19 de marzo de 2010

19 de marzo de 2010: Yo la Tengo


Esta noche, a las 20:30, en la sala Apolo volveremos a asistir a un concierto de Yo la Tengo. El año pasado los vimos en el "Primavera Sound" y la recordamos como una actuación decepcionante.

La decepción quizás fue provocada por el entorno, el "Primavera" es una especie de "Feria" a la que algunos de nosotros no estamos aún acostumbrados, y por la deficiente sonorización que tapaba las voces. Tampoco ayudó la brevedad: menos de una hora de música no permite, generalmente, coger el ritmo habitual en un concierto. Comparativamente, parecieron más sugerentes My Bloody Valentine. Sin embargo, en nuestro estudio están casi todos los discos de Yo la Tengo y de My Bloody sólo hay uno, facilitado por la Comunidad.

Así que nos resistimos a pensar que pueda haber tanta distancia entre sus discos y su directo y volveremos a intentarlo.

18 de marzo de 2010

18 de marzo de 2010: la batalla mediática por la educación


Ayer volvimos a la huelga y a salir a la calle contra la política educativa del Govern de la Generalitat. Volvimos a manifestarnos contra la desregulación de las condiciones laborales del profesorado, contra la conversión de la escuela pública en subsidiaria de la privada-concertada, contra la aplicación de criterios empresariales en la organización de los centros, contra la pedagogía de los expertos, en fin, largo sería enumerar el catálogo de despropósitos que el gobierno socialista está perpetrando en materia educativa (y que lleva años haciendo en todo el estado).

Como de costumbre, los medios de comunicación han vuelto a mostrarse absolutamente sumisos al gobierno de turno. La política de subvenciones tiene estos efectos indeseables: uno de ellos el clientelismo.

Un clientelismo que ya se plasmó en el hecho, inédito, de un editorial conjunto de todos los periódicos que se publican en el Principado respaldando la posición del gobierno, sinécdoque manipuladora del "país", en un determinado asunto que, en el fondo, es lo de menos. Lo significativo es que no se me ocurre pensar un sólo país democrático avanzado en el que pueda darse semejante unanimidad "a la búlgara" de los medios de comunicación.

Así no es de extrañar que se sigan, a pies juntillas, las directrices implícitas del gobierno de turno respecto a la huelga y sus motivaciones. Pero seguiremos en la lucha aunque la batalla mediática esté perdida.

La reflexión más importante a este respecto que se me ocurre hoy es que hay que andarse con cuidado con las políticas subvencionadoras y que una medida aparentemente de izquierdas puede ser tremendamente perjudicial para las clases más desfavorecidas, ergo algo no funciona o en la izquierda o en las clases más desfavorecidas y yo me inclino por lo primero.

17 de marzo de 2010

17 de marzo de 2010: objetivos pedagógicos reales y honestos


Añadir imagenJordi Ramírez, de cuyo Blog ya he hablado en alguna ocasión realizó hace poco una afortunada reflexión sobre alguno de sus objetivos pedagógicos. Su sencillez, realismo y honestidad, que contrasta con la palabrería de los pedagogogos del "mester de progresía", vuelve a dejar a ésta en su justo lugar: en la perspectiva de las ranas de la que hablaba Ernst Bloch.

Escribe Jordi (en traducción automática brevemente revisada por un servidor):

"Cuando acabe este curso sólo hay una cosa que querría que tuvieran clara mis alumnos de primero de bachillerato, cuando alguien ofrece un sistema, una teoría que lo explica todo, que da respuestas y que se puede entender en media hora, una semana o cualquier plazo ridículo de tiempo, el ofrecimiento no vale para nada y es una tomadura de pelo. Puede parecer poca cosa, pero en la práctica es un conocimiento al que una buena parte de la humanidad no parece llegar nunca."

¡Cuánta razón!

16 de marzo de 2010

16 de marzo de 2010: un haiku de David Monthiel


Navegando descubrí el Blog del poeta David Monthiel gracias al de Ana Pérez Cañamares y me encontré con un fantástico haiku:

"BLACKWATER WORLDWIDE

¿Ves? Es la sien
la que se va acercando
a la pistola."

Una pequeña joya. Mientras, sigo con Masters, Silesius y Pemán...

14 de marzo de 2010

14 de marzo de 2010: "...and the winner is..."


Como a bastante gente que conozco, la concesión de los Oscar y los Nobel me produce una irremediable sensación ambivalente. Reconozco en ellos el peso enorme, a veces casi determinante, de los factores externos al arte o a la ciencia y, sin embargo, no puedo evitar la tentación de comprobar el valor artístico de las obras premiadas y, por tanto, de presumirlo.

Me temo de todas formas que, pese a que año tras año ambos premios aumentan su descrédito entre los productores culturales y la opinión pública medianamente informada en general (y ejemplos esperpénticos como el Nobel de Obama o la lluvia de Oscars a Titanic así lo avalan), conservan todavía una cierta aura que no cabe llamar "prestigio" en sentido estricto pero que camina por esa zona semántica: aún se percibe en ellos la autonomía del criterio estético siempre mediatizado -en ocasiones hasta su pura y simple supresión- por los agentes externos implicados en su producción, distribución y consumo, pero autonomía al fin y al cabo.

Quizás por ello muchos de nosotros, afectados aún por el prurito del criticismo, hemos de refrenar nuestro impulso inicial para no comprar los textos de los Nobel de literatura que desconocíamos o pasar por la taquilla en versión "intelectual ligera" para ver el Oscar a la mejor película de habla no inglesa o en versión "gran consumidor" para la ganadora del Oscar a la mejor película de Hollywood.

Afortunadamente, como el descrédito sólo puede provenir de un crédito previo y su merma es un argumento a favor del mantenimiento de un mínimo capital simbólico, uno puede quedar justificado de no disculparse por recurrir a la Comunidad para obtener una copia de El secreto de sus ojos y otra de The Hurt Locker. Y si el argumento flojea pues siempre queda la consabida "presión social".

