28 de mayo de 2016

"Robespierre" entre la Literatura y la Historia


La semana pasada, a cuenta de la lectura de Robespierre, de Javier García Sánchez, se publicó esta pieza en Catalunya Vanguardista. Los problemas de actualización del Blogroller y de la sindicación de Feedburner que le han atormentado a uno dos semanas impidieron que lo subiera en su momento. A ver si ahora funciona.

"A finales de 2012 el escritor barcelonés Javier García Sánchez publicó una monumental novela de más de 1200 páginas titulada Robespierre. Se trata de una obra concebida a modo de reparación moral de las figuras de Robespierre y Saint-Just y, por extensión, del movimiento jacobino en general, desde un punto de vista partidista, “fanático” incluso, en sus propias palabras. Una rehabilitación que supone, por una parte, un ajuste de cuentas con la interpretación que las corrientes hegemónicas de la Historiografía realizaron acerca de su papel en la Revolución Francesa y, por otro, una reinterpretación de ésta misma, de su génesis, desarrollo, final y posterior proyección. En este sentido, no es una novela histórica al uso pero sí, al menos en la intención explícita del autor (p1107), una “novela” aunque mantenga una relativa distancia respecto a las habituales tipologías del género. Y en cuanto tal puede servir para ilustrar, una vez más, la polifuncionalidad de la obra de arte en general y la literaria en particular: la hipótesis de que su función no se agota en su dimensión estética, psicológica o ética sino que también interviene en la generación, reproducción o difusión del conocimiento. Que no sólo tiene que ver, en fin, con la belleza, la conciencia o la bondad sino también con la verdad."

El artículo completo, aquí.

26 de mayo de 2016

Escenas de lucha callejera en la noche barcelonesa


Anoche los informativos de Mediaset contraponían el caos y las refriegas en la Barcelona de la "podemita" Colau con la visita del estadista Rivera a Venezuela. La segunda seguía sin transición a la noticia acerca de la primera. El típico y elemental ejemplo de contraposición por yuxtaposición. Si había de hacerse caso a la descripción de la cadena, la ciudad condal vivía asediada por okupas y manteros y envuelta en un ambiente insurreccional al que únicamente le faltaba el condimento secesionista. Un aderezo que, según los supremacistas españolistas ocultos tras "falsa equidistancia y la ciudadanía del mundo", es el fruto exclusivo de la provocación de la "caverna", tal y como describía ayer, en opinión de uno acertadamente aunque seguro que sería incluido en esta categoría, la agitadora y paniaguada Empar Moliner refiriéndose, entre otros, al paternalismo à la PRISA-Mediaset.

Uno ha de reconocer que de la algarada intensa del martes ni se enteró. El ruido del helicóptero policial que rondó Gràcia durante tres horas era lejano y lo atribuí al dispositivo de seguridad por la celebración del triunfo copero del Barça. A menos de trescientos metros de casa tuvieron lugar los "violentos incidentes" que sumieron a la ciudad en la anarquía pero lo cierto es que por allí se debieron concentrar porque seguimos viviendo bajo el orden administrativo habitual sin apercibirnos de esta subversión generalizada que amenazó la vida de las gentes de bien barcelonesas. Molesto por otra exhibición más de ese "nuevo periodismo" estilo Cintora (o Cantora pues la distancia es mínima), ese periodismo "comprometido", y manipulador, que renuncia a cualquier intento de objetividad y neutralidad, cambié de canal y justo entonces apareció de nuevo el helicóptero por las inmediaciones. Esta vez volaba muy bajo, a pocos metros por encima de nuestras cabezas y se percibía claramente el batir de las aspas y el olor a carburante. Uno se empeñó, como buen viejo conservador que sería considerado a causa de su creciente escepticismo - ya no añado "burgués" porque ateniendo a mis escasas pertenencias y posesiones sería más bien un "desclasado" -, en seguir disfrutando de una ensalada con queso de cabra y mango y un buen Mencía del Bierzo pero al final el pathos del antiguo aprendiz de "profesional de la revolución" venido a menos y el deseo de espectáculo pudo más y bajé a ver el desarrollo de la insurrección.

Sin saber qué relatarían los "periodistas comprometidos" de Mediaset pronto cualquier sentimiento de culpabilidad por no haber prestado atención a los "feroces" disturbios del día anterior se desvaneció. De hecho, la crónica de lo ocurrido ayer según El País no coincide con lo que uno vio. Pocos enfrentamientos, por no decir ninguno, fuera de la sucursal del "banco expropiado" y sus inmediaciones; el habitual juego del gato y el ratón entre las "lecheras" policiales, con el helicóptero haciendo prácticas de aproximación (algún mosso debía estarse preparando para el examen de piloto), y grupúsculos de aprendices de "profesionales de la revolución" entrenándose para la "futura hora de la verdad" yendo y viniendo y, sobre todo, hablando; algún "cacerolero solitario" (como el "llanero"); expresiones de desagrado de un par de vecinos por el exceso de medios policiales en el barrio y poco más. Visto desapasionadamente, algo a medio camino entre el esperpento y lo cómico pero, en cualquier caso, insignificante tanto desde la perspectiva revolucionaria como de las "fuerzas del orden". Visto lo que narran hoy y la presencia de algunos medios a media mañana por el barrio (la productora Atlas - asociada a Mediaset - y TV3 - poco sospechosa de simpatía hacia los "podemitas") debe uno poner en tela de juicio la dimensión de los incidentes. Tengo la impresión de que en esta última década y media los ha habido más violentos y generalizados en este mismo barrio.

