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16 de marzo de 2015

Uno recomendaría (09/03/2015-15/03/2015)




Uno recomendaría, entre sus lecturas de esta semana:

"Peripoética" de Álvaro Valverde.

"1. Después de años y años, di en pensar que todos los lectores de poesía se parecían. Y no. Lo nota uno cuando lee o escucha la opinión de algunos poetas, así como la de ciertos críticos y periodistas culturales por antonomasia (que diría un personaje de Amanece que no es poco) a los que les gustan los versos de poetas que a uno le suelen dejar indiferente. Bueno, no sé si se refieren a esos versos. Me temo que anteponen a sus autores"...

8 de septiembre de 2014

Uno recomendaría (01/09-07/09/2014)


 Uno recomendaría, entre sus lecturas de esta semana:

"Extremenidades" de Alvaro Valverde:

"Agosto es un mes cargante. Podría entrar en pormenores, pero prefiero dejarlo así. Bueno, no del todo. Daré un par de muestras de su presunta irritabilidad. Acaso las más llevaderas. Por ejemplo, esa rimbombancia de los Premios Ceres, un dispendio a costa del erario con el que cada año nos castiga, desde hace dos, el Gobierno -antes Junta- de Extremadura. Que con ese dinero gastado a lo tonto, en tiempos de penuria, y para nada se podrían hacer muchas otras cosas (editar algún libro más y mejor, pongo por caso) es algo que a los responsables de la cultura regional les importa sencillamente un pimiento..."

"De formación del profesorado" de Alberto Royo:

"El 6 de agosto publiqué en este mismo blog un artículo, titulado "El profesor devaluado", en el que criticaba la marginación de los contenidos académicos y disciplinares en los planes de formación del profesorado de las administraciones educativas. Y ayer decidí escribir al Servicio de Formación y Calidad del Departamento de Educación del Gobierno de Navarra, en representación de la Asociación de Profesores de Secundaria, para hacerles llegar la desmotivación de muchos docentes en relación con los cursos que se vienen ofertando para su (supuesto) perfeccionamiento y/o actualización. Argumentaba en ese correo que limitar la formación a cuestiones no académicas no es nada sensato, por cuanto deja fuera los aspectos disciplinares, imprescindibles si lo que se pretende es garantizar el perfeccionamiento profesional del profesor en su tarea docente..."

Y "El Digital Cliff o la singularidad negativa" de Rais Busom:

"Nos dice Google que 100 de sus búsquedas consume la misma energía en sus datacenters, que planchar una camiseta. Hay que concienciarse, que los límites de la tecnología son los límites de la energía. La entropía aplica a todo: "a digital cliff is a point at which a digital signal is no longer receivable"...


1 de mayo de 2014

"No hay tiempo para libros"


Uno es incondicional de David González. Puede que en este caso no se diferencie de los seguidores del Atlético de Madrid y, en realidad, profese una especie de fe (en todo caso debe ser la única y diría que sólo se extiende a algunos seres humanos que habitan la República de las Letras o a sus obras). En todo caso, como seguidor de este credo, he leído su penúltimo libro que, después de la lenta y ardua experiencia de Entreguerras de Caballero Bonald y las menos difíciles de Un centro fugitivo de Alvaro Valverde, el singular Delfos me has vencido de Juan Carlos Elijas, el clásico John Clare (la Antología poética editada por Linteo) y el decepcionante Horla City y otros de Fabián Casas, ha supuesto el ansiado retorno a la lectura de poesía tras meses perdido entre escrituras varias y otros libros más heterogéneos todavía.

