiempo al verso y no a la inversa. Es lo que tiene el aprecio por las personas a las que uno conoce. Que resulta difícil dar largas o negarse. Hoy leeré poesía cueste lo que cueste. A ver si con ello Paz, Valverde y Murúa reciben el trato que merecen de una vez.

27 de enero de 2013

En Madrid



Viernes y sábado en Madrid y, en la noche del viernes, presentación en "Cuchuffo" de Bajo la lluvia. La sala del bar de Lavapiés es un espacio acogedor, con un cierto aire art-déco, ideal para charlar y leer algo de poesía sin atragantarse. Lo mejor, aparte de poder tener por fin en las manos la edición ciertamente hermosa del libro, la compañía: unas horas con Esteban Gutiérrez, Maria Jesús Silva, Gsús Bonilla, Ana Cañamares y, por supuesto, José Naveiras que dieron para risas, reflexiones, observaciones y, sobre todo, para disfrutar de grandes dosis de bondad y auténtica cordialidad. Agradecer, de paso, a todos los asistentes su presencia y su paciencia y, entre ellos, especialmente a Bolo y Eva Gallud por ocuparse de la infraestructura del acto y a Gsús por dedicar tiempo y esfuerzo a preparar el texto de la presentación.

Uno es consciente de la idealización que hay detrás pero Madrid se me aparece cada vez más como una ciudad acogedora en la que desearía vivir. Supongo que como a algunos de ellos les pasa con Barcelona.

21 de enero de 2013

Para distraídos, amigos, benevolentes, ociosos, etc.


Pues nada, que habiendo libro nuevo es de costumbre presentarlo. En este caso, Bajo la lluvia, que inaugura la colección "Visual Poética" de LVR]ediciones, se presentará el próximo viernes 25 en Madrid. El acto tendrá lugar a las 21:00 en el bar "Cuchuffo", en Lavapiés, C/ Argumosa 12, y nos acompañará como maestro de ceremonias Gsús Bonilla. Será un placer veros por allí. Hasta entonces los que podáis.

29 de septiembre de 2012

Siete años


Un día como hoy, hace siete años, mi madre llamó. El Hospital nos comunicaba que mi padre estaba "muy malito". Era una expresión tierna. Lloviznaba. Cuando llegué, la doctora dijo, piadosamente, que acababa de fallecer. No debió ser así pero da igual. No cabe reprochar ciertas mentiras.

Hoy llueve con fuerza pero el cielo ofrece un similar aspecto plateado. Algunos detalles de aquel día tienen un relieve claro, están bien perfilados en el recuerdo. Otros son brumosos. Muchos se han perdido ya. Pero con esfuerzo puede uno retroceder a la más antigua memoria: la de la propia infancia y hacer valer los versos de Gsús Bonilla (mi Padre, el rey)

"mi Padre, el rey, el más elegante de todos,
presumía de monarca; tenía un universo por corbata"

24 de septiembre de 2012

Gsús Bonilla y José Naveiras


El correo postal y el electrónico traen noticias de amigos. Por el último me entero que José Navieras publicará en breve su primera novela, Memorias del cementerio, una novela negra que incluye una banda sonora recomendada para escuchar mientras la lees. A ver. La BSO tiene buena pinta.

El correo clásico, por su parte, me trae la para uno muy esperada nueva obra de Gsús Bonilla, mi Padre, el rey, editada por ese empeño soberbio que lleva el poeta Jorge Espina, Ediciones La Baragaña. Leí la primera versión de este texto sorprendente y que para muchos supondrá una sorpresa y para otros una decepción por su aparente abandono de un cierto "tono". Si así sucede será porque se valora más la adscripción a un determinado "club" que el propio texto, lo cual dirá más bien poco de quien lo haga. Se trata de un trabajo excelente.

28 de noviembre de 2011

Ovejas esquiladas que temblaban de frío (y II)

Miedo, pobreza y memoria. Toda una topología que no agota, por supuesto, ni la geología ni la geografía del texto pero sí da cuenta del estrato que a uno más le ha interesado.