Dista uno de sentir simpatía por las "fuerzas de seguridad" y menos cuando ve las furgonetas pertrechadas para el combate urbano de la "Brigada movil" aunque ha arrinconado los resabios románticos ramplones de una sociedad sin vigilancia donde "to er mundo es güeno" y reconoce que, en determinadas circunstancias, algún tipo de policía no sólo es conveniente sino necesario. Tampoco le entusiasma la conversión del movimiento okupa en un modus vivendi de jóvenes que no precisan del trabajo para su sustento y que aplican su método indiscriminadamente pero ha de reconocer que no le desagrada la "expropiación" de una sucursal vacía de una entidad bancaria. Así pues creo estar en esa "falsa equidistancia" que le permite a uno considerarse un espectador más o menos objetivo y, por tanto, rechazar la versión de los "periodistas comprometidos": los titulares y el tiempo dedicado a los sucesos en las cadenas de Mediaset tienen todo el aspecto de una campaña de acoso a los "podemitas" con fines electorales.

Debo discrepar: Barcelona no yace envuelta en las llamas de la subversión...

23 de mayo de 2016

Y, de nuevo, en la Universidad de Barcelona


El miércoles uno volvió a la Universitat de Barcelona. Hace algo más de un año, invitado por Xavier Jové, el motivo fue una conferencia sobre la sentencia de Adorno acerca de Auschwitz que acabó dando como fruto el artículo "Poesía después de Auschwitz: provocación e intempestividad" publicado en "Cuadernos Hispanoamericanos". En aquella ocasión el formato original era una charla-coloquio de la que, para desgracia de los asistentes, hubo poco. Esta vez la invitación corrió a cargo de Virginia Trueba, profesora titular de Filología Hispánica que, en el marco de su curso "Poesía contemporánea española de los s. XX y XXI", pensó que sería una buena idea que hablara con sus alumnos acerca de "mi" poesía y "la" poesía". Lo de "mi" poesía, como siempre, le provocó a uno el habitual acceso de vergüenza y modestia, sea falsa o no, que hizo que prefiriera orientar la charla hacia "la" poesía. Cuando quedamos para centrar el objeto de la intervención se me ocurrió proponerle como título "Poesía y verdad en el debate contemporáneo" y con semejante enunciado a punto estuvo de volver a suceder lo mismo: llevaba unos días trabajando en un artículo sobre "Literatura y verdad" así que cuando aparecí por el aula el riesgo de una larga conferencia planeó por mi ánimo como el espíritu de Yahvé por las aguas en el Génesis. Afortunadamente, quizás porque el público era menor (los estudiantes del curso y la propia Virginia), conseguí tener en cuenta a los destinatarios y acabar en menos de una hora la exposición y dejar otra hora para el intercambio de ideas, impresiones o pareceres, que resultó muy estimulante. Con Virginia Trueba, la discusión se centró en el papel de la verdad en la poesía. A las tesis que propuse planteó pertinentes objeciones provenientes, en buena parte, del acervo de su formación filológica que me ayudaron a perfilar algunos de mis argumentos pero también me han obligado a buscar otros más sólidos. En esas estaremos en los próximos días, supongo. Con los alumnos, las conversaciones bajaron de las alturas de la teoría y tuvieron que ver mucho con Contra Visconti. Especialmente, Sergi y Mireia, que hacen un trabajo sobre el libro, vieron en él aspectos sobre los que no había reflexionado en absoluto además de ofrecer alguna hipótesis sugerente, y difícilmente discutible, sobre vínculos con otros textos canónicos. Fue una tarde intensa y placentera: es lo que ocurre cuando uno vive la poesía como un eremita.

18 de mayo de 2016

Y se presentó "Contra Visconti"


Y ayer, por fin, presentamos Contra Visconti en la librería Documenta de Barcelona. Una presentación agradable y relajada, alejada de pompa y circunstancia, en la que tuvo que ver mucho el buen hacer de Agustín Calvo Galán con quien uno entabló, a partir de sus preguntas y observaciones, una conversación interesante y puede que hasta amena: el mejor maestro de ceremonias que podía haber tenido. Gracias a Agustín y a todos los que acudieron (más de los que uno esperaba). La siguiente, en Valencia.