Ya escribí hace algunos años sobre la poesía de David y, aunque podría añadir muchas más cosas, creo que el núcleo de mi pasión por su obra no ha cambiado como, hasta cierto punto, tampoco su trabajo, por eso lo dicho sigue siendo más o menos válido y perfectamente aplicable a No hay tiempo para libros que, en la modesta opinión de uno, es más David González en "estado puro", más de ese David que funciona como autor sagrado para una generación de poetas que pugna por escapar de la marginalidad y que es la parte más conocida de un escritor más proteico de lo que en principio semeja: así, uno persistirá en considerar que su mejor libro es, justo, el menos reconocido y casi el más olvidado en estos últimos años, El hombre de las suelas de viento. Mas incluso si lo ignoráramos y nos limitáramos a su producción de "no ficción", como él la denomina, David no perdería un ápice de su categoría: es autor de un buen puñado de los mejores poemas que uno ha leído. Y eso es bastante más, por muy subjetivo que suene, que lo que puede decir de autores consagrados de los que, con suerte, puede rescatar un par, tres, cuatro tal vez y en algún caso, sólo unos versos. Cierto es que de pocos poetas en este mundo uno puede salvar más allá de unos cuantos poemas y que uno se consideraría feliz si alguien le dijera que uno de sus poemas figura en su antología personal de lector. Por ello, es aun más significativo que en el caso de David sean bastantes los que figuran en la mía.

Mas la fe de uno no es acrítica. Hace algunos años un poeta conocido me afeó que, con mi "estilo" (?), temática y preocupaciones poéticas, sintiera semejante debilidad por la obra de David González y, peor, que lo comparara con otros poetas a los que también admiro como Marzal, Panero, Brines, Pacheco o Gamoneda incluyéndolos en la misma categoría. Únicamente pude responder no que sobre gustos no hay nada escrito, lo cual es falso, absolutamente falso, hay mucho escrito y en algunos casos muy bueno, sino que el agrupamiento sectario del espacio poético, la existencia vicaria que reproduce en la República de las Letras el patriotismo del mundo de la vida es algo que a uno le parece no sólo ajeno a su idealidad sino integralmente contrario a ella. No fue una buena respuesta, desde luego, pero no valía la pena sugerirle que leyera sin prejuicios la obra de David. El poeta, por supuesto, no reflexionó lo más mínimo acerca de mi apreciación. Quizás no supiera qué significaba "idealidad". Tal vez me consideraba un advenedizo sin criterio ni gusto como quedaba demostrado por haber estudiado Filosofía y no Filología. En fin... En todo caso, reconozco que la observación hizo mella y por ello cabe recalcar que mi fe no es acrítica. Un ejemplo. No me convence el uso de los dos puntos que David prodiga en los últimos tiempos y que otros glosan como una innovación extraordinaria: en asuntos de puntuación uno es especialmente maniático - además de incorrecto - y por eso, no pudiendo dar lecciones a nadie, tampoco me acaban de gustar los experimentos que, lógicamente, no sean los míos. Eso para que no se diga que uno confunde pasión con ciega admiración.

Ahora bien, esta opinión afecta muy poco al juicio que me merece No hay tiempo para libros y menos aun la figura construida del poeta: David González residirá probablemente para siempre en mi Parnaso. Y, como muestra, otro poema de esos que ya he incluido en mi Antología. Sólo por estos versos el libro está justificado: alguien que es capaz de escribir un poema como éste puede poner los dos puntos que quiera y dónde le de la real gana.



"nadie a salvo

expondré los hechos
tal y como sucedieron:
cronológica y objetivamente:

luego: las preguntas:

la otra noche:
a eso de las tres y media de la madrugada:
un coche de paisano de la policía
que circulaba en sentido contrario por la calle muelle de oriente
frenó de golpe: en seco: derrapando:
entre la pizzería vesubio & el pub la sal:
y
de su interior:
pistola en mano:
salió despedido un estupa que:
apuntándome con su arma reglamentaria:
gritó: y son palabras textuales:

¡quédate quieto ahí donde estás, hijo de la gran puta: !

me quedé: quieto: como la luz de una farola:
y
cuando el secreta llegó a mi altura:
en voz baja: conciliadora: voz de jesuita: le pregunté:

¿sucede algo señor agente:

escucha: maricón de mierda:
como no te calles la boca ahora mismo:
te subo al coche
y 
te tiro por la campa torres abajo:

la campa torres: oppidum noega:
es un promontorio: una especie de acantilado
que domina la mar del cantábrico:
se trata de un castro primitivo
en el que antaño vivieron los cilúrnigos:
uno de los veintidós pueblos de los astures:

acto seguido:
sin más contemplaciones:
y
sin identificarse:
me empujó violentamente
contra la persiana metálica de la sal
y
procedió a cachearme:
demostrando su incompetencia en la materia:
no me encontró el polen de dios
que guardaba en uno de mis bolsillos:

me ordenó entonces sacar todo lo que llevase en
ellos
y
en mi bandolera gris de la casa george, gina & lucy
y
dejarlo todo sobre un suelo sucio: borracho: con meos y vómitos:
momento que aproveché para decirle:
porque ya me había funcionado en otras ocasiones:
en voz baja: conciliadora: voz de jesuita:

escuche, verá, yo soy poeta e iba para mi… 

¡que te calles la boca de una puta vez,
poeta de mierda,
o te subo al coche
y 
te tiro por la campa torres abajo:

abajo están las rocas:
y
las olas rompiendo contra las rocas:
lavando mi sangre
y
llevándose mis despojos:

bien: hasta aquí los hechos:

ahora las preguntas que me sugieren
y
que le voy a formular a este calcetero:

cuando llegas a tu casa:
¿tienes por costumbre apuntar a tu parienta
con tu arma reglamentaria y gritarle:

¡quédate quieta ahí dónde estas, hija de la gran puta:
 
¿también amenazas con tirarla por la campa torres abajo:
¿también la empujas violentamente contra una pared
y
la cacheas para ver si encuentras la leche de otro hombre,
uno de verdad, arrollando por sus muslos:

¿también la amenazas con tirarla por la campa torres abajo:
cuando llegas a tu casa:
¿tienes por costumbre apuntar a tus hijos
con tu arma reglamentaria y gritarles:

¡quedaos quietos ahí donde estáis, hijos de la gran puta:

¿también amenazas con tirarles por la campa torres abajo:
¿también les empujas violentamente contra una pared
y
les cacheas para ver si encuentras unos putos
porros en su mochilas escolares:
¿también amenazas con tirarles por la campa torres abajo: !

no: vigolero: espera: no me respondas todavía:
hazlo después de la publicidad:
después de que tu cómplice haya comprobado mi papela:
te la devuelva y te diga:

está limpio:

¡ah:
pasmuti:
y
si por un casual lees este texto:
vete olvidándote de subirme al buga
y
tirarme por la campa torres abajo:
con la incompetencia: manifiesta: que te caracteriza
casi fijo que ni habrás

caído

en que este poema: este poema es:

mi mejor

seguro

de vida:

estos malditos polis no conseguirán nunca meterme miedo:
jack kerouac"

23 de febrero de 2014

Álvaro, Eduardo y la República


Domingo que anticipa la primavera en Barcelona. Hemos bajado hasta la playa y recordado, al paso, porqué hubo un tiempo en que esta ciudad nos parecía hermosa. Era la época en que mirábamos al Mediterráneo. De hecho, para ser más exactos, la época en que contemplábamos el mar día sí, día también. Es sólo a estas edades, en las que - a falta de otras cosas - el archivo literario está omnipresente, que uno lo lee como "estar cara al Mediterráneo" e, inmediatamente, toda una panoplia de agazapadas referencias literarias, filosóficas y culturales (el "Mare nostrum", la multiplicidad de culturas, Grecia, Roma, Egipto, los Fenicios, el alfabeto, el paso del mito al logos, el comercio, etc.) invaden el entendimiento para "embellecer" lo que no va más allá, en principio, de una sencilla observación de la llanura azul.

A la vuelta, hemos cocinado un conejo y abierto una botella de Ribera del Duero de esas que se guardan para las "grandes ocasiones". Por la tarde, aun bajo los efectos del "bienestar", uno ha estado "hojeando" sus cuadernos preferidos en la Red. Y, quizás por esa necesidad estética de la que hablaba antes, se ha detenido páginas y páginas en dos que hacen de la literatura, de su lectura, su escritura y su experiencia, su eje: los de Álvaro Valverde y Eduardo Moga. Hay otros tan interesantes o bien escritos como estos dos. Pero en los demás, casi siempre para bien, habitualmente se cuela lo extraliterario: en ocasiones hasta el exceso. Y hoy no era el día de los "estados de cosas" que denominamos "mundo", de esas otras repúblicas en las que acontece de todo y apenas literatura y arte. Cuando se ha acabado la peregrinación, la impresión de que en Barcelona, hoy, también se podía ser ciudadano de la República de las Letras y sólo de ella, ha dominado el ánimo.

