16 de noviembre de 2012
Retórica y substancia: himnos y banderas
Abundando en asuntos de sentido común. Parece razonable afirmar que banderas e himnos son ornamentos, elementos retóricos y accidentales orientados a la distinción de los grupos humanos. Ahora bien, cuando banderas e himnos se substancializan es que algo no funciona bien.
Quien se envuelve en banderas está desnudo. Quien escucha himnos está sordo. Y quien los sacraliza es un mistagogo, un impostor.
14 de noviembre de 2012
Retórica y substancia: la huelga general
A uno le parece que el sentido común no debería ser tan menospreciado por la intelectualidad de izquierdas, especialmente la progresista. Por ejemplo, la pasividad de la izquierda ante determinadas formas de totalitarismo, cuando no su cómplice rendición, tal vez no hubiera sido tan pronunciada (y ahora le viene a uno la imagen de Orwell...) si el sentido común hubiera moderado el utopismo. En fin.
Dicta el sentido común que en una convocatoria de Huelga General lo sustantivo e imprescindible, lo "esencial", es la huelga y lo retórico o episódico, lo accidental, las acciones de preparación (charlas, concentraciones, encierros...). Cierto que de lo accidental no se puede prescindir, como enseña la deconstrucción: que es tan sustancial como lo sustancial y que, en ocasiones, sin lo accidental lo sustancial no deviene.
Con todo, en el nivel de la banda media de los fenómenos sociales, la distinción de sentido común es pertinente. Pues bien, ¿qué sucede en nuestras sociedades cuando la inversión deconstructiva - recordemos sólo un paso o movimiento del proceso deconstructivo siempre en marcha -, se manifiesta en todo su vigor y lo accidental deviene sustancial? Tomemos el ejemplo de la Huelga General. Si no se distingue claramente entre lo ornamental y lo sustancial, la huelga es un fracaso y supone un paso atrás para los asalariados.
Una muestra: en un centro del que uno ha tenido noticia, los alumnos y los profesores se encerraron anoche como preparación para la jornada de lucha. Hoy, la mayoría de los alumnos participantes se han quedado en casa y, lo más increíble, la mayoría de los profesores que participaron en "la movida" ha ido a trabajar al instituto con la conciencia limpia y sabiendo que no tendrían alumnos. Cobrarán, así, su sueldo. Nada que objetar a ello si no fuera porque se confiesan de izquierdas, animan a los alumnos a la huelga y, por supuesto, en su mayoría no se consideran esquiroles.
Debe echárseles en cara la confusión conceptual, estética y moral entre lo accidental y lo sustancial. Aparte otras valoraciones éticas, la falta de sentido común juega un papel importante en esta conducta.
13 de noviembre de 2012
A ras de suelo: el riesgo negro
Uno es consciente de que en la complicada situación actual realizar según qué afirmaciones puede levantar ampollas y herir sensibilidades. Sin embargo, la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero. Y la verdad es que existe un vínculo indisociable, históricamente constatable y racionalmente argumentable, entre fascismo y nacionalismo. Para ser más claros: sin nacionalismo no hay fascismo. Huelga decir que otras ideologías políticas contemporáneas pueden incorporar, en mayor o menor medida, elementos nacionalistas. Sin embargo, ello no resta ni un gramo de contundencia a la afirmación anterior. Por ello, si queremos evitar la tentación fascista una pieza indispensable del empeño es abjurar de cualquier forma de nacionalismo incluida esa tan "neutral" que, bajo el pretexto de no alterar el statu quo internacional, lo naturaliza y se finge más allá del nacionalismo cuando se fundamenta en el ya existente.
Dicho sea de paso: no se refiere uno sólo al caso de Catalunya. Ahí está Grecia. Si las salidas ante la crisis actual se articulan en torno a proyectos nacionalistas de unificación y respuesta o de segregación y reto, nos podemos encontrar una sorpresa desagradable. Muy desagradable.
12 de noviembre de 2012
Escribe Jorge Riechmann...