14 de mayo de 2016

Escribe Aksiónov



"Florecía la literatura del realismo socialista. El formalismo ya había sido completamente eliminado de cuajo. Los poetas soviéticos, los dramaturgos y los novelistas, reunidos en una única organización, se afanaban en crear las obras que el pueblo necesitaba.
No se mantenían apartados de la vida pública. He aquí un ejemplo: ayer en el Pravda y en otros periódicos importantes se publicaron las primeras cartas de los trabajadores exigiendo la ejecución de los acusados en el proceso de los enemigos del pueblo, y hoy ya los escritores se habían reunido en la magnífica mansión de la calle Vorovski, en otro tiempo calle Povarskaya. Redactaban una petición para el humano gobierno soviético. Hay momentos en que es preciso contener la humanidad, querido camarada gobierno, cuando es necesario castigar a los enemigos sin piedad.
La reunión se celebraba en la sala grande del restaurante; donde habían retirado las mesas y habían llevado sillas suplementarias y una tribuna. «Donde se alzaba la mesa del festín ahora reposa un ataúd», había pensado más de uno pero, por supuesto, se lo había guardado para sí. ¡Al paredón, al paredón! Las palabras combativas del Partido retumbaban bajo el techo alto, giraban alrededor de la enorme araña, se embadurnaban por las vidrieras de las elevadas ventanas ojivales, crujían pesadamente a lo largo del parqué donde, sólo veinte años antes, revoloteaban los retoños del conde Olsufiev con sus institutrices pisándoles los talones. El poeta Vitia Gúsev decidió añadirse al sentimiento general de irreconciabilidad. Irrumpió en la tribuna y echó hacia atrás su cabellera con un movimiento brusco de cabeza.
—¡Soy poeta, camaradas! ¡Expreso mis sentimientos en verso!
El palacio condal se inundó de versos proletarios flameantes.

¡La ira del país truena con una sola voz!:
¡Al paredón, al paredón!
Fusilad a los traidores de la patria
resueltos a llevar a la URSS a la ruina.
Al paredón, en nombre de nuestra vida
y en nombre de nuestra felicidad,
al paredón."

(Una saga moscovita. Trad. de Marta Rebón, p244-245).

11 de mayo de 2016

Ética y política: a propósito de "La tiranía de los modos de vida" (y III)


El problema surge cuando, una vez realizado el diagnóstico, Hunyadi esboza su remedio. La alternativa que escoge para tratar de solventar esta dilemática entre la hipermoralización compartimentada de la práctica social y la des-moralización de los modos de vida es el recurso a "la" política mediante la constitución de parlamentos virtuales que aprovechen las infraestructuras creadas por y para las redes sociales y en los que debería procederse al debate colectivo acerca de los modos de vida que se están imponiendo y, especialmente, en torno al trabajo: la conversión, en fin, de la ética en política.

El problema va más allá de la viabilidad empírica de su propuesta. Utilizar las redes sociales como "parlamentos virtuales" puede ser una idea original pero cabe dudar de su efectividad: no se acaba de ver que la posibilidad inscrita en principio en el uso de las redes acabe generando algo más que ruido como siempre que la democracia directa es pensada como "esencia" mientras que la representativa es el "accidente" del que hay que prescindir. Las redes sociales reproducen un esquema parecido al de la interacción social: hay personas muy participativas mientras que otros son participantes esporádicos y otros más abstencionistas, por incapacidad (enfermedad, limitación psicofísica...) o decisión (parece que la diversión y el entretenimiento pueden ser preferidos por algunos a un congreso virtual para debatir la robotización, como actividad de tarde o de fin de semana...) Mas, con todo, uno diría que donde más chirría su interesante apuesta es en la supeditación de lo individual a lo colectivo, de lo ético a lo político, como estrategia para salir del atolladero. Hunyadi renuncia a una Gran Ética que procediera del ámbito moral, debido a las limitaciones constatadas históricamente de los supuestos universalismos formulados, para hallarla en la Política: en una institución común que tome sobre sí las consecuencias de esas acciones individuales de las que se ocupan las Pequeñas Éticas, las sitúe en contexto y reflexione sobre sus consecuencias. A lo que, al modesto entender de quien escribe, no responde Hundayi es si la alternativa a la Gran Ética no acaba siendo, en realidad, únicamente la Política, la Gran Política y si ese es el caso, como lo parece, en dónde radica la mejora.

Pues si la mayor objeción contra la Gran Ética es el universalismo la que puede oponerse contra la Política es el cálculo como método para la evaluación de los actos relacionados con la consecución de un "bien común" que supone, de nuevo, un universalismo aunque sea menos explícito, latente. La determinación del "bien común" requiere la formulación de un ideal utópico ("contrafáctico", prefiere comprenderlo Hundayi con sentido y prudencia) que no puede ser sino universal. Y es entonces cuando de nuevo nos las hemos de ver con la tentación totalitaria de una manera mucho más aguda que con el universalismo ético pues este puede prescindir del cálculo: una vez determinado el "bien común" ¿cómo evitar la necesidad de sacrificar las preferencias subjetivas en beneficio de ese objetivo más general? La Política, en su configuración histórica desde Maquiavelo, parece no poder dejar de atender al cálculo: debe obrar en función de "intereses generales", pensar en la subsidiariedad de los medios respecto a los fines y en la colectividad antes que en el individuo. Bien sea como realismo que cede ante el principio de "lo posible" bien como idealismo que no claudica ante los estados de cosas dados en su búsqueda de la sociedad justa, debe atropellar las exigencias éticas que se fundamenten en el sujeto: debe ir, forzosamente, más allá de ellas.

