1 de marzo de 2017

Cierre temporal

Uno tenía pensado esperar hasta llegar a las 200,000 visitas de robots y humanos a este lugar pero al final la falta de actividad ha provocado una caída del ritmo de lectores diarios que alargará demasiado la consecución de esta cifra así que mejor cortar por lo sano. La escritura del nuevo poemario, Rememoración, ya hizo difícil seguir el habitual ritmo de publicación de observaciones y notas de este cuaderno. Un nuevo proyecto, la revisión de un antiguo ensayo que Viktor Gómez tiene la intención de publicar en Amargord, no ha hecho sino entorpecerlo aun más. Asimismo, este volver a adentrarse en la escritura de largo aliento ha implicado la recuperación de un ritmo más pausado de reflexión que introduce una distancia con la vivida inmediatez del "ahora" y sus urgencias cuyo valor para el pensamiento y la construcción literaria se está revelando, conforme avanzan los días, tan beneficioso que uno se pregunta cómo pudo ceder con tanta asiduidad a las pretensiones de la respuesta rápida, el análisis apresurado y la prosa descuidada. Han sido ocho años de atención continuada y próxima en los que uno ha compartido más de un millar de textos escritos a vuela pluma que, en el archivo en el que desde hace un tiempo empecé a recopilar, sumaban el otro día tres mil páginas. Muchas sin las debidas correcciones, sin los matices convenientes, los detalles imprescindibles, las revisiones necesarias... Demasiadas con bruscos cambios de estilo, tono o tema desde el retrato aséptico del entorno a la evaluación política, desde la crítica literaria al diario o el dietario, desde la confesión a la discusión... Demasiados comentarios apilados sin la precisa estilización, sin ese montaje, ese modelaje que no es sólo una elección estética sino ética, política. Es el momento de parar por una temporada y tal vez revisar lo escrito estos últimos años a ver si hay algo que soporte el tiempo acontecido. Además hay que concluir el ensayo, ponerse manos a la obra con los trabajos previos de otro poemario que está por ahí rondándole a uno, hacer la revisión definitiva de Rememoración y ponerlo en circulación... Es mejor hacer un alto en este camino por el momento. Gracias a todos.

5 de febrero de 2017

Microcríticas (6)

Patria. Fernando Aramburu.
No hay equidistancia en esta novela. El punto de vista partir del cual se ordena la descripción del conflicto vasco es el de las víctimas del terrorismo de ETA. No se le debe reprochar nada a esta elección pero que la víctima, el empresario asesinado, sea tan ejemplarizantemente bondadoso puede producir, en más de una ocasión, una cierta incomodidad. Asimismo, si los episodios de las torturas de la Guardia Civil y la vida del preso etarra hubieran sido situadas antes en la secuencia narrativa, seguramente hubieran producido otra impresión: no es lo mismo leer acerca de los malos tratos infligidos a un colaborador del asesinato tras docenas de páginas dedicadas a narrar el sufrimiento de la familia del asesinado que hacerlo de buenas a primeras. Lectura insólita de El Capital de Raúl Guerra Garrido destaca aun más sobre el fondo de esta novela.

Nota: estas líneas son una coda a estas otras de Pablo.

1 de febrero de 2017

El sentido común también pueden ejercerlo políticos conservadores

El sentido común, esa racionalidad prudente, modesta, que intenta atenerse a las humildes "verdades de hecho" (Hume) y que huye de maximalismos y utopías contrafácticas, está pobremente representado en el panorama político ibérico pero en sus escasas apariciones atraviesa, muy a pesar de uno, la tradicional oposición entre conservadores y progresistas. Así, a cuenta del "conflicto catalán", el otro día Miguel Herrero de Miñón hacía patente la demagogia e irreflexión que dominan la mayor parte de los discursos de secesionistas y españolistas ilustrando la magnitud del dominio que el pensamiento hiperbólico ejerce por estos pagos...

27 de enero de 2017

Sostiene Vidal...

