31 de agosto de 2021
Electricidad, silencio y extrema derecha
26 de agosto de 2021
Totalitarismo y quema de libros
A menudo tendemos a identificar el antiintelectualismo y el odio a la cultura con el nacionalsocialismo y el fascismo. Creo que esta interesada reducción olvida que buena parte de la práctica comunista, una práctica que hubiera repugnado a Marx y Engels, no fue ajena a este rechazo. Muchos de nosotros tenemos en la retina las consabidas imágenes de la quema de libros pública del 10 de mayo de 1933 durante la "Acción contra el espíritu antialemán". Pocos, desde luego no el que escribe, conocíamos que estas acciones se llevaron a cabo de modo más discreto pero igualmente peligroso en la China comunista. ¿Por qué limitamos el odio a la cultura al nazismo y el fascismo?
24 de agosto de 2021
La crítica al totalitarismo y los excesos del anticomunismo
Y siguiendo con el libro de Dikötter, una reflexión. La necesaria crítica del comunismo totalitario no debería ampararse en un burdo anticomunismo, como tampoco ser su consecuencia o su fundamento. Cuando esto ocurre puede falsearse la historia y legitimarse un dogmatismo tan insoportable como el que se pretende criticar. Para realizar una crítica inflexible de los crímenes cometidos por los maoístas o el Partido Comunista Chino o los comunistas chinos, no es necesario idealizar el estado de cosas que pretendieron subvertir.
Escribe Dikötter a propósito de la reforma agraria inicial tras el triunfo del movimiento revolucionario en China: "Tras varios meses de trabajo paciente, los comunistas lograron soliviantar a los pobres contra las figuras prominentes de las aldeas. Una comunidad que en otro tiempo había estado muy unida se polarizó en dos extremos. Los comunistas armaron a los pobres, a veces con pistolas, más a menudo con picas, bastones y azadas. Se denunciaba a las víctimas como «terratenientes», «tiranos» y «traidores», se les detenía y se les encerraba en establos. Milicias armadas sellaron la aldea. No se permitía entrar ni salir a nadie. Todo el mundo tenía que llevar una tira de tela que identificaba su origen de clase. Los terratenientes exhibían una tira blanca, los campesinos ricos una rosada y los campesinos medios una amarilla. Los pobres exhibían con orgullo una tira roja.
Uno tras otro, los enemigos de clase eran arrastrados a un escenario donde sufrían las denuncias de una multitud de cientos de personas que pedían su sangre a gritos y exigían un ajuste de cuentas en una atmósfera impregnada de odio. Las víctimas eran denunciadas sin piedad, sufrían burlas, humillaciones, palizas, y se les daba muerte en las «sesiones de lucha». Al cabo de poco tiempo, una orgía de violencia se adueñó del pueblo, porque todo el mundo vivía con miedo de las represalias procedentes de milicias privadas, dirigidas por personas que habían sido prominentes y habían logrado salvarse.
A muchas de las víctimas las pegaban hasta matarlas y a otras las ejecutaban de un disparo, pero en muchos casos las torturaban antes para obligarlas a revelar dónde se encontraban sus bienes, tanto si éstos existían como si eran imaginarios. No faltaban voluntarios." (pg. 118)
Realmente ¿hemos de creer que las comunidades rurales chinas estaban "muy unidas" hasta que llegaron los comunistas? ¿Que en la sociedad agraria no había conflictos, luchas, injusticias y arbitrariedades? ¿Que todas ellas acaecieron súbitamente con la irrupción de las banderas rojas? ¿La ideología comunista apareció para destruir un orden armónico y desencadenar una orgía de crímenes? ¿Antes imperaba la concordia?
El totalitarismo, en este caso el comunista, puede ser rechazado por su propia práctica: no es necesario construir un escenario ficticio y convertirlo en la fuente originaria de una violencia que habría caído sobre grupos humanos antes pacíficos y fraternos bajo estructuras políticas y económicas cuasi feudales.
