17 de abril de 2015

"Contra Visconti" y Baile del Sol



Y ayer al mediodía, después de una larga reunión, al llegar a casa y despachar la correspondencia electrónica, una estupenda noticia: las galeradas de Contra Visconti, la "tripa" del libro, estaban en la Bandeja de entrada. La gente de Baile del Sol me las ha enviado para la revisión final. Ahora hay que encontrar el tiempo para reexaminar el volumen con cuidado y detectar los posibles errores en la versión que uno envió en su momento. Espero que haya pocos. El problema es que, al mismo tiempo, debo acabar el artículo a que dio lugar la conferencia "Poesía después de Auschwitz/Poesía sobre Auschwitz" que se está alargando en el espacio y en el tiempo más de lo esperado. El último libro que necesitaba y que no encontraba, El asalto a la razón de Lukács, ha llegado y ya puedo afrontar el tramo final del texto pero todavía falta un trecho. Y, por supuesto, hay que seguir trabajando, intentar salir, vivir. Muchas cosas para poco tiempo útil...

15 de abril de 2015

Escribe Edmond Jabès


"(Las primeras frases de una obra están siempre cargadas de esperanza; la duda se insinúa y brota en el camino.
Una doble desesperanza hay al final; la del escritor y la del testigo.)" (El libro de las preguntas, vol. I, trad. de J. Escobar)

13 de abril de 2015

Algunas observaciones sobre "la "sociedad del espectáculo" (VII)


Si el mundo ahora nos parece puro espectáculo es porque la representación ha dejado de ser sumisa y subsidiaria: es “independiente” (La sociedad del espectáculo, p43). Fronteras y diques, montañas y océanos, obstáculos artificiales y naturales han dejado de contener las “apariencias”. Los límites han sido atravesados y parece imposible volver a recluirlas, a domarlas.

11 de abril de 2015

Crónica de la Nueva Edad (11/04/2015)


Sostiene Xavier, al entender de uno con acierto, que el "Procés" está lejos de haber concluido, pese al descrédito de las élites gobernantes catalanas, y que sus promotores han optado por un "todo o nada" en la forma de unas elecciones interpretadas plebiscitariamente jugándose el todo por el todo. La promoción mediática de las CUP para contrarrestar el ímpetu de Podemos, que también anota, debería garantizar esa mayoría absoluta en escaños, que no en votos, mediante la cual legitimar una DUI (Declaración Unilateral de Independencia) que, ene stos momentos, parece que Convergència y Esquerra Republicana no podrían garantizar.

La estrategia finalmente adoptada por el movimiento, muy cercana a la propuesta por ERC que uno valoró hace tiempo como la más eficaz de las diseñadas para lograr el objetivo final de la secesión, adolece de un tremendo déficit democrático de inicio justificado en la negativa del obtuso gobierno español a convocar un referéndum. Mas no es de recibo soslayar el paso de la consulta sustituyéndolo por una manipulación interpretativa de los resultados de las elecciones autonómicas aunque este déficit tenga un primer responsable claro: el gobierno del Partido Popular.Su actitud no legitima, como ya ha advertido la catalanista y federalista izquierda tradicional de la antigua órbita del PSUC, el olvido de un mandato popular nítido y sin ambigüedades. Los últimos sondeos ya revelaban una cierta movilización de los contrarios a la secesión capaz de dibujar un previsible escenario a la escocesa que los secesionistas del ala más etnicista no están dispuestos a tolerar aunque sea al precio de saltarse la decisión democrática de los habitantes de las fronteras catalanas: lo primero, la independencia, después la democracia. Hay una vía perfectamente democrática que debería haber sido la seguida: elecciones, proclamación de la DUI si el mandato es muy claro, referéndum y luego Constitución. La votación sobre una Constitución no debería servir como mandato: que exista este mandato irrefutable y se haga la Carta Magna. No obstante, parece que el aprendizaje de la clase política catalana se ha hecho, pese a lo que ellos se ufanen en proclamar, no sobre el modelo británico sino sobre el carpetovetónico.

