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21 de agosto de 2010

21 de agosto de 2010: la base conceptual del poema sobre Radovan Karadzic


Finalmente, al no encontrar ningún texto traducido de Dobrica Cosic, llevo un par de días buscando fuentes poéticas del nacionalismo panserbio en la convicción de que la hipótesis de que lo que Žižek ha llamado el complejo poético-militar es substancialmente razonable. Esta hipótesis es una de las bases del poema sobre Radovan Karadzic cuya primera redacción concluí durante el viaje y que este fin de semana debo revisar y dar por acabado definitivamente si es que logro dar con la cita que redondee el artefacto.

Sobre este complejo poético-militar anotó hace unos meses el filósofo esloveno:

"Radovan Karadzic, el líder serbobosnio responsable de la terrible limpieza étnica en la guerra de la antigua Yugoslavia, está, por fin, detenido. Ahora es el momento de alejarse un poco y examinar la otra faceta de su personalidad: psiquiatra de profesión, no sólo era un jefe político y militar implacable y despiadado, sino también un poeta. Y no debemos despreciar su poesía ni considerarla ridícula; merece una lectura detallada, porque ofrece la clave para entender cómo funciona la limpieza étnica. He aquí los primeros versos de un poema sin título que se identifica por su dedicatoria,

"... Para Izlet Sarajlic":

"Convertíos a mi nueva fe, muchedumbre.
Os ofrezco lo que nadie ha ofrecido antes.
Os ofrezco inclemencia y vino.
El que no tenga pan se alimentará con la luz de mi sol.
Pueblo, nada está prohibido en mi fe.
Se ama y se bebe.
Y se mira al Sol todo lo que uno quiera.
Y este dios no os prohíbe nada.
Oh, obedeced mi llamada, hermanos, pueblo, muchedumbre".

¿Dónde se concibió inicialmente este sueño de una orgía destructiva? Aquí nos aguarda una sorpresa desagradable: el sueño de la limpieza étnica lo formularon, hace muchos años, los poetas. En su Fenomenología del espíritu, Hegel menciona "el silencioso tejido del espíritu": la labor subterránea que va cambiando las coordinadas ideológicas, de forma invisible, en su mayoría, hasta que de pronto estalla y sorprende a todo el mundo. Es lo que ocurrió en Yugoslavia durante los años setenta y ochenta, de forma que, cuando las cosas estallaron a finales de los ochenta, ya era demasiado tarde, el viejo consenso ideológico estaba totalmente podrido y se desintegró por sí solo. En los años setenta y ochenta, Yugoslavia era como el personaje de dibujos animados que llega al borde de un precipicio y continúa andando por el aire; sólo se cae cuando mira hacia abajo y se da cuenta de que no tiene tierra firme bajo sus pies. Milosevic fue el primero que nos obligó a mirar hacia abajo, hacia el precipicio... Si la definición corriente de guerra es la de "una continuación de la política por otros medios", entonces podemos decir que el hecho de que Karadzic sea poeta no es una mera coincidencia gratuita: la limpieza étnica en Bosnia fue la continuación de una (especie de) poesía por otros medios."

El artículo completo aquí.

27 de junio de 2010

27 de junio de 2010: sobreabundancia de ideas. Ahora Karadzic


No hay como necesitar protección contra el sol inclemente y la creciente humedad que han tomado Barcelona en apenas dos días para que la mente, entre partido y partido, "mate moscas con el rabo".

El texto sobre Heidegger y Tolkien se ha parado de golpe. Estoy trabajando, ahora, en un poema -o lo que sea- sobre Radovan Karadzic. Del Blog de Bruno Marcos, con el que me he topado mientras buscaba información, extraigo este texto:

"La cosa más sorprendente ocurrida en los momentos posteriores al prendimiento de Radovan Karadzic no fue, precisamente, su aspecto de anciano emboscado entre barbas y cabellera blancas tachonadas, en su cúspide, por un mechón aún negro, ni siquiera el hecho de que quien había destruido tan alto número de vidas se dedicara a curar mediante la medicina natural, sino la insistencia con la que los medios de comunicación repetían su condición de poeta, como si tal vocación fuera crucial en la definición del abyecto personaje. Sin duda ese dato se torna asombroso en la biografía de un criminal ya que da un revolcón considerable a nuestras convicciones sobre la bondad moral que venimos uniendo a las más altas expresiones del ser humano, entre ellas la poesía.
"No soy un monstruo, soy escritor". Repetían en ocasiones él y su familia para defenderse. Dice un autor serbio que Radovan quería ser escritor pero que nunca le tomaron en serio, sin embargo lo cierto es que en su currículo figuran cinco libros de poesía. En el año 1993 obtuvo el más prestigioso premio literario de Montenegro, el Risto Ratkovic por su libro de poemas El invitado eslavo. Y en 1994 fue galardonado con el premio Mijail Solojov concedido por la Unión de Escritores de Rusia "en el reconocimiento público de los méritos artísticos y la elevada moral de sus obras".
Nos vemos tentados a pensar: “Sería un poeta, pero malo, o un escritor frustrado". Los versos que se citan de Karadzic nos ayudan en ese sentido porque parecen pésimos y, además, tratan sobre lo mismo que su acción política, confirman sus fantasías épicas y su crueldad. Por ejemplo: “He nacido para vivir sin tumba / este cuerpo humano no morirá jamás / no está sólo para oler las flores / sino también para incendiar, matar y reducir a polvo".
Lo mismo se argumenta siempre que salen a colación las delicadas pero frías acuarelas de Hitler. Con Hitler nos queda el alivio de saber que fue rechazado dos veces para ingresar en la Academia de Bellas Artes de Viena. En su caso el arte sale fortalecido al demostrar que se anticipó en repudiar al monstruo antes que la política y que la democracia que le auparon, más tarde, al poder. Pero, ¿y qué ocurriría si la poesía del líder serbobosnio fuera verdaderamente buena, si la pintura de Hitler resultase hermosa?"

El resto de sus reflexiones, publicadas en Diario de León el 28 de agosto de 2008, pueden leerse aquí.