18 de septiembre de 2014

Primer libro de David Vázquez


Por correo electrónico David Vázquez me informa de que su primer poemario, La costumbre de enfermar, verá la luz mañana 19 de septiembre.

"Queridas amigas y queridos amigos,

os 
comunico con entusiasmo que el próximo día 19 de septiembre
daré el pistoletazo de salida mi segundo poemario, al que he llamado “La costumbre de enfermar” y que publica ACEN Editorial, 2014. Mi nueva propuesta literaria en la que llevo trabajando desde hace unos años. Se trata de un cuaderno poéco que aborda parte de la visión social que encuentro, de las penurias o del estado al que hemos llegado, moviéndonose entre atmósferas más rurales y otras más urbanitas. Entre el ayer olvidado y la condena a extinguir la memoria y el presente canibal que nos devora. En la contraportada cuento con las líneas del amigo, cuentista y poeta Bacøvicious (Esteban Gutiérrez).


Iremos comunicando por dónde se extiende esta epidemia en firmas, lecturas y demás saraos en los que nos podamos enrolar por aquí:


Ojalá podáis venir a cualquiera de estos eventos. Será una buena ocasión para reencontrarnos, motivo siempre de alegría."


Me alegro mucho por David, se lo merece y más este libro en el que ha trabajado tanto tiempo y con tanto esfuerzo y cariño, aunque uno no puede evitar sentirse disgustado consigo mismo porque aun no haya podido leer su nuevo manuscrito, Riesgo de derrumbe. Lo siento David. En cuanto pueda me pongo en ello. Palabrita del niño Jesús...

16 de septiembre de 2014

"Otro" viaje a Italia (XIX): En el Palatino de la Roma Imperial





28 de julio de 2012. Segunda parte.

El paseo hasta el Palatino por el arco de Tito todavía no nos es demasiado dificultoso aunque hemos de comer un poco y descansar unos minutos a la sombra mientras nos avituallamos. Sin una guía, pues se suponía que con los recuerdos de mi primera visita, la estancia de Clàudia unos meses antes y los conocimientos que todos atesoramos debía bastarnos, lo cierto es que nos hemos de detener a menudo para orientarnos y esclarecer qué se conserva y qué no se conserva en el conjunto. Divisamos el impresionante Circus Maximus donde tenían lugar las competiciones à la Ben-Hur del que apenas queda la planta, con la pista cubierta de hierba, y la elevación de lo que debieron ser las gradas. Ahora es un parque público. No obstante, a esta hora, con la poca gente que pasea por él, puede uno imaginarse las dimensiones de las carreras que allí tenían lugar.

Esclarecemos que se conservan las ruinas de los palacios de Augusto, Tiberio y Domiciano. Visitamos los restos de la Domus Augustea y acudo a Yo Claudio para organizar una posible representación del palacio. Se conserva poco, nos perdemos buscando la parte de la casa reservada a la legendaria Livia y nos volvemos a hacer un lío con la Domus Augustana de Domiciano que creemos prolongación del palacio de Augusto. Cuando por fin nos aclaramos un poco empezamos a estar cansados y, pese a los restos de la decoración mural, las flores de los jardines o el hipódromo de Domiciano, no prolongamos más la visita: son más de las dos y media, ni se sabe la temperatura que debe haber y que ningún termómetro del mundo podría calibrar justamente, y volvemos a estar sedientos y hambrientos nuevamente.

Salimos del Palatino para lo que creemos un último esfuerzo: contemplar el bello arco de Constantino. Tras detenernos un rato nos encaminamos al Foro, que nos pilla de camino de retorno, y mirando los billetes nos surge una duda. El ticket es para Colosseo-Palatino-Foro y es válido durante 2 días pero algo en la distribución de los textos y las indicaciones nos induce a alguna vaga sospecha que no formulamos demasiado bien. Acudimos a una de las entradas para aclarar si mañana podemos visitar el Foro a cualquier hora o si ha de ser a la misma hora de entrada que teníamos reservado el Colosseo. Una hosca celadora nos responde que de mañana nada, que el billete no será válido porque hemos salido del recinto y no hemos seguido el orden previsto o algo parecido. Unos tira y afloja confusos no por la dificultad de su italiano sino por nuestra fatiga y su desgana acaban con una súplica que, magnánima, concede para sacarse de encima a estos tontos españoles que no saben leer: nos deja entrar de nuevo en el recinto del Foro para que no tengamos que adquirir una nueva entrada. Son casi las tres y tenemos poco más de dos horas para verlo.

15 de septiembre de 2014

Uno recomendaría (08/09-14/09/2014)


Uno recomendaría, entre sus lecturas de esta semana:

"Reflexions de la setmana de la diada" de Jordi Ramírez:

"Diumenge llegeixo dos articles de caràcter diferent tot i ser ambdós d’un tarannà diguem-ne unionista. Un està signat per la professora Mercè Vilarubies i l’altre per Pedro J. Ramírez. Tots dos malgrat estar en contra de la independència reconeixen que entre Espanya i Catalunya hi ha un problema i coincideixen en que entre les possibles mesures per solucionar-ho caldria incrementar l’amor dels espanyols no catalans per la llengua catalana, propiciant, per exemple, el seu coneixement als centres d’ensenyament..."

14 de septiembre de 2014

Crónica de la Nueva Edad (14/09/2014)


Resulta difícil pasar por alto las objetivas proximidades entre la estética secesionista y la propia de los totalitarismos. Esta semejanza no equivale, forzosamente, a nada. No se pueden extraer conclusiones apresuradas. Sin embargo, toda estética es, de hecho, una ética y como tal debe ser cuidada y sopesada. El problema es que el entusiasmo sólo admite unas pocas vías de expresión. Es un "sentimiento" altamente estereotipado en nuestras sociedades (tal vez lo sea en todas) y no entran entre sus rasgos distintivos ni el humor ni la pausa reflexiva: ni la distancia sonriente, ni el estudio y análisis de las implicaciones de la acción. El entusiasmo es trascendental, jubiloso, feroz y en despreocupado movimiento. No hay lugar en él para la calma. Ya decía Shaftesbury que el entusiasmo pierde "el testimonio de los sentidos", inflama "la imaginación" y consume "por completo en un instante la mínima partícula de juicio y de razón" (Carta sobre el entusiasmo, trad. de Agustín Andreu, p130).

Los secesionistas harían bien en cuidar los detalles estéticos, medirlos, no abusar de cierta fantasmática para no espantar a todos aquellos que, sin compartir su proyecto, no estamos, sin embargo, "en el otro lado". No se nos debería asustar si el propósito, en verdad, es ganar la mayoría, esa mayoría que todavía no tienen a su lado. Por ejemplo: el plan de reclutar 100.000 voluntarios para ir "casa por casa" convenciendo a los catalanes de votar "sí" a la independencia, puede tener un innegable tufo religioso-sectario dependiendo de cómo se organice y provocar un rechazo mayor. Podrá ser leído como una campaña "a la americana" (los partidos norteamericanos recurren al "casa por casa" frecuentemente) si los voluntarios se limitan a dejar la propaganda en los buzones y no se muestran invasivos ni vehementes, como acostumbra a suceder en USA. Pero uno se teme que ése pudiera no ser el caso general y acabemos encontrándonos más bien ante una actitud de colonización del domicilio privado por parte de entusiastas creyentes que nos traen la "buena nueva": la línea entre la legítima voluntad de informar y la persuasiva evangelización puede ser muy fina y debería ser ensanchada porque también es delgada la que separa estética de ética.

