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12 de marzo de 2010

12 de marzo de 2010: Silesius, Masters y Pemán se resisten


Este fin de semana voy a dedicarlo, nuevamente, al poema sobre Silesius, con Masters y Pemán de invitados, que empecé la semana pasada y que sigue encallado con pocos progresos. Al menos sé qué textos se cruzarán y parece que los primeros ensayos vuelven a llevarme hacia los haikus narrativos. Los textos que nutren, de momento, las pruebas son estos:

De Silesius:

"La rosa es sin porqué, florece porque florece,
no se cuida de sí misma, no pregunta si se la ve.

(Die Ros’ ist ohn warumb / sie blühet weil sie blühet /
Sie achtt nicht jhrer selbst / fragt nicht ob man sie sihet)

La rosa, que ve aquí tu ojo exterior,
ha florecido así desde la eternidad en Dios.

(Die Rose / welche hier dein äußres Auge siht /
Die hat von Ewigkeit in Gott also geblüht)

El agua en la fuente, la rosa en su tallo;
mejor está el alma en Dios, en el fuego la llama.

(Das Wasser in dem Brunn / die Ros’ auf jhrem stamm:
Am besten ist die Seel in Gott / im Feur die Flamm)

Todo lo temporal es un humo. Si lo dejas entrar en tu casa,
te corroerá por cierto los ojos del espíritu.

(Alls zeitlich’ ist ein Rauch. Lästu es in dein Hauß /
So beist es dir fürwahr des Geistes Augen auß)"

De Masters:

"MABEL OSBORNE

YOUR red blossoms amid green leaves
Are drooping, beautiful geranium!
But you do not ask for water.
You cannot speak!
You do not need to speak--
Everyone knows that you are dying of thirst,
Yet they do not bring water!
They pass on, saying:
"The geranium wants water."
And I, who had happiness to share
And longed to share your happiness;
I who loved you, Spoon River,
And craved your love,
Withered before your eyes, Spoon River--
Thirsting, thirsting,
Voiceless from chasteness of soul to ask you for love,
You who knew and saw me perish before you,
Like this geranium which someone has planted over me,
And left to die."

De Pemán:

"¡Entre los geranios rosas,
una mariposa blanca!

Así me gritó la niña,
la de las trenzas doradas:
-corre a verla, corre a verla,
que se te escapa.

Por los caminos regados
del oro nuevo del alba,
corrí a los geranios rosas,
¡y ya no estaba!

Volví entonces a la niña,
la de las trenzas doradas.
«No estaba ya», iba a decirle.
pero ella tampoco estaba.
A lo lejos, ya muy lejos,
se oían sus carcajadas.

Ni ella ni la mariposa;
todo fue una linda trama.

El jardín se quedó triste
en la alegría del alba,
y yo solo por la sola,
calle de acacias.

Y esto fue mi vida toda:
una voz que engañó el alma,
un correr inútilmente,
una inútil esperanza…

¡Entre los geranios rosas,
una mariposa blanca!"

Pues eso, a ver si acaba de salir.

6 de marzo de 2010

6 de marzo de 2010: Silesius, Masters y Pemán


Este fin de semana me he propuesto ponerme manos a la obra con un poema al que llevo tiempo dándole vueltas. No sé mucho sobre lo que voy a escribir, ni cómo y no porque no me haya llegado la inspiración sino porque todavía no me he situado delante de la pantalla para tratar de enlazar los materiales, más bien los retazos, que se me han ido ocurriendo en estas semanas.

Todo empezó con la célebre frase de Silesius: "La rosa es sin porqué, florece porque florece". Los versos de Silesius, no lo niego, son bellos:

"La rosa es sin porqué, florece porque florece,
no se cuida de sí misma, no pregunta si se la ve"

(Die Ros’ ist ohn warumb / sie blühet weil sie blühet / Sie achtt nicht jhrer selbst / fragt nicht ob man sie sihet)

Pero me gusta más el segundo verso que el primero. Aquél suele ser olvidado por distintos motivos sobre los que ahora no vale la pena extenderse y aunque sobre ese olvido se podría hacer toda una disertación doctoral.

Ahora bien. Mi problema no es la frase de Silesius. En rigor, es el uso que se ha hecho de ella para justificar la rendición de la razón o ensalzar la epifanía de la iluminación, el silencio y la irracionalidad. Y como resulta que sigo defendiendo la racionalidad y experimentando tanta "pasión" por el concepto como por la metáfora, es normal que el abuso de la cita me haya acabado disponiendo contra ella.

La rosa, siempre la rosa. La flor más distinguida entre las flores. Una rosa que florece sin causa, gratuitamente, por mera donación, potlach de la Naturaleza o Dios al mundo, al hombre.

La rosa, el rosal que en mi imaginario está asociado a las mansiones de veraneo de la rica familia burguesa catalana para la cual trabajó mi padre, en condiciones próximas a la esclavitud, durante veinte años, desde 1961 a 1981, año en el cual fue manumitido vía carta de despido sin derecho a nada. Los rosales cuidados por jardineros. Rosales que debían ser atendidos primorosamente.

Y enfrente de la rosa, siempre, en mi memoria, el geranio. Los pocos tiestos de geranios que en el pequeño alfeizar de la ventana del comedor de nuestro piso de alquiler en Barcelona, en Nou Barris, aguantaban sin apenas cuidados.

Los geranios de mi madre. Su jardín de cuarenta por ochenta sin empleados. El geranio: ningún potlach en él. Un superviviente feroz, tenaz. Ningún don de Dios, la Naturaleza o el Mundo al Hombre. Más bien un invitado imprevisto pero fiel compañero del Hombre. Sin mística. Sin apenas poemas que lo ensalcen. Sin recogimiento ni silencio porque vive en los barrios de la periferia entre gritos, mugre, asfalto agrietado y barro.

Afortunadamente en uno de mis poemarios preferidos por su extraordinaria narratividad y su construcción, Spoon River Anthology, de Edgar Lee Masters, el geranio protagoniza un poema, que yo recuerde, mientras que la rosa no. La rosa aparece fugazmente en los poemas "Petit the Poet", "Pauline Barrett" (las rosas salvajes) y "Amelia Garrick" (el rosal) pero no es una figura central. Narración y geranio: una atractiva combinación.

Oponer la mística de Silesius a la explosión fáctica de Masters, la rosa al geranio, la quietud a la narración, el silencio a la intensidad de la palabra y coronarlo de alguna manera en una especie de síntesis mediadora -pues no se trata de abolir la mística para poner en su lugar la refriega- con ese freakie en que se ha convertido el otrora poeta del régimen franquista, José María Pemán, eso es lo que tengo ganas de hacer y a lo que quisiera dedicarme durante los próximos días viviendo en la ficción de que soy, ante todo, alguien que escribe. A ver cuánto dura...