Dicho toscamente. El siglo XX fue el siglo de la supeditación de la Ética a la Política en nombre del la utopía social. Evitar la paradoja de la hipermoralización vacía moralmente mediante la capitulación de la Ética ante la Política ¿es realmente una salida a tenor de nuestras experiencias con las utopías sociales del pasado?

8 de mayo de 2016

Ética y política: a propósito de "La tiranía de los modos de vida" (II)


Sean concebidos como estructuras homogéneas o conglomerados heterogéneos o navegue a veces entre ambos polos, Hunyadi parece acertar cuando describe la paradoja característica de este principio de milenio: la hipermoralización de la acción y el pensamiento, un exceso que va acompañado, curiosamente, de una alarmante falta de reflexión sobre la eticidad de los "modos de vida" mayoritariamente adoptados. Como señala, los comités de ética, las deontologías y las prescripciones normativas sobreabundan en nuestra sociedad: multitud de "pequeñas éticas" han proliferado en casi todos los ámbitos. Éticas empresariales, periodísticas, del consumo, bancarias, animal, clínicas, ética de la investigación, de la docencia, de los negocios... Parece que no haya espacio de la vida social en el que no se haya establecido una normativización implícita o explícita, desde la corrección política en el uso del lenguaje hasta la creciente incorporación jurídica de reglamentaciones acerca de los derechos de los animales.

Sin embargo, esta sobreabundancia de éticas parciales, de microéticas, que parecería poner por fin bajo la égida del pensamiento moral muchos aspectos de la acción humana que antes eran dejados al pairo de la costumbre o la desregulación, habría dejado, por contra, fuera de su alcance crítico los ámbitos más generales y, entre ellos, la interrogación acerca de porqué las formas de vida codificadas actualmente dominantes deben ser preferidas a otras alternativas o posibles. No hay comités éticos que discutan la robotización general de la sociedad, ni la evolución de las telecomunicaciones, ni la calidad de las formas deliberativas democráticas dominantes. Y, especialmente, y en eso Hunyadi pone el dedo en la llaga, ninguna reflexión ética parece tomar a su cargo el "trabajo", el elemento nuclear de la absoluta mayoría de nuestros modos de vida, como si tras el hundimiento del socialismo existente y el ocaso de las ideologías comunistas, ya no fuera pertinente interrogarse sobre sus condiciones actuales: como si fuera un inmediato autoevidente y apodíctico sobre el cual no cabe análisis alguno.

4 de mayo de 2016

Ética y política: a propósito de "La tiranía de los modos de vida" (I)


En su libro La tiranía de los modos de vida el ginebrino Mark Hunyadi intenta proponer una solución a la paradoja que en su opinión distingue, en el ámbito ético, nuestras sociedades actuales: al lado de una hipermoralización que parece inundar el sistema puede encontrarse una total falta de reflexión ética acerca de los "modos de vida" que se imponen a los individuos.

La noción de "modos de vida" quizás sea conceptualmente problemática pero intuitivamente parece poderosa a primera vista. A diferencia del "estilo de vida", que implicaría un acto de la conciencia, o de la voluntad, una relativa elección subjetiva, el "modo de vida" sería una estructura objetiva que organizaría una amalgama heterogénea de acciones, pensamientos y objetos y prescribiría, o haría esperar cuanto menos, unos comportamientos y no otros de los sujetos que los practican.

Aunque se estaría tentado de ver en la noción, tal y como la usa Hunyadi, un intento de otorgar una lógica coherente y reduccionista a la diversidad de la que daría cuenta, lo cual podría acabar exigiendo alguna forma de intencionalidad compositiva y configuradora situada en alguna instancia (en el Sistema, en el Capital, en el Poder, en la clase o la élite dominantes...), también podría ser entendida como un mero principio de inteligibilidad al modo nominalista: la posesión de un IPad, la contribución a GreenPeace, el voto a un partido político "sistémico", la compra o no de una vivienda, la forma de estipular nuestras pautas sexuales, etc. no tienen porqué ser congruentes y obedientes a una comunidad de intereses que yacería detrás y los armonizaría en su disparidad en torno a un único fin. Comprar un IPhone 6 puede ser un resultado de las acciones orquestadas de la economía capitalista pero no está tan claro que ciertas opciones sexuales o la existencia de un salario mínimo o el disfrute de un derecho laboral no sean más bien el fruto de las luchas contra las exigencias de esta forma productiva, incorporadas como "conquistas" a los modos de vida hegemónicos, que sutiles "trampas" de las que el capitalismo se serviría para garantizar su reproducción. De esta manera, los modos de vida podrían ser comprendidos más como un campo de tensiones, de fuerzas en los que interaccionan estados de cosas distintos, diversos y hasta opuestos más que como un armazón homogéneo, a despecho de su variedad, construido por Alguien o Algo con la intención de condicionar la existencia de unos sujetos a los que se les asignaría exteriormente: como una totalidad sino armónica sí al menos orgánicamete entrelazada y obediente a un propósito.