13 de septiembre de 2014

"Otro" viaje a Italia (XVIII): En el Coliseo de la Roma imperial


28 de julio de 2012. Primera parte.

Las notas del día de hoy son escasas. Tres o cuatro palabras garabateadas en la libreta que apenas se pueden desarrollar por la noche, casi de madrugada, mientras espero que el clonazepam haga su efecto. Sólo conforme el sosiego me domina relleno los huecos y extraigo de la memoria lo que, de ninguna manera, había quedado escrito. Un falseamiento más por mor de la estilización.

Un día consagrado a zambullirse en el pasado que se quiere hacer presente vivo a través del monumento o de un presente del que se fuga en busca de un pasado que se revive de acuerdo a los modelos artísticos (televisivos como Yo Claudio, cinematográficos como Gladiator y literarios como Julio César o Los idus de marzo o algunos poemas de Kavafis o filosóficos como Séneca o Ciceron).

A primera hora de la mañana comienza una larguísima y extenuante jornada bajo un calor aplastante. Calculo que en todo el día debo haber bebido más de tres litros de agua lo cual debe ser mi récord: la sensación de agobio, deshidratación y fatiga ha empezado mediada la visita del Colosseo y no ha hecho más que incrementarse conforme iban pasando las horas. Cuando a media tarde hemos llegado al apartamento la fatiga del día, más la acumulada de los días anteriores, me ha provocado un ataque de pánico que ha necesitado de una consulta urgente a mi médico en Barcelona, muchos ejercicios de respiración y dos chutes de ansiolítico.

En el Colosseo hemos empleado mucho más tiempo del que esperábamos. Como teníamos hora muy temprano hemos disfrutado de una relativamente poco masificada visita durante las dos primeras horas. Hemos podido, de esta forma, contemplar en su grandeza la ruina desde casi todas las perspectivas posibles (a pesar de que días después, en Barcelona, me entero de que se podía subir con un billete especial hasta el tercer nivel al cual no llegamos) y, más tarde, adentrarnos en sus entrañas para observar los paneles explicativos y las reconstrucciones que, casi puedo asegurar con certeza, hace treinta años no existían. A mis más de 45 años y con todo el bagaje de lecturas de y sobre la antigüedad greco-latina, a la pregunta de Esther de cómo podían inundar la pista para celebrar batallas navales he respondido, con naturalidad, que lo que se hacía era conmemorarlas sobre seco. Así, tan panchamente. Me ha indicado un cartel donde se describía pormenorizadamente cómo se inundaba el foso y me he quedado tan perplejo como poco después cuando he sabido que, para las jornadas de lluvia, se cubría hasta más de la mitad con un toldo que se extendía desde la parte superior de la última grada mediante un sistema llamado Velarium.

11 de septiembre de 2014

Crónica de la Nueva Edad (11/09/2014)


Hoy Marc cumple 14 años. También hoy es un día crucial para muchos secesionistas, especialmente los de "nuevo cuño". J. un secesionista de primera hora no concedía, ayer, demasiada importancia al acto de hoy: no comparte el entusiasmo desmesurado que gobierna a tantos que creen que mañana Catalunya estará en la vía de la independencia a un paso de ella. Sabe que es un camino largo y difícil. De todas formas, uno le deseó un buen día como a aquellos otros de mis amigos y compañeros que estarán hoy en la gigantesca "V" que se escenificará en torno a las dos grandes arterias de Barcelona: lo cortés no quita lo valiente y primero están las personas.

Respecto a la "V", no cabe dudar de que será un éxito y que, probablemente, supere en efecto a la "Via" del año pasado. Otra cosa será el número pero eso es lo de menos. La Televisió Nacional determinará el más de millón y medio de participantes necesario para mantener la tensión del movimiento. Y no lo dice sólo uno. Hasta la sección del Sindicat de Periodistes de Catalunya de la Televisió Nacional, poco sospechoso de connivencia con unionistas y españolistas, se quejaba de la sustitución de la información por la propaganda que ha tenido lugar en el otrora prestigioso medio público catalán. Como no pueden ser denigrados como enemigos se hace el silencio en torno a su crítica pero ahí está.

Tanto para el paquistaní de la tienda de liberación de móviles de la calle, que lleva días luciendo una camiseta amarilla con la "estelada" a pesar de que no podemos hablar en catalán, como para el representante exquisito del lumpen que el otro día en el metro, borracho y violento, gritaba en perfecto castellano que "acabaremos con los putos españoles que nos prohíben incluso hablar nuestra lengua" (sic!) o como para el sindicato de profesores nacionalista, que incitaba a participar en la movilización proclamando que "Aquest any és decisiu; el 9 de novembre comença l’11 de setembre. La Diada és la jornada històrica on comencem units un país nou. Guanya amb tothom i reserva’t un lloc per a la història" ("Este año es decisivo; el 9 de noviembre comienza el 11 de septiembre. La Diada es la jornada histórica donde comenzamos unidos un país nuevo. Gana con todos y resérvate un lugar para la historia"), hoy empieza el fin de la sumisión a España.

¿Tendrán razón?

10 de septiembre de 2014

"Otro" viaje a Italia (XVII): Villa Borghese


27 de julio de 2012.

Primer día, en rigor, en Roma. La mañana no tiene el encanto de las mañana florentinas quizás porque el apartamento es muy caluroso, poco cómodo y viejo y porque, aunque estamos en una buena zona de la ciudad, el microuniverso anacrónico de la ciudad de los Médici ha dejado de existir. Capuccinos y lattes con bollería para empezar una jornada en la que, a las nueve de la mañana, el calor se presiente. Mientras caminamos con paso rápido a la Galleria Borghese, tenemos hora de visita a las 11:00, la capital empieza a recoger para sí el sol del mundo: espera poder cocinarlo en sus callejuelas y servirlo en su asfalto. Es inevitable recordar el porqué de tantas, y tan bellas, fuentes en esta ciudad. A pocos metros del apartamento ya me han dado ganas de remojarme el cuello en la Fontana del Tritone de la piazza Barberini, obra de Bernini, a apenas cien metros de nuestro nuevo domicilio pero me ha parecido un mal comienzo sobre todo de cara a mis hijos.

Con apuros llegamos a la hora fijada a la Galleria que, desde buen principio, se nos anuncia como una auténtica fiesta de Bernini aunque los folletos nos hablan de Caravaggio, Bellini, Tiziano y muchos otros.

