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28 de octubre de 2014

A propósito de Žižek y la izquierda


El otro día, uno dejó por aquí un fragmento de la entrevista que el filósofo esloveno Slavoj Žižek había concedido a El Cultural. El texto contenía una crítica al "mantra" de la acción local que ha presidido las últimas décadas de la mayoría de los nuevos programas de transformación social postmarxistas. David Vázquez, me comenta al respecto: "se ha demostrado que con una ideología común (global si se prefiere), pero revoluciones locales los cambios son posibles. Esto es, aunque uno sepa cómo funciona el sistema, intentar corregir y cambiar el entorno de uno y que estos se propaguen hasta alcanzar el resto". Su correo acaba pidiéndome mi opinión al respecto, lo cual siempre resulta halagador. Y como la vanidad está lejos de haber desaparecido con la edad, aunque se haya mitigado, pues a ello vamos aunque esté lejos de haber elaborado lo suficientemente un juicio argumentado.

Partiendo de la irresolubilidad de la tensión entre lo general y lo individual, entre universalidad y singularidad, una tensión que, empíricamente, no puede ser resuelta de una vez por todas, la historia nos ha mostrado suficientes ejemplos de qué sucede cuando se opta por privilegiar uno de los polos en detrimento del otro, ni superada hegelianamente en el ámbito teórico, como nos enseña la historia del pensamiento en donde esta dilemática está presente de cabo a rabo más allá de cambios de denominación y desplazamientos conceptuales y persiste, obstinada, en exhibirse, la afirmación de Žižek no debe ser tomada unilateralmente. Incidir en la vertiente general, global y desatender la especificidad, la irreductibilidad de lo local puede conducirnos a una acción política que olvida la espacialidad y la temporalidad y que se condene al fracaso por este desprecio de lo contingente, como los experimentos socialistas del siglo XX. Ahora bien, la acción puramente local, sin un propósito universal, acaba degenerando en nacionalismos, etnicismos o, simplemente, en políticas reformistas que desembocan en colaboracionismos sistémicos, como ilustran perfectamente las conductas de los partidos de izquierda en los años previos a la I Guerra Mundial o, tras la caída del Muro, los Balcanes.

Quizás la mejor vía transitable sea la que nos enseña la Institución más longeva de la historia humana (entendiendo por historia la escrita, lógicamente): la Iglesia católica. Una buena mezcla entre normas máximamente universales y por ello en realidad formales, y una constante adecuación a las concreciones del momento y del lugar a la hora de llenar de contenido los principios universales puede ser una fórmula óptima. Principios formales, como por ejemplo los formulados en la ética kantiana, a los cuales añadamos otros extraídos del cristianismo (el "no matarás") o del marxismo ("de cada cual según su trabajo, a cada cual según sus necesidades") que se mantengan en un ámbito máximamente universal pero que ordenen una actuación forzosamente local en la que estos principios se concreten y se llenen de contenido en función de las circunstancias históricas. Eso sí: inflexibilidad en los principios; flexibilidad en la acción que quede fuera de ellos.

Pensar en lo local, actuar según lo universal.

26 de octubre de 2014

Žižek y la izquierda (¿y el nacionalismo?)


"El problema de la izquierda contemporánea (sigue Zizek) es que está demasiado adherida a la fantasía. Supongo que decir esto me causará algún problema pero yo creo que es una fantasía dirigir la democracia con una mente local, comunal. A pesar de que a veces pueda funcionar a un nivel local esa no será la fórmula que nos acabará salvando. Creo que la nueva izquierda debería deshacerse de ese sistema, no digo que la política local no pueda hacer maravillas, digo tan sólo que no es la gran respuesta, tenemos que unirla a acciones a nivel global. ¿Cómo podemos, por ejemplo, frenar el cambio climático? Desde luego no con políticas locales, nadie se cree realmente que todo se arregla reciclando; pero así es como funciona la ideología: como si alguien nos dijera: “tú cumple con tu pequeña obligación, recicla”, cuando en realidad lo que necesitamos es un cambio radical en todo el sistema. La verdadera fórmula de una política radical sería lo que en psicoanálisis se denomina “atravesar la fantasía”, romper el encanto de la fantasía, reconocer que la fantasía que establece la realidad de nuestro sistema político es falsa, entender la falsedad que hay en ella."