Que todo está preparado, que la Generalitat tiene los datos de todos los habitantes de Catalunya para confeccionar su propio censo, que tenemos 200.000 millones de euros a nuestra disposición para los primeros años de dificultades y penurias económicas gracias al préstamo de un país presumiblemente no europeo aunque haya once países de la Comunidad que nos reconocerán al día siguiente de proclamar la independencia, que nuestros mossos se están entrenando en tareas de contraespionaje, que tenemos un precauerdo con la OTAN, que... Esta retahíla de afirmaciones, y otras aun más fantásticas, le llegaron a uno esta Navidad por whatsapp. Un amigo me lo reenvió: se estaba difundiendo por grupos de esta mensajería afines al movimiento secesionista. Parecía el tipo de arenga delirante destinada a animar a unas huestes preocupadas, desanimadas o muy entusiastas, que de todo hay. Atribuí las afirmaciones no al ex-juez, pese a que "su" redacción de la Constitución de la República catalana ya me había parecido un esperpento egocéntrico, sino a un iletrado e imaginativo fanático que puso en su boca, y exageró, un supuesto plan que mostraría que todo estaba atado y bien atado y que la independencia no produciría incertidumbre alguna: ataríamos los perros con longanizas la misma noche de la secesión. Y ahora resulta, ¿ingenuo!, que era el propio ex-senador de ERC el que realizaba las mencionadas afirmaciones. Si lo que manifestaba es cierto acaba de hacer un flaquísimo favor al secesionismo al legitimar una investigación judicial - y, cabe preveer, policial - española y levantar una sospecha generalizada que da al traste con el sigilo que unos preparativos muy complejos exigen: acaba de dinamitar el factor sorpresa que estos planes parecían tener de su parte. Si es falso, se ha mostrado como un mentiroso y demagogo taimado, capaz de cualquier cosa para lograr la imposición de su ideal de una Catalunya independiente. Sea verdadero o no, lo que sí ha demostrado es una ineptitud que en nada desmerece a su patente debilidad intelectual.

25 de enero de 2017

Hechos alternativos

Produce sonrojo escuchar en boca del entorno de Trump una noción tan propia del relativismo simplón y romo de la izquierda radical como la de "hechos alternativos". Ya advertía Sokal que "pruebe usted a negar que existen aserciones verdaderas no dependientes del contexto y verá cómo no se limita a tirar por la borda la mecánica cuántica y la biología molecular. Arrojará también las cámaras de gas nazis, la esclavización de africanos en América y el hecho de que hoy esté lloviendo en Nueva York" (Más allá de las imposturas intelectuales, p134). Pero el sonrojo se convierte en rubor cuando, a las pocas horas, uno vio a conspicuos representantes de los medios de comunicación "progresistas", defensores de versiones más o menos atemperadas de ese relativismo, clamar por la existencia de "hechos" verdaderos e incuestionables, como el de que hubo, "objetivamente", menos asistentes en la toma de posesión del nuevo presidente electo que en las precedentes de Obama. "Cosas veredes amigo Sancho"... Ahora resulta que relativismo sí, pero dentro de un orden...

22 de enero de 2017

Excesos de la horizontalidad

La horizontalización del proceso de enseñanza, sustentada en un relativismo tosco, puede conducir a aberraciones como la protagonizada, según parece, por un sindicato de estudiantes de la Universidad de Londres que exige que desaparezcan del "programa filósofos como Platón, Descartes o Kant. Por racistas y colonialistas. En su escrito, el sindicato se refiere a estos —y a otros personajes históricos— como 'filósofos blancos'. Además, demanda que sean estudiados únicamente si el alumno lo solicita y siempre poniendo su pensamiento 'en el contexto'. Por ejemplo, los filósofos de la Ilustración deben ser explicados —y desacreditados— junto a su 'contexto colonial'.

Dejando de lado el anacronismo que supone aplicarles a estos autores categorías inexistentes en su época, lo cual no encaja en absoluto con los presupuestos historicistas que deben acompañar a cualquier relativismo serio, lo más preocupante no es que sean estudiados en su "contexto", incluso que este pueda ser considerado "colonial" (una opción metodológica que digna de ser debatida), sino que los estudiantes se crean investidos de la autoridad suficiente como para decidir qué debe ser estudiado y qué no cuando su nivel de conocimiento es, por definición, inferior al de quienes han establecido el plan de estudios. Claro que también resulta escandaloso que se ponga el grito en el cielo ante esta ridícula petición y, al mismo tiempo, se aplauda la movilización de los padres contra los deberes o se respalde su participación en el diseño del curriculum escolar. Francamente, sonando todo lo elitista que se quiera, no sé que pinta el que escribe opinando acerca de qué debe estudiarse y qué no en la asignatura de Física durante la secundaria o, a su vez, la pescadera a la que le compro las merluzas sobre el programa de Filosofía.