La película de Bigelow, una directora irregular pero que ha ofrecido dos trabajos en mi opinión solventes, Días extraños y El peso del agua, aún no se ha bajado y no sé si la podré ver hoy. Pero anoche ya tenía El secreto de sus ojos para comparar con Das weiße Band (La cinta blanca) la última obra de Haneke, que vi hace un par de semanas, esta sí, en el cine.

Y debo dejar constancia de mi agradecimiento a la Comunidad por ayudarme a evitar pagar la entrada y contribuir a la supervivencia de la industria cinematográfica pagando otra vez los abusivos 7,50 euros de rigor que ya aboné por Das weiße Band. Hubiera sido excesivo.

En la película de Campanella, y en ello coincido con Pepo Paz, "la inserción de las historias de amor en el guión... no están bien resueltas. Por eso la cinta se torna lenta y pesada a ratos. Ni siquiera el giro final, intuido mucho antes de que se desvele, la salva." Es una película resultona aunque sea amable. Resultona por el excelente trabajo de los actores. Y amable porque la resolución de la trama reconcilia al espectador con los protagonistas y a los protagonistas entre sí. En fin, una película afirmativa, que da respuestas a los interrogantes que plantea y que, precisamente por ello, te deja más o menos igual que al principio. Quizás no valía la pena tanto metraje y tanto esfuerzo para tan magro resultado. Por el mismo precio me quedo con una pelicula sin más pretensiones que entretener.

Por contra, la de Haneke es una cinta desasosegante, que ante todo plantea preguntas y a las que, en principio, no responde o, más bien, para las que propone elementos a partir de los cuales el espectador ha de organizar su propia respuesta.

Pese a que tengo la impresión de que esta vez no ha sido ecuánime y ha sesgado los elementos del texto cinematográfico hacia unas posibles respuestas más que a otras, algo que en Funny games o Código desconocido respetó exquisitamente, esta virtud hace que la película no sea, en modo alguno, afirmativa lo cual para mi gusto acostumbra a ser un valor. Finalmente, hay otro rasgo por el que prefiero la película de Haneke a la de Campanella: no hay reconciliación ni entre los protagonistas de la trama ni entre ellos y el espectador. No hay, por tanto, amabilidad alguna, sino más bien antipatía, distancia e incomodidad. No sales igual que entraste.

¿Cabría colegir de este breve comentario que hubiera sido más justo el Oscar para Haneke que para Campanella?

De ninguna manera.

Es "ab-so-lu-ta-men-te necesario" que el premio siga desacreditándose para reforzar nuestros criterios de distinción.

Los marginados de los centros de distribución de capital simbólico y económico debemos poseer, a cambio de aguantar esa exterioridad, una altísima estima por la máxima autonomía de lo artístico respecto a su entorno que nos permita mirar por encima del hombro a Bigelow, Campanella, Hollywood, etc. y venerar a Haneke, por ejemplo.

Ya me siento más tranquilo y justificado así que si la Comunidad me da esta noche una buena copia de la película de Bigelow, la veré sin lugar a dudas y despotricaré contra ella, espero...

12 de marzo de 2010

12 de marzo de 2010: Silesius, Masters y Pemán se resisten


Este fin de semana voy a dedicarlo, nuevamente, al poema sobre Silesius, con Masters y Pemán de invitados, que empecé la semana pasada y que sigue encallado con pocos progresos. Al menos sé qué textos se cruzarán y parece que los primeros ensayos vuelven a llevarme hacia los haikus narrativos. Los textos que nutren, de momento, las pruebas son estos:

De Silesius:

"La rosa es sin porqué, florece porque florece,
no se cuida de sí misma, no pregunta si se la ve.

(Die Ros’ ist ohn warumb / sie blühet weil sie blühet /
Sie achtt nicht jhrer selbst / fragt nicht ob man sie sihet)

La rosa, que ve aquí tu ojo exterior,
ha florecido así desde la eternidad en Dios.

(Die Rose / welche hier dein äußres Auge siht /
Die hat von Ewigkeit in Gott also geblüht)

El agua en la fuente, la rosa en su tallo;
mejor está el alma en Dios, en el fuego la llama.

(Das Wasser in dem Brunn / die Ros’ auf jhrem stamm:
Am besten ist die Seel in Gott / im Feur die Flamm)

Todo lo temporal es un humo. Si lo dejas entrar en tu casa,
te corroerá por cierto los ojos del espíritu.

(Alls zeitlich’ ist ein Rauch. Lästu es in dein Hauß /
So beist es dir fürwahr des Geistes Augen auß)"

De Masters:

"MABEL OSBORNE

YOUR red blossoms amid green leaves
Are drooping, beautiful geranium!
But you do not ask for water.
You cannot speak!
You do not need to speak--
Everyone knows that you are dying of thirst,
Yet they do not bring water!
They pass on, saying:
"The geranium wants water."
And I, who had happiness to share
And longed to share your happiness;
I who loved you, Spoon River,
And craved your love,
Withered before your eyes, Spoon River--
Thirsting, thirsting,
Voiceless from chasteness of soul to ask you for love,
You who knew and saw me perish before you,
Like this geranium which someone has planted over me,
And left to die."

De Pemán:

"¡Entre los geranios rosas,
una mariposa blanca!

Así me gritó la niña,
la de las trenzas doradas:
-corre a verla, corre a verla,
que se te escapa.

Por los caminos regados
del oro nuevo del alba,
corrí a los geranios rosas,
¡y ya no estaba!

Volví entonces a la niña,
la de las trenzas doradas.
«No estaba ya», iba a decirle.
pero ella tampoco estaba.
A lo lejos, ya muy lejos,
se oían sus carcajadas.

Ni ella ni la mariposa;
todo fue una linda trama.

El jardín se quedó triste
en la alegría del alba,
y yo solo por la sola,
calle de acacias.