22 de agosto de 2021
El Oriente idealizado
Leyendo La tragedia de la liberación. Una historia de la revolución china (1945-1957), de Frank Dikötter, uno se reafirma en sus sospechas acerca de ese tópico del repertorio filosófico de garrafón consumido por una gran parte de los opinadores y creadores de productos culturales de cierta izquierda ahora dominante acerca del papel del "pensamiento occidental" en el Holocausto y otras barbaridades del siglo XX. Una lectura simple y unilateral de segunda mano sobre la Escuela de Frankfurt y unos cuantos textos breves mal digeridos del postestructuralismo francés (especialmente Foucault, Derrida y Deleuze) y de Lévinas, que a su vez seguían el persuasivo relato heideggeriano de la "metafísica de Occidente", han contribuido a difundir la idea de que la racionalidad y la Ilustración europea fueron, de alguna manera, responsables de las catástrofes del siglo XX.
Para aquellos que vuelven la mirada a un "Oriente"-zen idealizado huyendo de esa generalización idiota de Occidente, estas líneas tal vez ayuden a situar la barbarie más allá y más acá de la racionalidad. Solo habría que reemplazar Nanking por Varsovia o Kiev, China por la URSS y Harbin por Auschwitz:
"En diciembre de 1937, las tropas japonesas habían tomado la capital, Nanking, y habían masacrado sistemáticamente a civiles y soldados desarmados en una orgía de violencia que se prolongó durante seis semanas. Los japoneses juntaban a los cautivos y los ametrallaban, los hacían saltar por los aires con minas terrestres o los acuchillaban hasta la muerte con sus bayonetas. Las mujeres, niñas y ancianas incluidas, eran violadas, mutiladas y asesinadas por unos soldados sin control. No se ha logrado una estimación fiable del número de muertes, pero los cálculos van desde un mínimo de 40 000 hasta un máximo de 300 000. Durante los últimos años de la guerra, una implacable política de tierra quemada con la que se trataba de castigar la resistencia de las guerrillas devastó algunas regiones del norte de China, donde los japoneses quemaron aldeas enteras. Hombres de edades comprendidas entre los quince años y los sesenta, sospechosos de colaborar con el enemigo, eran arrestados y ejecutados. Los japoneses utilizaron armas biológicas y químicas durante todo el período de ocupación. Se llevaron a cabo experimentos letales con prisioneros de guerra en una serie de laboratorios secretos que se extendían desde el norte de Manchuria hasta la subtropical Guangdong. Las víctimas padecían vivisección sin anestesia después de que sus captores las infectaran con diferentes gérmenes. A otras les amputaban miembros, les extraían el estómago o les seccionaban quirúrgicamente partes de los órganos. Se probaban armas como lanzallamas y agentes químicos con prisioneros atados a estacas. En el complejo del Escuadrón 731, unas notorias instalaciones cercanas a Harbin en las que había un aeródromo, una estación de tren, barracones, laboratorios, salas de operación, crematorios, un cine e incluso un templo sintoísta, se preparaba ropa contaminada para difundir la peste, el ántrax y el cólera, que luego se arrojaban dentro de bombas sobre la población civil". (pg. 29)
20 de agosto de 2021
Tolerancia social, perspectiva de género y ciencia
15 de agosto de 2021
Y acabando sobre el asesinato de los Romanov: Roberts, Carr, Trotsy y Serge
14 de agosto de 2021
Slezkine sobre el asesinato de los Románov
Los disparos duraron mucho tiempo y, aunque yo tenía la esperan-za de que la pared de madera impediría que las balas rebotasen, rebotaron en todas las direcciones. Hasta pasado un buen rato no pude detener los disparos que se habían vuelto desordenados. Pero cuando por fin pude hacerlo, vi que muchos seguían vivos. Por ejemplo, el doctor Botkin estaba tendido de costado apoyado en el codo derecho, como si descansara. Lo rematé de un disparo de revolver. Alekséi, Tatiana, Anastasia y Olga también seguían con vida. Y Demidova también. El camarada Ermakov intenó rematarlos con su bayoneta, pero no pudo. Sólo después quedo claro el motivo (las hijas llevaban pectorales de diamantes, una especie de corsés). Tuve que dispararles uno por uno.
