Mostrando entradas con la etiqueta Poéticas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poéticas. Mostrar todas las entradas

25 de marzo de 2012

Una nota sobre poesía y política





(A renglón, en principio seguido, ahora no tanto, de un intercambio electrónico con Viktor Gómez):

Tiene uno la impresión de que "lo poético" y "lo político" no son coextensivos como tampoco lo son "la" poesía y "la" política. Tampoco habría entre ambos dominios isomorfismo alguno: serían heterogéneos.

Sin embargo, no deberíamos suponer por ello que sean fácilmente separables: habría anudamientos parciales y transversales (también horizontales y verticales), zonas de fricción, irrupciones, intromisiones y alineamientos; y, por supuesto, homologías. Unas provocadas, otras casuales y aun otras forzadas.

Y, al tiempo, también habría, en ocasiones, desconexiones, rupturas, alejamientos, zonas en las que no se produce contacto alguno, carencias de relaciones y de vínculos, distanciamientos: enajenaciones.

14 de enero de 2012

Escribe Martín López-Vega acerca de los premios literarios


En el Blog de El Cultural:


"A los poetas, creo yo, no hay ni que pasearlos, ni que premiarlos. Que trabajen en algo decente, como todo el mundo, y si luego lo necesitan, que escriban. Claro que si por mí fuera, prohibiría el fútbol profesional (¿qué es eso de hacer ricos a unos chavales por darle bien a la pelota? Y no me vengan con que eso tiene público; ahí están las cifras de deuda de los clubes) y tantas otras subvenciones a cosas que sin duda sobrevivirían sin tener que regalarles dinero de todos. Esos dineros, a bibliotecas y polideportivos, y ya verían lo cultos y deportivos que salíamos todos...

(...)

Lo mejor que se podría hacer por la poesía es eliminar todos los premios pagados con dinero público (si aún queda algún mecenas, allá él, es su dinero). A mí que los dineros públicos se vayan en limosnas a poetas me parece tan escandaloso como que lo hagan en “centros de alto rendimiento” para piragüistas. Aunque bien pensado, en vez de premios, un centro de alto rendimiento de esos para poetas igual daba mejor resultado...

(...)

¿Qué ocurriría si desaparecieran los premios? Para empezar, desaparecería alguna que otra editorial que vive del cuento. Luego, publicar se volvería más difícil. Probablemente hasta los treinta y tal uno no consiguiera publicar su primer libro, cuando ahora, si tiene libro para publicar a los dieciséis, lo publica. Tampoco veo que sea un problema. Libraríamos a los lectores de mucha morralla preparatoria, al primer libro llegarían quienes realmente tengan vocación y calidad (bien, vale, esto es más discutible) y en general salvaríamos bosques y otros etcéteras mentales y forestales bastante saludables también"

El artículo completo, excelente, aquí.

24 de diciembre de 2011

Del justo lugar de la poesía y la literatura en general


La impresión de que la poesía y lo literario en general pudieran ser, ante todo, un residuo, un añadido (o excrecencia) de la facticidad, de la vida, sigue acumulando hechos a su favor.

Hace tiempo uno llegó a la conclusión de que entre los motivos por los que no había escrito nunca un poema erótico se encontraba la evidencia de que cuando se disfrutaba de una relación sexual de lo último que venían ganas era de escribir un poema.

Algo semejante aconteció con la muerte del padre y lo elegíaco. Sólo mucho después de su fallecimiento, a modo de residuo exigido por el duelo, surgió la necesidad de escribir un libro de poemas sobre él. Cuando uno estaba sumergido en el dolor la literatura sobraba.

Ahora, mi hermano ha sido ingresado de urgencia en una clínica y de lo que menos ha tenido ganas uno era de leer y mucho menos de escribir y poesía además. Deja constancia de este hecho ahora que ha dejado momentáneamente el internamiento hospitalario para pasar estas "entrañables fiestas" con nosotros y entonces ha surgido la necesidad de plasmar la circunstancia y la reflexión en este cuaderno. Cuando vuelva para ser operado, si no hay líneas programadas de antemano nada, me temo, podrá escribirse aquí.

