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26 de noviembre de 2015
En "Cuadernos Hispanoamericanos"
En el número de noviembre de Cuadernos Hispanoamericanos (el 785, páginas 75 a 87) se acaba de publicar el ensayo que uno escribió a raíz de la conferencia (que debía haber sido más bien una charla-coloquio) que dio el año pasado en la Universidad de Barcelona gracias a la invitación de Xavier Jové y el Departamento de Filología anglo-germánica. La conferencia se tituló en su momento "Valor, sentido, justicia y pesadilla" pero una vez reescrita hasta en dos ocasiones, ha dado como fruto un texto algo distinto. Cuanto menos en el título. Ahora ha pasado a ser "Poesía después de Auschwitz": provocación e intempestividad". "Cosas del estudio"...
Por cierto, en este número estoy acompañado, entre otros, por Agustín Calvo Galán que escribe además sobre Corónicas de Ingalaterra de Eduardo Moga (p1301-34). Buena compañía.
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Textos de J. Jorge Sánchez publicados
24 de marzo de 2015
"Poesía después de Auschwitz/Poesía sobre Auschwitz"
Esta tarde, la charla-coloquio en la Universidad de Barcelona ha tenido más de conferencia que de coloquio. Culpa de uno. Una exposición demasiado larga ha impedido un debate ágil que era, en realidad, lo que más me interesaba. Afortunadamente, me ha dado tiempo, tras unas pocas preguntas, de leer tres poemas de Del Tercer Reich pero poco más: Adorno y las vueltas en torno a su provocación han ocupado más de una hora de reloj. Sala llena y público generoso. Debo agradecer a Xavier Jové y a Anna Montané coordinadora del Departamento de Filología Anglo-Germánica, su invitación.
Dejo por aquí el principio del texto. Ahora hay que volver a reescribirlo atendiendo a esas deficiencias que sólo se observan cuando se lee en voz alta ante un auditorio. Cuando esté revisado intentaré publicarlo y lo subiré íntegramente.
Valor, sentido, justicia y pesadilla
En el enunciado que da título a esta charla-coloquio, “Poesía después de Auschwitz/Poesía sobre Auschwitz” hay un elemento que desempeña una función muy humilde comparada con los substantivos, la preposición o el adverbio presentes: la barra oblicua. Esta barra, que puede ser dicotómica, de afinidad o de lisa y llana contigüidad, aquí casi podría obviarse y tomarse como un accesorio retórico que, a lo sumo, introduciría un espaciamiento gráfico que correspondería a la distancia histórica a modo de concesión genética, genealógica: gracias a este signo se indicaría que el “sobre” sucedería como consecuencia de un “después” previo que se debería consignar pero porque este “después” no tendría otro objetivo que conducir inevitablemente al “sobre”. Parecería, en fin, que el primer miembro del par se desvaneciera pues que se hable acerca de aquello que la Poesía ha podido decir acerca del objeto “Auschwitz” se debería a que ha habido una continuación tan obvia, un devenir tan evidente, que ha inclinado el fiel de la balanza en beneficio de la segunda cara del par. Cabría entonces traer a colación ciertas cuestiones centrales en esa Poesía sobre el Holocausto, la Shoah o Auschwitz y, en general, en la Poesía posterior a 1945: el rastreo de las huellas de los acontecimientos históricos en los textos poéticos, su singularidad, la existencia o no de un cierto “género”, la cuestión de la representabilidad y de la inconcebilidad, los problemas de legitimidad de lo dicho y escrito, el privilegio moral y epistemológico del texto, etc.
Sin embargo, este apresuramiento recuerda a la entrada de un elefante una cacharrería: la barra funcionaría demasiado claramente como un elemento de tránsito y disolución, como una excusa para recorrer un profundo e imprescindible asunto de taxonomía o topología literaria. Mas entre el ruido clasificatorio se puede adivinar la huella de la vertiente esfumada: seguiría planeando, no con la proximidad de la gaviota presta a escarbar entre lo que pudiéramos apilar sobre Auschwitz y la Poesía, pero sí con la vigilante lejanía de un águila cuyo vuelo no debería ser ignorado so pena de recibir un inesperado zarpazo. Da paso con presteza pero su sombra persiste. Cualquier reflexión o comentario acerca de la “Poesía sobre Auschwitz” no se puede deshacer fácilmente de ese antecedente y menos aun de su forma interrogativa. La pregunta “¿Poesía después de Auschwitz?” le guardaría las espaldas a la aserción provocativa y radical de Adorno y lo haría no solo retóricamente sino trascendentalmente, al modo kantiano: sería una interrogación acerca de las condiciones de posibilidad del sentido y el valor, del valor de aquél y del sentido de éste. Más secamente: la pertinencia, en el dominio de las disciplinas humanísticas, de esta discusión da por supuesta las palabras de Adorno.
Por ello sería preferible seguir el orden, no ceder a la tentación de suprimir esa barra tan modesta que se aparta servicialmente para zambullirse en la Poesía sobre Auschwitz y reescribir el título, en todo caso, como “¿Poesía después de Auschwitz?/Poesía sobre Auschwitz” para empezar. Así, quizás se pueda tener la impresión de una entrada menos aparatosa.