La última en caer fue [Demidova], que intentó defenderse con un cojín que tenía entre las manos. El anterior heredero siguió dando síntomas de vida mucho tiempo, a pesar de que había recibido varios disparos. La hija más joven del anterior zar cayó de espaldas y fingió estar muerta. Cuando el camarada Ermakov se dio cuentas la mató de un tiro en el pecho. Se plantó encima de sus brazos y le disparó en el pecho.
Al bajar del desván al lugar de la ejecución, les dije que los disparos y los aullidos de los perros se oían en toda la ciudad, que se habían encendido las luces del Instituto Minero y las de la casa de al lado, y que había que detener los disparos y matar a los perros. Entonces cesaron los disparos y ahorcaron a tres de los perros, aunque el cuarto, Jack, dejó de ladrar y no le hicieron nada.
13 de agosto de 2021
La edulcoración histórica
25 de junio de 2021
Otra efemérides: ochenta años de la masace de Kovno
Unas semanas atrás uno se hizo eco del setenta aniversario de la ejecución de Ohlendorf aprovechando la conmemoración para plantear alguna pregunta. En ese momento manifesté mi poco aprecio por las efemérides pero que, en pocas semanas, recordaría otro acontecimiento. Hoy se cumplen ochenta años del inicio de los progromos de Kovno (Kaunas) instigados por el Einsatzgruppe A de Walter Stahlecker, pero perpetrados por los nacionalistas lituanos dirigidos por Algirdas Klimaitis.
Según el informe que el propio Stahlecker redactó en octubre de 1941 y envió a la RSHA, que detallaba ya en los primeros tres meses de ocupación de la zona de los estados bálticos 118,000 judíos asesinados (incluyendo en algunos casos mujeres y niños), los partidarios de Klimaitis asesinaron a más de 1500 judíos la primera noche (la del 25) y a más de 2300 en las siguientes. Estos progromos tuvieron lugar en distintos escenarios. Uno de ellos fue en el garaje Litukis, en la avenida Vitautas, donde entre 50 y 80 judíos en función de las fuentes (68 según Wikipedia), fueron apaleados hasta la muerte en actos públicos a los que asistieron incluso niños, como puede comprobarse en las fotografías que se tomaron, entre el 25 y el 27 de junio. Entre los espectadores también había soldados de la Wehrmacht.
El Oberst Lothar Von Bischoffshausen, de la Wehrmacht, relató en 1959:
"Llegué a Kovno en la tarde del 27 de junio de 1941. Mientras patrullaba la ciudad me encontré con una multitud de personas que se habían reunido junto a una estación de servicio para observar que estaba sucediendo en el patio adyacente. Había mujeres en la multitud y muchas de ellas se sentaron en sillas y cajones para que ellos y sus hijos pudieran ver mejor el “espectáculo” que se está llevando a cabo en el patio de abajo. Al principio pensé que esto debía ser una celebración de la victoria o algún tipo de evento deportivo debido a los vítores, aplausos y risas que seguían estallando.
Sin embargo, cuando pregunté qué estaba pasando, me dijeron que el “traficante de la muerte de Kovno” estaba en el trabajo y él se aseguraría de que todos los “traidores y colaboradores” recibieran un castigo adecuado por su “traición”. Cuando me acerqué, presencié una muestra de brutalidad que no tenía paralelo con lo que vi en combate durante dos guerras mundiales.
De pie sobre la pista en el patio había un joven rubio de unos 25 años. Se apoyaba en una larga barra de hierro tan gruesa como un brazo humano y alrededor de sus pies yacía entre quince y veinte personas que estaban muriendo o ya muertas. A pocos metros de él se encontraba otro grupo de individuos que estaban custodiados por hombres armados. Cada pocos minutos señalaba con su mano y otra persona avanzaba silenciosamente hacia adelante y le rompían el cráneo con un golpe de la enorme barra de hierro que el asesino tenía en la mano. Cada golpe que lanzó provocó otra ronda de aplausos y vítores de la multitud cautivada."
Historiadores revisionistas lituanos han argüido que el testimonio de Bischoffshausen estuvo "preparado", que los muertos no fueron tantos, que las fechas eran incorrectas (según él tuvo lugar el 27 cuando al parecer sucedió el 25), que en realidad se trataba de funcionarios de los aparatos de seguridad bolcheviques o que las muertes (se niegan a utilizar la palabra "masacre") fueron dirigidas por los nazis y no meramente instigadas o que Stahlecker "infló" el número de asesinados.