Y, efectivamente, nos encontramos en la sala de entrada - conocida por el nombre del autor que le dio la forma final, Mariano Rossi - estatuas, bustos y algún autorretrato de Bernini, todo y que no nos impresionan tanto como esperábamos: ¿obras menores?. Seguidamente, L'ultima cena de Bassano, Allegoria della scoperta dell America de Zucchi, Il colosseo de Canaletto, Norandino e Lucina sorpresi dall'orco de Lanfranco y el Cristo flagellato de Tiziano, nos apasionan sobre las demás. Empezamos a disfrutar. En el recorrido por la planta superior nos esperan sorpresas mayores: por ejemplo, el Ritratto d'uomo de Antonello da Messina, que parece perseguirte con su mirada a ratos indulgente, a ratos burlona, a ratos suspicaz, por donde quiera que te muevas, el casi hiperrealismo avant la lettre y el intenso colorido de La Deposizione de Rafael, primorosamente enmarcado por las cinco telas del austríaco Anton von Maron que decoran el techo de la sala en torno al tema de Dido y Eneas, o el intenso y sutil erotismo de la Venere ed Amore con un favo di miele de Cranach.

Descendemos de nuevo a la planta baja para abordar las salas que albergan las obras más importantes de Bernini y nos damos de bruces con la memorable Il ratto de Proserpina, una de esas esculturas ya vistas hace años en alguna diapositiva de la clase de Historia del Arte y cuyo dramatismo y dinamicidad saboreamos con el placer del reconocimiento de lo ya apreciado en su momento, como unos minutos después hacemos con la magistral Apollo e Dafne. Entre ambas, dos obras de Caravaggio destacan entre las demás: La Madonna dei Palafreneri y el espectacular Giovane con canestra di frutta, cuyo magnetismo tal vez provenga del contraste entre la minuciosa representación del bodegón y el impresionismo del rostro del joven.

Tras casi tres horas, abandonamos la Galleria para pasear por Villa Borghese. Explico a Esther y los niños la impresión que me produjo en el verano de 1980: acostumbrado a los diminutos y secos parques y jardines de Barcelona, el parque romano, amplio y frondoso, se convirtió en una especie de paradigma del jardín público hasta que lo desplazó el Bois de Boulogne algunos años más tarde. En esta oportunidad, sin embargo, Villa Borghese parece haber perdido parte de su esplendor: parterres secos y descuidados, plazas sucias y árboles enfermos reemplazan la exhuberancia por la senectud. No resulta un paseo tan hermoso como uno esperaba. Tras fotografiarnos junto al famoso monumento a Goethe de Eberlein, abandonamos los jardines con la sospecha de que no volveremos.

8 de septiembre de 2014

Uno recomendaría (01/09-07/09/2014)


 Uno recomendaría, entre sus lecturas de esta semana:

"Extremenidades" de Alvaro Valverde:

"Agosto es un mes cargante. Podría entrar en pormenores, pero prefiero dejarlo así. Bueno, no del todo. Daré un par de muestras de su presunta irritabilidad. Acaso las más llevaderas. Por ejemplo, esa rimbombancia de los Premios Ceres, un dispendio a costa del erario con el que cada año nos castiga, desde hace dos, el Gobierno -antes Junta- de Extremadura. Que con ese dinero gastado a lo tonto, en tiempos de penuria, y para nada se podrían hacer muchas otras cosas (editar algún libro más y mejor, pongo por caso) es algo que a los responsables de la cultura regional les importa sencillamente un pimiento..."

"De formación del profesorado" de Alberto Royo:

"El 6 de agosto publiqué en este mismo blog un artículo, titulado "El profesor devaluado", en el que criticaba la marginación de los contenidos académicos y disciplinares en los planes de formación del profesorado de las administraciones educativas. Y ayer decidí escribir al Servicio de Formación y Calidad del Departamento de Educación del Gobierno de Navarra, en representación de la Asociación de Profesores de Secundaria, para hacerles llegar la desmotivación de muchos docentes en relación con los cursos que se vienen ofertando para su (supuesto) perfeccionamiento y/o actualización. Argumentaba en ese correo que limitar la formación a cuestiones no académicas no es nada sensato, por cuanto deja fuera los aspectos disciplinares, imprescindibles si lo que se pretende es garantizar el perfeccionamiento profesional del profesor en su tarea docente..."

Y "El Digital Cliff o la singularidad negativa" de Rais Busom:

"Nos dice Google que 100 de sus búsquedas consume la misma energía en sus datacenters, que planchar una camiseta. Hay que concienciarse, que los límites de la tecnología son los límites de la energía. La entropía aplica a todo: "a digital cliff is a point at which a digital signal is no longer receivable"...


6 de septiembre de 2014

Crónica de la Nueva Edad (06/09/2014)


El pasado martes, a media tarde, dediqué un rato a ver un debate en la Televisió Nacional Catalana sobre el "caso Pujol". No es que cediera a la tentación sino que intentaba salvaguardar el empeño de la equidistancia en estos días tan tensos. Era la primera vez que, aparte de la predicción meteorológica, el futbol y algunas películas, sintonizaba un programa de "opinión" en la cadena nacional en más de tres años. Lo más significativo no fue el patético espectáculo de los intelectuales, por llamarlos de alguna manera, apacentados e incapaces de realizar una crítica sólida y sin miramientos del asunto, como el sociólogo Salvador Cardús uno de los popes teóricos del secesionismo, sino la sensación de melancolía y desarraigo, de exilio que experimenté ante una representación de Catalunya que ya no me incluye, a la que no pertenezco. Huérfano de aquella Catalunya polifónica y mordaz, sin poder refugiarse en una España de la que uno nunca se ha sentido parte, no añora sin embargo, el cosmopolitismo burgués que Vargas Llosa oponía al provincianismo rampante que veía en la Barcelona de los noventa pero sí la variedad, la reclusión del fanatismo en las capillas, los campos de fútbol y las casas y especialmente la crítica, la autocrítica y el sentido del humor que suelen acompañar a la falta de entusiasmo.

Decidido: uno detesta el entusiasmo. O tempora o mores...

4 de septiembre de 2014

Crónica de la Nueva Edad (04/09/2014)


El pasado lunes uno recogió, a modo de apuntes dispersos y poco reflexionados, algunas de las impresiones más destacables de este agosto barcelonés empapado de entusiasmo secesionista. No fue un análisis equilibrado y apenas fue mediado teóricamente. Llevó aparejado, además, una carga de nostalgia justificable biográficamente pero irrelevante o más bien perjudicial cuando uno se confiesa abiertamente antinacionalista pero intenta combatir, con las escasas luces del sentido común y la racionalidad, el fanatismo religioso vestido de nacionalismo sin demonizar ni simplificar como los patriotas de cualquier cuño acostumbran a hacer.