Y esto fue mi vida toda:
una voz que engañó el alma,
un correr inútilmente,
una inútil esperanza…

¡Entre los geranios rosas,
una mariposa blanca!"

Pues eso, a ver si acaba de salir.

11 de marzo de 2010: desde Creta



Anoche recibí correo de mi antiguo alumno, y amigo, Jordi A. desde Creta. Aparte de los aspectos más privados, me llama la atención una frase que traduzo del catalán: "Con la vitalidad que dedicas al mantenimiento del Blog supongo que estás bien. De hecho, me permite ver tu evolución con el tiempo, yo que te conocí y padecí (es una broma) en otra época mucho más ortodoxa" (la cursiva es mía).

Un par de horas antes, llevando a reparar un ordenador, había estado hablando con mi amigo Flavio acerca de la Ilustración, la racionalidad, el marxismo, el nacionalismo e incluso la religión, de forma apresurada y esquemática: "Para hablar de algo que no sea el Exim, el Linux, o el PHP" como dijo él. He de decir que durante nuestra época en el mismo instituto en el que Jordi fue alumno, Flavio, un matemático ilustrado y prudente, un sabio modesto y dotado de un extraordinario sentido del humor, era uno de nuestros contertulios más atentos cuando pontificaba desde la más pura ortodoxia marxista sobre todo aquello que se ponía a tiro. No puede por menos que decir mucho de él que no haya perdido el gusto por escuchar a los demás y que todavía me conceda ese privilegio. Resulta enternecedor.

Han pasado algunos años y me he hecho más viejo, evidentemente. Pero no es sólo una cuestión de edad. Como le dije, mientras esperábamos que el técnico se hiciera cargo de la máquina, desde hace unos diez años se ha ido produciendo en mi discurso un paulatino desplazamiento.

Aunque me sigo reconociendo como una persona crítica respecto al actual "orden", partidario de la justicia social, la disminución de las desigualdades, el alivio del sufrimiento de los seres humanos o la lucha contra las distintas formas de opresión y discriminación (de clase, raza, sexo, etc.), se ha ido generando en mi conciencia un alejamiento cada vez mayor respecto a cualquier clase de dogmatismo y, sobre todo, respecto a cualquier proyecto totalizador: cada vez soy más beligerante con a los experimentos utópicos de ingeniería social, los oscurantismos nacionalistas y/o religiosos, las diveras formas de darwinismo social, las Vulgatas marxistas, los diferentes neoliberalismos y, sobre todo, con ese melting pot que es el relativismo multiculturalista de la izquierda "realmente existente".

De hecho, este Dietario -que es el núcleo de esta etapa del Blog- tiene mucho que ver con un ajuste de cuentas interior; con lo que hice de mí mismo; con cómo me construí durante años; con la distancia que me separa del "mí mismo" que fuí; y con los efectos que ese "mí mismo" pudo tener para los que me rodeaban.

Y aunque el bueno de Jordi apostille el "(en broma)", está claro que padeció -efectivamente- mis diatribas radicales, mi dogmatismo teñido de hipercriticismo radical que se legitimaba en la creencia de participar de la izquierda "auténtica": ¡fuera los "términos medios"! ¡lejos de nosotros la moderación, la reforma, el ir poco a poco, las dificultades de modificar siglos (o a lo mejor milenios) de hábitos humanos, el revisionismo, en fin!, ¡apartad de nuestros ojos las verdades absolutas que no son más que constructos sociales capitalistas-androcéntricos-occidentales! ¡Destrucción y Hombre Nuevo! !El fin justifica los medios!

Cierto que, para ser justos, aunque fuera tendencioso, en mis exposiciones de Historia de la Filosofía traté de ser riguroso y jugar limpio. Siempre expuse mis protocolos interpretativos. Acepté la aporética inherente al relativismo y no la oculté. Tampoco privé a mis alumnos de alternativas. Y, ante todo, incidí en la dificultad de solucionar los problemas que diariamente se plantean a nuestro entendimiento y a nuestra acción y, como consecuencia, en la necesidad ética del respeto y la tolerancia.

Sin embargo, ahora, tantos años después, pienso si en mi afán crítico no fui demasiado lejos. Mi objetivo confeso era privarles de cualquier suelo teórico, demoler las creencias recibidas para que fueran recomponiéndolas ellos mismos. Pero ¿y si ese empeño fundamentado en un relativismo intransigente, no escondía un dogmatismo de nefastos efectos y una moralina sacerdotal como la que ahora tiñe los discursos políticamente correctos del "mester de progresía"?

Tengo que recordar. Hoy estoy ocupado en ese esfuerzo mientras desayuno ante la pantalla. Seguramente será una tarea intermitente -siempre está el omnipresente trabajo- pero en los próximos días seguiré examinándome en mis ratos libres.

Releeré mis textos y apuntes y recordaré clases y alumnos. Y cuando recuerde a Jordi, al que conozco desde hace más de quince años, desde aquel 3º de BUP en el que no aprobaba ningún exámen de Filosofía pese a ser uno de mis mejores alumnos, a Lolo, que me llamó desde Guyana hace unos años, de madrugada y con algunas copas de más, para agradecerme (!) lo que le enseñé (?), a Alex, ahora jefe de estudios en un instituto, que me debe una comida desde hace meses (¡te llamaré pronto!) y a tantos otros que ahora no están a mi alrededor pero de los que conservo en mi memoria nombres, apellidos y rostros, volverá con el tiempo perdido -pero vivido y disfrutado- el perfil aproximado de hasta qué punto hice bien mi trabajo en aquella época -moralmente hablando, pues profesionalmente hablando no albergo tantas dudas.

Gracias Jordi.

10 de marzo de 2010

10 de marzo de 2010: ¿Pacto educativo? ¡Pero si ya existe!



