24 de octubre de 2014

Crónica de la Nueva Edad (24/10/2014)


El domingo tuvo lugar la enésima manifestación "histórica" de los secesionistas. Por cierto, algún día habrá que hacer una reflexión detenida sobre cómo tantos antiguos marxistas, ahora reconvertidos, han transformado la soteriología comunista en nacionalista para poder sobrepujar psicológicamente, quizás, su frustración y creer que, al menos, ahora "hacen historia", como rezaba el llamamiento que el principal sindicato de la enseñanza catalán, de izquierdas y secesionista, hacía con ocasión de la última Diada: "Resérvate un sitio en la Historia" (con minúscula, claro).

A mediodía me topé con muchos de ellos que regresaban a Gràcia: en su inmensa mayoría eran gente mayor, de cincuenta en adelante. Lógicamente, los jóvenes debían seguir la celebración por el centro de la ciudad pero uno no pudo evitar la sensación de que eran el sector dominante en la concentración -lo cual seguramente es discutible- y que su actitud no difería en mucho de la que tenían hace unos años cuando iban a Misa pues aquí, incluso entre la "progresía" el catolicismo está muy presente y la mayoría de los niños han pasado, en un momento u otro, por Esplais y Caus y frecuentado las ceremonias religiosas progresistas, las de guitarra, hermandad, paz y amor, mucho amor.  En realidad, en cierto sentido, no sólo fue una asociación que brotó a raíz de su vestimenta, actitud y maneras sino que también surgió por la convicción que uno profesa desde hace años de que estas manifestaciones histórico-festivas tienen un aire de eucaristía innegable. Lo peor fue encontrarse a una pareja bien entrada en años ataviada con sendas esteladas anudadas en forma de capa de Supermán, como si tuvieran quince añitos. A uno le dieron ganas de reprenderles por esa ofensa al buen gusto y al sentido común: no se diferenciaban en nada de "Manolo el del Bombo" y sus conmilitones y eso me llevó a pensar en la diferente configuración que tiene, ahora mismo, el patriotismo hegemónico entre españoles y catalanes. Dejando de lado las similitudes en cuanto a comportamientos de mal gusto, xenofobias y tendencias totalitarias, el de aquéllos es irónico cuando no cáustico, humorístico, leve: es un patriotismo porque no hay otro remedio, por descarte. El de mis compañeros de juego de Call of Duty, por ejemplo, ninguno de los cuales se coloca la bandera española en sus personalizaciones. Únicamente tienen un asomo de actitud patriótica cuando pierden varias partidas seguidas contra jugadores extranjeros y les dura muy poco. El de los catalanes, por contra, es autoindulgente, exhibicionista, grave, serio. Es el resultado, evidentemente, de los diferentes momentos históricos de esas construcciones llamadas "España" y "Catalunya" pero no deja de ser significativo. Aunque a uno le siga dando mucho más miedo la profusión de banderas españolas que la de esteladas habrá que ver, con el paso del tiempo,y  si el patriotismo dominante en Catalunya no se atempera, si no acabará, también, dándole a uno pánico.

Un último apunte. Esther fue a cenar el otro día, como hace periódicamente, con un grupo de amigas y compañeras. Hace unos meses, aunque ninguna de ellas es secesionista pero todas se confiesan catalanistas y de izquierdas - todas votantes de Inciativa per Catalunya para ser más exactos -, el entusiasmo por la consulta era palpable. Ahora domina una sensación de desánimo, desafección y rechazo al ridículo ante el sucedáneo de referéndum organizado. Siguen siendo mayoritariamente favorables a la independencia pero no de cualquier manera: quieren una consulta legal y una victoria clara (lo cual no deja de esconder que, en el fondo, a juicio de uno, no desean la secesión a cualquier precio sino que más bien, como gran parte de Iniciativa, son partidarias de la fórmula del "Estado Libre Asociado" que propusiera años ha el PNV). Tan sólo una sigue pensando que la "charlotada" tiene igual valor y que se debe proclamar una Declaración Unilateral de Independencia ante la oposición de "Madrit". El resto ha adoptado una actitud más cauta y crítica con el Movimiento. Una muestra fueron las críticas a Muriel Casals y a Carme Forcadell por usurpar, en cierto modo, la legitimidad democrática nacida de las urnas y no de la calle. En ciertos grupos no gusta el aire bolivariano ni populista aunque sea en catalán. Incluso una repitió, sin incomodidades ni sonrojos, las ordinarieces sexistas que menudean por Barcelona en boca de españolistas, unionistas y algunos secesionistas acerca de la escasa vida sexual de ambas señoras, algo impensable hace unos meses. La volatilidad de la situación del movimiento se está traspasando a la sociedad civil y, si esta observación es acertada, eso sería una mala señal para la buena salud del secesionismo e implicaría que España tendría posibilidades reales de ganar la partida, que todavía no las tiene rebuzne lo que rebuzne la "Brunete mediática". Ahora mismo, aunque en el frente internacional lleva las de ganar, en Catalunya sigue llevando las de perder.

22 de octubre de 2014

Acebes y la verdad en las ciencias humanas y sociales


Es un lugar común utilizado con demasiada ligereza que ni las ciencias sociales ni mucho menos las humanas, que para algunos - incluido el que escribe - no deberían ni ser calificadas como tales, han conseguido llegar a producir demasiados enunciados susceptibles de ser predicados como verdaderos en el marco de sus modelos. Peor aun si hablamos de la propuesta de leyes de universalidad máxima y estricta. Con todo, este tópico no posee el fundamento sólido que se precia de exhibir. Aunque el acervo de conocimiento que suministran ambos grupos de ciencias no pueda competir en según que escalas con el de las ciencias naturales, han sido capaces de llegar a consensos universales que pueden ser tomados como leyes de validez no demasiado lejana a las de éstas. Una parte considerable de estos conocimientos no ha adquirido la formalización teórica necesaria pero forma parte del "saber colectivo" y se expresa en forma de refranes o máximas populares que, pese a que no se cumplan con la máxima universalidad que excluye excepciones y no estén expuestas en proposiciones satisfactorias conceptualmente hablando, predicen acontecimientos futuros y describen sucesos eficazmente. Por ejemplo, el enunciado "A todo cerdo le llega su San Martín". Aunque algunos cerdos no lo hayan tenido, la mayoría - desde Adolf Hitler a Franco pasando por Stalin o Pol Pot) sí y eso sólo ya basta para otorgarle no sólo valor epistemológico sino, también y no en último lugar, moral. Es el caso, ahora, de Ángel Acebes (y también de Rodrigo Rato o de Miguel Blesa) de lo cual uno no puede por menos de alegrarse: por el conocimiento sobre los asuntos humanos que se demuestra eficiente y porque este individuo, también cultivado con esmero en el "jardín de las fobias" con su patrono Aznar, ahora podría, en sus próximas declaraciones ante el juez, atribuir a la "banda terrorista ETA" su previsible procesamiento y darnos otro buen rato de risas. Y el cerco a don José María ¿se va estrechando?...