Esta parte abiertamente subjetiva, por ello, quedaría incompleta sin el añadido del esfuerzo de un cierto procesamiento intelectual de estas y otras impresiones para apartarlas en la medida de lo posible de su calidad de anécdotas y añadirles algún valor pertinente para la acción. Así, es innegable que los secesionistas han recibido un duro golpe, otro más, en su descabellada valoración del contexto internacional. La ilusión irreflexiva, basada en el axioma de la vagancia española frente a la laboriosidad catalana, del subsidiarismo africano frente al emprendimiento catalán, se sigue mostrando tozudamente como ficticio: la última prueba ha sido el respaldo de Alemania a la política de Rajoy respecto al proyecto secesionista. No encuentra aliados la causa secesionista aunque los voceros de la causa, mi querido Vicent Partal especialmente, se empeñen en resaltar las migas y hacer pasar por oro el latón. Es cierto que esta situación no tiene por qué ser eterna, como parecen creer, soberbios, los nacionalistas españoles, pero es bien cierto que los asesores de Mas cometieron un error garrafal al confundir su elitista y engreída concepción del estado español con la realidad. Uno ya dejó constancia por aquí de que, aunque no tenga ningún valor probatorio sino sólo indicativo, simbólico, indiciario, entre los amigos que tiene en Alemania, de distinta extracción social y opción política, no se entiende en absoluto el secesionismo catalán que se ve como una forma de egoísmo insolidario y avaricioso propio de movimientos reaccionarios como los de la Liga Norte. Necesitarán mucha pedagogía, realismo, humildad, esfuerzo y suerte, para invertir esta tendencia en el futuro más próximo. A ver...

Por otro lado el "caso Pujol" puede hacer un relativo daño al programa secesionista pero no tanto como quieren los voceros españolistas. No hay que olvidar que aquellos que, en España y en Catalunya, ahora se rasgan las vestiduras, sabían el aroma a corruptela que emanaba del clan Pujol. Quien haya estado por la Cerdanya y haya visto las propiedades familiares no podía ignorar que había "gato encerrado". Ya se le escapó a Pasqual Maragall aquello del 3%, que era un secreto a voces y mostraba los índices de corrupción institucionalizada en los que se movía la Administración catalana. Mas el que fuera "español del año" para ABC, ahora vilipendiado, ya era poco honorable hace veinticinco años por lo menos a los ojos de uno. Lo que suecede es que a la clase política española y sus acólitos mediáticos ya les venía bien y nada tenían que decir respecto a cómo mangoneara su feudo. El problema ha surgido cuando ha querido convertir su feudo en reino. Como le comentó a uno el otro día un amigo madrileño abiertamente españolista, "Roma no paga traidores. Pujol ha roto el pacto, pues que se atenga a las consecuencias". En fin. Con  todo, es innegable que entre una porción de electores de Convergència,  nacionalistas, católicos y poco sofisticados ideológicamente, que se habían convertido en independentistas por inercia y por seguir a su partido y a Pujol, los reparos expuestos en privado acerca de la fortuna de la empresa secesionista pueden dejar de serlo. La mayoría de ellos acudieron al 11 de septiembre de 2012 bajo el lema del "Concierto económico", que era el estandarte oficial de la convocatoria, y se dejaron arrastrar por la movilización secesionista que secuestró, inteligentemente, el acto. Es probable que retornen paulatinamente a su posición catalanista pero no secesionista pero no conviene engañarse: ni conforman un núcleo especialmente numeroso ni mucho menos dinámico en el seno del catalanismo como para desacelerar un proceso bien embragado. Si Unió, como parece, se financia bien con el gran empresariado antisecesionista y se presenta en solitario cosechará, tal vez, los suficientes votos entre este colectivo como para dificultar un cambio de marcha del movimiento pero este freno se compensará con la radicalización de los más intransigentes: el escenario de enfrentamiento violento seguirá siendo el más probable a corto y medio plazo. Y, dicho sea de paso, la táctica unionista de extender la "corrupción" a todo el secesionismo identificando Pujol-nacionalismo-secesionismo y corrupción si sigue como hasta ahora no rendirá demasiado además de ser groseramente simplista e inaceptable conceptualmente.

Ahora bien, un ejemplo de que esa tendencia insurreccional tan sólo potencial en este momento, latente, puede actualizarse pronto, se ha tenido en el lamentable espectáculo que un grupo de trabucaires de Cardedeu protagonizaron hace pocos días. Uno ya advirtió, el año pasado, del acento que los secesionistas estaban poniendo en las marchas paramilitares y la parafernalia agresiva. El "fusilamiento simbólico", que tanto bombo ha tenido en los medios de comunicación españoles, no es algo tan aislado como los medios afectos al régimen de aquí se han empeñado en mantener aunque tampoco sea la euskaldunización que otros pretenden, pero sí sirve como muestra de que el camino hacia un conflicto violento no es únicamente una argucia criptoespañolista o el desvarío pesimista de gente de mal pensar como el que escribe, sino una posibilidad real que no será fácil conjurar: la mayoría de nacionalistas de ambos bandos se encaminan sin pestañear hacia allí.

Por último. Uno no está tan convencido como lo están los españolistas y unionistas de que el president Mas no "sacará las urnas a a la calle". Si no lo hace o no escenifica algún tipo de deslegitimación radical de la legalidad española quemará su ya escaso crédito político y moral quedando ante los suyos como un irresponsable aprendiz de brujo. Francesc de Carreras hablaba hace poco en El País del soufflé secesionista y apostaba por el regreso al seny. Dejando de lado la valoración implícita no está claro que, si se busca la secesión de Catalunya, la conducta racional sea la de no deslegitimar al estado del que se quiere salir: es racional evitar el enfrentamiento, al menos en el actual contexto, pero no necesariamente renunciar a acciones que den legitimidad al nuevo "poder constituyente" (por utilizar la terminología quizá no del todo obsoleta de Antonio Negri) y que, inevitablemente, pasan por minar el "poder constituido". Otra cosa es que, hasta ahora, en el planteamiento secesionista el realismo y la racionalidad no hayan podido someter al entusiasmo y la obcecación pero aun no es tarde y aunque pueda parecer paradójico tal vez desde el punto de vista racional Mas deba escenificar algún acto de desobediencia civil (sin consecuencias penales, claro está).

3 de septiembre de 2014

"Otro" viaje a Italia (XVI): De Firenze a Roma


26 de julio de 2012.

El tren de Alta Velocidad entre Firenze y Roma salía a las 13:00 así que, tras dejar el apartamento y sus pequeñas incomodidades conocidas (la falta de cortinas gruesas para conservar la oscuridad por las mañanas en la buhardilla donde dormían Clàudia y Marc, el escaso menaje de cocina o la falta de ascensor), coger uno de esos minibuses que circulan por el centro histórico de la ciudad y dejar el equipaje en la consigna de la estación, ocupamos el tiempo en una última visita de turístico rigor que, además, cae por los alrededores: Santa Maria Novella la basílica con la célebre fachada obra de Alberti.