Al menos en la instrucción pública, la horizontalidad nos conduce a situaciones delirantes al socavar la distinción sobre la que se funda su propio sentido: la diferencia entre los que saben, y transmiten su conocimiento, y los que no saben y han de aprender. Si se suprime, se está ante la noche en que todos los gatos son pardos que denunciaba Hegel.

18 de enero de 2017

Élites

Está uno por aceptar que, efectivamente, el eje de oposición élite/masa no sólo pueda ser sociológicamente relevante en determinados análisis sino que tal vez lo sea, también, políticamente. Aun cuando la mayor parte de la descripción marxista acerca del papel de la lucha de clases en la dinámica social parece mejor fundamentada y más acorde con los hechos, en el actual estado de las sociedades occidentales es posible que la contraposición entre la minoría privilegiada y la mayoría dirigida juege un papel nada desdeñable y atraviese las clásicas separaciones entre grupos sociales en función de su capital modificando los antagonismos tradicionales. Por ejemplo: al leer las palabras de Meryl Streep, jaleadas por tantos representantes de los grupos protagonistas de "la sociedad del espectáculo" que forman parte de esa élite, se puede entender una reacción, silenciosa, que pone a muchos en manos de Trump y a otros nos sitúa en un aparente terreno de nadie que muchos entendimientos precarios considerarían "derechista". Decir que - presumiendo que la traducción es más o menos adecuada - "Hollywood avanza gracias a los extranjeros y a los que llegan del exterior. Si los echamos a todos, no tendremos nada para ver más que fútbol (americano) y artes marciales combinadas, que no es un arte", establece - entre otras valoraciones - una distinción burda entre la actividad desempeñada por los colectivos asociados a la industria cinematográfica, que se equipara a la alta cultura, y la vulgaridad de aquellos espectáculos de consumo que realizan otros grupos. Esta separación, además de ser pretenciosa, es simplista a tenor de los casos utilizados para realizarla. Pretender que El diablo se viste de Prada (The Devil wears Prada) es "arte" mientras que el partido de la semana pasada entre Green Bay Packers y New York Giants no es más que entretenimiento trivial es harto discutible. La basura también abunda en Hollywood: no se concentra en los campos deportivos ni en la televisión por cable. Cuando Streep ampara la necesaria crítica a la xenofobia en la defensa, con esprit de corps, del entramado hollywoodiense y sus productos, la sustrae de cualquier posible análisis reflexivo y objetivo vinculándola a la expresión ideológica de un grupo pertrechado de un estatuto y unas prerrogativas al alcance de muy pocos. Y al hacerlo resulta difícil evitar la amalgama entre sus intereses particulares y grupales y los valores que defiene. Algunos de estos son inseparables de su posición pero otros no y estos últimos - que como el desprecio de las conductas y actitudes xenófobas que son compartidas (o deberían serlo) por amplísimos sectores -, difícilmente serán distinguidos de los primeros.

15 de enero de 2017

Un poema de Raúl Zurita


"KNOCKIN‘ ON HEAVEN'S DOOR

El hijo de puta no dejaba de ser cómico y no nos
perdíamos ninguno de sus discursos. Tenían algo
espantosamente divertido. Sobre todo tres: cuando
dictó una ley donde se igualaba la jubilación de los
empleados y de los obreros, cuando respondió a una
petición de amnistía y cuando inauguró un nuevo
año judicial. Las frases fueron:
1. Porque de ahora en adelante señores, en Chile
todos somos iguales, comenzando por este
Presidente que desde arriba os habla.
2. Pero amnistía no Medina, el que pecó, pecó.
3. Antes de hablar señores, voy a decir algunas
palabras. Y después dicen que el gran hijo de puta no tenia
gracia. A mí me mataron al amanecer, al lado de
una carretera. Me hicieron pulpa.
Pero antes sí que me hizo reír el muy hijo de puta.

Golpeando, golpeando las 
puertas del cielo 

Golpeando, golpeando las 
puertas del cielo"

(Tu vida rompiéndose. Antología personal, p511).