21 de octubre de 2014

Luz de octubre



La luz de octubre suele ser modesta. Cansada de su imperio veraniego, se comporta como un monarca decrépito que sólo pensara en su abdicación: cumple su labor con  discreción. Así, apenas baña en un ámbar de gruta un pequeño rincón de la terraza. Los ficus y una de las glicinas son las únicas que se benefician de su principal trabajo a estas alturas del año: resaltar los perfiles. Si en el verano subsume las cosas bajo su dictado en una amalgama efervescente, en otoño, conforme el plexo rediante del mundo se va agotando, opta por distenderse como si aceptara que su voluntad no puede imponerse indefinidamente a sus siervos.

En este fin de semana barcelonés, tras muchos días dirigiendo la mirada hacia secesiones, pandemias y guerras, esa luz humilde se ha conjugado con un calor se septiembre y recreado uno de esos fenómenos que tanto nos entusiasman: unos días de otro lugar y otro tiempo aunque no haya logrado uno situarlo con suficiente precisión y haya quedado en el limbo.

Tras tantas jornadas dedicadas a preocupaciones de objeto más o menos planetario, este par de días el jardín, como tropo de lo doméstico, ha sido nuestro objeto más preciado de una conversación más parca de lo habitual: las carnosas hojas de la hortensia, las brillantes de las buganvillas aun festoneadas de flores, el aroma del jazmín y la madreselva o la parra con su cromatismo de bosque otoñal canadiense, han reemplazado los sesudos intentos de comprender en toda su complejidad las crisis planetarias y las amenazas que se ciernen sobre el privilegiado Occidente pero que son pan nuestro de cada día para la absoluta mayoría de los seres humanos que nos mantienen a su costa.

Notas de culpabilidad en quien tiene suficiente "excedente de conciencia", como decía Rudolf Bahro, o "tiempo libre" como para sentir el sosiego de la minucia doméstica ante la angustia planetaria. Como el viejo Lenin decía a propósito de la depresión o la tristeza, la mayoría no se lo pueden permitir: primero hay que sobrevivir.

20 de octubre de 2014

Uno recomendaría (13/10-19/10/2014)



Uno recomendaría, entre sus lecturas de esta semana:

"Un hombre afortunado de John Berger" de José Ángel Barrueco.

"John Berger es uno de los grandes exploradores de la relación entre la imagen y la palabra. En sus libros solemos encontrar fotografías, esbozos y bocetos, pinturas o dibujos, o a veces todos ellos. Berger también es uno de esos escritores que no parecen hacer ruido, y cuyos libros no obtienen la atención mediática que poseen otros autores. Pero cada poco salen obras suyas, nuevas o reeditadas: ensayos, novelas, biografías, manuales sobre el arte… Y es un placer leerlo..."

19 de octubre de 2014

Conmemorando un centenario de Octavio Paz



Por correo electrónico, Eduardo Moga informa de este acto que tiene buena pinta.

"

Miércoles, 22 de Octubre
 19 horas
 Fundació Antoni Tàpies
Aragó, 255, Barcelona
Lectura de poesía
Terraza espiral del viento
Jesús Aguado Cuadrado negro pequeño Alfonso Alegre Heitzmann Cuadrado negro pequeño Juan Bufill Cuadrado negro pequeño Edgardo Dobry
Ernest Farrés Cuadrado negro pequeño Francisco Ferrer Lerín Cuadrado negro pequeño Orlando González Esteva
Rosa Lentini Cuadrado negro pequeño Aurelio Major Cuadrado negro pequeño Antoni Marí Cuadrado negro pequeño Núria Martínez-Vernis
Juan Antonio Masoliver Cuadrado negro pequeño  José María Micó Cuadrado negro pequeño Eduardo Moga
Susanna Rafart Cuadrado negro pequeño Juan Pablo Roa

En Barcelona Octavio Paz leyó su poesía en público por primera vez el 18 de julio de 1937. En esta ciudad trabó amistades y afinidades artísticas de por vida, y de modo destacado con Antoni Tàpies.

Paz situó en la médula de la sociedad “ese espacio vibrante sobre el cual se proyecta un puñado de signos como un ideograma que es un surtidor de significaciones” y que nunca se agota: el poema. 

Para conmemorar en Barcelona el centenario de su nacimiento, un conjunto de poetas leerá poemas en catalán y en castellano de su propia obra. 

Quedamos a vuestra disposición para cuanto pueda ser de vuestro interés.
Lola Ferreira · lolapferreira@gmail.com
Isabel Lerma · ilermabal@gmail.com
Prensa Fundació Tàpies
Daniel Solano, press@ftapies.com
Programa conmemorativo en España

Comisario
Aurelio Major"


18 de octubre de 2014

Los estilitas de José Simón


Ayer Esther trajo un ejemplar de La vida sobre una columna. Vida de Simeón estilita, vida de Daniel estilita, editado por Trotta con introducción, traducción y notas de José Simón Palmer un erudito que, aunque debería estar en la Universidad, emplea su tiempo de trabajo y su esfuerzo en aportar briznas de los fundamentos de la cultura grecorromana a los alumnos de la ESO en el mismo instituto barcelonés y donde, como ella, sobrevive al denodado empeño de innovadores, expertos y psicopedagogos por expurgar del panorama educativo las lenguas clásicas - o la música "culta" - en beneficio de emprendimientos, tecnologías y divertimentos varios.

Abro el libro para hojearlo y un pasado que objetivamente no está tan lejano, treinta años a lo sumo, pero subjetivamente parece sumergido en el albor de la historia, acude: aquel tiempo en que leíamos a Usener, Kirk & Raven o Zeller y aprendíamos - entre lentas y exigentes introducciones, incontables notas y oscuros fragmentos de griego antiguo - de Epicuro, los presocráticos o los estoicos, en la creencia de que su conocimiento era no sólo una tentación epistemológica o algo estéticamente valioso sino también un instrumento necesario para nuestra existencia en cuanto seres morales y políticos. Días en que perdíamos horas enfrascados en la Pauly-Wissowa entre religiones mistéricas, cultos dionisíacos, cristianismos y gnosticismos o leíamos la Paideia de Jaeger y comprendíamos la importancia de la educación no sólo en la formación del sujeto o en la constitución de las ciudades griegas, sino por extensión su papel crucial en las sociedades humanas en general y en el mantenimiento, reproducción o transformación de las estructuras de dominación. Días de Grecia y rosas...