La entrevista completa, aquí.

10 de enero de 2012

Escribe Žižek sobre la crisis actual (y IV): los pilares del comunismo


Del libro de Žižek uno ha retenido fundamentalmente los acuerdos, las proximidades: la crítica al relativismo y al multiculturalismo narcisista de las "pequeñas diferencias" que aplasta la universalidad del proyecto emancipador extensible a la totalidad de la especie humana ("ni griego ni judío, ni hombre ni mujer"), el rechazo de las alianzas tácticas o la tolerancia con los fundamentalismos ("habría que rechazar el peligroso lema de que 'el enemigo de mi enemigo es mi amigo', que nos lleva a descubrir un potencial 'progresista' y antiimperialista en los movimientos islámicos fundamentalistas"), la potencialidad política de la interrupción del curso de los acontecimientos, de la pausa, de la necesidad de parar, la reivindicación de un programa fuerte del comunismo para dotar de contenido empírico concreto a la Idea o, sobre todo, la denuncia de las aberraciones criminales del sistema capitalista: "El colapso financiero hizo imposible ignorar la descarada irracionalidad del capitalismo global. Se pueden comparar los 700.000 millones de dólares gastados solamente por Estados Unidos para estabilizar, con el hecho de que, de los 22.000 millones de dólares prometidos por las naciones ricas para contribuir al desarrollo de la agricultura en las naciones más pobres, solamente 2.200 millones se han hecho realidad hasta la fecha" (p95).

No obstante, uno no ha podido evitar retener, también, una discrepancia severa en torno a la consideración de los pilares de la Idea comunista que, según Žižek la distinguen a lo largo de la historia desde Platón:

"Hoy, más que nunca, hay que insistir en lo que Badiou llama la Idea 'eterna' del comunismo o los 'invariantes' comunistas; los 'cuatro conceptos fundamentales' que actúan desde Platón, a través de las rebeliones milenarias medievales, del jacobinismo, el leninismo y el maoísmo: la estricta justicia igualitaria, el terror disciplinario, el voluntarismo político y la confianza en el pueblo. Esta matriz no ha sido superada por ningtuna dinámica posmoderna, posindustrial, o pos lo que uno quiera" (p145-146).

Nada que objetar respecto a la justicia igualitaria, la confianza en el pueblo o el voluntarismo político pero el "terror disciplinario" no cree uno que forme parte, necesariamente, del ideal comunista/comunitario a lo largo de su historia. Más bien es parte fundamental de una interpretación restrictiva y proclive a la tentación totalitaria de este ideal.

8 de enero de 2012

Escribe Žižek sobre la crisis actual (III): lo utópico


En la crítica que uno realiza del utopismo como motor de la acción política no ha incluido nunca el utopismo capitalista porque lo da por sentado y no ha creído nunca necesario perder demasiado el tiempo en ello. Con todo, estas palabras de Žižek, que resumen aproximativamente esa posición, dan qué pensar: quizás no hacerlo concienzudamente ha sido un error.

"Después de denunciar todos los 'aspectos habituales' del utopismo, quizá ha llegado la hora de centrarse en la propia utopía liberal. Así es como habría que responder a aquellos que descartan cualquier intento de cuestionar los fundamentos del orden capitalista democrático-liberal, considerándolos peligrosamente utópicos: en la crisis actual, a lo que nos enfrentamos es a las consecuencias del núcleo utópico de ese mismo orden. Mientras el liberalismo se presenta como la personificación del antiutopismo, y el triunfo del neoliberalismo aparece como una señal de que hemos dejado atrás los proyectos utópicos responsables de los horrores totalitarios del siglo XX, hoy en día está quedando claro que la verdadera época utópica fue la feliz década clintoniana de los noventa, con su creencia de que habíamos alcanzado el 'fin de la historia', de que la humanidad finalmente había encontrado la fórmula para el orden socioeconómico óptimo" (Primero como tragedia, después como farsa, p92)