12 de enero de 2017

Boutade

Nunca fue uno entusiasta de Michel Serres: su prosa era áspera, comparada con la de Foucault o Derrida, y sus afirmaciones y argumentaciones demasiado moderadas y equilibradas, sin el punto de provocación y demarraje de estos últimos. Ahora, si se hace caso a lo que se dice en El País, parece que se ha situado en su estela y le ha cogido el gusto, más que a la hipérbole, a la boutade. El periódico afirma que, en su nuevo libro, critica tanto la metáfora de Hobbes - convertida en tesis - del hombre como lobo para el hombre, como el abuso de la tesis devenida metáfora de Hegel sobre la "tarea de lo negativo" en la historia. Seguramente será más ponderado de lo que aparece reseñado en el medio de comunicación pero que Europa occidental viva "un verdadero paraíso, con una paz que dura ya 70 años, ¡70 años, algo nunca visto desde la guerra de Troya!" tal vez sirva como argumento contra las teleologías apocalípticas pero no da sustento empírico mínimamente serio como para afirmar que el ser humano "nunca ha vivido una época tan larga y tan intensa de paz". Lo dicho: una boutade.

7 de enero de 2017

Concluido el poemario

Y después de unos meses de trabajo, a veces intenso a veces desmayado y plagado de dudas, reescrituras, detenciones, retenciones y cambios de opinión, la primera versión del poemario que Agustín Calvo Galán encendió, sin saberlo, en mayo, ya está concluida. De momento lleva por título Rememoración. Unas semanitas de reposo, una primera revisión y a recabar el juicio de los amigos antes de darle su forma definitiva. ¡Avisados estáis!


3 de enero de 2017

Derechizaciones

La reacción ante un par de comentarios sarcásticos y pretendidamente jocosos que uno realizó el otro día al pasar por la Feria del Consumo Responsable (Economía social y solidaria), que por segundo año consecutivo está instalada en la Plaza de Catalunya, y una reciente conversación con Eduardo Moga acerca de una aparente "derechización" que, a la reduccioniosta mirada de algunos, parecerían sugerir determinadas observaciones y comentarios vertidos en este cuaderno están a un paso de obligarme a exponer, a modo de justificación autocrítica a la vietnamita, los motivos por los cuales en algunos aspectos no puedo identificarme con algunas tesis de la llamada "izquierda política" sin que ello equivalga a ningún alineamiento claro con sus oponentes. El problema es que tal propósito choca, por un lado, con la fuerza de la pereza que provoca el enfrentamiento con la simplicidad e implica, por otro, aceptar de algún modo un veredicto moral heterónomo y ajeno a la reflexión crítica de la que esta izquierda se proclama estandarte aun cuando su historia contradice ampliamente esta presunción. Veremos. De todas formas, mientras se le da vueltas, un ejemplo a título de tropo: entre la opción de convertir el espacio central de la ciudad en una pista de hielo para acceder a la cual hay que pagar una buena cantidad de euros que no está al alcance de todos los bolsillos y la de instalar una muestra de organizaciones que promueven una actividad económica "social y sostenible" gratis, de libre acceso y con diversos montajes para que los niños se aburran - o distraigan que de todo hay - un rato, no hay color desde el punto de vista de las posibilidades de disfrute colectivo. Ahora bien, de ahí a creerse a pies juntillas la retórica ludita, antiintelectual, artesana y filoagraria de cierto anticapitalismo que amalgama ciencia, técnica y estructura económica en un todo indivisible y que domina en esta exposición y en el imaginario de algunos de los que la han promovido hay demasiado trecho: es un discurso preferible en muchos aspectos al que se articula en torno al consumo desaforado y el egoísmo pero, como el "socialismo o barbarie" del que hablaba hace días, sólo debería ser tomado con cautela, como opción menos mala. Ya está ¿Derechización? En fin... Pues qué le vamos a hacer. Sólo una precaución: no estaría de más que leyeran un poco a Marx quienes realizan semejante deducción con tanta ligereza.