Entre vida y literatura (o poesía) se va haciendo patente, cada día que pasa, que hay, no incompatibilidad sino más bien diferencia, heterogeneidad feroz, casi absoluta: si vives difícilmente escribes.

20 de mayo de 2011

20 de mayo: las controversias poéticas y el negocio de la poesía


Me llega un correo de Eduardo Moga reenviando una iniciativa de respuesta, no promovida por él, al manifiesto "Poesía ante la incertidumbre" sobre el que uno, en su momento, prefirió no opinar.

El texto de este manifiesto alternativo titulado "Carta abierta en defensa de la pluralidad y convivencia de poéticas" es el siguiente:

La realidad no es legible de manera evidente. Las ideas y teorías no reflejan sino que traducen la realidad, pudiendo traducirla de manera errónea. Nuestra realidad no es otra cosa que nuestra idea de la realidad. Del mismo modo, importa no ser realista en un sentido trivial (adaptarse a lo inmediato), ni irrealista en el mismo sentido (sustraerse de las coacciones de la realidad); lo que conviene es ser realista en el sentido complejo del término: comprender la incertidumbre de lo real, saber que existe una porción de lo posible aún invisible en lo real.
Edgar Morin


El lenguaje poético es un patrimonio colectivo. Una urdimbre tejida en la arena de la diversidad. Nuestras tradiciones literarias siempre se han visto atravesadas por múltiples mutaciones que han ayudado a componer y descomponer el ovillado paisaje de la palabra. No en vano la palabra recoge la complejidad genésica de nuestra existencia. Así ha sido en el caso de la lengua española. Las literatura(s) panhispánica(s) (de acá y allá, en diálogo unas veces, aisladas otras) siempre han manifestado en su devenir histórico la riqueza de lo plural, el desborde de lo conectivo. No existe una deriva única de lo poético. Nunca se produjo una voz homogénea para toda nuestra tradición. Las tentativas de encerrar el lenguaje literario dentro de límites inamovibles han dado como resultado estructuras cerradas de pensamiento que trabajan en contra de la propia y esencial condición de la palabra.

Las personas que firmamos esta carta creemos firmemente en esta pluralidad poética heredada –a la que hemos tratado de contribuir activamente con nuestro propio trabajo– y por eso nos mostramos resistentes a cualquier forma de cierre normativo. Creemos necesario alzar un muro de contención ante actitudes que pretenden reproducir debates que «ya» no son legítimos –que, en realidad, nunca lo fueron– porque representan en sí mismos una agresión a esa misma pluralidad conquistada, al trabajo y legado creativo, teórico y vital de muchas poéticas y poetas precedentes y que recogen de manera natural el legado incuestionable de los padres de la modernidad poética: del romanticismo inglés y alemán al surrealismo pasando por Baudelaire, Rimbaud y Mallarmé. Ha costado mucho desterrar de nuestro campo literario el cainismo y la exclusión. No vamos a consentir ahora que vuelvan a reproducirse estrategias envenenadas similares. El debate de poéticas es necesario, útil el contraste filosófico, intelectual, en torno a la creación, pero siempre en el marco de un respeto escrupuloso a la diversidad y el disenso.

Por todo ello queremos reivindicar como legítimo y propio de la(s) poética(s) panhispánica(s) actual(es) los siguientes elementos:

Escritura(s). En plural. Modos del lenguaje que se encuentran. Ningún programa prescriptivo. Huellas. Rescoldos a modo de conceptos, de cruces, de intuiciones. Ninguna tabla de la ley. No sabemos. Quizá sean un modo de operar, de practicar la literatura. Ese acontecimiento ignoto. No sabemos. Disparan la semilla de lo por hacer y de lo hecho. No sabemos. Mueven a la acción.