De aquellos timpos de Bildung queda poco a nuestro alrededor. Emborrachados de la presencia de un presente sin fin que ha enterrado cualquier pasado, ahogados por la violencia, la emotividad primaria o el entusiasmo consumista e irreflexivo de objetos e ideas totémicas, saturados de ruido y redundancia, la vida de los estilitas, aquellos anacoretas que vivían sobre una pequeña plataforma en lo alto de columnas durante décadas (Simeón, al parecer el primero de ellos, vivió sobre una casi cuarenta años) como suprema muestra de ascetismo y negación del mundo, contrasta con tanto vigor con esta época que parece pura ficción: literatura. Así están las cosas. Pero leyendo la introducción de José Simón y trasladándose de su mano a ese Próximo Oriente del cristianismo bizantino uno es capaz de sentir el eco distante y apagado del conocimiento y la razón pugnando por abrirse paso entre los escombros a los que creemos haber reducido la historia - como si hubiéramos acatado el diktat de Fukuyama - y recordar que de "aquellos polvos vienen estos lodos". Como escribe José: "Simeón el estilita ha seguido fascinando a lo largo de la historia, tanto a los que han visto en él un modelo de santidad como a los que no. Julia Butterfly Hill, la célebre activista medioambiental que permaneció dos años (1997-1999) en lo alto de una secuoya del bosque de Stanford (California) para evitar su tala, se declaraba seguidora suya, y todavía hoy el monje georgiano Máximo Qavtaradze se esfuerza desde hace veinte años en seguir sus pasos en lo alto de un enorme peñasco de Katskhi, en el Cáucaso" (p34).

Leyendo la hagiografía de Simeón esta mañana de octubre, uno puede concederse la ilusión de que el presente abandona su tiranía y, como un galeón antiguo reflotado, el pasado asciende de entre las aguas sucias del puerto de Barcelona acercándose al Egeo en busca de nuestra historia común.


16 de octubre de 2014

Crónica de la Nueva Edad (16/10/2014)


Tras un par de días aun no sale uno de su estupor ante la ocurrencia final del president Mas que, al paso que va, volverá al jardín de las fobias del que había salido tras la entrevista que mantuvo con Ana Pastor. Lejos de realizar un acto arrojado de desobediencia como esperaba, o sino valiente al menos astuto y calculado como - vanidosamente - presumía que realizaría, se desmarca con la convocatoria de una insólita consulta de "solteros contra casados": una "charanga" festiva. A tenor de lo visto podría ser otro paso para seguir mareando la perdiz mientras, al parecer, trata de chantajear a ERC para que acepte una candidatura conjunta en unos comicios plebiscitarios que preserve la actual correlación de fuerzas, como opina Xavier, o, si fuera imposible, ganar tiempo a fin de que CDC remonte electoralmente en los próximos meses apoyándose en el PSC como se especula en algunos medios. No acaba uno de tener claro qué pretende con este montaje de pandereta y barretina pero sí tiene pocas dudas que la inescrutabilidad no lo es por profundidad y complejidad sino más bien por inanidad y torpeza.

Los apesebrados voceros de la Televisió Nacional aplaudían el mismo día el gambito maestro de nuestro Conducator aunque la mayoría a duras penas podía disimular su decepción con la resolución del berenjenal propuesta. Pero ya se sabe: en los medios nacionales la crítica no está a la orden del día. Vicent Partal, por su parte, siguiendo la más pura tradición losantosiana, saludaba a las pocas horas también el "desafío" con entusiasmo forzado aunque ayer ya se veía obligado a reconocer que la incertidumbre generada era enorme y que el "proceso" había estado a punto de descarrilar totalmente y, de hecho, todavía seguía en una situación delicada. Frente a la irresponsable actitud de presuntos "intelectuales" como Lluís Llach, que no guardan ni un mínimo de la distancia crítica que deberían para con la clase política, emulando a los intelectuales orgánicos franquistas o socialistas y jactándose de ello, el pobre Vicent ya está mirando hacia la sociedad civil y reclamando que no se deje la suerte del "proceso" en sus manos.

A ras de suelo, en general, por lo que uno ha visto y escuchado, los españolistas están eufóricos, los unionistas oscilan entre aliviados y enfadados y los secsionistas... pues va por barrios. El secesionismo no es un movimiento uniforme y monolítico. Es más bien una amalgama heteróclita en la que podemos trazar, para mantener la simplificación que permita una cierta inteligiblidad, dos diagonales al menos: la que separa los secesionistas "de siempre", predominantemente etnicistas, de los secesionistas "de aluvión", más oportunistas, y la que distingue a los de derechas de los de izquierdas. Hay más matices y se podrían trazar muchas más divisorias pero no acabaríamos nunca, me temo. La mayoría de los que uno conoce pueden ser incluidos en cualquiera de los espacios resultantes aun a riesgo de reducir su complejidad en algún caso. Les pido disculpas de antemano, como siempre. Por lo que uno ha visto, los etnicistas de derechas se lo toman con calma: es un paso más en lo que creen un inevitable camino hacia la liberación que ya no tiene marcha atrás. Como me comentó, J., cuando critiqué la falta de acierto del Govern a la hora de evaluar la correlación de fuerzas en el ámbito del apoyo internacional y la necesidad de emplear más tiempo y hacer las cosas bien, "Portem esperant 300 anys. No és el moment d'esperar sinó de declarar la independència". Da igual el riesgo de un estado fallido reconocido por Letonia, Kosovo y váyase usted a saber quién. El "batustán" dejaría de serlo muy pronto y, si no, peor para el mundo. Los etnicistas de izquierda se sienten estafados: creían que dirigían el movimiento, contra toda evidencia empírica, y resulta que éste evoluciona por donde los políticos conservadores quieren utilizándolos de carne de cañón. Como decía el otro día F., una secesionista de primera hora, si Mas es un auténtico patriota debería hacer como Gandhi y comenzar una huelga de hambre ante el Tribunal Constitucional y poner al estado español contra las cuerdas. Los oportunistas de derechas estan desconcertados: su fe secesionista se ampara, sobre todo, en la perspectiva de una mejoría económica rápida que ahora se ve frustrada por la cada vez más plausible posibilidad de que en la primavera de 2015 el estado catalán siga sin existir o, si lo hace, esté fuera de la circulación fluida del crédito e incluso de la Unión Europea. La perentoriedad de la secesión es una condición necesaria para el mantenimiento de su alineación con el movimiento: si el horizonte se dilata la situación se volverá desesperada. Los oportunistas de izquierda, finalmente, rabian ante una traición, así la consideran, que también les aleja un poco más del "paraíso en la tierra catalana" ("Independència per a canviar-ho tot").