Lo que también están haciendo algo mejor los secesionistas es encarar la batalla diplomática internacional que, hoy por hoy, y pese a las autocomplacencias de mi querido Vicente Jiménez Losantos Partal, está muy lejos de haber sido ganada. Incluso el responsable de la diplomacia catalana, Albert Royo, reconocía hace poco que "En la majoria de casos, i ja hem fet una vintena llarga d'actes acadèmics per Europa, els Estats Units i el Japó, ens trobem una barreja de desconeixement i interès genuí. De tota manera, com més a prop som de Catalunya, com és d'esperar, hi ha més coneixement del cas i, també, més apriorismes (no sempre positius). A països del nostre entorn més immediat, com ara França, Alemanya o Itàlia, és on més prejudicis hem trobat, de vegades relacionant el procés amb una suposada manca de solidaritat per part d'una Catalunya més rica que la majoria de regions espanyoles." El seguimiento que se le ha querido dar al acto protagonizado por el President en Columbia, de la mano del demagogo ultraliberal Xavier Sala Martín, no pasa de ser una charla coloquio: no un mitin, ni una intervención ante el Congreso de los Estados Unidos, ni nada por el estilo. Un auditorio de trescientas personas no es como para echar las campanas al vuelo por muy influyentes que puedan ser. Harían bien los secesionistas en centrarse en esta tarea, que requiere algo más que charlas ante las élites, sin autoengañarse como llevan haciendo un par de años, siendo realistas y aceptando que su desventaja es notable en especial en el marco en el que se dirimiría una posible independencia si los ciudadanos no somos, como uno se teme que seremos, estafados: Europa.

10 de abril de 2015

Escribe Zygmunt Bauman



"Aunque la necesidad de plantear esta pregunta parezca ser la parte más urgente y también más vilmente abandonada del legado del Holocausto, debemos tomar cuidadosamente en consideración sus consecuencias. Es demasiado fácil tener una reacción exagerada ante la aparente bancarrota de las visiones sociológicas sólidamente arraigadas. Una vez que se ha hecho pedazos la esperanza de constreñir la experiencia del Holocausto dentro de los límites teóricos del funcionamiento defectuoso (la modernidad incapaz de suprimir los factores de irracionalidad esencialmente ajenos, las presiones civilizadoras incapaces de dominar los impulsos violentos y emocionales y el fracaso de la socialización incapaz desde ese punto de crear el volumen necesario de motivaciones morales), nos podemos sentir tentados de enfilar la salida “evidente” del punto muerto teórico, que es proclamar que el Holocausto es un “paradigma” de la civilización moderna, su producto “natural” y “normal”, quién sabe si también corriente, y su “tendencia histórica”. De acuerdo con esta versión, se elevaría al Holocausto al rango de verdad de la modernidad en vez de identificarlo como una de las posibilidades de la modernidad. Una verdad que se oculta sólo superficialmente, bajo la fórmula impuesta por aquellos que se benefician de la “gran mentira”." (Modernidad y Holocausto, trad. de Ana Mendoza, p7)

7 de abril de 2015

Algunas observaciones sobre "la sociedad del espectáculo" (VI)


En aquellos tiempos y lugares, lo real no era espectáculo y el espectáculo no era lo real. En algunas de estas épocas, por contra, “la realidad surge en el espectáculo y el espectáculo es real”.

Hoy la ilusión parece dominar la mirada como cuando los magos en una Tierra Media cualquiera lanzaban hechizos o convocaban seres colosales. ¿Hemos vuelto a lo mágico? ¿O es que nunca se fue sino que se limitó a amagarse en cuevas, cobertizos y desvanes a la espera de un acontecimiento propicio? ¿O, como cuando el mundo devenía sueño y escenario, se trata del efecto de una proliferación incontrolada de representaciones?

(Observaciones anteriores)

6 de abril de 2015

Uno recomendaría (23/03/2015-05/04/2015)


Uno recomendaría, entre sus lecturas de estas dos últimas semanas:

"La ciudad democrática de la biblioteca pública y la bicicleta" de Jorge Riechmann.

"Uno comprende bien el anhelo de cierta normalidad en Grecia, en España y en muchos otros lugares. Y sin embargo no la tendremos, no tendremos esa normalidad tan deseada… No estamos en el tiempo de la prosperidad creciente, de las relaciones laborales ordenadas, del capitalismo domesticado, de las carreras profesionales previsibles, de la geopolítica racional, de la energía abundante y barata, de la población pequeña en relación con los recursos naturales, del clima estable… (Capítulo aparte merecería la normalidad de clase media: la segunda residencia, el cambio de automóvil cada lustro, la buena asistencia en el hospital público aunque uno tenga también el seguro privado, ese tan cómodo poder delegar los asuntos públicos en políticos profesionales que no roben demasiado ni demasiado a la vista… Ah, la normalidad de la clase media –por ejemplo en un país como España.)"...