De nuevo resuenan los ecos de lo ya aprendido, y la confirmación de su validez, ante las obras y la tumba de Ghirlandaio, la memorable Trinità de Masaccio, que nos retrotrae a los momentos más deliciosos de la asignatura de Historia del Arte del Curso de Orientación Universitaria, el no menos recordado Crocifisso de Brunelleschi fruto (¿o ya no según los historiadores de la actualidad?) de la rivalidad con Donatello y su Crucifixión, la famosa Cruz de Giotto, uno de los precursores del Renacimiento, los frescos de Vasari o la capilla que pintó Filippino Lippi. Después de más de dos horas en Santa Maria Novella, y tras unos helados y un breve paseo por la piazza y las vías cercanas, cogemos el tren no sin antes sufrir un poco por la mezcla de señalización insuficiente para un extranjero, muchedumbre y alboroto: la estación de Florencia hace a la de Puerta de Atocha pulcra y  organizada.

Durante el viaje, que transcurre monótono como casi cualquier viaje en Alta Velocidad, acabo los dos ensayos de Gracián y me concentro en la lluvia que cae por vez primera desde nuestra llegada a Italia. La esperanza de unos días de temperaturas más suaves en Roma que en Florencia cobra fuerza en nuestro ánimo: se desvanecerá nada más pisar el andén de la gigantesca Roma Termini.

Con los primeros pasos por la bulliciosa Roma uno añora en seguida la quietud museística del casco antiguo de Florencia. Es más, fruto probablemente del cansancio y del efecto provocado por el pésimo apartamento alquilado, que convierte las incomodidades del florentino en minucias, me exaspero por el gentío, el ruido y el tráfico. Tan sólo al anochecer, sentados en la piazza Spagna, a apenas diez minutos andando de nuestro alojamiento, me reconcilio con la ciudad eterna pese al calor y la fatiga: suena Love theme de Barry White y su Love Unlimited Orchestra e invade la plaza desde un edificio cercano amortiguando motores, bocinas y gritos y regalándonos unos minutos de placidez que se extenderán hasta que volvamos, en plena noche, al piso.

"Lo cierto es que a todo héroe le apadrinaron el valor y la fortuna, ejes ambos de una heroicidad" (Baltasar Gracián, El héroe, Primor X).

1 de septiembre de 2014

Crónica de la Nueva Edad (01/09/2014)


De vuelta tras un mes y medio de alejamiento de la blogosfera y relativa desconexión con el entorno habitual e inmediato, mes y medio dedicado al letargo, el viaje y el juego y pese a una complicada situación internacional que parece no presagiar nada bueno (los conflictos en Irak, Ucrania y Palestina pueden agudizarse y componer un panorama preocupante), por estos lares, ni literatura, ni política internacional, ni historias singulares parecen tener densidad alguna ante la saturación social, psicológica y lingüística que segrega el escenario de la lucha por la independencia de Catalunya y del pueblo catalán.

Así, el aterrizaje a principios de agosto en Catalunya resultó de todo menos agradable. Viniendo de la hermosa, aunque saqueada y desvencijada Grecia, donde uno se dedicó a buscar, como en Italia, las huellas de una pretérita universalidad quizás perdida para siempre, la llegada a Barcelona nos suministró la patencia de esa presencia que renuncia a la universalidad, posponiéndola como epifenómeno de una singularidad irreductible e imposible de extender más allá de unos límites que son, ante todo, sagrados y que, en el fondo, la niega. No es privativo, por supuesto, de Catalunya. Seguramente en la Grecia que uno renunció a ver debe poder observarse semejante fuerza y vigor de la frontera. Desde luego también allende el Ebro anida y en casi toda Europa es, cada vez más, un movimiento que parece en ascenso pero, en cualquier caso y egoistamente, no dominaba la Catalunya en la que uno ha vivido la mayor parte de su vida y que ahora añora aunque fuera, como lo era, una construcción más al servicio de las clases dominantes que amparan el nacionalismo español que de las que se sirven del catalán. En los nuevos tiempos, la nueva Catalunya no deja de ser "otra" construcción, al servicio en esta ocasión de quienes promueven el nacionalismo catalán: en ese sentido el cambio es mínimo, lampedusiano, casi nulo o tendente a cero. Pero en el terreno sentimental (cómo no tenerlo en cuenta si uno se pasa el verano releyendo a Proust) la fractura es notable e incluso algo desagradable aunque racionalmente pueda reconocerse su relativa "injusticia". Llegar a Barcelona y toparse con el intenso ruido mediático y social alrededor de "la consulta" y "el proceso" es de todo menos volver "a casa".

De todas formas, como tampoco es que uno se haya sentido nunca demasiado enraizado en lugar alguno, pronto el resabio romántico no tardó en dejar paso a esa perplejidad intelectual que me domina desde hace un par de años ante "el espectáculo" del conflicto catalán y las reflexiones que puede conllevar. Sin embargo, algunos detalles a ras de suelo que no deben, de momento, pasar de eso, de observaciones, me parecen dignos de mención.

Lo primero que cabe destacar es que el "compromiso" de los medios de comunicación con el proyecto secesionista no sólo no ha menguado sino que se ha intensificado. La propaganda, liminal y subliminal, basta y refinada, que infesta toda la programación de la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals lejos de atenuarse se ha intensificado ante la proximidad de un 11 de setembre que se considera decisivo y respecto a cuyo éxito algunos abrigan dudas: no deberían, está asegurado con la representación televisiva que se realizará. Ahora bien, el precio que paga - y pagará - la prensa del futuro (o no) estado catalán es posible que sea tan descomunal que acabemos ante unos medios de comunicación más cercanos a los de Rusia, Israel o Irán que a los de Gran Bretaña, Francia o Estados Unidos, por poco que sean desde cierta mirada.

Uno ha podido constatar, también, que el secesionismo que aparece en los medios y que aparentemente domina en la ciudad de Barcelona, aparentemente pragmático, poco romántico y en absoluto etnicista, no se corresponde en absoluto con el que domina en el resto de Catalunya. En las cuatro provincias, quizás donde menos en la ciudad de Tarragona, el secesionismo etnicista es hegemónico y no atiende a tácticas ni componendas. De algunas conversaciones con simpatizantes de ERC que no viven en Barcelona y sus alrededores, la imagen del independentismo y de la futura Catalunya que uno puede extraer es de todo menos tranquilizadora y no debería ignorarse. El previsible fracaso del proyecto de los "iluminados" que asesoran al president Mas parece que llevará, más pronto que tarde, a la radicalización del secesionismo y al predominio de su variante etnicista.

Asimismo, a modo de apunte anecdótico, a partir de las fiestas de Gràcia, en las que tuve ocasión de observar, en su salsa, la agitación de los grupos de la extrema izquierda independentista y las Juventudes de ERC, uno pudo constatar que el fenómeno, que ya se dio en Euskadi, de jóvenes procedentes de la inmigración española que se convierten al independentismo más fundamentalista e intransigente está fermentando con particular vigor por estos pagos. Y su furor de conversos es digno de análisis. Otra señal preocupante.