Si finalmente, y en eso uno coincide con Partal, la propuesta de Mas se confirma en su condición de opereta-vodevil, el secesionismo habrá recibido un duro golpe: una auténtica traición. Pero harían bien unionistas y españolistas en no lanzar las campanas al vuelo: la frustración de las expectativas generadas generará, más temprano que tarde, nuevos conflictos. El choque de trenes ya ha tenido lugar hace tiempo aunque El País se empeñe en negarlo y a pesar de que, a momentos, el choque parezca de carretas.

Esto está lejos de haberse acabado...

15 de octubre de 2014

"Otro" viaje a Italia (XXV): el "Moisés"


31 de julio de 2012.

Tenemos el tiempo justo para recoger las pertenencias y preparar una última visita que no estaba prevista. Normalmente, en nuestros viajes el último día está dedicado a las tareas de preparar el trayecto de vuelta para ir descansados y tranquilos en la medida de lo posible. Sin embargo, en esta ocasión, como tenemos bastantes horas por delante - el avión sale a media tarde - decidimos arriesgarnos e ir a visitar el Moisés de Miguel Ángel, que no pude ver hace treinta años sin que haya logrado recordar por qué razón.

La escultura de Miguel Ángel está en la basílica de San Pietro in Vincoli, cerca del Colosseo. Una de las basílicas romanas menores que, además, desconocía por completo (como cinco de las diez). Acabadas las tareas de recogida, cogemos el metro, bajamos en Cavour y caminamos hacia nuestro objetivo. Como cada día, el calor pasadas las doce de la mañana es insoportable. Para colmo, la Iglesia está en una elevación para llegar a la cual hemos de encarar un prolongado tramo de escaleras que, a los pocos metros, nos empapa de sudor. Cuando llegamos arriba, sin resuello, y nos acercamos al templo, nos sorprende no ver más que a una pareja de nórdicos al pie de las escaleras bebiendo agua cerca de un quiosco ambulante. No hay nadie más. No tardamos en averiguar la razón de tan poca gente gracias a la amabilidad, previa consumición de unos botellines de agua, del vendedor: la basílica cierra entre 12:30 y 15:00. Hace poco más de diez minutos que han pasado la llave.

Uno no sabe si reír o llorar ante la práctica evidencia de que se quedará sin ver la mítica estatua. Nos sentamos en el pórtico, a la sombra, y hacemos cálculos. Hay tiempo suficiente para regresar al apartamento, comer temprano y hacer un segundo intento. Luego, un taxi hasta Fiumicino. Las tarjetas de embarque están impresas desde el primer día y la facturación en Alitalia debería ser rápida así que, supongo que ante mi desánimo y para no dejarme con la miel en los labios, la decisión unánime y generosa es intentarlo nuevamente a las tres de la tarde.

Comemos con poca hambre y nerviosismo. La posibilidad de llegar tarde al aeropuerto hace que finalmente decidamos ir y volver en taxi, también, a San Pietro in Vincoli. Tenemos suerte y acertamos con la hora. Sobre las tres de la tarde en julio el terrible tráfico romano se toma un respiro y llegamos en pocos minutos a la basílica, ya abierta y entramos, apresurados y tensos, a encontrarnos con aquella estatua que Miguel Ángel golpeó a fin de que hablara. Un cordón establece un perímetro de seguridad que podríamos atravesar sin problemas: ningún guardia de seguridad merodea por la nave, pero nos abstenemos de la travesura. Tampoco hay visitantes así que entre el Moisés y nosotros nada se interpone salvo nuestra prisa, el cansancio y la historia de la escultura, como mínimo. Parece mucho más pequeño de como nos lo imaginábamos: ciertamente tomábamos como referencia el David más que La piedad. Es una escultura vigorosa e hiperrealista aunque no sé si le hubiera asestado un martillazo para obligarlo a abrir la boca. Comento, con perplejidad, los dos cuernos que surgen de la cabeza del divino enviado que, tozudamente, para salvar el realismo, intento interpretar como mechones de cabello ligados, ante el escepticismo de Esther y los críos. Sólo de vuelta en Barcelona, Wikipedia aclarará el hecho: "La estatua representa a Moisés con cuernos en su cabeza. Se cree que esta característica procede de un error en la traducción por parte de San Jerónimo del capítulo del Éxodo, 34:29-35. En este texto, Moisés se caracteriza por tener "karan ohr" ("rayos de luz") que salen de su cabeza, lo que San Jerónimo en la Vulgata tradujo por "cuernos". Cuando Miguel Ángel esculpió el Moisés el error de traducción había sido advertido, y los artistas de la época había sustituido, en la representación de Moisés, los cuernos por dos rayos de luz. No obstante Miguel Ángel prefirió mantener la iconografía anterior." Tras unos pocos minutos y una ojeada rápida a la capilla principal, prescindimos de cualquier principio serio de goce estético y nos precipitamos a por otro taxi. Nos acompaña la fortuna y la crisis. Quince minutos después estamos camino de Fiumicino: llegaremos con más de dos horas de antelación. Tiempo suficiente.

Sin acordarme lo más mínimo de Goethe en estas últimas horas en Italia, embarcamos rumbo a una España que parece precipitarse en el abismo del rescate y la bancarrota del Estado: un panorama nada halagüeño aunque parezca propicio a los intereses revolucionarios. También, pienso, es el escenario perfecto para los movimientos totalitarios...

13 de octubre de 2014

Uno recomendaría (06/10-12/10/2014)


Uno recomendaría, entre sus lecturas de esta semana:

"Tratado de Parasitología Educativa. Innovación (I)" de Alberto Royo:

"Podríamos clasificar al innovador como un microparásito. No en vano, el microparásito se suele reproducir dentro de las propias células del organismo al que ataca, interfiriendo en su metabolismo. De ahí que todos conozcamos profesores manifiestamente parasitados por estos peligrosos agentes. El innovador tiene una enorme facilidad para encontrar el huésped adecuado, habitualmente docentes un tanto apocados que no soportan la presión del pedagogo de turno y terminan desarrollando el "Síndrome del Profesor Trasnochado" (S.P.T.). Es entonces cuando, aprovechando las bajas defensas del profesor, el parásito innovador se lanza al ataque y daña, en algunos casos de forma irreparable, su sentido común..."