1 de mayo de 2016

Para distraídos, ociosos, benevolentes, amigos, etc.


Gracias al esfuerzo despreocupado de Gabriel Suárez y con un indiscutible retraso provocado por una serie de vicisitudes instrínsecas y extrínsecas al artefacto literario Contra Visconti que parecían no acabarse, el libro se presentará finalmente el próximo 17 de mayo en la librería Documenta (Pau Claris 144, 08009 Barcelona) de la mano de Agustín Calvo Galán a quien también debe agradecerle uno su generosidad. Aquellos que no tengan otra actividad más interesante en la que emplear su tiempo serán, como siempre, bienvenidos.

Por cierto, al día siguiente también tendré ocasión de presentarlo en un curso de Grado que la Dra. Trueba imparte en la Universidad de Barcelona y en el que ha tenido la gentileza de incluirlo como lectura recomendada.

A salir de la cueva...

27 de abril de 2016

"Contra Visconti" en "Vora la platja"


Xavier ha realizado una lectura sagaz y atinada, además de indulgente y amistosa - como no podía ser de otra manera -, de Contra Visconti en la revista digital Catalunya Vanguardista. Gracias Xavier por el tiempo dedicado y la pertinencia de tus observaciones.

23 de abril de 2016

Microcríticas (1)


El rompimiento de gloria. Marqués de Tamarón.
Es difícil evitar la sensación de que tras las andanzas de la pareja de jóvenes hermanos bellos, aristocráticos e incestuosos, que impugnan la moralidad al uso como si se tratara de adalides nietzscheanos y que sufren la persecución de las primitivas y malolientes turbas proletarias, no se oculte un modelo estético no demasiado lejano del profesado por muchos nacionalsocialistas de diverso pelaje.

20 de abril de 2016

La izquierda reaccionaria


Ayer, Félix Ovejero se preguntaba si la izquierda, desde un punto de vista marxista, se está convirtiendo en una opción política reaccionaria en ciertos aspectos. En el caso de la "Educación", uno hace tiempo que opina que eso es así. Así, señala acertadamente que "hoy una parte de la izquierda, muy representada entre nosotros, se ha vuelto comprensiva con la sinrazón religiosa, simpatiza con quienes quieren levantar comunidades políticas sostenidas en la identidad y muestra una antipatía sin matices contra el proceso globalizador. Incluso se muestra dubitativa de la peor manera a la hora de valorar la ciencia y el progreso científico. Y eso que, precisamente porque su defensa de la ciencia había encontrado su justificación última en la racionalidad práctica, porque se había mostrado capaz de reconocer que la ciencia es tan solo una de las posibilidades de ejercer la racionalidad, el socialismo disponía del mejor guion para abordar los tiempos por venir: la ciencia, también la básica, puede ser tasada por la razón, incluso frenada en determinadas líneas de investigación potencialmente devastadoras en sus aplicaciones."

En lo que uno discreparía es en la identificación que realiza entre la izquierda "realmente existente" y sus fuentes marxistas. En lo que, desde hace más de un siglo, se ha denominado "izquierda" conviven varios grupos sociales e ideológicos notablemente distintos que beben en diferentes fuentes. Una de ellas, la que ahora es hegemónica, proviene de la reacción (y nunca mejor dicho) romántica a la Ilustración. Si la izquierda ilustrada se anuncia en Saint-Just y Babeuf y se desarrolla en Marx, Engels o Bakunin, la romántica se remonta a Rousseau y sigue con los socialistas utópicos, Kropotkin o Tolstoi. En el leninismo, la corriente ilustrada se conviertió en dominante mientras que los románticos se quedaron en una posición subalterna y acabaron engrosando las filas trotskistas y anarquistas. Su consecuencia, el criminal experimento del "socialismo real", buscó su legitimación en una lectura estrecha y torva de este ala racionalista y cientificista y, en buena parte, la arrastró consigo en su caída reduciéndola a escombros. Este hundimiento dejó el campo abierto para que la izquierda romántica, que había alimentado la oposición a la concreción de los ideales comunistas en la URSS, se hiciera con la bandera del movimiento que ahora agita para desesperación de muchos de nosotros y lo convirtiera en este remedo de social-anarquismo marcadamente reaccionario en muchos ámbitos de la existencia social...

Marx, cabe insistir, no tenía demasiado que ver con esta gente...