Tradicion(es). En plural. Linajes incrustados, desde siempre, en nuestra modernidad, en nuestra memoria literaria. Linajes que se activan y se iluminan desde el presente y de los que debemos hacernos merecedores. Como afirmó Eliot, la tradición «no se puede heredar, y si la deseas debes obtenerla con gran esfuerzo». Cada poeta se forja y construye su tradición, su propia cadena de ejemplos y magisterios, y este esfuerzo es en sí mismo un acto poético, una intervención en el mundo. Puede ocurrir –y de hecho ocurre– que este esfuerzo ponga a prueba nuestra capacidad de asunción cognitiva o de mera comprensión, incluso a lo largo de toda una vida de esfuerzo. La dignidad e inteligencia vitales consiste entonces en asumir esta discapacidad en vez de darle el formato autoexculpatorio de lo incomprensible, lo hermético, lo bárbaro y despreciable. Imposible simplificarla, esencializarla, despotenciarla a través de marbetes o etiquetas reductoras. Imposible normativizarla en interés propio, mediante operaciones espurias de exclusión o ninguneo. Voces habitadas para nuestro presente y nuestro futuro.

Heterodoxia(s). En plural. Nunca una lectura unívoca de lo poético, no podemos aceptar como obvio ni la desaparición del habla ni el habla homogeneizada. La palabra poética implica desborde, intersubjetividad, entramado conectivo, intersticio, complejidad. Y significa todo ello porque dialoga con lo humano.

Poética(s). En plural. No hay una poética una que convierta a las demás en otras. No hay norma, no hay centro natural o tácito. Queremos (re)afirmar y defender el deseo y la probada capacidad de convivencia de poéticas diversas que han demostrado en los últimos años su resistencia a la codificación. No precisamos para construir o apuntalar una identidad la negación del Otro. No vivimos la alteridad como amenaza, sino como nutriente y condición necesaria para la construcción de nuestra posible identidad colectiva y personal.

Hibridez y Diversidad(es). En plural. Creemos que la poesía no es mercancía, no es hija de la rentabilidad económica. Tampoco de las ideologías. La poesía es una multiplicidad de pájaros, aves raris, aves migratorias, que ponen su nido en lo alto, alejado del manoseo y voracidad de las alimañas y carroñeros. No podemos, por tanto, hablar de «una» poesía, sino de «poe-diversidad», en constante vuelo, en constante cruce, en constante mestizaje. Y no enjaulada, sino libre, puede ser del mundo, desde el mundo, con el mundo. Pero siempre «haciendo mundo».

Pensamiento(s). En plural. Desconfiamos de los falsos dualismos (razón y emoción, realismo e irracionalismo, público y privado, naturaleza y cultura…) en los que se ha querido encerrar lo poético. Se trataría, como dice Miguel Casado, de «ampliar la noción de pensamiento, extenderla a todos los movimientos de la mente, a uno y otro lado de la conciencia, a todos los movimientos interiores del lenguaje que de modo constante nos recorren y atraviesan». En definitiva: destacar el carácter desestabilizador y genésico de la palabra poética como apertura del pensamiento.

Realidad(es). En plural. La relación de lenguaje y realidad es compleja, porque ambas son complejas de por sí y más cuando se relacionan, influyen, comunican. Es simplista y equívoco detenerse en un estilo o propuesta, en una sola manera de abordar esa difícil exploración de la materia (humana y no humana) que llegará a ser poema.

Subjetividad(es). En plural. Sin menoscabo de que cada uno/a pueda o quiera llevar la voz poética adonde crea conveniente. Todas las formas de enunciación tienen sentido y no seremos nosotros quienes juzguemos la pertinencia de lo que cabe o de lo que debe desaparecer.

Emoción(es). En plural. No codificadas, no predeterminadas en un calculado ejercicio de causa-efecto practicado desde las inevitables limitaciones del poeta sino trascendidas y reveladas junto a él en un proceso que hermana escritura y lectura, que convierte al lector en agente activo y co-productor de sentido.

Lector(es). Recepciones. Por todo lo anterior reivindicamos el respeto a la inteligencia y creatividad lectoras, a la libérrima capacidad de sorprenderse y sorprendernos de aquel que generosamente se acerca a un texto para darle vida; a su derecho inalienable de que nada ni nadie se haga garante ni faro de sus emociones, su criterio, su infinita libertad.