3 de abril de 2015

Crónica de la Nueva Edad (02/04/2015)


Afortunadamente la realidad es compleja y el imperio de los estereotipos, con ser poderoso dado su carácter de aproximaciones metafóricas de las que todos nos servimos habitualmente por economía de pensamiento, se debilita mostrando su carácter de falsas hipóstasis a poco que la mirada se detenga un poco y el sentido común se esfuerce. Pero si no se realiza esta operación su vigor es tal que es capaz de ordenar la acción en su nivel más primario e inmediato. Ayer, por ejemplo, contemplando a los legionarios cantando el "Novio de la Muerte" mientras llevaban a hombros al Cristo en Málaga, uno sintió que le sigue produciendo más pavor la España negra que simbolizan que la Catalunya provinciana y boba que el eje dominante de los secesionistas desea construir. Esa Catalunya utópica, por muy estrecha que a uno le pueda parecer, no deja de ser una ensoñación, un deseo, un constructo sin fundamento fáctico real y, por tanto, susceptible de diversos escenarios futuros. Está relativamente abierta. La España negra no es un modelo maleable: fue una realidad que tiñó la península ibérica de sangre, dolor y represión durante décadas y de la que, objetivamente, hay que huir. En caso de enfrentamiento violento entre ambos nacionalismos, la repugnancia que a uno le inspira el negro español no dejaría opción para mucho: debería colocarme del lado de los secesionistas...

29 de marzo de 2015

Homofobia débil, nihilismo epistemológico y educación


Cuenta Esther un par de ejemplos del nihilismo epistemológico que sucede a estos empachos de relativismo tosco con que la progresía pedagógica sacude al alumnado (y al profesorado de nuevo ingreso) desde hace unos cuantos años. Antes de empezar la clase el tema del día era el accidente del vuelo de Germanwings. Una alumna esboza su teoría de lo sucedido que cuenta con el beneplácito de una gran parte del grupo. El copiloto y el piloto eran pareja. Discutieron y, despechado, el copiloto, en el momento en que su compañero se fue al lavabo, decidió estrellar el avión. Sólo le faltó añadir que "de un gay puede esperarse cualquier cosa". De nada sirvió la argumentación basada en lo que los medios han dicho acerca del contenido de la caja negra que registra las conversaciones: o bien la discusión tuvo lugar antes del vuelo o bien, argumento ad hoc, las televisiones y periódicos mienten para no perjudicar a las compañías aéreas. No dejemos que la realidad y los instrumentos de control intersubjetivos estropeen un buen y sólido prejuicio revestido de normalidad y aparentemente debilitado. Por suerte no recurrió al socorrido tópico de la influencia homosexual en los medios...

Apenas una hora después, en la sala de profesores, las conversaciones también giran en torno al asunto. De manera inopinada un docente relativamente joven trae a colación el atentado contra el World Trade Center y sostiene que, quizás, el accidente sea un fraude como éste. Esther se lo mira perpleja. Él continúa: "Está demostrado que esos edificios no pudieron derrumbarse por el impacto de un avión en las plantas superiores. Había explosivos situados en las inferiores que explotaron más tarde sin llamar la atención". El motivo: especular para construir en esa zona de precio incalculable. De nada sirvieron los datos y detalles que intentó oponer Esther: todo está manipulado. "Buscad por Internet y lo veréis. Allí está todo". Lo peor, está por esclarecer si a causa del tamaño de una barbaridad tan difícil de tomarse seriamente o de una inconfesada coincidencia, es que ninguno de los presentes la secundó. Cuando dejó de discutir ya se había pasado a la negación de la llegada del hombre a la Luna: no se podía creer a los norteamericanos. Internet también lo demostraba.

Este segundo ejemplo, sin embargo, muestra una salida del nihilismo epistemológico que soslaya su autorefutación: consagra una forma de Teología sustitutiva en la que Internet ocupa la posición de Dios. Más sofisticado que el primer caso pero similar estructura. ¿Cuál de las dos opciones de este nihilismo epistemológico de supermercado es más peligroso?