18 de abril de 2016

Utilitaristas y universalistas



El otro día, El País se hacía eco de un estudio que parece demostrar algo que se diría que el sentido común y la experiencia cotidiana hace mucho que tienen claro: "las personas que prefieren los absolutos morales son consideradas más fiables que quienes prefieren hacer cálculos para maximizar el bien común"; acostumbramos a confiar más en personas con sólidos principios morales que en aquellos que obedecen a éticas flexibles, relativistas. En la terminología contemporánea: nuestrtas preferencias se dirigen antes a los deontologistas que a los consecuencialistas.

En cierto sentido esta oposición entre las que podríamos denominar morales "universalistas" y "utilitaristas" recorre, a despecho de desplazamientos, rupturas y reagrupaciones, la historia de las polémicas éticas en la cultura occidental. De hecho, el debate entre los sofistas y Platón ya podría ser leído bajo este esquema. El discípulo de Sócrates afirmaría que la conducta virtuosa sería deseable y preferible por sí misma, independientemente de sus posibles resultados, mientras que los sofistas sostendrían que es en función de estos que debe evaluarse, y elegirse, la norma moral. Hoy día este enfrentamiento sigue vigente aunque desde Marx y Nietzsche parece que los modelos utilitaristas han cobrado una ventaja incuestionable, al menos en el dominio académico. Y esta ventaja ha producido una paradoja curiosa en algunos, como el que escribe: las morales utilitaristas, técnicamente hablando, aparecen como más sofisticadas que las universalistas, sustentadas en más "hechos" y consistentes con más descripciones. Mejores, más razonables, bien fundamentadas. Sin embargo, esta preferencia teórica es contradicha, a grosso modo pues en cierta forma estaríamos mezclando indebidamente dos ámbitos, por la preferencia emotiva de la que hablaba el estudio citado al inicio. Uno también confiaría antes en un universalista que en un relativista y, por supuesto, desearía que las personas con las que trato habitualmente me consideraran no como un medio para un fin exterior sino como un fin en mí mismo, independientemente del provecho que pudieran obtener de mis acciones. Singular discrepancia.

La pertinencia teórica no tiene que corresponder a una preferencia práctica. Una buena teoría, una teoría verdadera, puede desagradarnos profundamente y tal vez deseemos profesar con fervor una teoría falsa. No obstante, en el caso de la ética los dos espacios no son tan ajenos, se implican mutuamente, de ahí que no deje de resultar significativo y sorprendente este desacuerdo.

P.S: Mientras escribía acerca de esta disparidad, he recordado que Martin Jay, en La imaginación dialéctica, se hacía eco de un sorprendente ejemplo histórico de la fiabilidad de los individuos que siguen morales universalistas respecto a aquellos que respetan otras más bien consecuencialistas, utilitaristas: "Uno de sus proyectos fue una investigación del tipo de ayuda brindada por los gentiles alemanes a las víctimas judías de Hitler. Con el copatrocinio prestigioso de Thomas Mann, se recogieron datos de diversos modos, por ejemplo a través de anuncios en Aufbau, el periódico de lengua alemana más importante de los refugiados. Aunque nuncase publicó, el estudio mostraba que católicos y conservadores habían brindado más ayuda que protestantes y liberales. Según Paul Massing, esta conclusión fue empleada después por Horkheimer para apoyar su argumento de que los conservadores eran a menudo mejores defensores de los ideales críticos que los liberales" (p367).

15 de abril de 2016

República y nostalgia


La inmensa mayoría de mis amigos son republicanos. Uno, más o menos también. Sin embargo, dista de estar convencido de la utilidad de perder tiempo y energías en un intenso trabajo político orientado a abolir la monarquía y restaurarla. Desde la perspectiva de la causa general de la emancipación, la República, como el nacionalismo, es una simple y pura distracción: ningún ejemplo histórico avala que sea realmente un progreso que merezca semejante inversión. Estados Unidos es un régimen republicano y pocos países presentan desigualdades más intolerables en términos de justicia social y libertades. En Africa y Latinoamérica predominan abrumadoramente y tampoco puede constatarse ninguna ventaja objetiva frente a monarquías europeas como Holanda, Noruega o Dinamarca. De la misma manera que el negocio de la independencia - en situaciones no coloniales - puede resultar estéril y hasta contraproducente, no menos lo sería empeñarse en situar en el eje de la acción social el advenimiento de una República. Y más por estos pagos. Sinceramente, uno ve mucha nostalgia, demasiada, en sus partidarios. Una añoranza idealizada por lo que pudo ser y no fue que se topa de bruces con una sensación que, no lo dudo, podría ser compartida incluso por algunos de ellos: ¿de verdad se puede encontrar algún personaje público, en esta época de debilidad intelectual, partidismo descarado, corrección política, cinismo y corrupción, capaz de representar los valores formales de la Presidencia de la República como en su momento lo hicieron Alcalá-Zamora o Azaña?

