26 de agosto de 2021

Totalitarismo y quema de libros

 

A menudo tendemos a identificar el antiintelectualismo y el odio a la cultura con el nacionalsocialismo y el fascismo. Creo que esta interesada reducción olvida que buena parte de la práctica comunista, una práctica que hubiera repugnado a Marx y Engels, no fue ajena a este rechazo. Muchos de nosotros tenemos en la retina las consabidas imágenes de la quema de libros pública del 10 de mayo de 1933 durante la "Acción contra el espíritu antialemán". Pocos, desde luego no el que escribe, conocíamos que estas acciones se llevaron a cabo de modo más discreto pero igualmente peligroso en la China comunista. ¿Por qué limitamos el odio a la cultura al nazismo y el fascismo?

"La persecución contra los literatos también comportó la quema de libros a gran escala. Entre enero y diciembre de 1951 se quemaron o vendieron como papel de desecho un total de 237 toneladas de libros. La Shangwu Yinshuguan, una de las editoriales más grandes del país, debía de tener unos 8000 títulos en prensa en verano de 1950. Un año más tarde se había considerado aceptable la circulación de tan solo 1234 de estos. Se realizaron conferencias sobre «cómo librarse de los malos libros». En algunos casos, colecciones enteras acabaron en las llamas, como por ejemplo 17 000 cajas de ejemplares de la famosa antología de obras maestras de la literatura propiedad de Wang Renqiu. En Shantou, uno de los puertos que durante el siglo XIX se habían abierto al comercio extranjero en virtud de los tratados, una gigantesca hoguera que ardió tres días seguidos devoró 300 000 volúmenes que representaban «vestigios del pasado feudal». Algunos de los cuadros del Partido encargados del control de la cultura se tomaban su trabajo tan en serio que reducían a pulpa de papel todo lo que encontraban, incluso libros que ni siquiera constaban en la lista negra; una lista, por otra parte, confusa, porque sufría continuos cambios." (Dikötter, F. La tragedia de la liberación, pg. 320-321).