Recientemente, anotaba Jorge Riechmann en su Blog:
"Las fuerzas del 'turbocapitalismo' basado en las finanzas y la tecnociencia no son ni conservadoras ni reaccionarias: ¡ya nos daríamos con un canto en los dientes si de verdad conservaran lo humano, si de verdad reaccionasen frente a la destrucción del mundo humano y la biosfera! El banquero de Wall Street o el científico-empresario volcado en la biología sintética no son conservadores: por el contrario, se consagran a una futurista huida hacia delante que trata de dejar a tras la rémora de la naturaleza humana, los pesados vínculos que solían atar el dinero a la producción de bienes y servicios tangibles, y la biosfera que nos traba con molestas ecodependencias.
Frente a esta alucinante deriva antropófuga, los comunistas o los ecologistas sí que somos conservadores…"
Y uno no puede estar más de acuerdo con todas las implicaciones que tiene esta relectura: la mayoría positivas pero también algunas, en educación por ejemplo, no tanto...
10 de noviembre de 2012
Antes de la huelga
El sindicato votó por mayoría, uno incluido, apoyar la convocatoria de huelga general pese a que la juzgamos insuficiente, poco efectiva y decimonónica. Mas aunque no se comparta ni método, ni táctica, ni estrategia, se está más próximo a los convocantes que a los gobernantes. Por ello, ayer, la sensación dominante en el Secretariado era de desaliento. Noticias de empresas en las que los trabajadores pactan cumplir el supuesto día de huelga a cambio de trabajar un festivo, afiliados que nos critican por secundar estas huelgas que, en el marco de la función pública, sólo sirven para que la Administración se ahorre gastos, declaraciones de dirigentes que conocemos en persona de los sindicatos convocantes poco esperanzadoras... Un panorama desolador. Será un éxito porque, en realidad, será un fracaso.
Será noviembre, pero los ánimos están por los suelos y no hay dónde agarrarse... Excepto, claro está, las banderas y los dioses...
9 de noviembre de 2012
A ras de suelo: los Pujol
En estas tierras a nadie parece llamarle atención un fenómeno que no acostumbra a darse con facilidad en los sistemas de democracia representativa de corte occidental: la dinastía. El hijo del que fuera durante 23 años presidente de Catalunya es ahora el número dos "real" del mismo partido y más que posible sucesor del líder actual. Tan europeos que nos consideramos, este rasgo "norcoreano" es olímpicamente ignorado no sólo por los medios sino en la calle. Sólo cuando llamas la atención de alguien sobre el caso surge algún signo de incomodidad rápidamente reprimido.
Uno únicamente piensa que, al menos, debería aplicarse el principio de que "la mujer del César no sólo debe ser honrada sino parecerlo".
País...
20 de octubre de 2011
Futbol americano, poesía y teoría literaria

Anoche una muy agradable velada con Paul Cahill, de la Universidad de Pomona, que tuvo la deferencia de acercarse para conocerme y hablar sobre Del Tercer Reich.
Paul es un hombre atento, simpático y ajeno al soberbio envaramiento del que hacen gala tantos profesores de Humanidades de las universidades españolas que suplen su falta de formación o su pereza teórica con vanidad y pedantería. Que el clima de una entrevista pensada para dialogar sobre mi libro y sobre el tema en el que trabaja actualmente, la poesía española y el Holocausto, fuera tan espontáneo y poco encorsetado como para que nos pasáramos más de una hora hablando de football, de quarterbacks, linebackers o 4th downs, da una idea de su capacidad comunicativa, su "buena voluntad" y su calidez.
Lógicamente, después de la parte más divertida llegó una conversación, más bien un monólogo de uno, sobre teoría literaria así como un buceo en el baúl de los recuerdos para explicar la génesis de Del Tercer Reich. Pese a mi escasa capacidad de síntesis Paul hizo gala de su paciencia y parece que no sufrió daños psicológicos de importancia.
Lo cierto es que, al final, uno se quedó con las ganas de departir de una forma más relajada y proseguir la velada. No tanto por continuar hablando sobre sí mismo (esa vanidad...) sino por intercambiar argumentos, experiencias y puntos de vista sobre teoría literaria, poesía y nazismo, temas acerca de los que hace años que uno reflexiona en solitario y, sobre todo, para qué negarlo, para viajar de su mano por ese territorio imaginario que es, para el que escribe, Estados Unidos.
A ver si Del Tercer Reich acabará algún día siendo libro de lectura en una Universidad americana. Tendría su gracia...