A no ser que estemos optando por un simple modelo de reestructuración institucional a la francesa o a la estadounidense, en cuyo caso lo único que necesitamos es sustituir a Obama u Hollande por Rajoy, Iglesias, Sánchez o Rivera lo cual no parece un programa ético-político que añada nada sustantivo a la existencia cotidiana de los ciudadanos. O que lo que se pretenda con este cambio sea ahorrar en los presupuestos públicos el gasto de una Familia Real pero cabe dudar, recordando por ejemplo los turbios enredos económicos de más de una presidencia gala, que el beneficio vaya a ser significativo.

Pero uno diría que no estamos hablando de eso aquí y ahora: los republicanos desean "la República", la que los fascistas aniquilaron, no otra, la del pasado. Y la quisieran ver reinstaurada como si los cuarenta años de dictadura y los treinta de monarquía constitucional pudieran ser borrados de un plumazo.

La lástima es que la historia, si de verdad se repitiera, seguramente lo haría en forma de farsa...

13 de abril de 2016

El "negocio" educativo


En este país la mercantilización de la educación, la inclusión de ésta en el circuito de la generación, producción y distribución de capital - siguiendo la descripción que Marx esbozó en el Capítulo VI inédito de El Capital acerca de la "subsunción de lo real al capital" (fase en la que, probablemente, aun estaríamos) -, empezó con la LOGSE. Ha seguido con las innovaciones educativas, la apertura de "la escuela" a padres, empresas, ayuntamientos, etc., la labor de las Fundaciones (Santillana, Botín, "La Caixa", Telefónica...), la atención constante, e ignorante, de las élites políticas, mediáticas y tecnocráticas y parece avanzar hacia la supresión del concepto ilustrado de "enseñanza (o instrucción) pública". La izquierda, necia a más no poder, hace el juego a los intereses de esas empresas de las que tanto despotrica proporcionándoles la coartada moral. ¿El objetivo final? Probablemente se podría adivinar en el ejemplo de Liberia que "está transfiriendo su educación pública primaria a una empresa privada estadounidense".

Una curiosidad: los docentes (llamarlos "profesores" es un claro ejemplo de inflación conceptual) no necesitarán más preparación que un curso de cinco semanas pero bueno como de lo que se trata no es de que aprendan sino de que sean felices...

11 de abril de 2016

"Contra Visconti" en "Vuelo nocturno"


Hace unos días Ferran Fernández tuvo la amabilidad de invitarme a su programa radiofónico "Vuelo nocturno". El programa fue emitido el pasado viernes día 8 y ya está disponible el podcast correspondiente. Los poemas de uno compartieron escenario con los de Inma Bernils, Gabriel Celaya, Paco Ibáñez, Aguaviva, Roberto Juarroz, Alejandra Pizarnik, Vanesa Molina, Nicanor Parra y Sílvia Pérez Cruz.

A partir del minuto 11:47 puede escucharse una lectura de los poemas "Auschwitz" (Del Tercer Reich), "La Ciencia de la Lógica" (Filosofía de la minucia) y "La lista de Schindler" (Las vidas de las imágenes) y, de Contra Visconti, de los poemas "Viernes Santo: Sports et divertissements". "Source: Iain Chrichton Smith 'Christmas 1971'" y "El dios de las pequeñas cosas: Teología, Literarura y Televisión".

9 de abril de 2016

Heidegger en el Passeig de Gràcia

En su "analítica existencial" Heidegger daba prioridad a la elección por la propiedad, por el arraigo, frente a la opción por el extrañamiento, por el desarraigo, pero para legitimar esta decisión hubo de poner en pie de igualdad a ambas: eran posibilidades igualmente abiertas ante el Dasein. Paseando por el Passeig de Gràcia barcelonés hoy día, puede uno constatar la pertinencia de la afirmación del de Messkirch.

Ante la profusión de tiendas de lujo, que no desmerece en absoluto a los Champs Élysées o la Kurfürstendamm, y el babélico ir y venir de frases en inglés, chino, ruso, español, japonés, catalán, francés o alemán, uno tiene la sensación de haber perdido de vista la Barcelona de su juventud: de vivir en el desarraigo. Contra lo que añora Vargas Llosa ésta sí es, ahora, una ciudad materialmente cosmopolita aunque sea, idealmente, más provinciana que nunca y de esta internacionalización parece que no deba emerger otra cosa que la nostalgia por la aniquilación de lo que nos pertenecía. Sin embargo, atravesar este territorio de impropiedad, de extrañamiento, sentirse extrañado, enajenado, es también estimulante y agradable. Detesta uno la "milla de oro" de la ostentación: Dior, Chanel, Michael Kors, Louis Vuitton... pero los rostros eslavos, los cabellos asiáticos, la musicalidad de las voces latinoamericanas, las pieles sajonas, eso es placentero. Mucho más que aquel Paseo de Gracia por dónde paseaban las viejas ricachonas castellanohablantes de Pedralbes, con sus singulares vestidos hechos a medida, o los integrantes de las élites empresariales y políticas catalanohablantes y sus familias, con sus bronceados pirenaicos, que ocupaban ostensiblemente el centro de las aceras desde donde contemplaban los escaparates mientras los demás caminábamos por el espacio que dejaban libre a sus espaldas. Se supone que aquélla era "nuestra" Barcelona pero no lo era más que lo que la actual lo pueda ser. Si acaso era más monótona, aburrida y groseramente clasista.