28 de mayo de 2013

"Antropólogos inocentes" en educación


Recoge Alvaro Valverde en su cuaderno unas apreciaciones de Emilio Lledó, por quien uno, lamentablemente, siente poco aprecio. Es cierto que la mayor parte de la culpa de esta criticable actitud no la tiene el señor Lledó sino sus discípulos y alumnos que coparon, bajo su amparo, todas las plazas posibles de Historia de la Filosofía en la Universitat de Barcelona, con más que discutibles resultados y le hicieron pasar a uno cinco años perfectamente prescindibles.

Pero no es el padrino Lledó el que ahora me ocupa sino el "antropólogo inocente" que, sibilinamente, participa del paradigma pedagocrático paleoprogresista según el cual la autoridad es algo perverso que el docente no debe poseer más que en la escasísima medida en que se la otorguen sus alumnos: "En relación con la educación y la autoridad, de la que algunos políticos han hablado, con poquísima autoridad por cierto, tengo que contar una reciente experiencia. Con motivo de la VII Semana del libro de la Biblioteca Pública Municipal de Salteras, ese precioso pueblo, próximo a Sevilla, donde nacieron mis padres, he tenido un encuentro, con alumnos y profesores, en uno de sus colegios públicos. Como creo que el ser humano es lo que la educación hace de él, y como creo profundamente en la igualdad de la educación, en la educación pública, el recuerdo de ese encuentro me acompaña todos estos días. Un colegio alegre lleno de la luz que me transmitía no solo las claras paredes, adornadas de dibujos, propuestas de alumnos, manifestaciones de sus inquietudes e ilusiones, sino el diálogo con ellos, la entrevista que me hicieron, la libertad que irradiaba la educación que estaban recibiendo."

Et in Arcadia ego! Que bella estampa! Uno no acudirá a la retórica cavernícola de la ultraderecha con todo aquello de los kolkhoses y las escuelas cubanas, los pioneros y bla, bla, bla. No, no se trata de eso.

Se trata de que este señor mira con la peligrosa, por imprudente ("boba" dirían algunos entre los que todavía no me encuentro), "inocencia"que denunciaba Nigel Barley en El antropólogo inocente. Uno sólo le pediría a este padre protector de una gran, por su tamaño, generación de docentes universitarios, que se pasara por alguno de los institutos de secundaria del extrarradio barcelonés y observara a las docentes vejadas e insultadas, a los docentes próximos a la jubilación roncos del esfuerzo por intentar que sus alumnos apaguen el móvil o dejen de comer en clase, o a aquellos otros que sufren insolencias y desprecios diariamente por su condición de interinos, su falta de carácter o su bondad. Veríamos dónde queda la Arcadia esa...

Cómo le gustaría a uno ver al señor Lledó entrevistado por Kevin, Vanessa y Jonathan, de los cuales, todo sea dicho, uno guarda un buen recuerdo pero sensatamente alejado de ese mundo pastoril en el que el profesor de filosofía se recrea. Disfrutaría, seguro.

No hay enseñanza sin reconocimiento de la autoridad del docente y este reconocimiento no puede ser una concesión del discente, aunque sólo sea porque durante los primeros días de clase esa autoridad ya debe estar en funcionamiento...

P.D: Qué diría el pobre Marx o, mejor aun, el denostado Engels...

6 de mayo de 2013

Alvaro Valverde da cobijo a "Bajo la lluvia"


Aprovechando una entrada en la que da cuenta de sus últimas lecturas, Alvaro Valverde, un poeta que goza de mi aprecio no sólo como poeta sino también como bloguero, dedica unas palabras a Bajo la lluvia. Gracias por leer el libro, Álvaro.

10 de marzo de 2013

Manuscrito de Gsús Bonilla


Octavio Paz, Álvaro Valverde y Kepa Murúa siguen ahí, sobre la mesa, esperando su turno desde hace meses para ser leídos. Pero no hay manera. No alcanza uno la serenidad suficiente para leer poesía como debería leerse, lentamente. No obstante, la llegada del nuevo manuscrito de Gsús Bonilla y su petición de lectura, van a obligarle a uno a acomodar el tiempo al verso y no a la inversa. Es lo que tiene el aprecio por las personas a las que uno conoce. Que resulta difícil dar largas o negarse. Hoy leeré poesía cueste lo que cueste. A ver si con ello Paz, Valverde y Murúa reciben el trato que merecen de una vez.