Y en este inicio ya tachado, ¿estaríamos hablando de “Poesía” y “Auschwitz” estrictamente? ¿Metafóricamente? ¿O, como le hubiera gustado constatar a Nietzsche, de algo más ambiguo: de figuras solidificadas, pseudoconceptos que han devenido tales, manteniendo algún resto figural, por agotamiento, erosión o deterioro desde su aparición en los textos de Adorno, donde remitirían al universo de la Cultura y la experiencia de la II Guerra Mundial? ¿Por qué “Auschwitz” y no “Treblinka”, “Chelmno”, “Belzec” “Sobibor” o “Janosevac”? Es más ¿por qué no “Exterminio”, “Destrucción” o “Genocidios”? ¿Y por qué “Poesía” y no “Filosofía”, “Arquitectura”, “Cine”, “Ciencia” o “Tecnología”? Si se respetara el contexto tropológico de origen deberían poder efectuarse todas las sustituciones reseñadas con mayor o menor acierto. ¿Y por qué algunas chirrían tan ostensiblemente? ¿No será porque ya no nos las habemos con dos metonimias sino con dos conceptos o, cuanto menos, con uno disfrazado todavía de tropo?
17 de marzo de 2015
Para distraídos, amigos, benevolentes, ociosos, etc.
El próximo martes 24, a las 16:00, en la Sala de Professors de l'Edifici Josep Carner de la Universitat de Barcelona, calle Aribau, planta 5, y gracias a los buenos oficios de Xavier Jové, uno participará en una charla-coloquio bajo el título "Poesía después de Auschwitz / Poesía sobre Auschwitz". Como Xavier me ha encargado abrir el coloquio con una aportación, he escrito unas páginas sobre la celebérrima afirmación de Adorno. Todavía no he podido escribir demasiado acerca de la "Poesía sobre Auschwitz" pero tampoco se trata de agotar al personal...
Huelga decir que, si no hay nada mejor que hacer, "Bienvenido quien lo lea".
29 de enero de 2015
Acerca de la conmemoración de "Auschwitz"
En el aniversario de la liberación de Auschwitz, aparte de las consideraciones filosóficas sobre el mal, la responsabilidad, la justicia, la moralidad, Occidente, etc. que siempre son pertinentes y no dejan de venir al caso, lo que más le ha interesado a quien escribe, entre lo que ha leído, es el artículo de Rafael Poch "Auschwitz y la 'Ostpolitik' de Bruselas". Un excelente análisis de la reescritura del símbolo "Auschwitz" en la "Europa democrática"(y, por supuesto, en su aliado transatlántico).
2 de junio de 2011
2 de junio de 2011: Notas intempestivas finales de un viaje (y IV)
Gastronómicamente, el turista se arriesga en función del contexto: no tiene principios, es flexible. Cuando tiene hijos pequeños busca lo similar. Cuando no los tiene puede, en función de la edad, el cansancio, el tiempo de viaje y otros factores, buscar lo diferente. El viajero, especialmente el literario, se supone que ama los manjares distintos, que busca el alimento indígena.
Siguiendo esta norma hemos comido en Krakow en pizzerías y cervecerías: un niño de 10 años, Marc y otro de 45, Wolfgang, con el que nos encontramos, una vez más, en medio de ninguna parte conocida y tarde, imponen ciertas restricciones. Sólo un día comimos auténtica cocina polaca y bebimos vino de Armenia. Este último creo que uno lo recordará siempre. La cocina polaca ya no está tan claro.
Para todos el eje de la visita a Krakow no es esta monumental ciudad anclada en el pasado. El núcleo responde a otro nombre: "Auschwitz".
Debate sobre si Marc ha de ir o no. Finalmente decidimos que nos acompañe y que Esther siga su ritmo mientras Clàudia y yo nos entregamos al lugar. Esther, una vez más, es la damnificada.
Por una equivocación en la interpretación de la señalización acabamos en vez de en Auschwitz I, en Birkenau (Auschwitz II) que es, justo, donde quería ir uno aunque Auschwitz I sea, como museo, más completo.
Efectivamente, Elie Wiesel no pudo ver desde la rampa de Birkenau como se arrojaban bebés a una fosa en llamas. Las fosas no son visibles desde la rampa ni ahora ni en 1944. ¿Wiesel miente? No lo sé. Uno piensa más bien que "literaturiza". Hubo fosas en las que se quemaron cuerpos durante el verano de 1944, cuando los crematorios no daban abasto. Quizás se lanzaron personas vivas, incluso niños, aunque los testimonios no están en absoluto claros. Sin embargo, ese exceso de crueldad aunque fuera "literario", incluso falso, no pone ni quita, a juicio de uno, nada al hecho brutal e inconcebible del genocidio de los judíos europeos.
Auschwitz-Birkenau es, a la vez, más grande de lo que nadie pudiera imaginarse y más pequeño de lo que uno podría creer. Tan enorme que su existencia nunca pudo pasar desapercibida. Eso parece indudable, más allá de los testimonios sobre los negocios que los campesinos de los alrededores hacían, por diversos medios, con los presos del campo y gracias a los cuales muchos ganaron bastante dinero. Tan pequeño que cuesta creer que a tan pocos metros de la rampa de llegada, aunque árboles y setos ocultaran las cámaras de gas y los crematorios, los deportados ni intuyeran su suerte final.
El crimen es, siempre, enorme y nimio al tiempo."
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