Tras una entrevista en Madrid con un alto cargo de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid llego a una conclusión evidente: no hay remedio para el sistema educativo. Todos están instalados en una dogmática elitista que se viste de discursos aparentemente opuestos pero que coinciden en el mismo punto: el mantenimiento de las distancias sociales mediante la disminución del papel igualador que tuvo la enseñanza pública desde finales del s. XIX. ¿Cómo se consigue esta merma? Aniquilándola y reduciéndola a un papel meramente asistencial.

Unos, los llamados "de izquierdas", bajo la excusa de la comprensividad y la integración. Los otros, los "de derechas", bajo la excusa de la libertad de elección. Unos y otros participando de la conversión de la enseñanza en mercancía, socavando la dignidad de la escuela pública y favoreciendo que los hijos de las clases altas sigan estudiando como siempre se había estudiado (más el uso razonable de las nuevas tecnologías) mientras que a los hijos de las clases bajas les esperan centros repletos de objetores escolares, experimentos pedagógicos y buen rollo de ONG en donde "aprenderán jugando" y "aprenderán a aprender": es decir, donde no aprenderán nada porque esa sarta de paparruchadas pueden ser útiles en una clase con cinco alumnos pero no en un aula con treinta y cinco, de los cuales media docena no entienden ni el catalán ni casi el castellano, cuatro o cinco son objetores escolares, dos o tres manifiestan conductas claramente disruptivas, un par o tres serios déficits intelectuales y de aprendizaje y por lo menos una docena, bajísimas dosis de motivación y autoestima acompañados de alcohol y drogas.

Mientras, en la escuela privada y concertada los grupos son más reducidos y homogéneos. Allí no es necesaria la comprensividad y la integración porque ya existen como punto de partida. Allí no hay que reivindicar el conocimiento ni la autoridad del docente porque ya están puestos como uno de los fundamentos del procedimiento educativo. Allí la libertad de elección se hace "carne" y no es mera letra, mera idea...

Me temo que la primera tarea para que la escuela recupere su papel de catalizador de la igualdad de oportunidades y de instrumento para la movilidad social y una mayor equidad en la distribución de la riqueza es abandonar, de una vez por todas, la dogmática conservadora de la vieja izquierda sin caer en el éxtasis neoliberal.

Para entendernos, en el foro de mi sindicato alguien planteó una comparación que, cogida dentro de unos límites, sirve para comprender la magnitud del desaguisado que la pedagogía mal llamada progresista ha perpetrado en la enseñanza pública:


"Pues nada, acabemos con tanta discriminación.

El sistema elitista que impera en el mundo del deporte es intolerantemente discriminador, sólo cuenta la excelencia, el triunfo, la competitividad, el éxito... Parece mentira que con tanto vigilante de las esencias igualitaristas como hay por estos pagos, nadie se haya atrevido todavía a meterle mano al mundo del fútbol. ¿Dónde están los pedagogos del igualitarismo futbolero? ¿Por qué los políticos siguen permitiendo un sistema segregacionista que es la vergüenza de las buenas conciencias igualitarias? ¿Por qué nadie se preocupa por los que no sirven para jugar en la élite? ¿Qué dicen los políticos de esto? ¿Es que va a tener que hacer falta un consejero valiente como Tete Maragall que venga a poner orden en tanta desigualdad?

Propongo una serie de medidas de carácter urgente que democraticen el fútbol.

1) Establecimiento de un "Consejo deportivo" en cada club, cuya composición sería la siguiente: un tercio de padres y madres de jugadores, una representación equitativa de los sevicios de limpieza del estadio, un par de "expertos" (de los que tanto saben de fútbol ante un carajillo o una copa de "sol y sombra", figura equivalente a los pedagogos en educación) designados por el "conseller" d'esports, una representación municipal y otra de la Generalitat.

2) 20 por ciento de la plantilla reservada a minusvalías. Como es lógico, queda terminantemente prohibido desmarcarse por velocidad o por habilidad en regate.

3) Obligación por parte del primer equipo de incorporar cada año un 30 por ciento de jugadores provenientes de equipos de tercera división.

4) Obligación por parte del entrenador de consensuar las alineaciones con los diversos sectores de la comunidad deportiva: padres, prensa, afición, expertos, políticos...

5) Prohibición tajante de expulsar a ningún jugador durante el partido. Ante una agresión que comporte lesiones, se nombrará un mediador. Si no hay lesión, aquí no ha pasado nada. Total, las acciones violentas el jugador, si las hace, es para llamar nuestra atención porque se siente ninguneado.

6) Contra la discriminación: por cada partido de primera división al que se asista como espectador, se deberá asistir a uno de cada categoría inferior.

7) Por cada partido de primera división que se visione en canal de pago, se deberá pagar también (y visionarlo, no faltaría más) uno de cada categoría inferior.

8) Para evitar lesiones o malformaciones prematuras, se jugará con cascos de plástico hasta los 16 años.

9) NO A LOS ENTRENAMIENTOS MAGISTRALES: Los ejercicios a realizar durante los entrenamientos deberán ser interactivos y consensuarse con la comunidad deportiva, representada por el consejo deportivo, y con los representantes del sector de la limpieza del estadio.

10) Prohibición de rescisión de contrato por razones de rendimiento y/o edad. ¿Por qué no se ha de poder seguir hasta los 80 años? ¿Y los efectos traumáticos de los despedidos por bajo rendimiento (antes despectivamente llamados "paquetes")?

FINALMENTE, y para acabar de una vez por todas con el elitismo, se establece una nueva distribución de puntuaciones INCLUSIVAS en la Liga. A partir de ahora, se considerará cammpeón de liga al equipo que más puntos obtenga en su liga, con independencia de en que categoría esté compitiendo. Verbigracia, si un equipo de segunda regional es el que obtiene más puntos entre todos los campeones de cada categoría, será éste el campeón de liga.

Este es un primer paquete de medidas (ya veréis cuando le toque al baloncesto), vendrán más. ACABEMOS CON LA EXCELENCIA ELITISTA Y CON LA DISCRIMINACIÓN EN EL FÚTBOL"

Sobran más comentarios.