2 de septiembre de 2011
La jamonería
Cerca del mercado hay una jamonería que le reconcilia a uno con los tenderos. Al fondo del establecimiento se abre un pasillo, perfectamente visible desde cualquier parte del mostrador, flanqueado por estanterías con productos tanto de limpieza como envasados. Conduce a una sala con dos mesas abatibles de pared dispuestas una detrás de la otra y unas cuantas sillas alrededor.
Si uno va temprano, antes de las nueve, puede encontrarse a los cinco dependientes y al propietario desayunando juntos en ese espacio. Es lo de menos si hay armonía o no. Lo que uno diría que más cuenta es que, por un lado, se hacen sus bocadillos con el pan y los embutidos de la misma tienda. Es decir, el desayuno, como antaño, corre de cuenta del propietario. Asimismo, éste come con ellos y de los mismos productos: los propios. Por otro lado, también cuenta el hecho de que cuando llega un cliente, el que escribe en este caso, cualquiera de los dependientes, una de las tres chicas jóvenes, la señora mayor y casi sorda de más de sesenta años o el cuarentón metódico y escrupuloso, se levanta con parsimonia y acude sin que se observe ningún nerviosismo por parte del tendero. Es más, hay ocasiones en que se demoran un poco sin que nadie parezca considerarlo anómalo: es tiempo de desayuno, aunque sea en una hora en que afluye la clientela más madrugadora.
Esta actitud flemática a veces enerva a algún cliente ya acostumbrado al ritmo eficiente de la venta y desconocedor de esa vieja costumbre de desayunar en el lugar de trabajo y ser tolerante con los empleados en su tiempo de descanso. La respuesta del dueño, al menos en la ocasión en que presencié una escena de esta índole, fue invitar al comprador a probar un queso manchego recién recibido.
Un día, hace dos o tres meses, mientras me estaba atendiendo una de las chicas y el tendero jefe examinaba unos jamones y movía con calma un montadientes juguetón, ya desayunados, apareció un mendigo. Pedía comida. No le ofrecieron jamón de bellota pero no se le negó un bocadillo. Ayer, apareció otro y también se le ofreció: podía escoger entre mortadela, jamón dulce, catalana o butifarra de huevo. Cierto, nada de lujo. Pero no es menos cierto que por lo que parece nunca se le niega pan a quien entra en esa jamonería a pedir. O por lo menos uno no ha sido testigo de ello.
31 de julio de 2011
Precisión sobre la "Entrevista a un poeta"

Con espanto comprueba uno que su entrada "Entrevista a un poeta", borrador previsto para colgar a fin de mes - antes del retorno de Saint Andrews - ha aparecido el 21 de julio con una redacción diferente de la final y, lo peor, sin el enlace que debía aportar alguna luz sobre el juicio que merecen las palabras de Batania/Neorrabioso/Alberto. El texto corregido que debería haber aparecido era el siguiente (con el enlace apropiado):
"De mi admiración por Batania/Neorrabioso/Alberto no he hablado mucho y menos cuando no se ha dignado todavía leerse mi última recopilación de poemas que le pasó Gsús Bonilla. Pero no se puede tener todo: no se puede esperar que el admirado responde a las pretensiones del admirador (Aristóteles dixit a propósito del motor inmóvil).
Menudencias aparte esta entrevista que le hace una televisión, supongo que local, es una de las más originales y entrañables que uno ha visto de las hechas a un poeta (dejando de lado algunos casos de Bouillon de Culture y alguna de Soler Serrano) De las que llevan años circulando por la 2 y en Catalunya mejor no hablar.
Un consejo para poetas fatuos, benditos, malditos, vanguardistas, etc... Mejor no quedarse en la mera superficie del decorado y la falta de sponsor: es más fácil ir al meollo. Este sí que es un poeta de verdad, maldito y sin vanidad alguna. Y lo dice uno que respeta a algunos fatuos, vanguardistas, malditos y benditos y nada tiene que perder con ello.
La entrevista de Paloma Corrales a Batania para VEOGUADA TV."
Disculpad el error.
21 de julio de 2011
Entrevista a un poeta

De mi admiración por Batania/Neorrabioso/Alberto no he hablado mucho y menos cuando no se ha dignado todavía leerse mi última recopilación de poemas que le pasó Gsús Bonilla. Pero no se puede tener todo: no se puede esperar que el admirado responde a las pretensiones del admirador (Aristóteles dixit a propósito del motor inmóvil).