30 de diciembre de 2016

Sisa: poesía e independencia

En la fatigosa controversia entre secesionistas catalanes y españolistas no abundan los puntos de vista racionales, ni razonables. Pese a ello, tiene uno la impresión de que los primeros han aportado algo más en esta competición de carencias. El planteamiento del referéndum y la apelación a la discusión de sus condiciones y metodología ofrece una muestra. Cierto que, cuando entre los aspectos a negociar se incluye cuándo tiempo tendría que pasar hasta convocar otro si el primero no satisfaciera las esperanzas de conseguir por la vía de los votos una República Catalana Independiente, uno está tentado de ver la determinación irracional de conseguir unos fines concretos a cualquier precio tras esa apelación al diálogo y la solución pactada del contencioso. Pero cuanto menos en las formas - y la forma "es" fundamental en política -, han acumulado mayor bagaje de argumentación que sus rivales. Con todo, incluso aquí en Catalunya se hurta a los ciudadanos la discusión en términos de simple "sentido común", que no equivale a ese "común sentir" al que algunos lo reducen. Es decir, en términos de una racionalidad prudente, moderada en sus afirmaciones y que atiende ante todo a la ruda facticidad de la inevitable serie de acontecimientos en el tiempo como vara primera de medir antes que a la pertinencia del modelo teórico o del ideal contrafáctico. En ese sentido, y pese a que uno no comparte la implícita apreciación que subyace a sus declaraciones acerca de un cierto "carácter de los pueblos", las observaciones del cantautor Jaume Sisa sobre el papel de la literaturización de lo real en la política catalana ("la independencia se ha convertido en una idea poética. La poesía llena los vacíos de la realidad ordinaria y ayuda a soportarla pero en Catalunya se habla desde la poesía de la realidad ordinaria") y la evidencia histórica de los procesos de escisión de los estados ("Sin una guerra o una revolución esto de la independencia no es posible"), suponen unas gotas de la purificadora lluvia en este desierto saturado por los gritos de ánimo con los que ambos bandos se enardecen en el campo abierto antes del enfrentamiento y mediante los que sustituyen la pausada apreciación de pros, contras, posibilidades y límites de las ideas que tratan de convertir en realidades en el oscuro bosque  en el que siempre estamos.


20 de diciembre de 2016

Escenas de padres y profesores

El otro día, en uno de los muros de un instituto apareció una pintada amenazando de muerte al jefe de estudios. No era anónima: estaba firmada por lo que parecía ser un grupo. Como de costumbre, en pocas horas los alumnos ya sabían quién se ocultaba tras el rimbombante nombre y, también como de costumbre, antes de acabar la jornada lectiva en los despachos de la Junta directiva ya se disponía de la lista de integrantes del colectivo. Llamados a capítulo, cuatro alumnos de ESO reconocieron ser los autores y se identificaron como miembros del grupo. La dirección, aquejada tal vez por el virus de la progresía romántica, decidió que el castigo debía limitarse a una simple amonestación verbal y dos horas de pedagógico trabajo comunitario el primer lunes del mes siguiente. Veinticuatro horas más tarde una de las madres, abogada, se personó en el centro sin cita previa alguna y exigió, y logró sin dificultades, entrevistarse con el director. No hubo mucho diálogo. La madre, después de asegurar que "no había pruebas" de que su hijo hubiera participado en la "presunta falta" (pese a que lo había reconocido unas horas antes) y de que, en cualquier caso, el castigo era claramente "desproporcionado", amenazó, a voz en grito, con llevar el caso a la inspección educativa y, si fuera necesario, a los tribunales que para eso era abogada. La leve sanción no se llegó a comunicar y menos todavía a cumplir.

Así estamos...

9 de diciembre de 2016

Microcríticas (5)

La séptima función del lenguaje. Laurent Binet.
A rebufo de El nombre de la Rosa, el planteamiento de la trama como misterio que se desarrolla en el escenario del espectáculo cultural europeo de principios de los ochenta resulta estimulante y mientras la acción transcurre en Paris su atractivo atrapa. Sin embargo, cuando se pierde de vista el horizonte de las figuras del mandarinato intelectual francés estructuralista y postestructuralista y el argumento renuncia paulatinamente a las exigencias de la verosimilitud, desparramándose por demasiados caminos, vías su encanto se diluye con rapidez. En su haber, el relato de una conferencia de Derrida en Cornell (con Searle entre el público), el dibujo de la intensa vida sexual de Foucault o la caricatura de Sollers.