12 de octubre de 2014

Crónica de la Nueva Edad (12/10/2014)


Si el otro día uno constataba el fracaso de las dos jornadas de lucha estudiantil a favor de la consulta del 9N que anotaba en el "debe" de los secesionistas, hoy hay que anotar en el de los españolistas el no menor fiasco de su concentración en la Plaça Catalunya el día de la Fiesta Nacional española. Según las informaciones que a uno le han llegado, no han logrado ni siquiera llenar la plaza: los españolistas, que no los unionistas, no lograrán movilizar bajo la bandera de España más que a unas pocas decenas de miles de personas y menos si tras la aparente posición de convivencia entre Catalunya y España se defiende, en realidad, el nacionalismo español aunque no sea en su formulación más rancia. Verbigracia: si el acto se presenta como "unionista", no es de recibo que el único himno que suene al final sea el español, y no el español y el catalán, como señala El País de hoy. Los españolistas no lograrán, así, poner de su parte a esa mitad de la población que no ve con agrado la secesión de Catalunya porque tampoco se identifican con España. Uno tiene la impresión de que prefieren una identidad compartida, móvil o, lisa y llanamente, quieren desentenderse de identidades.

11 de octubre de 2014

"Otro" viaje a Italia (XXIV): San Pedro y "La Dolce Vita"


30 de julio de 2012. Tercera parte.

La penúltima estación del recorrido por los Museos Vaticanos, después de una comida rápida y nada barata en el restaurante, es la Pinacoteca, que pone a prueba el estado de nuestras facultades físicas y mentales ya bastante mermadas. El famoso Triptico Stefaneschi de Giotto y sus colaboradores y dos cuadros de Fra Angelico nos consumen los primeros minutos: estamos, por lo menos en mi caso, no sólo observando obras de arte sino también nuestro propio pasado vinculado a esas obras que están registradas en la memoria y que reconocemos, de un modo muy optimista, casi en su integridad. Una ilusión difícil de borrar pese a que el sentido común dicta que de esas obras tan sólo nos quedan trazos incompletos o figuras difuminadas. Algo parecido sucede con La piedad de Lucas Cranach el Viejo o La Madonna col Bambino e i SS. Lorenzo, Ludovico di Tolosa, Ercolano e Costanzo de Perugino así como la espectacular Trasfigurazione de Rafael. A partir de este cuadro, sin embargo, los reencuentros desaparecen, tal vez por la fatiga. Sorprenden, con todo, el incompleto San Girolamo de Leonardo, el vistoso y rico San Matteo e l'angelo de Reni, así como su seductora Crocifissione di S. Pietro o el desconocido pero impactante Deposizione dalla Croce de Caravaggio. Como después de la Transfiguración de Rafael el volumen de turistas ha descendido apreciablemente - es la hora de comer para los españoles -, la visita a la colección vaticana resulta más sosegada y placentera e incluso podemos entretenernos en el minucioso Adamo ed Eva nel Paradiso Terrestre de Peter Wenzel, donde al parecer hay pintadas más de doscientas especies. No obstante, no nos paramos apenas en la sala de Bernini dedicada a los modelos de la Catedral de San Pedro, última estación del Via Crucis turístico en el que llevamos embarcados tantos días: las fuerzas no dan para más teniendo en cuenta lo que nos queda.

Son las cuatro cuando, tras beber casi un litro de agua cada uno, nos situamos al final de la cola, no excesivamente larga, que al lado del ala este de la columnata de Bernini, da acceso a San Pedro. Todo el brazo oeste está en rehabilitación y los andamios no contribuyen a recobrar del recuerdo aquella plaza de San Pedro sobrecogedora de los ochenta sino una algo más pequeña y, por supuesto, aunque igual de suntuosa, bastante menos hermosa. Los comentarios sobre el derroche de dinero, la riqueza, el desprecio al ideal de pobreza evangélica y otros lugares comunes anticlericales presiden nuestra espera aunque me cuesta, por mi experiencia en el Opus Dei, compartirlos: la crítica a la religión, en mi caso, sigue sin poderse articular sobre estos pilares ni otros tales como la Inquisición o el franquismo. Es un nivel aceptable, evidentemente, pero deja fuera la complejidad del fenómeno y, por ende, la posibilidad de reconocerlo en ciertas formas laicas como el nacionalismo o el más feroz marxismo ortodoxo. No obstante, ya en el interior, debo reconocer que la ostentación de esta basílica resalta, negativamente, por comparación con la sobriedad de la catedral de Firenze que, al fin y a la postre, acaba pareciéndole a uno, si dejamos aparte la conmovedora Pietà de Miguel Ángel, el Baldaquino de Bernini y la gran cúpula diseñada, más bella.

Prescindimos de la ritual subida al mirador de la cúpula. Hace un calor terrible y estamos, definitivamente, exhaustos. Dejamos el corazón del catolicismo sin volver la vista atrás, no como hace treinta años hice yo y volvemos al apartamento acordando, por encima de nuestras discrepancias sobre el anticlericalismo, que el Baldaquino de Bernini probablemente no merece el expolio del Panteón de Agrippa.

Por la noche, salimos a pasear. Es nuestra última noche en Roma. Decidimos cenar fuera y primero, como siempre, nos dirigimos a ver el crepúsculo en la escalinata de la Piazza Spagna. Hoy no hay música y hay poca gente. Nos acercamos al Corso y cenamos en un restaurante coqueto en una calle peatonal de las inmediaciones. Ya de madrugada pasamos por la Fontana di Trevi y, por una vez, nos podemos sentar tranquilamente a escuchar caer el agua y dejarnos llevar por el Neptuno y la casi imposible evocación de Anita Ekberg bañándose ante Marcello Mastroianni. Pese a que hay menos gente que de normal, trasladar la escena de La dolce vita a la una de la mañana del 31 de julio de 2012 tiene algo de demencial y ridículo al tiempo.


9 de octubre de 2014

Crónica de la Nueva Edad (09/10/2014)



Algunas impresiones a ras de suelo.

El sábado pasado, A., la pescadera en cuya parada del mercado compramos desde hace más de diez años, no salía de su asombro ante nuestra falta de simpatía por el "pobre Pujol" que, "sea lo que sea lo que haya hecho, que seguro que es menos de lo que se dice, lo ha hecho por sus hijos". Poco antes había iniciado una conversación que hubiera sido, como siempre, anodina de no ser porque el "proceso" empapa el ambiente. En realidad, A. quería pulsar nuestra opinión: quería saber si éramos "de los suyos" aunque lo hizo con pies de plomo esquivando la pregunta directa y tomando como referencia el caso del ex-president..Ante nuestra crítica poco compasiva al "pobre Pujol", así como suena, que extendimos a la gran mayoría de la clase política actual española y catalana, A. optó por dar un giro al asunto desligándolo de las personas y acabó confesando que "quién le iba a decir que a su edad acabaría siendo independentista" (!) interrogándonos con la mirada en busca de nuestra aprobación. Evidentemente no la tuvo, como tampoco reprobación alguna. Tan sólo no pude evitar preguntarle por los motivos de semejante evolución. Su justificación fue de libro: "porque no hay otra opción".