Menudencias aparte, esta entrevista que le hace una televisión supongo que local, es una de las más originales y entrañables que he visto nunca de las hechas a un poeta dejando de lado algunos casos de Bouillon de Culture y alguna de Soler Serrano. De las que llevan años circulando por la 2 y en Catalunya mejor no hablar.
Un consejo para poetas fatuos, benditos, malditos, vanguardistas, etc: no quedarse en la mera superficie del decorado y la falta de sponsor: vamos al meollo. Este sí que es un poeta de verdad, maldito y sin fatuidad alguna. Y lo dice quien admira a algunos fatuos, vanguardistas, malditos y benditos y nada tiene que perder.
17 de julio de 2011
"La enfermedad del lado izquierdo" de Esteban Gutiérrez y el goce

Hace unos días Esteban Gutiérrez, en la presentación de La enfermedad del lado izquierdo (Eutelequia, 2011) en Barcelona, decía que se daba por satisfecho si el lector pasaba un par de horas agradables con la lectura de su novela y, si era posible, en compañía de una copa de buen vino.
Y, antesdeayer, uno decidió seguir el consejo de su amigo pero hubo de acompañar la lectura con unas hierbas digestivas en vez de, como hubiera deseado, un buen Syrah o un Merlot. He de decirte Esteban, a modo de descargo, que el día anterior tuvo la culpa: una recién pescada dorada monumental a la sal y un par de botellas de Chardonnay dejaron el sistema digestivo bajo mínimos.
Con todo, pese a que el maridaje era de lo menos adecuado (o no, a tenor de la cosmovisión de uno de los personajes protagonistas de la novela), me estiré en una hamaca, a la sombra y al olor del jazmín revivido tras estar a punto de ser aniquilado por la hiedra con la que compartía tierra, y pasé dos horitas placenteras con La enfermedad del lado izquierdo.
Uno podría hablar de los diferentes niveles de lectura del texto, de sus guiños, de sus múltiples tramas e hilos abiertos, de su construcción cinematográfica, de su dependencia estructural del relato breve que con tanta maestría cultiva Esteban, del acierto de los múltiples espacios de indeterminación (Iser) que festonean la narración, etc. Podría intentar hacer ese tipo de crítica literaria pero desmerecería el que uno cree que es el gran logro de esta obra y se prestaría, como siempre, más a ocultarla y hacer presente al crítico que al revés que, en este contexto, es lo que uno pretende.
Y puestos, ese logro no es otro que ser capaz de proporcionar, en cien páginas, un gozo y un placer que hace que uno se reconcilie con ese papel de lector confiado y receptivo que tantas veces olvida en beneficio del acopio de cultura clásica, la búsqueda de formas e ideas o, simple y tristemente, el cumplimiento del deber de estar "a la última". Desde que uno leyó El plantador de tabaco de Barth no había disfrutado tan "naturalmente" de una novela. Incluso el placer de El Don apacible es cualitativamente distinto y eso no implica la estupidez de colocar este trío de obras al mismo nivel, siquiera subjetivamente: uno está hablando de la clase de goce subjetivo que le han suministrado.
El goce próximo a la inocencia, a la transparencia, a la inmediatez, el goce reconciliador que produce intelectualmente y gracias a la ironía y a una extraordinaria y complea trama Barth no tiene nada que ver con el goce del requiebro, de la dureza, de la violencia, el goce discordante de la aparentemente simple obra de Shólokhov. Y es en el camino de la primera donde se inserta, en el modesto juicio de uno, la novela de Esteban.
He leído, he gozado con la lectura y he experimentado (por poco tiempo gracias a Dios) el arrebato de la reconciliación con uno mismo, con la literatura, incluso con el mundo, y sobre todo con las personas, dejándose llevar por Esteban. Incluso ha logrado algo difícil: que soportara la irrupción del conglomerado new age, hippy, en una narración en la que tiene un papel secundario pero desencadenante y que, por tanto, dista mucho de ser puramente decorativo, lo cual aun hubiera sido tolerable. Que no me levantara, que no cediera ni a los prejuicios ni a los mecanismos de identificación y aceptara ver chakras, reikis y otras mandangas discurriendo por la vida del bueno de Pascual , el protagonista principal, y los aceptara como disparaderos de su reeducación sentimental es una muestra de la capacidad de seducción bondadosa y amable de este estupendo cuentista que es Esteban. Pues, finalmente, uno tiene la impresión que de eso se trata y no de otra cosa: de contar un cuento, una historia, para reconciliarnos, siquiera un instante, con una existencia marcada por el desquiciamiento, el conflicto y la falta de compasión.