Así, queremos reivindicar la convivencia de poéticas, la pertinencia del debate crítico, la belleza de la pluralidad como alimento de lo creativo. Y rechazamos de manera frontal cualquier estrategia de apropiación, simplificación o reduccionismo literario.

Y para que así conste lo firmamos en Madrid a 17 de mayo de 2011.


(el primer listado de firmas de la Carta se publicará a partir del lunes 23 de mayo)


La forma de adherirse a dicha carta consiste en enviar un correo a firmas.cartabierta@gmail.com indicando nombre y apellidos, ciudad-País de residencia y profesión ú ocupación. Para adherirse hay un primer plazo de 6 días naturales, hasta el lunes 21 de mayo próximo, ya que el martes confeccionaremos la primera lista de adheridos. Aunque luego seguirá aumentando conviene rapidez en la primera confirmación. Que ruede lo más posible es de desear."

Y a uno le asalta una sospecha. Ha leído ambos manifiestos y aunque considera el llamado "de Visor" un poco simplista no por ello no suscribiría algunos aspectos como la mayoría de los de éste pero ¿detrás de esta "respuesta" no habrá también intereses editoriales y de negocio tan respetables como los de Visor (o tan despreciables - váyase usted a saber)? Es una duda que uno no puede eliminar. Iba a firmarlo de buenas a primeras pero ahora ya no está tan seguro.

¿Qué necesidad hay de manifiestos y contramanifiestos, de declaraciones reclamando para sí el descubrimiento o la afirmación de una naturaleza de la poesía que no sería más que la hipostatización de un modelo legado por la tradición del cual se aprovechan un conjunto de productores culturales (o aspirantes) para obtener beneficio simbólico y económico?

No acaba uno de ver otra necesidad que la lucha por la hegemonía del campo literario y, por ende, de sus beneficios simbólicos y económicos. Todo, seguramente, muy legítimo pero ¿y si a uno no le gusta que le den "gato por liebre"?

Tal vez la iniciativa sea genuina y legítima. Tal vez también lo fuera la que alienta la antología famosa de marras. Mas, si la segunda nos parece dudosa, ¿no cabría dudar también de la primera?

Mi simpatía para todos aquellos que se inhiban por prudencia o, para los que "Desconfiamos de los falsos dualismos", entre ellos entre el pluralismo y su antítesis.

21 de octubre de 2009

Pero Brett Favre volvió. Una nota sobre fútbol americano y poética



El 18 de agosto, día de mi cumpleaños, Brett Favre, el quarterback retirado unos meses antes, y a cuya jubilación dediqué un poema tras leer el que un fan envió a una emisora de televisión local de Milwaukee, firmó un contrato de dos años con los Minnesota Vikings por un montante de 25 millones de dólares y volvió a la actividad deportiva. Tras tantas portadas sobre el "fin de una época", la época se reanudaba por un enorme puñado de dólares. Coincidencia y justicia poética.

Poco que decir de la coincidencia. Pero sí justicia poética del "a destiempo", de lo intempestivo. Justicia contra la precipitación. Justicia que suscita la convicción del ridículo. Justicia poética respecto a las formas y los temas lanzados al vertedero de la historia por el apresuramiento de las "poéticas-anuncio" de las que a veces participamos irreflexivamente.

He aquí uno de los riesgos de querer borrar de un plumazo la tradición y proclamar una ruptura à la Foucault, una escansión irreductible, un hiato, una cesura: el corte axial protagonizado por una vanguardia tanto más ingenua cuanto má convencida de serlo.

También en la tradición personajes menores protagonizaban tramas poéticas. "Épicos" que luego se van empequeñeciendo con el paso del tiempo como el Stalin de Neruda ("Junto a Lenin/Stalin avanza/Y así, con blusa blanca/Con gorra gris de obrero/Stalin,/Con su paso tranquilo/Entró en la Historia acompañado de Lenin y el viento") u otras más mundanas, menos trascendentales para la Historia pero de fama en su momento, como el duque de Osuna en Quevedo ("Faltar pudo su Patria al grande Osuna/Pero no a su defensa sus hazañas/Diéronle Muerte y Cárcel las Españas/De quien él hizo esclava la Fortuna").