9 de marzo de 2010

9 de marzo de 2010: "A priori" de cualquier ontología de la fugacidad


Ayer nevó copiosamente en Barcelona. De no mediar la tradición, y las vanguardias, habría sido una buena ocasión para escribir sobre un fenómeno singular en la vida de esta ciudad y en mi vida: tres veces he visto la nieve sobre Barcelona en cuarenta y cinco años.

Esta mañana, muy fría, el sol radiante va limpiando la ciudad aunque en mi terraza quedan dos buenos dedos de nieve helada. Ha vuelto el ruido y el ajetreo que desaparecieron por completo, como si viviéramos en un pueblo de alta montaña en pleno invierno, la tarde de ayer. No habrá ningún poema sobre la nieve. Tan sólo me ronda la apreciación de Kenneth Nealson de que probablemente habría otro modo de ser al alcance de los humanos si no fuera porque "la vida no debería estar ahí". (Punset, Cara a cara con la vida, la mente y el Universo: Conversaciones con los grandes científicos de nuestro tiempo, p99-123).

7 de marzo de 2010

7 de marzo de 2010: unos agradecimientos, que nunca está de más


Aprovechando que ayer mi querido Antonio Orihuela colgó en su Blog de "Voces del Extremo" un poema, "El Tercer Hombre" de un volumen inédito pero ya prácticamente concluido que lleva por título Las vidas de las imágenes, creo que es hora de agradecer a algunos amigos de la Blogosfera la atención que han prestado a mis textos.

Gracias a Gsús Bonilla, Sonia Fides, David González, Esteban Gutiérrez (Baco), Luisa Miñana, José Naveiras y Mª Jesús Silva (Ada). Gracias de todo corazón y si hay alguien más a quien no cite es, lo juro, porque no tengo ni remota idea ni Google me ha notificado nada al respecto y ya se sabe que sin Google...

6 de marzo de 2010

6 de marzo de 2010: Silesius, Masters y Pemán


Este fin de semana me he propuesto ponerme manos a la obra con un poema al que llevo tiempo dándole vueltas. No sé mucho sobre lo que voy a escribir, ni cómo y no porque no me haya llegado la inspiración sino porque todavía no me he situado delante de la pantalla para tratar de enlazar los materiales, más bien los retazos, que se me han ido ocurriendo en estas semanas.

Todo empezó con la célebre frase de Silesius: "La rosa es sin porqué, florece porque florece". Los versos de Silesius, no lo niego, son bellos:

"La rosa es sin porqué, florece porque florece,
no se cuida de sí misma, no pregunta si se la ve"

(Die Ros’ ist ohn warumb / sie blühet weil sie blühet / Sie achtt nicht jhrer selbst / fragt nicht ob man sie sihet)

Pero me gusta más el segundo verso que el primero. Aquél suele ser olvidado por distintos motivos sobre los que ahora no vale la pena extenderse y aunque sobre ese olvido se podría hacer toda una disertación doctoral.

Ahora bien. Mi problema no es la frase de Silesius. En rigor, es el uso que se ha hecho de ella para justificar la rendición de la razón o ensalzar la epifanía de la iluminación, el silencio y la irracionalidad. Y como resulta que sigo defendiendo la racionalidad y experimentando tanta "pasión" por el concepto como por la metáfora, es normal que el abuso de la cita me haya acabado disponiendo contra ella.

La rosa, siempre la rosa. La flor más distinguida entre las flores. Una rosa que florece sin causa, gratuitamente, por mera donación, potlach de la Naturaleza o Dios al mundo, al hombre.

La rosa, el rosal que en mi imaginario está asociado a las mansiones de veraneo de la rica familia burguesa catalana para la cual trabajó mi padre, en condiciones próximas a la esclavitud, durante veinte años, desde 1961 a 1981, año en el cual fue manumitido vía carta de despido sin derecho a nada. Los rosales cuidados por jardineros. Rosales que debían ser atendidos primorosamente.

Y enfrente de la rosa, siempre, en mi memoria, el geranio. Los pocos tiestos de geranios que en el pequeño alfeizar de la ventana del comedor de nuestro piso de alquiler en Barcelona, en Nou Barris, aguantaban sin apenas cuidados.

Los geranios de mi madre. Su jardín de cuarenta por ochenta sin empleados. El geranio: ningún potlach en él. Un superviviente feroz, tenaz. Ningún don de Dios, la Naturaleza o el Mundo al Hombre. Más bien un invitado imprevisto pero fiel compañero del Hombre. Sin mística. Sin apenas poemas que lo ensalcen. Sin recogimiento ni silencio porque vive en los barrios de la periferia entre gritos, mugre, asfalto agrietado y barro.

Afortunadamente en uno de mis poemarios preferidos por su extraordinaria narratividad y su construcción, Spoon River Anthology, de Edgar Lee Masters, el geranio protagoniza un poema, que yo recuerde, mientras que la rosa no. La rosa aparece fugazmente en los poemas "Petit the Poet", "Pauline Barrett" (las rosas salvajes) y "Amelia Garrick" (el rosal) pero no es una figura central. Narración y geranio: una atractiva combinación.

Oponer la mística de Silesius a la explosión fáctica de Masters, la rosa al geranio, la quietud a la narración, el silencio a la intensidad de la palabra y coronarlo de alguna manera en una especie de síntesis mediadora -pues no se trata de abolir la mística para poner en su lugar la refriega- con ese freakie en que se ha convertido el otrora poeta del régimen franquista, José María Pemán, eso es lo que tengo ganas de hacer y a lo que quisiera dedicarme durante los próximos días viviendo en la ficción de que soy, ante todo, alguien que escribe. A ver cuánto dura...

5 de marzo de 2010

5 de marzo de 2010: "¡Timba!"