Y eso, no es poco: es más de lo que la inmensa mayoría de los autores patrios contemporáneos y consagrados, en prosa y poesía, que he leído en los dos últimos años, ha conseguido. Que se guarden sus distinciones simbólicas o pecuniarias, Esteban. Muy pocos me han hecho disfrutar un par de horas con palabras.
12 de julio de 2011
Desamparados (v. 1.0)

Un hueco en la escritura de la novela para trabajar un poco en un poema. La primera versión sería, más o menos, así:
"DESAMPARADOS (v. 1.0)
En el banco
los dos sentados,
uno en cada punta,
las cabezas gachas
y la vista fijada en el suelo.
Un sol ensordecedor
aplasta sus sombras
a la misma velocidad
que crece el griterío de los habitantes
del País de Nunca Jamás
que pueblan el patio
de la antigua casa solariega,
ahora de colonias,
al que parecen ajenos.
Uno llora.
Los padres se alejan,
agrupados y bulliciosos,
sin apenas volver la vista atrás.
Sólo alguno
responde, de soslayo,
un par de segundos,
un breve giro del cuello,
a la atávica llamada de los gritos
pero nadie
dirige su mirada a la pareja de niños
y su silencio:
se vuelven al este
donde los suyos
hace rato
que se asaltan
por los arbustos
y huelen a tomillo.
Entre las ramas
del cedro que, a unos pasos,
da sombra a quien la pide
se mecen los recuerdos
de las placentas:
su peso se va diluyendo
en el aire caluroso
de la tarde.
Por la noche habrá desaparecido."
Habrá que volver sobre él tras los primeros intentos. Seguramente a la vuelta de Saint Andrews.
10 de julio de 2011
Los casos SGAE y Strauss-Kahn en palabras de otros

De la opinión de uno sobre las conductas de la SGAE y también sobre el caso Strauss-Kahn han escrito en El País de hoy un lector y un filósofo que no goza del aprecio de uno.
El lector, Víctor Ovies Arenas de Granada, publica una carta titulada "Los piratas eran ellos" que retrata los sentimientos que muchos hace tiempo que abrigamos respecto a la SGAE:
"No pararon hasta que consiguieron que nos cobraran un impuesto preventivo, un canon digital que presuponía que éramos culpables de copiar fraudulentamente material de otros, obviando que la presunción de inocencia es uno de los pilares básicos de nuestro Estado de derecho. Nos bombardearon con anuncios que nos comparaban con vulgares carteristas, con desalmados arrancadores de bolsos sobre motos ruidosas. Pretendieron convencernos de que copiar una canción o una película era como robar un coche deportivo o un diamante, obviando el hecho de que esos son artículos de lujo y la música y el cine son cultura, y como tal, pilares de nuestra sociedad, de nuestra democracia, de nuestra libertad. Se colaron en bodas para denunciar a los novios después por haber bailado Paquito, el Chocolatero o Macarena sin pasar por caja antes. Denunciaron a Ayuntamientos de 3.000 habitantes por representar obras de teatro del siglo XVII en la plaza del pueblo una noche de verano sin pedirles permiso a ellos. Pretendieron cobrar de conciertos benéficos más dinero en derechos de autor de lo que se había recaudado en taquilla. Acribillaron a bares de barrio por encender una tele o poner una radio para entretener a la clientela.
Y lo hicieron al más puro estilo mafioso, amenazando, aunque sin necesidad de ametralladora, que para eso el Gobierno aprobaba leyes que les hacían el trabajo sucio. Quisieron hacernos creer que eran los adalides de los artistas y creadores. Que defendían sus derechos y sus obras. Y al final resultó que los delincuentes eran ellos. No éramos nosotros los deshonestos ni los ladrones. Los piratas eran ellos."