Los secesionistas han tenido estos días una de cal y otra de arena. También podría decirse que la han tenido los unionistas pero como los protagonistas de esta crónica son, en realidad, los secesionistas, "al César lo que es del César".

La buena noticia: El País, siempre atento a las trayectorias del mercado y a sus posibles nichos, ha puesto en marcha su edición digital en catalán con una redacción específica. Dejando de lado la retórica sobre la "apuesta por la bicapitalidad" de la que presumió el diario en la presentación, lo que habría que retener es que PRISA, o sus restos, concibe un escenario posible en el que Catalunya esté fuera de España o, como mínimo, con un régimen tan singular que haya que ir tomando posiciones para asegurarse una cuota de mercado en el futuro. Un hecho que parece corroborar la afirmación de que la secesión tendría menos coste económico que el argüido por el estado español porque el pragmatismo siempre acaba imponiéndose en el "juego" capitalista.

La mala. Ayer culminaron las dos jornadas de huelga y movilización de los estudiantes por la realización de la consulta del 9N. La convocatoria ha sido un estrepitoso fracaso. Incluso un diario tan marcadamente secesionista como Ara ha reconocido que a la manifestación de ayer tan sólo acudieron unos trescientos jóvenes, una cifra ridícula si se la compara con cualquiera de las convocadas los últimos dos años por las asociaciones de estudiantes. El problema no es la falta de iniciativa de estos, "vanguardia" siempre pretendida por los periodistas, opinadores y políticos que todavía viven bajo el "síndrome del 68" y nunca convertida en reaalidad, sino que sin el bombardeo de saturación de la Televisió Nacional y los medios afines, la capacidad movilizadora  del movimiento podría ser menor de lo que se piensa.

Finalmente, el catedrático Joaquim Brugué, uno de los "expertos" nombrados para formar parte de la Junta, recientemente dimitido y que según El País está sufriendo un "linchamiento", declara con cierto aire de perplejidad, que resulta inaceptable en un catedrático de Ciencia Política (claro que ya se sabe cómo es la Universidad española...), a propósito de la campaña pro-consulta, que “no se está haciendo una campaña informativa para explicar todas las opciones y da la sensación de que lo importante no es poder votar, sino lograr la independencia”. Vaya, vaya... ¿Y ahora se entera este muchacho?...

8 de octubre de 2014

Por correo

Por correo postal llega el segundo volumen de la antología crítica de la poesía de David González, El lenguaje de los puños. El primero me lo regaló David. Este segundo lo he adquirido por dos motivos. El menor: lleva unos cuantos textos publicados en este cuaderno sobre dos de los últimos libros de David, Loser y No hay tiempo para libros y ya se sabe que el narcisismo, la enfermedad infantil del egoísmo, es una pulsión difícil de dominar. El mayor: es el ejemplar número veinte de una serie limitada, firmada y dedicada personalmente por David y aparte del placer de la buena compañía y de la dedicatoria, siempre queda la esperanza de que si, como uno piensa, dentro de cincuenta años se cumple mi pronóstico de que David González es uno de los pocos poetas actualmente vivos que tiene alguna posibilidad de ingresar en algún lugar del canon, mis hijos podrían tener en sus manos una obra no sólo buena sino, además, valiosa.

Por correo electrónico, Maria Jesús Silva me comunica que su segundo libro, Arquitectura de la piel, ya está en circulación y que el próximo día 29 de noviembre, sábado, lo presentará en Barcelona en la Sala de Actos del Centre Cívic Can Deu. Para uno, que vio los inseguros pasos del primer manuscrito de María Jesús y la animó a perseverar en el oficio, es un motivo, no pequeño, de alegría. Espero tenerlo pronto y disfrutarlo.

7 de octubre de 2014

"Otro" viaje a Italia (XXIII): Rafael y Miguel Ángel


30 de julio de 2012. Segunda parte.

Al llegar a las inmediaciones del Appartamento Borgia aceleramos para superar a un nutrido grupo de asiáticos en la esperanza de disponer de unos segundos para contemplar el anhelado cuadro de Rafael con espacio y tiempo. El adelantamiento surte su efecto pero estamos confundidos: en las salas de estos aposentos hay obras de Vasari o Pinturicchio y otras inspiradas - o de fuerte ascendencia (de hecho, para uno indistinguibles) - del Perugino o Ghirlandaio. Las estancias con los frescos de Rafael están cerca y nos obligan a nuevos apresuramientos hasta que damos con la primera de ellas, la Sala di Constantino, en un momento relativamente tranquilo pues está pasando a la siguiente sala, la Stanza di Heliodoro, otra numerosa troupe y quedan tan sólo unos cuantos visitantes aislados que nos permiten movernos sin agobios por la habitación. Leemos en la guía que los frescos de la primera sala fueron diseñados por Rafael pero ejecutados por alumnos de su taller y de otros pintores como Giulio Romano. Es especialmente deslumbrante la Battaglia di Costantino contro Massenzio - que tuvo lugar en el Ponte Milvio - y también la colorida Donazione di Roma, pero el ruido que presagia la proximidad de otra cohorte de visitantes y las ganas de ver a Platón, Aristóteles y compañía hacen que no nos detengamos demasiado como tampoco lo hacemos en la de estancia de Heliodoro aunque la Liberazione di san Pietro atrae nuestras miradas y reclamaría más atención. Cuando todavía los turistas que nos preceden está escuchando la explicación de la guía, tomamos posiciones en la entrada de la Stanza della Segnatura donde se halla el famoso fresco del maestro. Conforme la comitiva se va moviendo entramos: viéndolo aparecer a nuestra espalda resulta aun más espectacular de lo que uno retenía en su memoria. Cuando por fin se van los últimos miembros y quedamos no más de media docena de personas hasta la aparición de la siguiente procesión, que se albira por la voz de otro guía a pocos metros, tomo un montón de fotos con el móvil buscando apoderarme de esa obra que durante años ha formado parte de mi canon pictórico y que, de adolescente, atribuí a Miguel Ángel hasta que en el BUP mi profesora de Historia me recreó la contraposición, ficticia, entre éste y Rafael y la atribuyó correctamente al de Urbino. Aquella oposición que, en mi primer viaje, cobró la forma de una gran admiración por el primero y un desprecio del segundo fue, con el paso de los años, cediendo gracias, entre otros, a la persistencia en la memoria de la Scuola di Atene - que acabó acercándose a la Capilla Sixtina con el tiempo - y al descubrimiento de otras obras suyas menos conocidas. Ahora, no quedan restos de aquel debate más que en el recuerdo. El resto de la dependencia apenas concita mi atención: ni el Parnaso ni tampoco La Virtú e la Legge merecen más que una rápida mirada mientras vuelvo a devorar todos los detalles posibles de la obra antes de que la sala se empiece a llenar de nuevo, lo cual sucede en menos de un par de minutos. Antes de que me pueda dar cuenta estoy en el extremo que da a la Stanza dell'Incendio y no hay marcha atrás posible. Renegando, una vez más, del turismo de masas, dejamos atrás a Platón, Aristóteles, Diógenes, Sócrates, Euclides, Parménides, Heráclito y compañía y nos adentramos en la última de las dependencias de Rafael aunque en este caso ésta no fuera completamente concluida por él. El Incendio di Borgo destaca pero el conjunto se ve afectado por la fascinación ejercida por el fresco anterior y casi no deja impresión alguna.