24 de mayo de 2012

Huelgas, Harich, Montale y Alvaro Valverde


Antesdeayer, en medio de los preparativos para la jornada de huelga contra la política educativa pública de los gobernantes actuales (van camino de emular al odiado Maragall que nos obligó a cinco huelgas) uno se preguntó cómo era posible que  sobre los libros del escritorio, Huesos de sepia de Montale y la antología Un centro fugitivo de Álvaro Valverde, ondeara flamante ¿Comunismo sin crecimiento?. ¿No hay lugar ahora para la poesía?

Hoy, una vez constatado el relativo éxito de la movilización, gran manifestación en Barcelona y seguimiento desigual de la huelga (en el estado actual es evidente que no nos podemos permitir que la Administración nos sustraiga más de cien euros más), sentado ante los volúmenes de Montale y Valverde observo el amarillento texto de Harich: lleno de subrayados, páginas dobladas, la portada arrugada en las esquinas, el lomo desgastado... Los otros dos están nuevos, impolutos.Y, sin embargo, hoy tampoco los abriré. Carezco de la disposición de espíritu necesaria.

La "alienación" hegeliana y, especialmente, su enriquecimiento por parte de Marx no le parecen a uno, a esta hora, conceptos tan inútiles e inadecuados para describir determinados estados de conciencia.

1 de febrero de 2012

En diálogo con Víktor Gómez (II)


Del insólito diálogo con Viktor Gómez surgió, por fin, la semana pasada, la manera de acabar el poema para la antología que ha promovido Ana Pérez Cañamares sobre las Brigadas Internacionales. El injerto de una frase de un poema de Viktor, "La luz es la canción de los muertos", tanto en el encabezamiento como en el cuerpo del texto permitió concluir el juego de citas que no se había logrado lanzar hacia un "más allá".

"Fosa común", así ha titulado uno el poema, empezó como un homenaje a la memoria de mi abuelo y a su recuerdo de la Guerra Civil pero se asoció en seguida con la problemática del double bind, de la contaminación y la mezcla de la ausencia y la presencia planteados por Derrida, con unos poemas de Cuaderno de Berlin de Jorge Riechmann, con unas observaciones de Álvaro Valverde y Antonio Orihuela (bien dispares ambas) sobre el cementerio de Yuste y con el famoso poema de Dionisio Ridruejo "Nuestros muertos de Rusia". Ese brebaje es el que la frase de Viktor cerró.

Lo subiré un día de estos por aquí.

10 de mayo de 2011

10 de mayo de 2011: hablando claro de educación o, mejor, de enseñanza


Brisa fresca y sol de primavera. Una copa de vino y una sandía. En el Blog de Álvaro Valverde leo su lamento, en el que capta uno algo de desolación, acerca de un incidente con una madre (también podría ser con un padre) en el desempeño de su tarea docente.

Y uno reflexiona sobre el disgusto, por emplear un término neutro y suave, del poeta extremeño, tras una feroz y multitudinaria rueda de prensa - ayer - en la que, por primera vez, convocamos a los medios solos, como único y mayoritario sindicato de secundaria, para rebatir a la Consellera y decir algunas cosas claras sobre lo que pasa en los centros a los medios. Para sorpresa de uno, algunos de ellos ya conocían muchas (quien más quien menos tiene algún hijo o pariente en la secundaria) pero la corrección política y las subvenciones les impiden dar una visión ajustada de la realidad que sería "catastrófica" si fuera tomada en serio, de verdad, por los agentes implicados en el proceso educativo.

Decía que uno reflexiona y al hacerlo no puede evitar preguntarse sobre la posición, profundamente reaccionaria, de la izquierda oficial respecto a la institución escolar y su respaldo a la "intromisión" de los padres en el proceso educativo escolar. Y dice uno "intromisión" intencionadamente, con una cierta rabia, máxime cuando ésta va pareja a su descarada dimisión como agentes de socialización moral de sus hijos de la cual esta misma izquierda no dice ni una palabra: ya se sabe, la familia es una institución reaccionaria. Hoy día, la mayoría de esos progenitores tan dispuestos a encararse y a criticar, insultar o agredir a un docente, no prestan el suficiente tiempo ni la suficiente atención en casa a sus hijos. Los abandonan a la televisión, la Playstation o la calle y, cuando su adrenalina está exacerbada, se inmiscuyen en las tareas docentes sobre las cuales, dicho sea de paso, la inmensa mayoría no tienen ni la más remota idea.