Y esta noche, por fin, nada de arte, cine, ópera, poesía o literatura en general. Esta noche ni performances, ni happenings, ni exposiciones, ni cineforums, ni recitales. Esta noche homo ludens de verdad, no en edulcorada versión à la Huizinga. Esta noche, el juego en su pura esencialidad: "la timba".

Alberto, el maestro del guiñote, Vicente, el rey del póker, mi hermano Pablo el as del Risk y un servidor, dejaremos nuestros ropajes de Jefes de Área, traductores, novelistas o sindicalistas y retornaremos a nuestra naturaleza más originaria: seremos los mismos que, desde hace casi treinta años, nos encontramos -antes con más asiduidad, en estos últimos años cada varios meses- ante una mesa para sentir la comunidad, los lazos, el tiempo y, sobre todo, para jugar y ganar o perder. Como siempre.

Esto es vida.

4 de marzo de 2010

4 de marzo de 2010: una obra maestra de John Barth (II)


La cuestión no es baladí. Toda lectura, probablemente, impone una cierta violencia al texto en la medida en que no es posible eliminar la ambigüedad, la polisemia, la metáfora... En la medida en que la semántica es, de hecho, pragmática.

Ahora bien, que siempre se produzca una cierta violencia no significa que todas las violencias sean homologables y estemos condenados a la "noche en que todos los gatos son pardos". Por ejemplo. Leer en la Biblia constantes antropológicas le impone una cierta violencia al texto, como también leerla en clave historicista o "culturalista". Leerla psiconalíticamente, es forzar más el texto y, por tanto, violentarlo aún más, pero puede ser admisible. Ahora bien, leer en la Biblia el ancestral enfrentamiento entre el Madrid y el Barça o entre los Extraterrestres Protectores y los Extraterrestres Agresores es triturar el texto con una violencia demencial.

Un inciso. Cabe, además, tener en cuenta que la "violencia" de la lectura es sólo una metáfora y nada más. Es un grado dentro de una taxonomía de la violencia que se halla muy alejada de la violencia física que causa la muerte del sujeto humano.

Pues bien. Se le aplica una menor violencia al texto de Barth -y aunque la paz absoluta sea la de los cementerios, la lucha por la paz, por la menor violencia posible, siempre debería ser un imperativo ético-, si se lo lee en la tradición del Quijote o el Tristam Shandy: una novela paródica que lleva las reglas del género hasta sus límites; una novela humorística e irónica; una novela compendio de muchas novelas reales y posibles; un Gran Relato que contiene docenas de pequeños relatos; un Gran Relato que se sitúa a sí mismo en trance de suspenderse como tal; un metarrelato que explicita las reglas de su construcción y, al hacerlo, lanza la escalera después de habernos conducido, peldaño a peldaño, por los distintos niveles de la estructura; una novela, en fin, que clausura -es decir, que "cartografía" las fronteras y el dominio que éstas acogen-, y, al hacerlo abre un nuevo espacio.

3 de marzo de 2010

3 de marzo de 2010: una obra maestra de John Barth (I)



Hace algunos días que acabé las más de 1200 páginas de la traducción castellana de The Sot-Weed Factor de John Barth. He dejado un tiempo prudencial para que hubiera un mínimo poso que me permitiera comprobar la intensidad y el valor de mi entusiasmo y éste, lejos de atemperarse, ha ido creciendo.

La novela ha adquirido el carácter de una auténtica obra maestra en el canon subjetivo, en mi canon. Pocas novelas figuran en él y ya hacía años que ninguna se había incorporado. Sin embargo, Barth ha roto esa peligrosa inercia que me llevó, en su momento, a pasar varios años sin leer ficción contemporánea y me ha confirmado que se pueden escribir extraordinarias novelas aunque el género ya esté agotado, de la misma forma que se puede seguir escribiendo poesía después de Auschwitz o Filosofía después de su muerte a manos Marx, Nieztsche y Freud.

Sólo un par de apuntes. Se considera a Barth un autor "postmoderno". Es cierto que la autorreferencialidad, la conciencia de la metaficcionalidad, la problematización del género o la constante escisión de la subjetividad de los actores -y su mutación continua-, por poner algunos ejemplos, pueden considerarse aspectos postmodernos en el texto de Barth pero, al menos The Sot-Weed Factor, no cumple uno de los requisitos fundamentales del pensamiento postmoderno: el abandono del gran Relato en beneficio de la multiplicidad y la fragmentariedad.

La novela de Barth es un Gran Relato. ¿Que quizás podría deconstruirse haciendo un determinado uso de la propia estructura de la obra y forzando los niveles de lectura y convertirla en un artefacto postmoderno? Puede. Pero al precio de violentar, creo que excesivamente, el texto.

2 de marzo de 2010

2 de marzo de 2010: llega el número 3 de "Hilos de araña"


Esta tarde he ido a mi antiguo domicilio a recoger correo y entre las cartas de las empresas, asociaciones y tiendas varias que o no han actualizado sus datos o me he olvidado de notificarles mi cambio de residencia, he encontrado el número 3 de la revista "Hilos de araña" que Juan Ramón Mansilla y Carlos Morales dirigen con tan buen gusto.

El placer ha sido doble porque han tenido la deferencia de publicar un poema mío, "El Dios de las pequeñas cosas", cuya primera versión colgué originariamente en este Blog con el título de "El Dios de las pequeñas cosas: teología, literatura y televisión". Es, realmente, un placer y un honor que me acojan en estas páginas tan estupendamente escogidas y editadas.

El número no tiene desperdicio, (¿excepto mi texto que siempre puede ser desperdiciado?) y contiene contribuciones de Pilar Adón, Neus Aguado, José Antonio Almeida, Jorge de Arco, Enrique Barrero, Claude Chambard, Francisco Corrales Fernández, Eça de Queiroz, Margot Farreira, José Ángel García, Rosaura Lande, Francisco Mora, Sabas Martín y la mía; traducciones de María Teresa Valencia Cañas y Juan Ramón Mansilla, así como obra gráfica original de Fátima Tinajero López y "afolirismos" de Artur Lundkvist y haikus de Bashô.