Nuestra siguiente parada es la Capilla Sixtina que anteponemos a la inicialmente prevista de la Pinacoteca. Esta vez la relativa suerte que nos permitió gozar de unos instantes con poca gente para ver la obra de Rafael, no se repite. Sin embargo, treinta años atrás, la Capilla estaba siendo restaurada y no la pude ver íntegramente. Esta vez, pese a la multitud y los constantes y ruidosos avisos de megafonía y de los guardias prohibiendo fotos y videos, podemos incluso sentarnos un rato para entregarnos a la contemplación de este prodigio para el que no hay ya, a estas alturas, adjetivos. Más tarde, en el apartamento, nos enzarzaremos en un debate que apuntamos nada más salir de la sala sobre si la restauración que se llevó a cabo estaba justificada: ¿debe intervenirse sobre la cuarta dimensión de una obra pretendiendo reencontrar una pureza originaria que nunca se podrá hallar?

6 de octubre de 2014

Uno recomendaría (29/09-05/10/2014)


Uno recomendaría, entre sus lecturas de esta semana:

"La ilógica financiera" de Antonio Turiel:

"A medida que se multiplican los signos de que el mundo avanza hacia una nueva recesión global, se van produciendo día sí y día también noticias que pasan con cierta sordina en los medios de comunicación, pero que cuando se observan con un poco de atención demuestran que nos estamos precipitando lentamente en un abismo del cual ya no podremos salir. Fijémonos en una de ellas, sacada de Reuters: "La petrolera Total prevé vender más activos y reducir la meta de producción de petróleo". Total es una de las cinco grandes compañías petroleras multinacionales que quedan en el mundo (el resto o son compañías nacionales o son pequeñas compañías privadas), y como le está pasando a las otras cuatro su producción de petróleo lleva ya unos años en caída"...

5 de octubre de 2014

Crónica de la Nueva Edad (05/10/2014)


Mi amigo A. me escribe. Es, ante todo, una persona prudente, reflexiva y crítica que durante años se ha alineado con el nacionalismo moderado y que ahora está espantado ante los tics totalitarios del secesionismo. Ya me ha dicho en más de una ocasión que contemporizo demasiado con el movimiento y soy severo con el estado español, lo cual anoto en el "debe" de estas páginas, como aquellos que insisten en que uno dedica más espacio a la crítica del "proceso" que a la de sus oponentes españolistas. Según el momento y el fragmento escogido supongo que a todos les asiste su parte de razón. Como disculpa uno sólo puede aducir que la equidistancia es un empeño, un trabajo interminable, como diría Freud del análisis, y que pocas veces logra, en la sincronía, mantener el equilibrio. Quizás en la diacronía se acerque un poco más a lo que se postula como ideal regulativo: es el consuelo que a uno le queda. A ver...

Señala A., respecto a las observaciones vertidas aquí acerca de la celeridad del Tribunal Constitucional en admitir a trámite el recurso del gobierno español:

"Sobre la actuación del TC:

Es que quizá hay motivo para el toque de rebato, ya nadie debería ignorarlo. Pienso que lo único que ha hecho el TC es aceptar la impugnación, sin entrar en el fondo de la cuestión. Y eso no exige más que una rápida reunión. No veo que no sea estético. No veo que no sea ético, querido amigo, aunque me interesan siempre tus reflexiones. Solo ha verificado que la impugnación no tiene defectos formales y por tanto se ha admitido. Se ha hecho con unanimidad y rapidez, cosa que no veo criticable.  No se trata de ninguna sentencia que exija grandes deliberaciones y difíciles equilibrios.  ¿De que se quejan ahora Mas y Cía.? ¿Que habrían dicho si se hubieran tomado su tiempo como estrategia? Pienso que no todo es siempre tacticismo y afán de fastidiar. Seré algo lerdo pero me gusta poder pensar que a veces también se "hacen las cosas bien", simplemente se hace lo que hay que hacer. Desde Madrid se mete a veces la pata, y no lucen por su capacidad de maniobrar políticamente, pero el soberanismo catalán se autoglorifica y justifica cada día, sin atender a ninguna otra razón que las que se ha dado a si mismo. "Ni un pas enrera" han dicho. Están juramentados, es como un pacto de sangre y silencio. La omertà. Todo ello me resulta odioso y "casposo" pero en Cataluña... Y mientras en Barcelona no den "un pas enrerra" en Madrid tendrán muchas razones para no dar un paso "endavant". ¿O habrá que pensar que el "fer les coses be" es cosa solo de Mas y su troupe, solo porque presumen cada día retóricamente de ello? No hay objetivamente motivo potente de sospecha en el hecho que el Consejo de Estado y el TC hayan actuado con celeridad y contundencia. Es lo que cabía esperar y ello refuerza la razón que asiste al Estado. Somos últimamente muy benevolentes y se otorga presunción de verdad (efectos de la propaganda de TV3!) con un proyecto que lleva a la ruptura y en cambio sólo se ve miseria y "caspa" en lo que se intenta, legítimamente aunque quizá torpemente, para evitarla. Se cede a la moda de criticar el inmovilismo. Uno entiende las razones para ello pero uno desearía también que la gente ilustrada y con alguna audiencia hiciera siempre frente al mesianismo pretencioso y a las múltiples falacias conceptuales del soberanismo.