Miedo de la pobreza de la memoria ("lo intentas / lo sigues intentando / y al millón de veces / la imagen / empieza a ser borrosa" - "Intentos");

miedo de la memoria de la pobreza ("porque el hambre pesa como dios. / a veces / cuando lo pienso / oigo al buitre / que grazna suave, /como un susurro. / te clavaste ahí, entre mis ojos; / estoy convencido de que muchos / tienen miedo como yo, / la niña no" - "Todos");

memoria del miedo de la pobreza ("y los reyes mágicos / pasaron de largo. / estaban sucios. / con polvo de sangre, / salpicados de miedo. / los zapatos / también" - "Día de Reyes");

memoria de la pobreza del miedo ("el hilo del odio es de débil algodón. / la sinrazón y el miedo / hicieron equilibrios entre halos de fino alambre. / ella, / en el retrete, / está cosida a puñaladas" - "Apunte sobre el amor");

pobreza de la memoria del miedo ("el muerto al hoyo, la vida al hoyo / y los putos gatos / siguieron maullando año tras año. / podría extender mucho más este poema / pero es que desde entonces y hasta ahora / sigo teniendo mucho miedo" - "Sin0");

pobreza del miedo de la memoria ("y todo, todito todo, más de un siglo después / sigue igual, / las carrozas señoriales / siguen ocupadas / por los mismos seres despreciables que antaña / con la diferencia / de que hoy / manifiestan su alegría y satisfacción / ante este mismo panorama" - "epílogo. Seres tibios").

Y esta topología condensada, a modo de metáfora, en ese extraordinario y tierno poema que es "Tom Hanks", uno de los mejores que uno ha leído nunca:

"le vi en el paseo de los melancólicos, madrid.
al piecito del campo del aleti.

un cartón de vino
como un océano


con su isla


y con su naúfrago."

Por algo este libro ha sido finalista del Premio Nacional de Poesía...

26 de noviembre de 2011

Ovejas esquiladas que temblaban de frío (I)


Repetidas veces he hablado sobre Gsús Bonilla. Ya le pareció a uno, cuando no era ni la mitad de conocido que lo es ahora, uno de los poetas más interesantes que había leído. Y eso que en aquel momento apenas tenía una autoedición en el mercado y su Blog. Luego llegaron Ovejas esquiladas que temblaban de frío (2010) y Menú del día a día (2011) y un más que notable interés, en ciertos ambientes claro está, por su producción.

Uno escribió, y colgó aquí en su momento, algún apunte sobre Ovejas... pero se reservó más cosas que las que dijo a la espera que la burbuja, como tantas veces ocurre, se desinflara. Por Gsús básicamente. Él sabe las razones. Ahora, tras leer su nuevo inédito, un texto brillante que sorprenderá seguro a muchos (y puede que disguste a otros, no es el caso del que escribe) es un buen momento para recuperar las notas que guardé.

Como siempre Ovejas esquiladas... permite muchas lecturas (no infinitas pero sí numerosas) no tanto por la riqueza del texto como por la pobreza intrínseca de cualquier texto: por el hecho de que puede hilarse con otros dado que no atesora en su interior un núcleo dorado, puro e incontaminado que le impediría acercarse a otros textos. Es cierto que difícilmente se le podría poner en contacto con el Bhagavad Gita o con la obra de San Juan de la Cruz pero ello no en virtud de un centro diamantino sino de la distancia temporal y espacial que se establece entre agrupaciones de signos.

Una de las lecturas que a uno se le ocurrieron, aparte de la más obvia de la intertextualidad con el Pinocchio de Collodi, fue, por ejemplo, la organización tropológica del texto tomando como eje las figuras del color "azul" o el "gato", la singular disposición rítmica y tipográfica (que es además topográfica) de los espacios vacíos o los efectos de recepción logrados a partir de la singularidad y nimiedad de los acontecimientos y objetos descritos. También estaba rondándole a uno la obra de David González, obviamente, como también la de Antonio Orihuela o la de Jorge Riechmann, la tradición de la poesía narrativa en castellano o el contexto socio-político en el que puede insertarse la obra. Sin embargo, a la hora de tomar notas, uno se fijó en la recurrencia de tres figuras que aparecen en la mayoría de los poemas: el miedo, la pobreza y la memoria.

Miedo de la pobreza de la memoria, memoria del miedo de la pobreza, memoria de la pobreza del miedo, miedo de la memoria de la pobreza, pobreza de la memoria del miedo, pobreza del miedo de la memoria... Combinaciones múltiples en torno a esta tríada que uno destacó en sus notas y que sigue reteniendo al lado del gato y el azul.