Finalmente, una última anotación: en menos de un año tres tiendas especializadas en productos de merchandising independentista, desde zapatillas a camisetas pasando por bragas y calzoncillos (de momento uno no ha visto tangas tal vez por el regusto católico de una parte del secesionismo catalán, el que alimenta las bases de Convergència), mecheros, cubertería, menaje o ropa del hogar, se han inaugurado en las proximidades de mi domicilio en la parte este de Gràcia. El secesionismo es, también, una oportunidad de negocio no sólo para los intelectuales de izquierda descolocados por el auge del neoliberalismo y el fracaso del socialismo que nutren las filas de los "productores de opinión" sino también para muchos "emprendededores".

Cierto que estos "detalles" son sesgados y no respetan el principio de equidistancia que uno se ha propuesto seguir en estas notas pero ya intentaré compensarlo con el análisis racional y la observación de esos otros actores del espectáculo que se escudan bajo la bandera de España.

10 de julio de 2014

Apostilla al cierre


Para intentar ser justo con uno mismo y los demás, hay que decir que ni todos los goles de la Mannschaft ni los que marque el próximo domingo pueden atenuar la inconmensurabilidad del padecimiento humano a no ser que los sentidos, la conciencia y el ánimo de uno estén tan embrutecidos que se sea incapaz de percibirlos y valorarlos. Nada puede mitigarlo pero al menos Filosofía y Poesía encaran el hecho ciego y demoledor de nuestra cruenta finitud. Valen más que Klose. Ayer, la madre de una de las compañeras de Marc falleció tras su enésima operación. Un tormento de varios años que la había llevado a vivir confinada en una silla de ruedas, con un solo pulmón, un solo riñón e incontables complicaciones de salud. Habíamos hablado de ella hacía unos minutos cuando nos llegó la noticia: estábamos en la sobremesa. Ante la enormidad del sufrimiento nos quedamos anonadados. Que luego Holanda perdiera, careció absolutamente de interés. Hay acontecimientos importantes y otros que no lo son. De los primeros puede que algunas palabras, asociadas a poetas y filósofos, intenten dar cuenta. De los segundos se ocupan los medios de la sociedad del espectáculo.

9 de julio de 2014

Cerrado por vacaciones


Tiempo escocés sobre Barcelona y días ajetreados: los últimos coletazos del curso y preparativos varios de posibles viajes, cosas de la casa, médicos, etc. Anoche uno pudo comprobar la fuerza del espectáculo: la maravillosa (y anhelada) humillación que la Mannschaft infligió a la pedante y engreída Brasil le hizo sentirse tan contento que durante un  buen rato pareció que bajo el cielo no había otra cosa que la magia de la pelota, la red, la hierba y los jugadores. ¿Poesía? ¿Filosofía? ¿Política? ¿Quién las necesita? Por suerte, la de-formación de uno contribuye a una consumición rápida de los presentes que el capitalismo espectacular nos ofrece y a última hora ya se había desvanecido el hechizo de Klose y compañía y uno se puso a concluir la lectura de Pobreza de Viktor Gómez y atender a los últimos rumores sobre el devenir político previsible en Catalunya del que ya habrá ocasión de dar cuenta en el caliente septiembre que nos aguarda.

Hasta entonces, el verano se presume de playa, dedicado a la re-lectura, y esta vez, conclusión, de À la recherche du temps perdu (los siete volúmenes en mi Kindle), a la continuación de un poemario sobre el que ya lleva uno algunos años trabajando a ratos, a algún viaje si el dinero lo permite y, en lo más inmediato, a una final del mundial que, esperemos, sea contra Holanda y, nuevamente, como en el '74, acabe con el triunfo de la Mannschaft que, más de los que uno creía, muchos desean.

Y, como cada año, es el momento de descansar de este cuaderno hasta septiembre. Que tengan todos los que frecuentan más o menos asiduamente este lugar -los que puedan- unas buenas vacaciones.

7 de julio de 2014

"Otro" viaje a Italia (XV): mezquindades


25 de julio de 2012.

Último día de derecho, que no de hecho, en Florencia. La mañana la empleamos en visitar, por fin, la catedral, Santa Maria del Fiore, con la mirada puesta en la cúpula: en los frescos de Vasari que ocupan su cara interior y en la espectacular estructura arquitectónica, interna y externa (más de cien metros de envergadura), que concibió y ejecutó Brunelleschi.

Tras media hora de cola entramos en la amplia catedral. Nos dejamos la contemplación detenida de la fachada y los laterales para más tarde. Una guía voluntaria que se ofrece para ilustrarnos sobre la construcción gratuitamente (!) nos informa que se calcula que más de veinticino mil personas pueden ocupar el monumento. De hecho, durante siglos fue la catedral más grande de Europa y aun hoy es una de las cinco más importantes de la "cristiandad europea" según la muchacha que nos explica, con paciencia, los pormenores de la construcción así como el ingenio que hubo de poner en juego Brunelleschi para completar satisfactoriamente su propósito. Cuando nos deja solos, Clàudia decide subir hasta lo alto de la cúpula. Uno, que siempre la había acompañado en estos empeños, esta vez desiste: la edad pasa factura y queda todavía el viaje y la estancia en Roma, así que no se ve ahogándose tramo tras tramo de angostas escaleras. Así que dejamos a la joven impetuosa subir y agotarse y aprovechamos en cambio para pasear por la catedral, visitar las tumbas de Giotto y el omnipresente Brunelleschi y entretenernos con la frecuente intervención de la megafonía de control que cuando considera que el volumen de ruido en el interior del templo sobrepasa ciertos límites prorrumpe en una amenazadora amonestación: "¡Silenzo, silenzo per favore, silence please!".

Por la tarde damos un largo paseo que recoge nuestros lugares preferidos: empezamos a media tarde en la Piazza della Santissima Annunziata y concluimos ya de noche ante el Perseo de Cellini a cuyo lado nos quedamos un buen rato observando, y criticando, personas como tanto le gustaba hacer a Bernhard en los cafés vieneses. Al menos, con el recurso a Bernhard parece que se dignifica ese hábito que casi todos practicamos y que no deja de ser, en el fondo, mezquino y desagradable. ¿Lo practicaba también Goethe? En su relato hay sobrados ejemplos, pese a su prudencia y mesura, pero ¿y fuera de las páginas?.

5 de julio de 2014

Poesía latinoamericana (y II)


No pude concluir la lectura de ese Prólogo o Introducción, que no se confiesa como Prólogo ni como Introducción ni siquiera como Presentación sino algo así como un avant-texte, escrito desde el borde, casi desde el precipicio por el que uno cayó despeñado. La incapacidad de seguir adelante hizo que el horizonte de expectativas generado se presumiera anegado por la bruma: poco profundo y trufado de presentamientos negativos.