Tal vez sea preferible entregarse a la impresión de extrañeza que a una autenticidad que, como fino barniz, se desgasta con sólo pasar la mano.

6 de abril de 2016

Azúa, Oleguer Pujol, Messi


Uno estaría tentado de justificarse: como Azúa no se calla ¿por qué hemos de callar los demás? Lo de menos es no tener vela en este entierro. En cualquier caso, aunque no la tengamos, Robert recordó ayer dos cosas respecto a este personaje que, en honor a la verdad, no hay que orillar:

a) las risas y el desprecio que provocaba en la facultad, cuando estudiábamos, su - diríamos - "pobre" tesis, su baja talla filosófica (por decirlo suavemente) y sus fallidos intentos de convertirse en delfín de José María Valverde utilizando el noble arte del arrastre. Justo es no olvidarlo;

b) el clasismo profundo de su comentario, que va más allá de la pertinencia de la comparación o del tono peyorativo y que es propio de quienes viven en un mundo en el que no han tenido que hacer jamás, ni es de temer verlo siquiera, la difícil tarea de extraer los lomos de una lubina o limpiar un rodaballo. Seguramente este individuo no ha tenido que preparar un plato de pescado en su vida: siempre se lo deben haber servido ya "adecentado" y pulcro. Caso de no ser así, no se entiende el pretendido menosprecio a un oficio francamente difícil, a no ser que estemos hablando de los gritos en el mercado, lo cual probaría que tampoco ha debido de ir muchas veces a hacer la compra: doonde uno compra, no recuerda haberlas oído gritar nunca. Intente cortar un mero, señorito Azúa. ¡Qué atrevida es la ignorancia!

Por otro lado, los "papeles de Panamá" deberían suponer, aunque es dudoso visto que el opio nacionalista parece poder con todo, una definitiva condena moral de la familia Pujol o del entorno, jugador incluido, de Messi: parece que no estaríamos sólo ante una conspiración urdida por las cloacas madrileñas en su afán de deslegitimar el movimiento secesionista, como se ha estado propagando desde las altas instancias del país - sotto voce eso sí -, sino de una cierta peste a negocios "sucios", digamos, o incluso de alguna conducta delictiva en torno a ambos pilares de la "Catalunya eterna". De todas formas esto último sería accesorio respecto a la necesaria reprobación ética: se demuestre o no que han cometido un delito tributario no nos hallamos precisamente ante unos ciudadanos modélicos.

¿Habrá ahora, o en el futuro próximoo, algún reconocimiento de que la corrupción en Catalunya pudiera no ser simplemente un episodio aislado, muy reducido respecto a la podredumbre española, y que derivaría de las insuficiencias económicas derivadas de un régimen autonómico que penaliza al país? Seguramente no. Será, única y exclusivamente un invento de la "Brunete mediática" en colaboración con el CNI.

P.S: Por cierto, respecto a la "teoría de la conspiración" y su apoyo institucional, El Confidencial señalaba optimistamente hace unos meses (30 de octubre de 2015):

"Dirigentes de Convergència, y especialmente el propio Artur Mas, están realizando un importante esfuerzo para extender entre los ciudadanos catalanes la tesis de la conspiración por lo que hace a la actual ofensiva judicial contra la familia Pujol ferrusola y sobre el caso del 3%.

Sin embartgo, fuentes del aprtido reconocen que, aunque inicialmente este planteamiento tuvo un cierto éxito, el continuo goteo de actuaciones judiciales sobre estos asuntos que se ha producido últimamente está cambiando la situación.

Así, según las mismas fuentes, la teoría de la conspiración está comenzando a perder fuelle entre unos ciudadanos que están hartos de casos de corrupción política, tanto en Catalunya como en el estado español, y que cada vez tienen menos eonfianza en los dirigentes políticos".

("Dirigents de Convergència, i especialment el mateix Artur Mas, estan realitzant un important esforç per estendre entre els ciutadans catalans la tesi de la conspiració pel que fa a l'actual ofensiva judicial contra la família Pujol Ferrusola i sobre el cas del 3%.

Tanmateix, fonts del partit reconeixen que, tot i que inicialment aquest plantejament tenia un cert èxit, el degoteig constant d'actuacions judicials sobre aquests afers que s'ha produït últimament està canviant la situació.

Així, segons les mateixes fonts, la teoria de la conspiració està començant a perdre pistonada entre uns ciutadans que estan farts de casos de corrupció política, tant a Catalunya com a l'Estat espanyol, i que cada vegada tenen menys confiança en els dirigents polítics.")