Dejo aquí una muestra de los "afolirismos" de Lundkvist:

"El agua no sabe nunca tan azul como puede parecer"
"No es menos terrible ahogarse en miel que en barro"
"Si los árboles no fuesen sordos no soportarían el trino de los pájaros".

28 de febrero de 2010

28 de febrero de 2010: El crepúsculo de las ideologías




Este es el poema:

¿CREPÚSCULO DE LAS IDEOLOGÍAS?

Un partido trotskista,
laico y feminista,
el Partido Anticapitalista
- ahí es nada,
menudo nombre,
total, pleno,
íntegro,
una pura referencia
como el sueño de Frege-,
presenta en sus listas
a una ferviente partidaria
del velo islámico.
Para "dar voz a la diversidad".

Me río.
Me río mucho.
¿Deriva de cierta izquierda?
Puede.
¿Deriva más general?
Seguramente.
¿Confusión?
Sin duda.
¿Crepúsculo de las ideologías?
Tal vez.

No obstante,
en mi barrio
la definición, me temo,
es más clara y adecuada:
"paja mental".

27 de febrero de 2010

27 de febrero de 2010: ¿El crepúsculo de las ideologías?



Por vez primera en varios meses mis neuronas se han desperezado lo suficiente para hilar casi por completo un poema. Si de la imagen, la inspiración, la fortuna o la suerte dependieran mis versos escribiría aún menos de los que he escrito.

Si he podido escribir algunos libros ha sido porque había diseñado, más o menos, el artefacto y los poemas que lo compondrían: un trabajo intencional, metódico. Poca aleatoriedad y menos aún gracia inspiradora. Puedo contar con los dedos de la mano los poemas que han amanecido a partir de una imagen, una frase más o menos afortunada o una sensación. El estímulo ha sido, casi siempre, una intención intelectual que ha ido agregando capas posteriores de imágenes, sensaciones, recuerdos, frases, palabras, etc. para estructurarse.

Esta tarde, sin embargo, mientras subía las escaleras del metro tras una pareja, el poema ha emergido inopinadamente casi entero. Iba subiendo por las escaleras mecánicas de la estación de Fontana cuando me he topado con una pareja que ocupaba todo el exiguo espacio del escalón y no dejaba pasar por la izquierda reglamentaria. Él vestía una osada gabardina verde de buena tela y unos zapatos de calidad y ella un completo de Dolce & Gabbana (tejanos y chaqueta) coronados con un pañuelo chillón y un paraguas de diseño.

Me he quedado parado esperando que se apercibieran de mi prisa. Yo, cargado con una garrafa de cinco litros de aceite y una caja de nueces que me había traído mi amiga Lupe, con la parka chorreando y las zapatillas encharcadas tras esa pareja alta, joven y vestida a la moda. No añado "guapa" porque no eran especialmente agraciados pero ese detalle era insignificante ante su esplendor que me hacía palidecer. De repente, he pensado que aquellos jóvenes vivían en un espacio y un tiempo muy diferentes del mío y me he sentido fuera de época, fuera del tiempo dominante: espectral, pronto invisible porque estaré en el pasado. Y mientras lo pensaba he recordado el ejemplo de desquiciamiento histórico del que me enteré el otro día: un partido de extrema izquierda francesa presenta como candidata, en sus listas, a una partidaria ferviente del velo islámico. Y el poema ha fluido rápido. Ahora lo he dejado descansar unas horas y mañana lo revisaré.

"La candidata del Partido Anticapitalista de Aviñón combina el pañuelo islámico con el feminismo y el laicismo.

Una candidata cubierta con el pañuelo islámico ya es algo excepcional en Europa. Si además pertenece a un partido trotskista, que hace bandera de la laicidad y el feminismo, se convierte en un fenómeno inédito.
Es el caso de Ilhem Moussaid, estudiante de 22 años, que concurre a las elecciones regionales francesas del próximo mes ocupando el cuarto puesto de la lista del Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) en Aviñón.
«La formación está integrada mayormente por no creyentes pero también hay creyentes. La diferencia conmigo es que es visible», argumenta Moussaid, que no ve contradicción alguna entre el pañuelo blanco que oculta completamente sus cabellos y la ideología «de la verdadera izquierda, que defiende el feminismo y el internacionalismo». «El sentido de mi candidatura es dar voz a las mujeres y los hombres salidos de barrios populares», sostiene.
El velo de Moussaid no es integral. Luce en el cuello un pañuelo tipo kufiyya palestina y viste a la occidental, de forma recatada pero no sombría. Sin embargo, en pleno debate sobre la prohibición del burka –símbolo del integrismo islámico–, su irrupción en la escena política ha levantado mucha polvareda.
Para empezar, en su propio partido, dividido entre partidarios y detractores de presentar una candidata que exhibe un signo religioso considerado también una muestra de sumisión de la mujer respecto al hombre. Los militantes del departamento de Vaucluse que apoyaron la inclusión de Moussaid en la lista han hecho público un comunicado justificando su decisión. «La fe es una cuestión privada que no debe ser obstáculo para la participación en nuestro combate cuando los fundamentos laicos, feministas y anticapitalistas son sinceramente compartidos», reza el texto. Buena parte de sus camaradas opina lo contrario. «Llevar signos (religiosos) en nombre del partido es crear una ambigüedad que nos parece inoportuna», indican en su contracomunicado. Un vivo debate al que se ha sumado la asociación Ni putas ni sumisas, que defiende los derechos de las mujeres en los barrios desfavorecidos y apuesta claramente por una ley antiburka."

http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=688232&idseccio_PK=1007&h=100218

¿Crepúsculo de las ideologías fruto de la multiplicidad de tiempos, de su desquiciamiento, de la fragmentación del antiguo tiempo casi homogéneo de la comunidad?