Con todo, independientemente de esos debates "escolásticos" que denunciaba Yehuda Bauer, es incontrovertible que centenares o miles de judíos fueron asesinados cruelmente por activistas lituanos entre el 25 y el 29 de junio en Kovno. Que fueran manipulados o no por los nazis no afecta en demasía al veredicto moral y jurídico que merecerían. En todo caso, la matanza del garaje y las de Kovno, impugnan:
a) la idea de que el genocidio nacionalsocialista fue, a lo largo de su funcionamiento, una empresa de la que el pueblo alemán no sabía nada. Eso pudo suceder con la "operación Reinhardt" (el exterminio de judíos en los campos polacos) durante el período 1942-1943, pero las ejecuciones masivas en el transcurso de la invasión de Rusia no fueron secretas: no sólo porque los Einsatzgruppen enviaban informes continuos sobre las eliminaciones, sino porque muchas de las ejecuciones masivas tuvieron lugar a plena luz del día y en lugares públicos; la prohibición de fotografías no llegó hasta que su difusión por todo el país y las repercusiones propagandísticas del descubrimiento de las fosas de Katyn llevaron a Himmler a tomar la decisión de vetarlas;
b) la creencia de que el exterminio de los judíos europeos fue una empresa únicamente alemana: en diferente grado, miles de lituanos, letones, ucranianos o croatas participaron significativamente y de un modo activo en la aniquilación de miles de judíos: no se trató de casos singulares y aislados;
c) la visión aséptica e industrial del proceso de destrucción de los judíos europeos, el modelo que lo reconstruye como el resultado de un engranaje racional, burocrático y "científico" planificado meticulosamente que se condensaría, metafóricamente, en "Auschwitz". Quizás Auschwitz admita esta consideración: el ensamblaje de decisiones administrativas, planteamientos técnicos y procedimientos industriales presididos por un cálculo racional; ese modelo descrito por Zygmunt Bauman y que ha gozado de tanto éxito en las últimas décadas: "Por el contrario [la Solución Final], surgió de un proceder auténticamente racional y fue generada por una burocracia fiel a su estilo y a su razón de ser... El Holocausto no resultó de un escape irracional de aquellos residuos todavía no erradicados de la barbarie premoderna (...) el antisemitismo no nos ofrece ninguna explicación del Holocausto" (Modernidad y Holocausto, p22, 45). Pero Auschwitz, donde por otra parte menudearon las torturas, violaciones y crueldades ajenas a la maximización racional, fue sólo una parte del exterminio, importante, pero una parte. Incluso en campos como Treblinka o Sobibor no imperó precisamente el asesinato impersonal exento de odio sino, por contra, la crueldad extrema, el sadismo, la prolongación innecesaria del sufrimiento... Como resaltó en su momento Daniel J. Goldhagen, durante todo el proceso aniquilador la brutalidad, el salvajismo y el dolor gratuito e innecesario fueron la constante mientras que las metodologías "limpias" (los engaños, las colas ordenadas sin recibir latigazos, sin ser acosados y mordidos por perros, sin disparos, sin niños asesinados ante las madres, etc.) fueron más bien elementos aislados. Algunos elementos del acontecimiento fueron presididos por una lógica racional, pero no todos ni siquiera la mayoría: en gran parte de los "pequeños holocaustos" dominó la ausencia de razón, el prejuicio, la barbarie, el odio, el fanatismo, la brutalidad. No fue, únicamente, ni en mayor medida, el fruto aquilatado de una racionalidad instrumental.
16 de junio de 2021
Polisemia e ideología: ¿por una educación democrática, social verde y feminista?
Hoy, los docentes catalanes han recibido un correo electrónico en el cual el nuevo Conseller d'Educació presentaba su equipo, el que debe regir durante los próximos cuatro años el proyecto educativo de la Generalitat republicana. En el penúltimo párrafo de la misiva, Josep González i Cambray afirmaba que "estamos a vuestra disposición, y avanzaremos juntos para (sic) una educación más social, democrática, verde y feminista".