7 de enero de 2012

Escribe Žižek sobre la crisis actual (II)


Entre paseo y paseo algunos ratos para las reflexiones de Žižek, interesantes, lúcidas y, en algunos momentos, decepcionantes por el desfase entre la magnitud de la tarea que se propone (reafirmar la actualidad del "comunismo" como idea emancipatoria) y los instrumentos teóricos de que dispone (un sofisticado sistema de descripciones sustentado en Lacan, Hegel y Kant que a veces se muestra demasiado distante respecto a los acontecimientos extremadamente simples que pretende evaluar).

Escribe Žižek sobre la asimilación del "sesentayochismo" por parte del sistema político-económico que pretendía aparentemente derrocar:

"Así es como, a nivel de consumo, el capitalismo integró el legado del 68, la crítica del consumo alienado: la experiencia auténtica importa. Una reciente campaña de Hilton Hotels consiste en una simple afirmación: 'Viajar no solamente nos lleva del sitio A al sitio B. También debe hacernos mejores personas'. Hace solamente una década, ¿podía imaginarse alguien la aparición de semejante publicidad? ¿No es ésta también la razón por la que compramos comida ecológica? ¿Quién se cree realmente que las manzanas 'ecológicas', medio picadas y con un precio excesivo son realmente más saludables que las variedades no ecológicas? De lo que se trata es de que, comprándolas, no estamos comprando y consumiendo simplemente, al mismo tiempo estamos haciendo algo significativo, mostrando nuestra capacidadpara preocuparnos y nuestra conciencia global participando en un proyecto colectivo" (Primero como tragedia, después como farsa, p65)

3 de enero de 2012

Escribe Žižek sobre la crisis actual (I)


Leyendo uno de los últimos trabajos del prolífico Žižek, Primero como tragedia después como farsa (Akal 2011, trad. de José María Amoroto Salido) -aprovechando una pausa en la hospitalización de Pablo- halla uno corroborada su impresión de que la crisis financiera del capitalismo que padecemos no desembocará a corto plazo en una apertura de posibilidades revolucionarias:

"Por ello, cualquier ingenua expectativa izquierdista de que la actual crisis económica uy financiera abra necesariamente un espacio para la izquierda radical es, sin duda, peligrosa y corta de miras. El efecto primordial inmediato de la crisis no será el auge de la política emancipatoria radical, sino, por el contrario, el aumento del populismo racista, nuevas guerras, el incremento de la pobreza en los paupérrimos países del tercer Mundo y mayores divisiones entre ricos y pobres en todas las sociedades" (p23)

21 de agosto de 2010

21 de agosto de 2010: la base conceptual del poema sobre Radovan Karadzic


Finalmente, al no encontrar ningún texto traducido de Dobrica Cosic, llevo un par de días buscando fuentes poéticas del nacionalismo panserbio en la convicción de que la hipótesis de que lo que Žižek ha llamado el complejo poético-militar es substancialmente razonable. Esta hipótesis es una de las bases del poema sobre Radovan Karadzic cuya primera redacción concluí durante el viaje y que este fin de semana debo revisar y dar por acabado definitivamente si es que logro dar con la cita que redondee el artefacto.

Sobre este complejo poético-militar anotó hace unos meses el filósofo esloveno:

"Radovan Karadzic, el líder serbobosnio responsable de la terrible limpieza étnica en la guerra de la antigua Yugoslavia, está, por fin, detenido. Ahora es el momento de alejarse un poco y examinar la otra faceta de su personalidad: psiquiatra de profesión, no sólo era un jefe político y militar implacable y despiadado, sino también un poeta. Y no debemos despreciar su poesía ni considerarla ridícula; merece una lectura detallada, porque ofrece la clave para entender cómo funciona la limpieza étnica. He aquí los primeros versos de un poema sin título que se identifica por su dedicatoria,

"... Para Izlet Sarajlic":

"Convertíos a mi nueva fe, muchedumbre.
Os ofrezco lo que nadie ha ofrecido antes.
Os ofrezco inclemencia y vino.
El que no tenga pan se alimentará con la luz de mi sol.
Pueblo, nada está prohibido en mi fe.
Se ama y se bebe.
Y se mira al Sol todo lo que uno quiera.
Y este dios no os prohíbe nada.
Oh, obedeced mi llamada, hermanos, pueblo, muchedumbre".

