La democracia "real" no puede prescindir de la delegación, de la representación de aquellos que por edad, estado físico o situación no pueden ejercerla en plenitud. También de aquellos que, en un contexto singular, prefieran no ejercerla puntualmente en beneficio de otras acciones tal vez más placenteras. En ese sentido, la democracia que se presenta como auténtica y pretenda la supresión de la representación no es una utopía deseable: es, lisa y llanamente, un fraude peligroso.
Elogi de Topuria, 9
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X. Amb regles o sense?
La lluita extrema no vol regles. Pot semblar una pretensió salvatge,
inacceptable. Però potser la manera en la qual es fixen i...
Hace 1 semana