Mi fallecido padre me advirtió, cuando era pequeño y le comuniqué que la Asociación de Padres le invitaba a una reunión, que "los que se meten en eso lo hacen para llenarse los bolsillos". No creo que sea demasiado exacta aquella apreciación pero lo cierto es que la prevención de uno acerca de la función de los padres en la escuela (o el instituto) va en aumento.

Cada vez estoy más cerca de suscribir la tesis de Gregorio Luri, interesante filósofo y pedagogo, de que la escuela (y el instituto) deben recuperar su tradicional cerrazón ante el mundo en vez de la apertura que, por motivos políticos y tal vez pedagógicamente loables, ha presidido el paradigma pedagógico en este país en los últimos 40 años. La escuela debe proteger a los niños y adolescentes de las manipulaciones del mercado, de los medios, de los demagogos y debe hacerlo limitando la intromisión de los agentes externos, incluidos los padres. Hasta que la izquierda no rectifique y aprenda que si quiere que la enseñanza promueva jóvenes con voluntad emancipatoria debe impermeabilizar la escuela ante las imposiciones del sistema económico y político y para ello, entre otras cosas, debe acabar con el concepto de "comunidad educativa" (metamorfosis del antiguo "sindicato vertical"), con la injerencia de los diferentes intereses de los distintos agentes sociales que participan, se nutren o parasitan el sistema educativo, estaremos abocados a una conflictividad irresoluble.

La tradicionalmente considerada "derecha" no tiene ese problema: la educación/enseñanza de sus hijos se hace como siempre en colegios cerrados al mundo y les funciona...

P.S: Mi lejana solidaridad para contigo, Álvaro.

23 de diciembre de 2010

23 de diciembre de 2010: Álvaro Valverde da las palabras justas


Plomizo cielo que pende sobre nuestras cabezas a pocos metros. Cielo que ha caído. Tan cercano que parece sostenido por aquel acero de la grúa que meses atrás se presentaba como su antítesis: mundo gris y metálico pleno de malos augurios y angustia.
En este día leo un extraordinario poema breve de Álvaro Valverde en su Blog que pone palabras exactas a algunas de la sensaciones que le asedian a uno. Gracias Álvaro por escribirlo.

"El río

Miras sus aguas negras.
Presagio y sintonía.
Corriente abajo."

9 de noviembre de 2010

9 de noviembre de 2010: poesía y espacio. Extremadura


Uno no ha sido nunca muy aficionado a las "literaturas nacionales". Tal vez por la formación filosófica inicial, cuando volví a estudiar literatura los cursos sobre literaturas de tal o cual país (o en su versión más morigerada, en tal o cual lengua) me resultaban indigestos. Tampoco me han sido nunca especialmente agradables las antologías acerca de la poesía congoleña o peruana o rutena o laosiana. No es ajeno a ello el uso perverso de la literatura por los nacionalismos y, peor, su contribución, a veces criminal, al desarrollo de sus versiones más totalitarias y sangrientas.

Con todo, que alguna relación entre la poesía y el espacio podría haber, mal que a uno le pese, me lo sugirió ayer apercibirme que Gsús Bonilla había nacido en Don Benito, Badajoz, Extremadura y que resulta que cuatro de mis poetas favoritos descubiertos en estos últimos años, Antonio Orihuela, José María Cumbreño, Alvaro Valverde y Gsús Bonilla son extremeños.

Por buscar una figura que los reúna y refuerce la idea de la comunidad dispar que los reúne en mi mente, de Alvaro Valverde admiro su esprit de finesse, de José María Cumbreño su esprit de géométrie, de Antonio Orihuela su "deconstrucción" de l'esprit y de Gsús Bonilla su "construcción" de un esprit.

¿Espíritu extremeño? Espero que más bien casualidad, percepción subjetiva, ordenación de lo diverso... La duda está sembrada. Suerte que Gsús vive en Madrid desde hace mucho...