¿Dónde se concibió inicialmente este sueño de una orgía destructiva? Aquí nos aguarda una sorpresa desagradable: el sueño de la limpieza étnica lo formularon, hace muchos años, los poetas. En su Fenomenología del espíritu, Hegel menciona "el silencioso tejido del espíritu": la labor subterránea que va cambiando las coordinadas ideológicas, de forma invisible, en su mayoría, hasta que de pronto estalla y sorprende a todo el mundo. Es lo que ocurrió en Yugoslavia durante los años setenta y ochenta, de forma que, cuando las cosas estallaron a finales de los ochenta, ya era demasiado tarde, el viejo consenso ideológico estaba totalmente podrido y se desintegró por sí solo. En los años setenta y ochenta, Yugoslavia era como el personaje de dibujos animados que llega al borde de un precipicio y continúa andando por el aire; sólo se cae cuando mira hacia abajo y se da cuenta de que no tiene tierra firme bajo sus pies. Milosevic fue el primero que nos obligó a mirar hacia abajo, hacia el precipicio... Si la definición corriente de guerra es la de "una continuación de la política por otros medios", entonces podemos decir que el hecho de que Karadzic sea poeta no es una mera coincidencia gratuita: la limpieza étnica en Bosnia fue la continuación de una (especie de) poesía por otros medios."

El artículo completo aquí.

3 de junio de 2010

3 de junio de 2010: de avatares y sobreinterpretaciones (II)


¿Por qué de confianza? Porque lo desagradable de la performance de Žižek es que es, teóricamente, innecesaria. Si no fuera así, ciertamente, sería porque el medio en el que la efectúa -la prensa- exige titulares y primeros párrafos que llamen la atención: "El hombre que muerde al perro" estaría, así, detrás de la afirmación subyacente "Avatar es más progresista que En tierra hostil" y lo justificaría.

Mas eso, siendo Žižek un reputado filósofo es, de tan superfluo, indicativo y hasta peligroso. Si uno conoce, como él debe conocer, los protocolos de escritura en la prensa ¿porqué no mantener una cierta distancia con ellos? ¿porqué acatar los códigos hasta el punto de construir una noticia partiendo de una sobreinterpretación destinada a atraer la atención del lector hacia su verdadero objetivo? Pues de lo que se trata en el artículo, cabe recordarlo, es de "tener presente que las áridas y realistas imágenes de lo absurdo de la guerra de En tierra hostil enturbian, haciéndolo así aceptable, el hecho de que sus héroes están haciendo exactamente el mismo trabajo que los héroes de Boinas verdes. En su misma invisibilidad, la ideología está ahí, más que nunca: estamos allí, con nuestros muchachos, identificándonos con sus miedos y sus angustias, en lugar de preguntarnos qué están haciendo allí."

Para ese viaje tal vez no era imprescindible esta alforja. ¿La crítica a la película de Bigelow debería haber incorporado la revalorización de la de Cameron? Porque, por ejemplo, formalmente no está demasiado claro qué obra genera más negatividad artística si la apariencia seudodocumental de Bigelow o el montaje tridimensional de Avatar. Y, argumentalmente, no se ve que Avatar aporte una mayor negatividad porque denuncie el complejo militar-industrial: con ser cierto, hay otros aspectos temáticos que la aproximan más al arte de afirmación.