A unas páginas de distancia, uno lamenta tener que coincidir con Henry Levi a propósito del caso que se ha abierto contra un personaje que le resulta tan profundamente antipático como él: Strauss-Kahn. Con todo, la verdad es la verdad, afecte a Strauss-Kahn o a la camareara y la diga Henry Levi o Maradona. Escribe el filósofo francés a propósito del juicio que casi todos hemos celebrado sin mediar proceso alguno:
"Y más teniendo en cuenta que a todo esto ha venido a añadirse otra tentación propia de nuestro tiempo, que es la sacralización de la palabra de la víctima. Pongámonos de acuerdo. Si he tomado parte en un combate a lo largo de mi vida; si, en efecto, hay un combate sagrado para mí, es el que consiste en devolver la palabra a los humildes y a los sin voz -de los que sin duda forma parte la señorita Diallo-. Pero devolver la palabra es una cosa. Considerarla como palabra revelada es otra. Y el hecho es que hemos pasado, también aquí, de un extremo al otro. La época en que la palabra de las víctimas del orden mundial era desacreditada por principio dejó pasó a una época en que, por principio, es acreditada con todos los prestigios y todas las inocencias. (sn) Y esto, una vez más, es lo contrario de la justicia".No hay más remedio que subscribirlo: la superioridad moral de la víctima no convierte sus afirmaciones en superiores epistemológicamente. La verdad no siempre tiene que ver, por mucho que le duela a Nietzsche, con la moral.
P.S: Por otra parte, cabe imaginarse el peyorativo y vejatorio juicio moral que me merece semejante individuo.
6 de julio de 2011
Novelas, reescrituras y vacaciones

Parece que por fin va acercándose el final de este curso tan largo y duro. Quedan, como siempre, flecos: correos que atender, consultas que esclarecer... pero ya no hay más reuniones a la vista y el trabajo está dividido. Esta semana le toca a uno estar "de guardia" y en agosto un par de semanas pero lo peor ha pasado.
Puestos, ahora que está reciente el acero sobre y bajo la piel, intentaremos aprovechar estas semanas para acabar de una vez con la novela que lleva años viviendo en mis distintos ordenadores y reescribir, o simplemente revisar, el último conjunto de poemas escrito en estos dos años. También, lógicamente, para estar con Clàudia, Marc y, por supuesto, Esther y volver, después de una larga ausencia, a mi amado Saint Andrews.
Este cuaderno se resentirá por ello unas semanas. Lo iré actualizándo en la medida de lo posible pero sin prestarle tanta atención hasta septiembre. A todos aquellos que lo seguís y que, ante mi asombro, cada vez sois más, aparte de mi más sincera gratitud os deseo unas buenas vacaciones.
5 de julio de 2011
Un poema de Sonia Fides

Y de entre los poemas que he ido leyendo en los últimos meses por la Blogosfera, tomo éste del Blog de mi querida Sonia Fides:
"Por qué nadie te avisa
cuando eres un niño
de que los cuerpos se pudren
sin necesidad de que intervenga la muerte.
Por qué nadie te cuenta
que con el paso del tiempo
desaparecerá de tu cara
la historia que viniste a contar."
P.S: Guardé el texto pero el título, por lo que parece al revisar la entrada, no. Procuraré conseguirlo.
2 de julio de 2011
Un poema de Antonio Orihuela

Mi querido Antonio Orihuela ha publicado recientemente un nuevo libro (¿es el último?) en Baile del Sol. Tiene un buen título, Todo el mundo está en otro lugar, y aunque aun no lo tengo me he ido agenciando poemas sueltos por la red. Como casi siempre, excelente. Recojo este, publicado en el Blog de "Voces del extremo".
"CAPITALISMO
Ganamos una carrera
y el premio es otra carrera.
Tenemos que salir de aquí."
30 de junio de 2011
Última ópera de la temporada de bolsillo

La "temporada de bolsillo" de ópera de uno acabó este sábado, por primera vez desde que está abonado, con un estreno, el de Lord Byron. Un estiu sense estiu de Agustí Charles, un compositor catalán.
Primera ópera rigurosamente actual incluida en el abono que certifica la diferencia entre una buena parte de la tradición de la ópera contemporánea ya "clásica" y la que conserva los modelos de la ordinariamente considerada como tal: mayor atención a la interpretación teatral, a la puesta en escena, a los textos, al espectáculo, y una concepción de la obra en la cual prima antes la representación que la posibilidad de su reproducción en solitario. A destacar, también, la fuerte presencia de la percusión (como en la obra de uno de los grandes contemporáneos, Werner Henze) y la supresión casi total de la armonía y el canto tradicionales: atonalidad y Sprechgesang ("canto hablado" o "canción hablada") en la más pura línea "clásica" de Schönberg y su Pierrot Lunaire.