14 de noviembre de 2011

Presentación de "Menú del día a día"


Gsús Bonilla me escribe:

"El próximo jueves 17 de Noviembre a eso de las 20:00h podremos compartir un rato de charla y poesía, junto con Ana Pérez Cañamares, Batania y un servidor, al hilo de la publicación, en este mayo pasado, de "MENÚ DEL DÍA...A DÍA" (Baile del Sol, 2011); este cuaderno de poemas de tan horroroso título, sin embargo con una excelente portada (Bárbara Butragueño), va acompañado de una selección textos que navegan, a partes iguales, entre las aguas tranquilas de la cotidianidad y las embravecidas de los conflictos sociales , y, sin embargo, naufraga, porque se pierde, en el océano excesivo de la poesía. Y no me enrollo más, lo dicho, si esa tarde no tienes nada mejor que hacer, me gustaría verte por allí, en La Marabunta, C/ Torrecilla del Leal, 32 (esq. c/ Buenavista) Lavapiés / Antón Martín."

Una presentación muy apetecible y más cuando uno está acabando el nuevo inédito de Gsús que es, sencillamente, excelente.

27 de octubre de 2011

Acuse de recibo: Gsús Bonilla y Juan Ramón Mansilla


Por partida doble. Vía electrónica Gsús Bonilla me envía su nuevo manuscrito para que le eche un vistazo "si puedes y quieres". ¡Cómo no voy a querer! Poder ya es otro cantar pero alternaré las sorprendentes Pagèsiques de Perejaume -el primer libro de poesía en catalán que leo en años, ¡qué ignorancia!- con su texto y con otro que me llega por correo ordinario: el nuevo poemario de Juan Ramón Mansilla, Una habitación en rojo, publicado por El Toro de Barro, que parece estará a la altura del sorpendente Fugaz, su anterior trabajo.

Gracias a ambos por devolverle a uno a la República de las Letras nuevamente.

6 de junio de 2011

Gsús Bonilla tiene nuevo libro en la calle


Gsús Bonilla, de cuyo Ovejas esquiladas que temblaban de frío uno tiene pendiente acabar unas notas y subirlas aquí, lo cual hará en breve, tiene nuevo poemario en las librerías: Menú del día a día, editado por Baile del Sol. Es una buena noticia. Gsús ha sido, de largo, el poeta que más le ha interesado a uno de los que han aparecido en los últimos dos años por el microverso poético.

Parece, a tenor de algunas notas en su Blog, que ya ha comprobado en carne propia las esclavitudes, hipocresías, servilismos y falsedades del negocio poético y que está harto. Siempre hay, no obstante, y uno habla por experiencia, algún editor, algún crítico, algún poeta y algún lector casi siempre desconocidos e inesperados que están dispuestos a alargarte una mano casi desinteresadamente o sin otro interés dominante que el artístico. Eso es suficiente para no abandonar por completo pero también para, al continuar, mantener una sana distancia.

Felicidades Gsús y que puedas mantenerte siempre tan íntegro sin vender tu alma a unas letras impresas...

9 de noviembre de 2010

9 de noviembre de 2010: poesía y espacio. Extremadura


Uno no ha sido nunca muy aficionado a las "literaturas nacionales". Tal vez por la formación filosófica inicial, cuando volví a estudiar literatura los cursos sobre literaturas de tal o cual país (o en su versión más morigerada, en tal o cual lengua) me resultaban indigestos. Tampoco me han sido nunca especialmente agradables las antologías acerca de la poesía congoleña o peruana o rutena o laosiana. No es ajeno a ello el uso perverso de la literatura por los nacionalismos y, peor, su contribución, a veces criminal, al desarrollo de sus versiones más totalitarias y sangrientas.

Con todo, que alguna relación entre la poesía y el espacio podría haber, mal que a uno le pese, me lo sugirió ayer apercibirme que Gsús Bonilla había nacido en Don Benito, Badajoz, Extremadura y que resulta que cuatro de mis poetas favoritos descubiertos en estos últimos años, Antonio Orihuela, José María Cumbreño, Alvaro Valverde y Gsús Bonilla son extremeños.