Sin embargo, lo presentido se quedó en eso: en una anticipación errónea. Pese a la reluctancia que uno siente hacia la poesía experimental, irracional y hermética, que practicó con denuedo en su juventud con tan poco acierto como gracia, en la antología abundan las muestras de que no siempre el ensamblamiento aleatorio y el "a ver quién la dice más gorda" carecen de rigor y generan artefactos desechables sino, bien al contrario, textos magníficos que funcionan. Será que uno envejece a pasos agigantados pero, por ejemplo, poco amante de la poesía visual, los poemas de César Eduardo Carrión y, sobre todo, de Delmo Montenegro me han parecido memorables en su sentido justo: me parecen dignos de ser recordados con placer y gusto. Otros poetas, a medio camino entre el hermetismo y la narratividad también ingresaron en la nómina de autores que escriben textos que uno hubiera deseado ser capaz de escribir: Elbio Chitaro, Edgardo Dobry, Hector Hernández Montecinos o incluso Leon Félix Batista, pese a que unas líneas suyas puedan plasmar casi a la perfección esa poesía de la que uno intenta alejarse. Pese a ellas, repito, los poemas de Batista contenidos en la antología son excelentes. Pero a lo que iba: "Uno queda en nundo, solo, militando en lo confuso, hasta rehacer los hechos [hasta aquí bien]: a la radio fragorosa (proscribiendo el inconsciente) [ay, ay] se le vio extenderse a todo [a quién ¿al inconsciente, a Uno?]: [¿otra vez estos dos puntitos de las narices?] licuefaciendo sillas [¡hala!], volviendo masas voces [¿no falta nada aquí, perdón?]. Oscura luz pillaba, con rudo desbalance..." [en fin, etc.]. Ahora bien, en el conjunto de sus textos recogidos en la antología este párrafo se diluye ante la fuerza y el riesgo de su propuesta.

Y, por supuesto, la presencia de otros extraordinarios poetas más del gusto de uno, y más cercanos, como Dámaris Calderón, Sergio Raimondi, Julián Herbert, Cristóbal Zapata o Rafel Espinosa.

Junto a la molestia y las ganas de responder y someter a crítica, brotaron de la lectura de esta antología sugerencias, "puntos de fuga", ideas... como hacía años que no surgían de una recopilación semejante. Hay que agradecer a aquellos mismos a los que se critica la ceremonia de la confusión teórica el acierto en la muestra de poetas - y poemas - elegidos, así como a los responsables de la colección. Felicidades.

P.S: Está claro que, si se atiende a la experiencia propia, con la edad, la educación del gusto y la capacidad de reconocer lo objetivamente valioso comienzan a consolidarse de tal forma que uno puede llegar a ser capaz de reconcocer aquello estéticamente apreciable en lo más lejano. Seguiré, probablemente, prefiriendo la poesía "narrativa" o inteligible a pesar de que, parafraseando a Eduardo Moga, abunde en ella la sentimentalidad "de garrafón" o, bajo una apología de la nimiedad, la simple y llana perspectiva de "ranas" incapaz de elaboración crítica que denunciaba Ernst Bloch. Pero, poco a poco, me veo capaz de reconocer, en los irracionalistas herméticos y vanguardistas de diverso cuño, más allá de las muchas construcciones fraudulentas o de "todo a cien", la capacidad de construir artificios estética y también conceptualmente, valiosos. Algo tan críticamente fundamental como ensamblar artificios con pretensiones de veracidad.

3 de julio de 2014

Poesía latinoamericana (I)



El último mes ha estado dedicado a la lectura de poesía, por denominarla ligera y superficialmente, "latinoamericana": Vallejo, que uno relee con la vista puesta en un conjunto de poemas sobre los que empezó a trabajar en semana santa, y que por nacimiento y lengua podría ser considerado como tal (o no) y una excitante antología (esa es la palabra en realidad, aunque puesta cerca de "poesía" le hace a uno arrepentirse de usarla) a la que ya me he referido: País imaginario.

Siempre que uno puede compra antologías: es una forma rápida, para un lento lector de poesía, de ponerse al día, de obtener panorámicas (siempre sesgadas) o de ahorrarse la inversión en libros y autores que provoca esa compra azarosa que proporciona, a veces, excepcionales sorpresas, gratificaciones inmediatas (adquiere uno lo que en ese instante le apetece guiado bien sea por la editorial, el nombre, la portada, la edición o el simple hojeo) pero también, a menudo, trivialidades y decepciones que le llevan a arrepentirse a las pocas horas del gasto realizado. La mayoría de las últimas antologías que añadí a la biblioteca fueron poco estimulantes. Más de lo mismo: comodidad, instantes de tediosidad, reconocimiento, corrección, bienestar... pero poco impulso: ni ganas de replicar, ni molestias, ni enfado, ni tampoco apetencia por escribir, sugerencias, hallazgos, puntos de partida...  Fueron antologías de afirmación y familiaridad.  País imaginario, por contra, ha suministrado el ímpetu de la negatividad y la negación, del extrañamiento, con todo lo que ello supone de provocación a la actuación.

Lo primero que cabe decir es que la antología está presidida por poetas que podría calificarse como formalistas, experimentalistas, vanguardistas, irracionalistas o herméticos, o que otros denominan poetas "críticos", por aquello de la desconfianza respecto al lenguaje, el paso más allá de la postura ingenua de la transparencia de las cosas ante las palabras, etc. Uno no está seguro de si esta consideración puede ser aceptada al pie de la letra pero aunque detrás de ella se cobija mucho hermetismo de "marca blanca", de "todo a cien", también es cierto que, históricamente, en otros casos parece haber habido esta reflexión, esta posición de sospecha y el intento de transgresión consiguiente ha tenido una cierta fundamentación. Con todo, para ser justos, hay que decir que el volumen también comprende otros ejemplos de poetas "narrativos" y reflexivos más del gusto de uno aunque eso lo descubrió más tarde.

Al empezar la lectura me topé con otro de esos prólogos escritos en la rimbombante jerga postestructuralista a los que el que esto escribe también contribuyó en su época. No tiraré piedras contra el propio tejado, auqnue debería, pero lo cierto es que en muchos momentos la indigestión provocada por la ingestión masiva de "rizomas", "márgenes", "bordes", "transtextos" y demás, se hace difícil de soportar. Una cosa es que se pretenda someter a crítica la ilusión de la representatividad, de la transparencia del lenguaje y otra que, por ejemplo, se afirme tan ricamente que "No existe representación porque el espíritu de la metáfora ha sido barrido. Solo existen textos en progresión metonímica. En gran parte de ellos se trabaja desde el bordado por fuera del bordado, un centrifugado de patchwork que reimprime la noción ciega de una sintaxis en plena revulsión".