Ópera difícil para acabar, que requirió un gran esfuerzo de concentración y la ayuda constante de Esther, con su sapiencia musical, para recoger la mayor cantidad posible de detalles. Al final, uno cree que salió decentemente parado de la experiencia y, por ello, casi entusiasmado ante la posibilidad de que, tras tantas óperas y tan diferentes, sea ya capaz de convertirse en un moderado adicto al género.
27 de junio de 2011
Una comparación poco afortunada

Para ser un amante de la música de cualquier clase y estilo no resulta fácil explicar la animadversión de uno respecto a los cantautores. Seguramente una exploración psicoanalítica podría hallar algunas pistas orientadoras pero de momento no ha habido suficiente tiempo para esta búsqueda y seguramente ya no vale la pena esforzarse: no gozan de mis simpatías en general ¡Qué le vamos a hacer!
Uno de los que menos me han agradado siempre es Joaquín Sabina por el cual la aversión hace tiempo que mutó en fobia. En descargo de uno cabe decir que, por ejemplo, con Llach no ha pasado lo mismo: incluso hay piezas suyas que uno oye con placer y, en lo personal, le ha acabado reconociendo una cierta solidez intelectual y hasta ética. Tampoco es el caso de Serrat pues alguno de sus discos suena, de higos a brevas, en casa aunque no pueda leer ni una declaración suya. Estos dos casos permitirían deducir que, al menos, esta fobia no es absoluta y dogmáticamente indiscriminada.
Sin embargo, la que profesa a Sabina no hace más que crecer, como las que rinde a Felipe González, Aznar o Zapatero. La última dosis en El País del domingo. En realidad, más que como una comparación poco afortunada uno la considera lisa y llanamente como una estupidez pero...
"P. ¿Se le ocurre cómo pasará Zapatero a la historia? ¿Como Alexander Dubcek, el soñador de la Primavera de Praga, o como Juan Negrín, odiado incluso dentro de su partido?
R. Será recordado como Gorbachov, rechazado en su país y admirado fuera (sn). Yo suscribo toda su primera legislatura, en materia de avances sociales y libertades personales. En la segunda no dio pie con bola."
Ahí es nada: compararlo con Gorbachov... Puestos podría haberlo hecho tamibén con Alejandro Magno o Marco Aurelio...25 de junio de 2011
Escribe Pla...
23 de junio de 2011
Jacarandas

Cuando nos mudamos, desde las ventanas del estudio no podía verse el otro lado de la calle: el denso follaje de los árboles de la acera opuesta, que llegaban hasta prácticamente la nuestra, lo impedía. Era agradable: le daba a uno la impresión de vivir en la montaña o en un bosque.
En primavera los árboles florecían espectacularmente: unas flores de un lila vivo, intenso, coronaban sus copas. Durante unos días tratamos de averiguar qué clase de árbol podía dar a luz aquella floración extraordinaria. No lo conseguimos y supusimos que, por la hoja y el color del tronco, debía tratarse de alguna clase de acacias.
Pues bien. Se trata de jacarandas, no acacias. Y lo sabemos porque una vecina que ya en su día, el año pasado, parece que presionó, junto a otros vecinos, para que se hiciera una poda contundente, que se hizo y que a uno le permite ahora ver el estudio de una pareja de jóvenes pintores a unos diez metros de donde escribe y si se esfuerza hasta la marca de su móvil, ha escrito al Ayuntamiento del distrito para pedir, lisa y llanamente, que sean arrancados de la calle: el fuerte olor a amoníaco de las flores al caer y las manchas que dejan en su terraza cuando sucede, son razones suficientes, estima la señora de marras, para proceder a su tala.
La señora, a primera vista, parece una viejita inofensiva, claro que también lo parecen, a estas alturas, Ivan Demjanuk (Ivan el Terrible, el guardia ucraniano de Treblinka y Sobibor) o Erich Priebke (uno de los últimos oficiales de las SS juzgado y condenado).
Conclusión: la vejez no conlleva siempre un endulzamiento del carácter ni un aumento de la compasión. En ocasiones va acompañada de conductas bien opuestas.