22 de septiembre de 2010

22 de septiembre de 2010: Álvaro Valverde y Groenlandia


Escribir es, a menudo, una tarea más ingrata de lo que parece, sobre todo cuando no juegas en ningún equipo y, por tanto, tampoco en ninguna división. Si, al menos en la intención, se intenta seguir la ruta que uno mismo va construyendo al margen de capillas o estrategias de marketing, buscando más el decir lo que uno cree que debe decir que lo que cree que se quiere oir o lo que será más efectivo para conseguir algún día ser oído de verdad, el trabajo es sordo y puede ser desesperante.

En ese páramo acostumbra uno a juntar palabras desafiando el desaliento cuando, de vez en cuando, a los correos de los compañeros de gremio y amigos se les une alguien que no esperabas y que te proporciona un instante de ánimo. Ese fue el caso de ayer: recibí un correo de Álvaro Valverde, un poeta cuyo excelente Blog sigo diariamente desde que hace más de un año lo viera sugerido en el de Mª Jesús Silva y cuya poesía he ido conociendo después, especialmente su soberbio Mecánica terrestre y el sorprendente Una oculta razón. El saludo de Álvaro y el hecho de que siga este cuaderno me llenó de sincera alegría: cuando de una propuesta estética lejana adviene un acto de reconocimiento uno suscribe el pasaje del nuevo testamento en el que se dice que más se alegra el cielo por un pecador que se convierte que por noventa y nueve justos que no lo necesitan. No corren buenos tiempos para el diálogo y la real aceptación de la diversidad que no oculta "la desconocida raíz común". Poetas con textos extraordinarios que no se aproximan ni al canon subjetivo de uno ni a su tradición y que aparecen hasta como estéticamente opuestos, como he dicho muchas veces, hay muchos y es de ley reconocer su calidad. Más que de ley, es justo, porque al hacerlo descartamos la accidentalidad que nos separa (esos libros que leímos de jóvenes, esos autores que conocimos, aquellos con los que dialogamos, el lugar y el grupo social en el que nacimos y crecimos...) para fijarse en lo sustancial que nos vincula. Y en el momento, y ese momento fue ayer, en que uno observa que un escritor al que admira revela esa capacidad para valorar la identidad y la diferencia el páramo deja de ser baldío y muta en jardín por unos minutos.

Finalmente, uno ha aprendido mucho de la forma en que Álvaro conduce su Blog. Es, además, un lugar en el que halla, constantemente, aire fresco de la sierra imaginada. Pero no sólo eso. También benevolencia, sencillez y buen gusto, y el gozo que se siente al admirar la forma domada hasta el punto que desaparece para dejar paso a la materia que envolvería. Gracias Álvaro.

Puede que, a ojos miopes, en las antípodas de Álvaro esté el "proyecto Groenlandia" de Ana Patricia Moya que llega a su número nueve y que ya está disponible. Uno tiene la sensación de que esa "raíz común" también está latiendo en el trabajo de esta "pluriempleada a tiempo completo, artista a destiempo" como ella misma se denomina. En este número colaboran Pepe Pereza, Ángel Muñoz Rodríguez, Esperanza García Guerrero, Enrique Fuentes-Guerra, Adolfo Marchena, Luis Sevilla, Felipe Solano, Eva Márquez, Ana Patricia Moya, Aurora Carmona Muller, Elizabeth Barreiro, Daniel de Cullá, Elena Ortíz, Eva Gallud, Franco Dimerda, Lucia Fraga, Patxi Irurzun, Ana Vega, Martin Cid, Yaiza Guevara, Adriana Bañares Camacho, Gema Serrano, Ximo Roselló, Jorge Merino, Victoria Dubrovni, Roberto Ferrer, Silvia Loustau, Tomas Illéscas, Juan Medina, Begoña Leonardo, Ricardo Bórnez, Emilio Arjona Crespo, Kebrantaversos, Amarande Guzmán, Antonio J. Sánchez, Ana Pérez Cañamares, Juarma López y José Ángel Conde. En el Scribd ya se puede acceder a la revista y al suplemento.

19 de agosto de 2010

19 de agosto de 2010: ¿el retorno?