Si nos tomamos en serio semejante afirmación desde el punto de vista de la crítica o la teoría literaria, habría que andarse con pies de plomo. No es que el enjambre postestructuralista sea inadecuado para la crítica literaria, como denunciaba Rodolphe Gasché a propósito del uso del pensamiento de Derrida en los Departamentos de Literatura norteamericanos en los ochenta, pero debe ser usado sino con propiedad sí al menos con sentido. Es lícito afirmar que las fronteras entre crítica y literatura son lábiles pero tampoco se las debe confundir: los lectores tenemos muy claro, en líneas generales, qué es literario y qué no lo es y un prólogo o un texto de crítica no es ni puede pretender ser, también, literatura aunque esté bien escrito: no es la obra literaria aunque su separación respecto a ella llegue a ser mínima. Decir que la edición del Quijote de Rico, sus observaciones y notas son tan literarias como la obra de Cervantes es, teóricamente hablando, una grosería. Mantener la diferencia es importante sobre todo cuando se trata de interrogar esta misma distancia so pena de caer en esa noche en la que todos los gatos son pardos que denunciaba Hegel: si hacemos un prólogo, aunque no lo llamemos así, hagámoslo como tal. Sin trampas.

Por ejemplo, las afirmaciones precedentes. Si nos las tomamos "literariamente" no hay nada qué decir, o bien poco. Pero su lugar y la relación que trazan con el resto del volumen no es insignificante. Tienen un papel crítico-teórico. Por ello no pueden ser simplemente apartadas con un gesto. Deben ser analizadas.

Dicen los autores de la selección y notas: "No existe representación porque el espíritu de la metáfora ha sido barrido". ¿La metáfora tiene un espíritu? ¿Cuál es? ¿Cabe hablar de una única concepción de la metáfora? ¿Y de un único espíritu? En cualquier caso, la causa de que no exista representación, algo como mínimo discutible, ¿es que "ha sido barrido" ese espíritu? ¿Por qué? ¿Cómo? Y, finalmente, ¿qué concepto de "representación" estamos utilizando? ¿El de Kant, el de Husserl, el de Derrida, el de Hegel?
"Solo existen textos en progresión metonímica". Ahí es nada. ¿Todo texto está en progresión metonímica? ¿Incluso los que se cobijan bajo el espíritu de la metáfora? Pero, un momento, ¿no puede ser reducida toda metonimia a metáfora como podría afirmar Derrida ("La retirada de la metáfora")? Supongamos que no. ¿Los textos científicos también están en esa progresión? ¿La textualidad toda, toda, toda? Finalmente, pero ¿qué diablos es una progresión metonímica? (Nota: buceando entre los archivos de la Comunidad encuentro un texto de Darwin Bedoya - en su reseña a Cromosoma de Juan José Rodríguez - que prueba que lo que se afirma en el prólogo, que no es prólogo sino "Diálogo por fuera de los bordes (sic): desde las márgenes pendientes", de la antología, es moneda más común de lo que parece en el ejercicio crítico sólo que uno está claramente off: "Metáfora y barrido. Nulidad de progresión metonímica. Objetos sémicos. Centrifugado de patchwork. Sintaxis y revulsión"). En Poéticas mexicanas del siglo XX se utiliza con algo más de precisión el constructo: "Pero también aquí hay un elemento importante, si habíamos dicho que la imagen del higo estaba preparada, esto es porque aquella 'navaja que desenvainó el golpe' es recuperada mediante una progresión metonímica que va de la 'navaja' a la 'hoja' y, de ahí, al 'filo de la hora', casi al final del poema" (p483). ¡Acabáramos! ¿Mas qué aporta el concepto "progresión" a la metonimia? ¿Tomar el efecto por la causa o la contigüidad suponen en realidad una "progresión"? Sigamos.
"Se trabaja desde el bordado por fuera del bordado" que, cabe suponer, es una forma más literaria de decir que se trabaja el texto desde fuera del texto. ¿Y dónde está ese afuera? ¿Esa exterioridad del bordado, del tejido, la red de relaciones, del entramado de significantes? Derrida intentó algo más modesto, consciente de la imposibilidad de acceder a una exterioridad no lingüística del lenguaje sin el lenguaje, mediante sus pseudoconcepetos, sus simulacros, sus indecidibles. ese arduo trabajo para lograr "jugar" en las fronteras, en los márgenes, siempre dejó claro que no podía situarse, de ninguna manera en un exterior ajeno a la representación ("Les fins de l'homme"). ¿Cómo están afuera estando adentro? ¿Estar afuera no es renunciar, si ello fuera posible, al lenguaje y, por ende, inevitablemente, a la poesía? ¿De qué estamos hablando en realidad?
No hablemos ya del "centrifugado de patchwork" pero ¿qué es reimprimir (¿volver a imprimir?) "la noción ciega de una sintaxis en plena revulsión"? ¿Qué es una "noción ciega"? ¿Un concepto vacío? ¿Un concepto sin sentido? Si es así, ¿qué sentido tiene su uso aquí y ahora? ¿Es un simulacro? Al menos, siquiera tropológicamente, la "sintaxis en plena revulsión" sí parece suficientemente clara: no hay más que continuar leyendo...

2 de julio de 2014

Eduardo y la "Mannschaft"


Ayer a uno le hubiera gustado dejar siquiera algunas impresiones sobre el rato que pasó con Eduardo Moga la tarde del lunes. Al menos para adelantarse. Mas está visto que eso no es lo mío y que cabe irse resignando a que otros digan antes y mejor lo que uno tenía previsto poner negro sobre blanco (o lo que sea hoy día): en ocasiones es un problema de tiempo libre; a veces son imprevistos que acontecen sorpresivamente y, otras más, la mezcla de falta de ambos más algún inaprehensible cúmulo de acontecimientos cuyo devenir ha pasado desapercibido y que irrumpen en el instante menos oportuno. Este fue el caso de ayer: reuniones, problemas y trabajos que se creían concluidos y que resulta que no lo estaban se conjuraron para evitar que pudiera escribir una sola línea. Hoy, de camino al inicio del periodo vacacional dispone uno, por fin, de algo de espacio y de unos minutos así que no hay que dejar pasar la ocasión de consignar por aquí, para cuando apenas lo recuerde, que el encuentro fue agradable, placentero e interesante y que Eduardo podrá ser un gran poeta, que lo es, pero tiene uno la impresión de que su calidad humana no desmerece en absoluto a su dimensión como escritor lo cual, dicho sea de paso, no es poco: es más, acostumbrado como se está a la distancia entre la obra y la persona, sideral en tantos ejemplos, que entre la escritura de Eduardo y la persona que apareció ante mis ojos antesdeayer haya tanta cercanía le reconcilia a uno con la ciudadanía de la República de las Letras y sus habitantes. Espero que los años venideros nos den la oportunidad de cruzarnos lo suficiente como para cultivar una relación que aniticipa una valiosa imbricación entre literatura y humanidad: rara avis. De momento el próximo lunes presentará el poemario Dices "-en realidad, un solo y extenso poema-" en la librería Libros en Su Tinta, de Barcelona a las siete y presentado por Rafael Mammos. A ver si consigue uno aparecer...

Por la noche, en casa, en paz con los poetas y la poesía gracias a Eduardo, hubo un segundo armisticio con el hostil mundo humano: tras las insoportables victorias de Holanda y Brasil, la Mannschaft, aun a costa de la generosa Argelia, dio un paso más en su camino hacia el "maracanazo" que debería dar. La esperanza es lo último que se pierde...