Algunas veces los protagonistas han sido iconos de escasa magnitud, como el portero del Orihuela de la "Elegía al guardameta" de Miguel Hernández ("Tu grillo, por tus labios promotores,/de plata compostura,/árbitro, domador de jugadores, director de bravura,/¿no silbará la muerte por ventura?//En el alpiste verde de sosiego,/de tiza galonado,/para siempre quedó fuera del juego/sampedro, el apostado en su puerta de cáñamo añudado.//Goles para enredar en sí, derrotas,/¿no la mundial moscarda?/que zumba por la punta de las botas,/ante su red aguarda/la portería aún, araña parda..."), o la celebrada casi únicamente por Cirlot, Rosemary Forsyth, alias Bronwyn ("Regreso a tu Brabante/imaginariamente./Porque aquel año mil ya se perdió/entre las espirales oceánicas/y sería un error/buscarte por las calles de Lovaina/o de un pueblo en la costa/frente a unos frisios rubios que no existen...").

En estos cuatro casos, Bronwyn y el guardameta de Hernández pueden ser leídos como actores menores y Stalin y el Duque de Osuna como actores esperpénticos. Sin embargo, aunque los cuatro puedan provocar la sonrisa condescendiente ante la bufonada, tengo la impresión de que, aparte de la no canonicidad del autor o su falta de capital simbólico, no pueden trocar el poema en un artefacto demasiado perecedero, demasiado sometido a los vaivenes de la fortuna que lo muta en exiguo y lo liquida por grotesco como sí acontece con el personaje "Favre".

Quizá es que los héroes mediáticos (especialmente los "post") sean más lábiles y volátiles. No por sí mismos, por su supuesta naturaleza (no se ve porqué Favre sea más "temporal" que el portero del Orihuela), sino por su inclusión en la compleja constelación capitalista de tiempo-espacio-información-dinero que, proteicamente, cambia constantemente para asegurar la posibilidad de reproducción de la mercancía. El portero del Orihuela estaba también integrado en esta constelación pero su complejidad era mínima: vivía en una época en que el mundo de la vida no estaba saturado por el mercado.

Utilizar a "Favre" como referente es arriesgarse a que la caducidad del texto se acentúe porque su movilidad, su flujo icónico contextual condicionado por la mercancía, lo desactualiza antes mismo de que pueda ejercer su papel en el constructo poético.

Seguramente por ello, servirse de post-iconos desgajados de la tradición, y proclamarlos como una alternativa que permita romper con el peso de una tradición vista como anquilosada y castradora, tal vez sea pueril. O puede que la puerilidad se reduzca a algo tan elemental como la afirmación aristotélica de que lo más digno de crédito es aquello más antiguo pues es incorruptible (Retórica, 1376a).

12 de octubre de 2009

Sobre el rechazo al desarrollo de una ciencia de la literatura, escribe Itamar Even-Zohar...




“En otras palabras, sí es mi tarea mostrar cómo todas las empresas no científicas, una vez que intentan hacer generalizaciones (¡y nunca están ausentes de ellas!), caen en la trampa de ‘hablar en prosa’ sin ser conscientes de ello, al formular leyes implícitas cuya aceptabilidad es altamente dudosa, a menos que se hagan de ellas nuevos dogmas religiosos. Mi desaprobación de estas tendencias no es motivada por su rechazo del programa científico, sino por el hecho de que mientras rechazan la idea de leyes, fabrican en abundancia unas leyes que son ofrecidas por ellos como verdades absolutas e irrefutables”.

(“The Quest for Laws”, p2).

9 de octubre de 2009

Poetas que hacen algo diferente




Por el blog de José María Cumbreño, un blog excelente dicho sea de paso, me llega noticia de un auténtico acontecimiento: un partido entre poetas mañana 10 de octubre. Eso sí es una performance interesante. Espero que alguien tenga la decencia de grabarlo y subir a vimeo o youtube los Highlights del encuentro.

Más información en http://partidosdepoetas.blogspot.com