En realidad, hace ya cinco días que volví de Berlin pero hasta hoy, que he recibido la factura del alquiler de coches del viaje por Polonia, no he sentido que quedaba definitivamente clausurado el viaje estival y rubricado el retorno. Y ya puestos, al volver y mientras se va recibiendo la correspondencia, se visitan los blogs habituales a ver cómo "está el patio". En esas, leyendo la entrada de hoy del de Álvaro Valverde, uno no puede por menos de sentir una ligera envidia, lo cual vendría a corroborar, una vez más, la maldita impresión de que la insatisfacción puede ser un episodio cultural en gran medida pero que en alguna recóndita circunvolución de nuestro cerebro es de temer que haya algún pliegue que tuerza muy a menudo la valoración de las cosas.

Decidí pasar con mi familia diez días en Berlin y otros nueve por Polonia (Breslau -Wroclaw- y Cracovia) para recorrer algunas de las huellas de la historia y el arte del siglo XX que han tenido allí muchos de sus nodos más importantes. He disfrutado, aprendido y vivenciado con todos los sentidos el viaje y lo he compartido con las personas que más amo y, sin embargo, me entero de la cantidad de lecturas que ha hecho Álvaro en estos días de descanso y pienso que me hubiera gustado poder dedicar un verano a la lectura bajo un pino, cerca del mar. Y que no podré hacer, como harán otros, una relación instructiva y útil de mis lecturas veraniegas porque durante mis tres semanas de viaje a duras penas he podido leer más que mapas y más mapas, y Pequeñas alegrías, la recopilación de prosas breves de Hermann Hesse que puse en la maleta en un momento de sentimentalismo -tras reencontrarlo en mi biblioteca y recordar que fue el libro que, definitivamente, me inició en el camino de la escritura. Así de estupido puede llegar a ser uno. Ahora, mientras escribo esta nota, se apacigua la frustración y se redimensionan las experiencias propias y las ajenas pero el hecho es que el deseo de "lo otro" sigue estando siempre latente.

Al menos en estas semanas he acabado el poema sobre Radovan Karadzic y un diario de viaje que, a comienzos de septiembre, reanotaré en frío e iré subiendo a este Blog como corresponde: a destiempo, intempestivamente, cuando ya no es actual ni goza de su sentido originario.

18 de abril de 2010

18 de abril de 2010: Die Entführung aus dem Serail y la distancia histórica (I)


El viernes por la noche le tocó el turno a Die Entführung aus dem Serail (El Rapto del Serrallo) de Mozart, una de las primeras óperas en alemán. Como sufrí una cierta saturación de Mozart en mi juventud (el Don Giovanni y Las bodas de Fígaro eran la música de cabecera -y de cabezonería- de una antigua novia que las escuchaba día sí día también cuando yo lo que quería oir eran Mike Oldfield o The Smiths) fui con una cierta desgana.

Debo decir que ya el año pasado, al volver a ver tras varios años de descanso Le nozze di Figaro, empecé a tolerar la posibilidad de que Mozart realmente no sólo estuviera en la tríada canónica intersubjetiva (con Verdi y Wagner) sino que también pudiera figurar en la subjetiva si hablábamos de la obra en sentido amplio y no de una obra en concreto con lo cual el camino para superar los prejuicios del pasado habñia quedado casi expedito.

Pero el viernes ya hube de rendirme a la evidencia. Qué le vamos a hacer. Quizás ninguna de sus óperas está entre las cinco o diez que prefiero pero habiendo visto y oído varias, en conjunto está por encima de autores algunas de cuyas óperas me parecen extraordinarias pero otras simplemente no las soporto (Puccini, Berg, Donizetti... no incluyo a Beethoven porque es un caso singular).

Una comedia, para los entendidos una ópera cómica, con una excelente dirección de escena de Christof Loy que ha vuellto a demostrarle a uno (recojo aquí, a partir de ahora, esta forma más impersonal que con notorio buen hacer utiliza Álvaro Valverde en su Blog -"cosas del directo"-) que el buen rendimiento de una Ópera es inseparable de la actuación de los cantantes y no sólo de sus cualidades vocales como ya comenté a propósito de Tristan und Isolde.

Y es precisamente este impresionante trabajo escénico la clave de que la reescritura o reinterpretación de esta obra de Mozart diera lugar a un debate con Esther acerca del respeto de la distancia histórica y los riesgos de la falsificación.