30 de noviembre de 2016

La enseñanza por proyectos

Este pasado fin de semana se celebraron las V Jornadas de Secundaria en Barcelona. En esta ocasión el tema escogido fue, como dirían los periodistas, de "rabiosa actualidad": el aprendizaje por proyectos. Probablemente esta edición haya sido la mejor de las que ha organizado el sindicato tanto por la calidad y el rigor de las ponencias, como por la buena organización y la notable afluencia de público.
El primer día, Jesús C. Guillén, analizó las virtudes y límites del aprendizaje por proyectos desde el punto de vista de la neurociencia. Con una exposición chocante para muchos de nosotros por su vehemente y teatral puesta en escena, aportó buenos argumentos sostenidos en evidencias científicas para apoyar la utilidad del trabajo por proyectos pero también para no tomarlo como una panacea y ser prudentes en su posible generalización a todas y cada una de las etapas educativas. Después, José Manuel Lacasa, con la misma brillantez que exhibiera el pasado año, realizó una sólida, irónica y apabullante descripción del papel nuclear del adelgazamiento curricular en el declive de los sistemas educativos europeos y, al tiempo, en el auge de los asiáticos. Pero esta vez el despliegue de datos y motivos se acompañó de una pertinente reflexión acerca de hasta qué punto esta visión pedagógica, hegemónica actualmente en el viejo continente, es inseparable del dominio que, en el ámbito de la opinión pública, ejercen los movimientos ideológicos antiintelectualistas (de derecha e izquierda). Unos grupos que, objetivamente, están estrechamente relacionados con determinadas finalidades económicas.
El segundo día, el expresidente del Consejo Escolar del Estado, Francisco López Rupérez, desmintió - por una vez - mi inquebrantable fe en la estricta universalidad del Principio de Peter así como de la utilidad de poner entre paréntesis los prejuicios políticos a la hora de analizar críticamente un problema. De su impecable conferencia destacaría el hincapié que hizo en que la influencia entre emoción y cognición no es unidireccional, como algunos partidarios de la "nueva escuela" pregonan leyendo unilateralmente, y mal, algunos modelos suministrados por la neurociencia, sino que entre ambos fenómenos se da una interacción muy compleja, y su apuesta por acercarse al Mastery Learning como estrategia más compensada y avalada científicamente para abordar la consecución de los fines educativos públicos.
Una reflexión rica y sosegada que es, justo, lo que no abunda precisamente en el espacio de discusión pública acerca de los principios y fines de la enseñanza en nuestras sociedades.

26 de noviembre de 2016

Fidel

"¡Papá, Fidel ha muerto!". Ha sido uno de los primeros pensamientos que han acudido tras conocer la noticia de su muerte. Como si mi padre todavía estuviera vivo. Un enunciado que ha brotado automático, mecánico, involuntario. Irracional y fantasmático como el sentimiento de pesar que lo acompañaba y que me ha costado disipar. Para mi padre, como para mi abuelo, Fidel Castro era la encarnación de la esperanza, el símbolo de la posibilidad de los oprimidos de acabar con su sufrimiento. Para uno, aunque hubiera algún rastro de esa grandeza al principio, uno de tantos enterradores de los ideales emancipatorios del comunismo. Sin embargo, esta mañana, el sustrato sentimental heredado ha sido capaz de imponerse durante un buen rato sobre el racional. Luego, afortunadamente, la reflexión ha vuelto a situar su figura en el contexto de las perversiones totalitarias pero me temo que en esta oscilación nos hemos movido muchos. Demasiados quizá...

22 de noviembre de 2016

A vueltas, una vez más, con Trump

Tan sólo para dejar constancia de la creciente convicción de uno de que, junto a las fundamentales explicaciones económicas y sociológicas, una serie de variables relacionadas, en un sentido amplio, con lo que Offe denominaba "crisis de opinión pública", también han podido intervenir en este posible cambio de régimen en el centro del imperio. Una de ellas podría ser el vínculo entre el movimiento de corrección política y el infantilismo que buena parte de la izquierda norteamericana ha abrazado.

19 de noviembre de 2016

Microcríticas (4)

El Doctor Zhivago. Boris Pasternak.
Es difícil sustraerse a la impresión de que en el éxito de esta obra, aparte de la realización cinematográfica de David Lean y la represión estalinista, algo tuvo que ver la CIA y su estrategia de propaganda antisoviética como recientemente se ha probado. Demasiadas ayudas exteriores a la obra para aquellos que creen en el valor intrínseco del texto literario independientemente de sus condiciones sociales. La estructura providencial de la obra, en su estricto sentido cristiano, es probablemente lo más rechazable: la lógica narrativa sustentada en una enmascarada intervención divina, que permite los reencuentros más insospechados y la superación de los imponderables físicos, no se aviene demasiado con el supuesto realismo de los acontecimientos.