25 de febrero de 2010

25 de febrero de 2010: conversaciones con el verdugo


Del libro de Gitta Sereny, Desde aquella oscuridad, podrían destacarse varios aspectos útiles en diferentes niveles para cualquier reflexión paciente y atenta sobre el genocidio perpetrado por el régimen nacionalsocialista contra los judíos.

Primero: no todos los nazis eran sádicos criminales ni tampoco todos los individuos internados en los campos de otras nacionalidades, incluidos judíos, puras víctimas en su totalidad. La estilización puede servir para aproximarnos al problema pero si penetramos en él los modelos se revelan como inadecuados.

Joe Siedlecki, uno de los pocos supervivientes de Treblinka, menos de un centenar, explicaba:

"¿Los alemanes? -dijo Joe-. ¿Qué puedo decirle?... En Treblinka , algunos de ellos eran unos animales, pero otros fueron buenos. Mire, los polacos eran peores que los alemanes, y los ucranianos también. Había por ejemplo un SS que si le viera hoy, si hubiera algo que necesitara, se lo ofrecería: Karl Ludwig. Era un hombre de verdad bueno. La cantidad de veces que me trajo cosas, la cantidad de veces que me ayudó, la cantidad de personas que probablemente salvó, apenas le puedo decir. No sé dónde está ahora, ojalá lo supiera.
Luego, claro, los había terribles: Kurt Franz, Küttner, Miete, Mentz: animales, sádicos. Pero también los había entre los judíos: el judenrath en Varsovia, la gestapo judía; y en Treblinka, los kapos, los chivatos, de nuevo algunos mejores que otros, pero en general me daban tanto miedo como los alemanes". (p271).

Segundo: más que la banalidad del mal, la tesis de Sereny, como la de muchos otros, es la de la responsabilidad absoluta e intransmisible de todos y cada uno de los criminales nazis. Todos pudieron, en algún momento de su "carrera" negarse a cumplir las órdenes, pedir un traslado o, simplemente, declinar su cumplimiento: jamás se tomaron represalias contra aquellos que renunciaron a implicarse en el exterminio de los judíos, tarea reconocida por Himmler como extremadamente dura.

Siguiendo a Foucault podría decirse que allá donde hay poder siempre hay contrapoder: siempre existe la posibilidad de la negación, de ejecutar el acto fundamental de libertad.

Tercero: la no por menos sabida todavía sorprendente evidencia de que mucha gente sabía lo que les sucedía a los judíos en los campos. Puede que, como muestra Sereny, efectivamente existiera un cierto secreto en Alemania o, como mínimo, un encubrimiento que no evitaba que quien quisiera de verdad saber supiera y que, de hecho, todo el mundo tuviera una percepción velada pero indudable acerca del destino de los judíos. Pero lo que es indudable es que los habitantes de los alrededores de los campos de aniquilación, polacos en su inmensa mayoría, sabían lo que sucedía. En Treblinka se acercaban a las alambradas exteriores para comerciar tanto con los guardias como con los prisioneros e incluso los había que merodeaban para curiosear. Asimismo, la existencia de decenas de cadáveres en estado de descomposición en los alrededores de la vía férrea y la estación de Treblinka durante las primeras semanas de funcionamiento, antes de que llegara Stangl para "poner orden", no pasó desapercibida en las cercanías. Eso para no hablar del inconfundible hedor de los crematorios...

Cuarto: los aliados no son responsables, en absoluto del Holocausto, pero algunos de sus dirigentes cometieron, también, crímenes de guerra por acción u omisión. No es sólo que conociendo lo que ocurría en Treblinka, Sobibor o Auschwitz no se bombardearan las líneas de tren y se obstaculizara de forma eficaz la masacre sino que, en determinados momentos, decisiones concretas causaron matanzas innecesarias:

"Uno de los recuerdos más aciagos para muchas personas en Gran Bretaña que luchaban para ayudar a los judíos, fue la negativa del gobierno en enero de 1942 a admitir en Palestina a setecientos sesenta y siete refugiados sin pasaportes británicos que habían llegado desde Rumanía en el cargero Struma. Este barco, que no estaba en condiciones de navegar, fue remolcado a alta mar por los turcos el 24 de febrero, y acabó hundiéndose. Se ahogaron todos quienes viajaban en él: setenta niños, doscientas sesenta y nueve mujeres y cuatrocientos veintiocho hombres". (p317)

Quinto: el testimonio de las víctimas no puede ser la única fuente de la que mane la descripción histórica porque es forzosamente parcial y afectada por el paso del tiempo. Las pruebas documentales deben ser la primera fuente de la descripción histórica. El mismo testimonio de Siedlecki muestra, con sus vacilaciones y reconstrucciones, esta debilidad estructural del testimonio de la víctima que, aunque pueda y deba ser el fundamento moral del relato histórico, no puede ni debe ser su fundamento epistemológico:

"¿Stangl? - dijo -. Nunca le vi matar ni herir a nadie. Pero, ¿por qué iba a hacerlo? No tenía porqué. No era un sádico como alguno de los otros, y era el comandante. ¿Por qué iba a ensuciarse las manos? Es como yo ahora en el trabajo, si tengo que despedir a alguien, no soy yo quien lo hace... Stangl tampoco azotó nunca a nadie -añadió-. ¿Por qué iba a hacerlo? Oh, él estaba allí cuando se hacía, por supuesto... bueno... -se retractó, como haría prácticamente em cada caso cuando mencionaba la presencia de Stangl en algo o su participación en ello-. Debió de estar allí; todos estaban. Y era el comandante. Se lo cuento exactamente como era. Yo estuve allí un año, y lo sé. Cualquiera que le cuente otra cosa, cualquiera que le diga que Stangl azotó o mató a alguien o cualquiera que le diga que Stangl les hablaba miente. Él no hablaba con los judíos. ¿Para qué?." (p273-274).