La denuncia se solapa, por un lado, con una apología à la new age de las formas más extremas e inverosímiles de mitología pseudoecologista. Los habitantes de Pandora viven en armonía entre ellos y con los demás animales y plantas integrándose todos en una colosal deidad femenina, Eywa, un organismo vivo y sensible. Una suerte de recreación de las islas Trobriand de Malinowski en el espacio exterior. Las trampas que esta recreación de la supuesta felicidad primordial debe realizar (el olvido de los animales e insectos menos "agraciados", las inverosímiles situaciones de conflicto entre animales y nativos resueltas incoherentemente...) no son menos lesivas que la propaganda que diariamente realiza el complejo militar-industrial en nuestros medios de comunicación. En ambos casos se trata de escandalosas inversiones de la realidad. Ni el avance de la técnica militar hace el mundo más seguro ni el estado de naturaleza salvaje era un estado adorado y deseado por los seres humanos en el que no existían los depredadores y el mundo vivía en pacífica armonía hace quince mil años.

1 de junio de 2010

1 de junio de 2010: de avatares y sobreinterpretaciones (I)


Hace algún tiempo uno se hizo eco del curioso artículo de Slavoj Žižek, "Boinas verdes con rostro humano". El filósofo esloveno criticaba severamente la ideología subyacente a la película En tierra hostil de Kathryn Bigelow y la contraponía a la "aparentemente" más mistificadora Avatar, de James Cameron, llegando a la conclusión de que, en términos críticos, esta última resultaba menos tramposa que aquélla.

Consideré su exposición como un caso de sobreinterpretación porque se distinguía radicalmente de todo lo que había leído en prensa y oído a través de mis amigos acerca de ambas películas y parecía ir dirigido contra la opinión más comúnmente difundida. Hoy, dos meses después, he visto la película de Cameron. La de Bigelow la vi casi inmediatamente después y me reafirmo en lo dicho.

Evidentemente, la argumentación de Žižek sólo puede ser valorada si se acepta previamente la clásica distinción entre arte emancipador y arte de afirmación tan cara a Adorno: el arte emancipador tiene una función crítica, negativa, y el arte afirmativo, por contra, de confirmación del estado de cosas existente. La posición de Adorno implica, en el fondo, considerar al primero como arte "verdadero" y "auténtico" y al segundo como epígono, copia, arte aparente, etc.

En esta dualidad, la carga de la negatividad, el hacer evidente el funcionamiento de los sistemas de sentido dominantes y al hacerlo contribuir a su crítica, "desvelar", "mostrar" lo "oculto" tras lo visible, Žižek considera que está más presente en la película de Cameron que en la de Bigelow. Un juicio que contraría no tanto a los que aprecien un contenido emancipador en la obra de Bigelow -muy pocos y entre los cuales no me encontraría- sino a todos los que han visto la película del director de Titanic como una muestra más de arte de entretenimiento y afirmación.

Aceptando la pertinencia del esquema dual así como de que estamos hablando de una posible sobreinterpretación en el dominio de la crítica, no en el de la ciencia o la teoría del arte, y de que, desde una cierta perspectiva, ambas películas pueden ser leídas como netas obras de afirmación cuya negatividad, cuya función crítica respecto a los sistemas de sentido dominantes, es mínima, Žižek, en mi opinión, sobreinterpreta para llamar la atención y épater le bourgeois.

No obstante, no se trataría de ninguna trampa, de una falta de rigor, ni tampoco de una muestra más de la verborrea y la cháchara postmoderna. "El medio es el mensaje" y un artículo de prensa debe ser leído y considerado en este contexto. El problema que se genera es otro: es un problema de credibilidad, de confianza en Žižek.

25 de marzo de 2010

25 de marzo de 2010: un caso de sobreinterpretación


Hay una famosa tesis, la tesis Duhem-Quine, también llamada de "la sobredeterminación de los datos" que sostiene, a grosso modo, que es posible siempre construir una hipótesis ad hoc que cuadre con los datos a examinar.

Esta tesis daría origen a uno de los habituales éxtasis relativistas de no ser porque, evidentemente, no todas las explicaciones que cuadren con los datos son igualmente racionales o pertinentes.