Bien, la primera medida de calado en pos de esta educación social, democrática, verde y feminista, ha sido extender el poder de los equipos directivos para seleccionar a los substitutos sin necesidad de respetar los principios de transparencia y mérito. Uno no acaba de ver que la arbitrariedad y la carencia de reglamentación sea más democrático, ni mucho menos más verde o feminista, pero puedo estar equivocado...
¿Ideología pura y dura? ¿Mistificación y falseamiento de la realidad al amparo de la polisemia y la hipérbole? ¿O será que "las palabras tienen amo", como decía Lewis Carroll?
15 de junio de 2021
Nada nuevo bajo el sol: una breve nota curiosa sobre la moda del "aprendizaje competencial"
Preparando una charla sobre la historia sindical en el ámbito de la enseñanza en Catalunya, se topa uno con la "Orden de 22 de marzo de 1975 por la que se desarrolla el Decreto 160/1975, de 23 de enero, que aprueba el Plan de Estudios del Bachillerato, y se regula el Curso de Orientación Universitaria", dependiente de la Ley General de Educación de 1973, la ley educativa franquista, y no puede por menos de hallar una sorprendente proximidad entre sus finalidades y las que hoy día se proclaman desde la mayoría de las instituciones de representación política y el "bonismo" pedagógico neoliberal y pseudoizquierdista, acerca de la necesidad de profundizar en los aprendizajes significativos e interrelacionados, potenciar los valores y abandonar la "acumulación memorística" de conocimientos.
En la citada orden se señala que "los Centros docentes deben tomar en consideración la complejidad del proceso educativo que no puede limitarse a la transmisión de conocimientos, por lo que deben llevar a cabo la programación de otras actividades de carácter formativo que son indispensables para cumplir las finalidades que el artículo 22 de la Ley General de Educación señala para el Bachillerato" (sn).
¿Y cuáles son esas finalidades que señala el artículo 22?
"Uno. En el Bachillerato se concederá una atención preferente a la formación del carácter, al desarrollo de hábitos religioso-morales, cívico-sociales, de estudio, de trabajo y de autodominio y a la educación física y deportiva. Todo ello, en un ambiente que propicie la colaboración con los demás y el entrenamiento progresivo en actividades y responsabilidades sociales.
Dos. El contenido de las enseñanzas tenderá a procurar una sólida base cultural, desarrollándose aquéllas con criterio progresivamente sistemático y científico, con el fin de lograr, más que el acopio y extensión de los conocimientos, la capacitación para organizar aquéllos en síntesis coherentes y para interrelacionar las nociones.
Tres. Se organizarán actividades en las que
el alumno aprecie el valor y la dignidad del trabajo y vea facilitada su
orientación vocacional."
Tachemos alguna palabra como "religioso" o "carácter" y actualicemos términos que se utilizan poco como "hábitos" y "formación". El resto, ¿no habla de el desarrollo de valores morales y cívicos, de crear un ambiente que propicie la cooperación y la ciudadanía? Y cuando se dice que se debe lograr "más que el acopio y extensión de los conocimientos", la capacidad (o competencia) de organizarlos en síntesis e interrelacionar los conceptos ¿se está demasiado lejos de la jerga competencial y sus transversalidades, ámbitos, significatividades, proyectos, etc?
Vale, el punto tres puede admitirse que no suena demasiado cercano. Mas ¿no será porque ya no es necesario que los alumnos aprecien el valor del trabajo y porque su orientación ya no tiene que ser vocacional?
11 de junio de 2021
Retorno a la poesía: Moga
Tras una larga temporada lejos de la poesía, ocupado el tiempo en abordar un ensayo sobre moralidad que se ha alargado más de lo previsto así como las sucesivas escrituras y reescrituras del libro anteriormente conocido como Rememoración por fin concluido, hace unos días la emprendí con la traducción castellana de la poesía completa de Herbert. Una buena forma de volver a ella que aun lo ha sido más al reencontrarme, física y literariamente, con Eduardo Moga y leer de un tirón, al mismo tiempo, dos de sus últimos libros, Mi padre y Tú no morirás.