A veces me pregunto si queda ya alguien en ese planeta político capaz de comprender, admitir y tener en cuenta las razones del oponente. Sin hablar del planeta como tal en su globalidad, que sería extrapolar en exceso... El famoso diálogo es ya poco más que una palabra útil y en cambio proliferan horribles guerras parciales que van configurando una auténtica y espantosa posible guerra global. Me siento pesimista y quisiera evitarlo.  Proliferan nacionalismos, localismos, fanatismos diversos. Solo faltaba ahora nuestra guerra particular con "lo nuestro" para contribuir a la paz..., a base de instaurar la desconfianza y hacer muy difícil la convivencia en Cataluña y en España. En mi querida Cataluña y en mi querida España. Si, querida. aunque casposa y todo eso que tanto se denuncia!

No habría que dar tanta pólvora gratis al soberanismo. No excluyo que a la larga acabemos admitiendo que el criticado inmovilismo de Rajoy ha sido la única postura inteligente posible frente a un señor que entiende el diálogo como el "si o si" sobre un tema (la independencia) en el cual ningún gobernante español responsable puede negociar.

Todo el mundo tiene sus fobias, yo también. Procuro que no se multipliquen y no ceder en exceso a la misantropía. Pero me resulta difícil y por mi parte el Sr.Mas sigue en mi jardín particular de fobias, por más que su pose, su elegancia y dignidad impostadas den el pego. Sus razonamientos cuando defiende el "procés" están llenos de ambigüedades, falacias y simplificaciones abusivas expresadas, eso si, con gran aplomo y con metáforas marineras. Ya no se mueve con la chulería de hace unos años pero sus andares y sus gestos me recuerdan a Mr. Mitterrand cuando se creía poco menos que Emperador de los franceses.

Me he extendido demasiado, querido amigo. Acabo aquí, con un cordial abrazo."

Y, ahora, a darle vueltas a sus palabras. No me gustaría que la equidistancia acabara ocultando una actitud cobarde frente al mesianismo. Gracias.

4 de octubre de 2014

"Otro" viaje a Italia (XXII): los museos vaticanos


30 de julio de 2012. Primera parte.

Saliendo del apartamento no hay ningún contenedor donde reciclar las botellas de vidrio. Tampoco es que importe especialmente pero a veces es, también, cómodo separar las botellas del resto de la basura: hay menos posibilidades de pegarles un golpe, romperlas y que se raje la bolsa y te cortes. Cojo el Sangiovese de Rubicano, barato y decente, un curioso merlot veneciano, el buen Syrah siciliano y un gustoso grinolinio del Piamonte que hemos consumido en los últimos días, por la noche sobre todo, los apunto en la libreta de notas dejando un espacio para un posterior comentario cuando volvamos, los meto en una bolsa diferente y luego los tiro al mismo receptáculo donde Marc acaba de dejar el resto de desperdicios con tan mala suerte que caen en una zona donde no hay otras bolsas: el ruido de los cristales rompiéndose parece resonar a lo largo y ancho de la calle revelándome como un impenitente enemigo del reciclaje así que huyo apresuradamente del lugar sin mirar atrás señalándome a mí mismo como culpable del acto. Aun me durará la sensación de vergüenza hasta que pasemos la hermosa fuente de Tritón y tomemos el metro. En el andén, camino de los Museos Vaticanos donde tenemos hora a las diez en punto, la incomodidad desaparece y deja paso rápidamente a otras preocupaciones: la principal, llegar en punto, lo cual logramos por los pelos.

Una larga cola, que da la vuelta a la manzana, nos reconforta en realidad: suerte que obtuvimos via Internet entradas de todos los museos con la suficiente antelación para evitarnos las horas de espera. Con la suficiencia del turista satisfecho de sí mismo, de su previsión y cautela, pasamos por delante de todos ellos con rapidez, presentamos los billetes, cumplimos los requisitos de seguridad y entramos en las instalaciones con tres claros objetivos: la Capilla Sixtina de Miguel Angel, La escuela de Atenas de Rafael y el Laocoonte y sus hijos de Atenodoro y Polidoro de Rodas. Al poco de empezar nuestra ruta nos topamos con el primer inconveniente: el Braccio Nuovo, donde se puede contemplar el famoso Augusto di Prima Porta, está cerrado al público por tareas de restauración. Nos centramos en el museo Pío Clementino donde admiramos, en el Patio Octógono, el Laocoonte debiendo, eso sí, hacernos sitio a disimulados codazos ante los sucesivos grupos de turistas asiáticos que van llegando en avalancha. Es tan incómoda la situación de tener que estar luchando por mantener el lugar desde el cual observar con detalle y deleite la escultura que al final empleamos menos tiempo del que hubiéramos deseado. Algo molesto por el turismo de masas al que no quiero pertenecer, busco el Apolo de Belvedere para descubrir que tampoco lo podremos ver: está, asimismo, siendo restaurado. Dejamos el patio y nos adentramos por las demás salas. Me consuelo con los bustos de Pericles, Platón y Sócrates y la Sala de las Musas y pasamos rápido por las salas degli Indrizzi y de los Papiros en busca de los Apartamentos Borgia, la Capilla Sixtina y la Pinacoteca.

3 de octubre de 2014

Crónica de la Nueva Edad (03/10/2014)


En la Comunidad tiene uno ocasión de ver la entrevista que el president Artur Mas concedió a La Sexta y es justo reconocer que exhibió unos modales valientes y una actitud de aparente transparencia que pocas veces se ven entre los políticos del estado español, en especial si hablamos de los conservadores. No llegó a la altura del Oriol Junqueras que apareció en la entrevista - más dócil, eso sí - que le realizó el histriónico Risto Mejide pero resaltó especialmente si tenemos en cuenta el trasfondo del patético espectáculo que pocos días antes había protagonizado su antiguo valedor, el otrora gran cacique de estas tierras, Jordi Pujol, que no renunció a sus hábitos de "señorito" ni en una comparecencia parlamentaria en la que, se suponía, debía dar explicaciones acerca del origen de su misterioso patrimonio. Es cierto que algunos no las necesitamos: ya sabemos de su catadura desde hace décadas pero hubiera sido de agradecer una conducta digna, humilde y no tan lamentable y despótica como fue. Comparado con él, Artur Mas pareció un auténtico dirigente responsable y moralmente digno de ser tomado en serio. Cierto que la conversación que mantuvo con la más bien entregada - algunos dirían servil - Mònica Terribas por estas mismas fechas desmerece un poco este esfuerzo pero entre su puesta en escena ante Ana Pastor y su actitud de desobediencia simbólica, pero desobediencia al fin y al cabo, que contribuye a la deslegitimación de la legalidad española que ha emprendido, Mas ha ganado suficientes puntos como para poder abandonar el jardín de mis fobias aunque siga sin caerme bien.