Con los textos y las imágenes creo que pasa algo parecido, salvando las distancias, y Slavoj Žižek lo demostró ayer en El País realizando una sugerente relectura de Avatar y En tierra hostil que las vuelve contra la opinión más difundida mediáticamente y aparentemente más razonable. Escribe Žižek:

"Cuando En tierra hostil, de Kathryn Bigelow, consiguió los principales oscars frente a Avatar, de James Cameron, esa victoria fue percibida como una buena señal del estado de cosas en Hollywood: una modesta producción pensada para festivales tipo Sundance, y que en muchos países ni siquiera había obtenido una gran distribución, supera claramente a una superproducción cuya brillantez técnica no puede disimular la plana simplicidad de su argumento. ¿Así que Hollywood no es solamente una fábrica de grandes éxitos de taquilla, sino que todavía sabe apreciar esfuerzos creativos marginales?
Es posible, aunque habría que matizar: con todas sus mistificaciones, Avatar toma partido claramente por los que se oponen al complejo industrial-militar mundial, retratando al Ejército de la superpotencia como una fuerza de destrucción brutal al servicio de grandes intereses industriales, mientras En tierra hostil presenta al Ejército norteamericano de un modo plenamente acorde con su propia imagen pública en este nuestro tiempo de intervenciones humanitarias y de pacifismo militarista."

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Boinas/verdes/rostro/humano/elpepiopi/20100324elpepiopi_12/Tes

¿Es la opinión de Žižek una boutade o tiene una base firme para refutar lo que la primera impresión y el sentido común parecen afirmar, que es justo lo contrario?

La pregunta, en todo caso, debería tener una respuesta aunque yo no la sepa.

30 de diciembre de 2009

Escribe Žižek...


"Mejor no hacer nada que implicarse en actos localizados cuya función última es hacer funcionar más suavemente el sistema (actos como proporcionar espacio para la multitud de nuevas subjetividades). Hoy la amenaza no es la pasividad, sino la pseudoactividad, la necesidad de 'ser activo', de 'participar', de enmascarar la vacuidad de lo que ocurre. La gente interviene todo el tiempo, siempre se está 'haciendo algo', los académicos participan en debates sin sentido, etc. En realidad, lo más difícil es dar un paso atrás, sustraerse. Los gobernantes prefieren incluso una participación 'crítica', un diálogo, al silencio. simplemente pretenden implicarnos en el 'diálogo' para asegurarse de que se quiebre nuestra amenazadora pasividad. La abstención de los votantes es, por tanto, un acto político auténtico, pues nos enfrenta a la vacuidad de las democracias actuales"


(Sobre la violencia. Seis ensayos marginales, p255)

12 de noviembre de 2009

Escribe Žižek (y VI)...


"He aquí una señal clara del límite del enfoque multiculturalista 'tolerante' que predica abrir fronteras y acoger al otro. Si se abriesen las fronteras, los primeros en rebelarse serían las clases trabajadoras locales. Está cada vez más claro que la solución no es 'derruir los muros y dejar entrar a todos' que es la exigencia fácil y vacua de los bondadosos liberales progresistas 'radicales'. La única solución auténtica es derruir el auténtico muro, no el del Departamento de Inmigración, sino el socioeconómico: cambiar la sociedad de modo que la gente no intente escapar desesperadamente de su propio mundo"

(Sobre la violencia. Seis ensayos marginales, p127)

9 de noviembre de 2009

Escribe Žižek (V)...




"Lo que Nietzsche y Freud comparten es la idea de que la justicia como igualdad está fundada en la envidia, en la envidia del otro que tiene lo que nosotros no tenemos, y que disfruta de ello. Así pues, en definitiva la exigencia de justicia es la exigencia de que el goce excesivo del otro haya de ser restringido de modo que el acceso de todo el mundo a la jouissance sea el mismo. El resultado de esta demanda, desde luego, es el ascetismo"

(Sobre la violencia. Seis ensayos marginales, p111)

6 de noviembre de 2009

Escribe Žižek (IV)...



"La lección fundamental de la globalización es precisamente que el capitalismo puede acomodarse a todas las civilizaciones, desde la cristiana a la hindú o a la budista, desde Occidente a Oriente"

(Sobre la violencia. Seis ensayos marginales, p100)

3 de noviembre de 2009

Escribe Žižek (III)...