Por buscar una figura que los reúna y refuerce la idea de la comunidad dispar que los reúne en mi mente, de Alvaro Valverde admiro su esprit de finesse, de José María Cumbreño su esprit de géométrie, de Antonio Orihuela su "deconstrucción" de l'esprit y de Gsús Bonilla su "construcción" de un esprit.

¿Espíritu extremeño? Espero que más bien casualidad, percepción subjetiva, ordenación de lo diverso... La duda está sembrada. Suerte que Gsús vive en Madrid desde hace mucho...

8 de noviembre de 2010

8 de noviembre de 2010: presentación del poemario de Gsús Bonilla


El poemario de Gsús del que ya he hablado se presentará en Madrid el día 10 de noviembre en la librería La buena vida. Como me gustaría estar allí pero seguro que no podré le deseo suerte a Gsús en su puesta de largo. Ese tipo de actos a uno siempre le dejan un sabor agridulce por su condición marginal pero espero que Gsús sepa abstraerse del contexto y disfrutarlo en lo que tiene de celebración.

Tomo prestado un texto de mi querido Esteban Gutiérrez, Baco, que me parece muy ilustrativo acerca de la personalidad de Gsús y, de paso, alguna cosa puede tener que ver con la comprensión de sus textos más allá de las etiquetas:

"A Gsús Bonilla lo conocí una tarde en el Bukowski. Se estaba preparando la jam de poesía, y el fumaba sentado en un taburete a la entrada. Me senté junto a él y charlamos como si nos conociésemos desde hace años.
Hablamos de su primer libro, El Forro, que se ofrecía en uno de los estantes del local, entre una botella de bourbon y otra de ron. Miraba el torso desnudo dibujado en la portada y se me hizo clara la metáfora: El Forro se ofrece como una bebida espirituosa más. No recuerdo si lo compré o me lo regaló, el caso es que El Forro me acompañó de vuelta al Sur y, efectivamente, tenía tragos ardorosos y tragos balsámicos, como el whisky y el licor de miel.

No voy a descubrir a Gsús Bonilla-PERSONA, creo que todos lo conocéis y a él no le gusta el jabón. En todo caso, me voy a permitir compararle con un vaso de agua: transparente.

Las ovejas del libro empezaron a balar hace tiempo en mi cabeza. Algunos de los poemas, certeros como flechas disparadas al centro de la diana, eran conocidos por todos a través de su blog. Gsús Bonilla, el poeta, iba creciendo de modo asombroso a la vez que iba creciendo este poemario. Tenía claro qué iba a hacer con él, cómo enfocaría su estructura; y eso se iba notando en cada nuevo recital poético en el que intervenía: Gsús Bonilla salía y se comía el escenario con poemas en los que la hostia final te dejaba noqueado. Recuerdo especialmente la primera vez que le escuché declamar uno de esos poemas rescatados de los recuerdos, de aquella época, tan lejana y cercana a la vez, de su niñez. Recuerdo el impacto del poema en mi mente y cómo esperé ansioso a juntarnos en Illescas (gracias siempre, Kebran) para volver a escuchar aquella detonación. Y recuerdo que pensé que Gsús Bonilla por fin había conseguido esa voz y ese estilo que había perseguido durante años.

Meses después leí el manuscrito de este poemario y me sorprendió la hilazón de poemas, el acierto de Pinocchio. Ovejas esquiladas, que temblaban de frío no ha dejado de crecer, de moldearse, de perfilarse, de pulirse hasta el mismo momento de entrar en la imprenta que todo lo fija y lo hace inamovible, inmortal. El poemario ha evolucionado a la misma vez que ha evolucionado el autor, y nuevos poemas, diferentes en ritmo y forma, completan el panorama de su mundo narrativo. De esa mixtura nace la sensación de ser un poemario con vida, capaz de avanzar por sí solo por la red eléctrica de nuestro cerebro a la búsqueda de tierra que conquistar.
Esa misma electricidad, recorrió sus ojos hace unos días, cuando por primera vez tuvo el libro impreso en las manos, mientras lo ojeaba y olía la celulosa de sus páginas, en un vagón del metro camino del Sur.

Es lo que tiene cumplir un sueño y ser, eso, transparente."

http://bacovicious.blogspot.com/2010/11/ovejas-esquiladas-que-temblaban-de-frio.html