Dúo de poetas que se transforma en tríada y, pronto, en multitud, pues de la misma forma que hay dos Herbert bien distintos e incluso varios más conforme se avanza por el volumen, los dos libros de Eduardo pertenecerán fácticamente al mismo autor, pero corresponden a dos poetas bien diferentes aunque se puedan trazar entre ellos proximidades y concomitancias.
El poeta de Mi padre es sobrio, contenido, crudo y cruel, de un lirismo que casi no es, tal que se podría decir que está próximo a un grado cero de la lírica. En cambio, el de Tú no morirás, se acerca más al poeta torrencial de Insumisión y Muerte y Amapolas en Alexandra Avenue, a ese poeta corporal, avasallador, a ese escritor excesivo y del exceso. Si de Mi padre uno destacaría la fuerza de la cohesión entre el texto y la experiencia, la brillantez del retrato y la insobornable voluntad de verdad, de Tú no morirás, resaltaría la belleza de los poemas que toman como eje de su composición el desamor. Los amorosos no les desmerecen en absoluto, pero tal vez por la enorme codificación del amor en su sentido positivo (como plenitud, correspondencia, presencia o ímpetu) en el repertorio de la literatura castellana, de la que uno confiesa estar saturado, o, especialmente, porque el amor como motivo poético me parece más pobre en matices y detalles, menos flexible y abierto, menos lábil y ambiguo que su contrario -o si se prefiere que él mismo en su sentido negativo, en su dimensión de falta, carencia, ausencia o pérdida-, donde más descuella el libro es en aquellos en que la voz del poeta se entrega al lenguaje de la privación: aquí el segundo Moga (o el primero) resulta, además de persuasivo y convincente, sencillamente, magistral, memorable.
"Soy yo el que anda por el pasillo, sin otra aspiración ni destino que encontrarme conmigo al final del pasillo. Soy yo el que ve las cosas,que, perserverantes en ser cosas, enclavadas en su vuelo, pasan junto a mí. Soy yo el que se adentra en un espacio sin nadie, en el que encarno a todos los seres posibles. Soy yo el que sobrenada en una ausencia en la que solo estoy yo.
La taza que sostengo no conoce otra mano que la mía. Ni otros labios. Ni otra sed.
El té que bebo es la única realidad del universo.
Nadie más que yo oye este silencio que se adensa entre paredes de piel y paredes de ladrillo.
Mi desnudez no conoce otro escándalo que el que me devuelven los espejos.
El sudor me amortaja.
Ojos, testículos, latidos: míos, solos.
El pájaro que canta, y cuyo canto rasga el lienzo azulado de la tarde, comparte mi soledad.
También el sol está solo.
El yo no es otro: el yo es este agolpamiento de cavidades que me sepulta; el yo, caparazón de sombra, ceñido por quebraduras vertiginosas, me abruma y me desampara; el yo me impregna de sus fluidos sólidos, de su latitud omnipresente. El yo es lo que alcanzo a ver cuando cierro los ojos. La nada se hermosea de tiniebla, una tiniebla rígida: eso soy. La plenitud se vacía y sus sedimentos me acometen: me desordenan. El yo se expande braceando como un lunático: con la venenosa elegancia de una medusa, con sus hilachas hostiles, abraza las estanterías de los libros, y alisa las naranjas del frutero, y se duele de que el reloj funcione, y chilla sin despegar los labios.
Todo es yo, y nada soy".
7 de junio de 2021
Una efemérides: 70 años de la ejecución de Otto Ohlendorf
En castellano disponemos de un texto espléndido para aproximarse específicamente al personaje de Ohlendorf desde una óptica global. El artículo de Ferran Gallego "Otto Ohlendorf en perspectiva. Radicalismo ideológico, ingeniería social y violencia de masas en el fascismo alemán" (2016) es un interesantísimo estudio que contextualiza su figura y describe eficazmente los elementos nucleares y distintivos del nacionalsocialismo a través de ella.
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Por un cierto sentido decadente del pudor he omitido la fotografía del cadáver de Ohlendorf. Si alguno está interesado, el documental de National Geographic Einsatzgruppen: Los escuadrones nazis de la muerte (2009), la reproduce tranquilamente. Algunas fuentes señalan que tardó mucho en morir. El rcitus de sus manos en el cuello y su expresión parecen corroborarlo....
