"Los nuevos comunistas liberales son, desde luego, nuestros sospechosos habituales: Bill Gates y George Soros, los directores generales de Google, IBM, Intel, eBay, así como sus filósofos a sueldo, principalmente, el periodista Thomas Friedmann. Lo que hace a este grupo interesante es que su ideología se ha hecho indistinguible de la nueva generación de radicales izquierdistas antiglobalización: el mismo Toni Negri, gurú de la izquierda posmoderna, elogia el capitalismo digital porque ocntiene in nuce todos los elementos del comunismo: basta con quitarle el envoltorio capitalista, y el objetivo revolucionario se ha alcanzado. Tanto la vieja derecha, con su ridícula creencia en el patriotismo de miras estrechas, la autoridad y el orden, como la vieja izquierda, con su capitalizada lucha contra el capital, son conservadores, pues combaten en sus luchas de teatro de sombras y siempre fuera de juego respecto a las nuevas realidades (...)
Los comunistas liberales son pragmáticos. Odian el enfoque doctrinario.Para ellos no hay una única clase trabajadora explotada, hay sólo problemas concretos que deben resolverse: la hambruna de África, la condición de la mujer musulmana, la violencia religiosa fundamentalista (...)
Los comunistas liberales gustan de ejemplos como la lucha contra el apartheid en Sudáfrica (...).
Los comunistas liberales también aman las protestas estudiantiles que sacudieron Francia en mayo de 1968; (...)
Por encima de todo, los comunistas liberales son auténticos ciudadanos del mundo. Son buenas personas que se preocupan por los fundamentalistas populistas y por las corporaciones irresponsables y codiciosas (...)"

(Sobre la violencia. Seis ensayos marginales, p27-28, 30, 31)

30 de octubre de 2009

Escribe Žižek (II)...



"Pensemos en el falso sentido de urgencia que domina el discurso humanitario liberal-progresista sobre la violencia: en él la abstracción y la (pseudo)concreción gráfica coexisten en la representación de la escena de violencia -contra mujeres, negros, vagabundos, gays, etc.-: 'En este país se viola a una mujer cada seis segundos' y 'En el tiempo que te lleva leer este párrafo morirñan de hambre diez niños' son dos ejemplos de ello. Precisamente hace un par de años la cadena comercial Starbucks instrumentalizó este tipo de pseudourgencia cuando, en la entrada de las tiendas, unos carteles de agradecimiento al cliente señalaban que aproximadamente la mitad de los beneficios de la franquicia se destinaban a mejorar la salud de los niños de Guatemala, de donde procedía su café, de lo cual se infería que por cada taza que te bebías salvabas la vida de un niño.
Hay un límite antiteóricos fundamental a estas acotaciones de urgencia. No hay tiempo para reflexionar: debemos actuar ahora. A través de esta falsa sensación de urgencia, el millonario postindustrial que vive en su retirado mundo virtual no sólo no niega o ignora la cruel realidad, sino que se refiere a ella constantemente. Como lo expresó no hace mucho Bill Gates: '¿Qué importan los ordenadores cuando hay millones de personas que mueren innecesariamente de disentería?'.
A esta falsa urgencia queremos oponer la maravillosa carta de Marx a Engels de 1870, cuando por unos momentos pareció que la revolución europea volvía a ser inminente. La carta de Marx expresa su pánico: ¿no pueden esperar un par de años los revolucionarios? Todavía no había cabado El capital."

(Sobre la violencia. Seis ensayos marginales, p15-16)

27 de octubre de 2009

Escribe Žižek (I)...


"Tenemos muy presente que las constantes señales de violencia son actos de crimen y terror, disturbios civiles, conflictos internacionales. Pero debemos aprender a distanciarnos, apartarnos del señuelo fascinante de esta violencia 'subjetiva', directamente visible, practicada por un agente que podemos identificar al instante. Necesitamos percibir los contornos del trasfondo que generan tales arrebatos. Distanciarnos nos permitirá identificar una violencia que sostenga nuestros esfuerzos para luchar contra ella y promover la tolerancia".

(Sobre la violencia. Seis ensayos marginales, p9)