27 de marzo de 2015

Catástrofe y relativismo moral


Con las debidas precauciones y consciente, cree uno, de lo que hay de demagogia y falacia ad populum en el uso, ahora, de la catástrofe del vuelo de Germanwings para fundamentar un juicio ético, a la luz de las investigaciones publicadas y dándolas por buenas, fiables y desinteresadas, nos encontraríamos ante un caso de universalidad ética posible: la conducta de un determinado individuo es, objetivamente, calificable como "mala" y susceptible de ser respaldada, inicialmente, por todos los seres humanos. Es probable, además, que nadie dudara en exigir un castigo por ella mientras que la de los otros 150 individuos no puede ser reprobada y puede calificárseles, sin duda, de "inocentes". Respecto a unas determinadas circunstancias, por supuesto, pero el relativismo moral queda severamente desacreditado en sus mismos principios ante la existencia de un enunciado que puede reclamarse como adoptable por una comunidad ética universal.

26 de marzo de 2015

Una reseña de la conferencia-coloquio sobre "Poesía" y "Auschwitz" en Catalunya Vanguardista



En la revista digital "Catalunya Vanguardista" se ha publicado una crónica de la charla-coloquio que se celebró el martes en la Universitat de Barcelona. Gracias a Xavier, autor de la reseña, y a la directora de la publicación, Eva, por la atención dispensada y la rapidez en publicarla. Si alguien quiere disponer de una versión abreviada de la hipótesis acerca de la cual giró la intervención de uno y de algunos de los argumentos que la respaldarían, mejor que esperar a que lo reescriba y lo suba: todavía no he empezado.

24 de marzo de 2015

"Poesía después de Auschwitz/Poesía sobre Auschwitz"


Esta tarde, la charla-coloquio en la Universidad de Barcelona ha tenido más de conferencia que de coloquio. Culpa de uno. Una exposición demasiado larga ha impedido un debate ágil que era, en realidad, lo que más me interesaba. Afortunadamente, me ha dado tiempo, tras unas pocas preguntas, de leer tres poemas de Del Tercer Reich pero poco más: Adorno y las vueltas en torno a su provocación han ocupado más de una hora de reloj. Sala llena y público generoso. Debo agradecer a Xavier Jové y a Anna Montan,é coordinadora del Departamento de Filología Anglo-Germánica, su invitación.

Dejo por aquí el principio del texto. Ahora hay que volver a reescribirlo atendiendo a esas deficiencias que sólo se observan cuando se lee en voz alta ante un auditorio. Cuando esté revisado intentaré publicarlo y lo subiré íntegramente.

Valor, sentido, justicia y pesadilla


En el enunciado que da título a esta charla-coloquio, “Poesía después de Auschwitz/Poesía sobre Auschwitz” hay un elemento que desempeña una función muy humilde comparada con los substantivos, la preposición o el adverbio presentes: la barra oblicua. Esta barra, que puede ser dicotómica, de afinidad o de lisa y llana contigüidad, aquí casi podría obviarse y tomarse como un accesorio retórico que, a lo sumo, introduciría un espaciamiento gráfico que correspondería a la distancia histórica a modo de concesión genética, genealógica: gracias a este signo se indicaría que el “sobre” sucedería como consecuencia de un “después” previo que se debería consignar pero porque este “después” no tendría otro objetivo que conducir inevitablemente al “sobre”. Parecería, en fin, que el primer miembro del par se desvaneciera pues que se hable acerca de aquello que la Poesía ha podido decir acerca del objeto “Auschwitz” se debería a que ha habido una continuación tan obvia, un devenir tan evidente, que ha inclinado el fiel de la balanza en beneficio de la segunda cara del par. Cabría entonces traer a colación ciertas cuestiones centrales en esa Poesía sobre el Holocausto, la Shoah o Auschwitz y, en general, en la Poesía posterior a 1945: el rastreo de las huellas de los acontecimientos históricos en los textos poéticos, su singularidad, la existencia o no de un cierto “género”, la cuestión de la representabilidad y de la inconcebilidad, los problemas de legitimidad de lo dicho y escrito, el privilegio moral y epistemológico del texto, etc.

Sin embargo, este apresuramiento recuerda a la entrada de un elefante una cacharrería: la barra funcionaría demasiado claramente como un elemento de tránsito y disolución, como una excusa para recorrer un profundo e imprescindible asunto de taxonomía o topología literaria. Mas entre el ruido clasificatorio se puede adivinar la huella de la vertiente esfumada: seguiría planeando, no con la proximidad de la gaviota presta a escarbar entre lo que pudiéramos apilar sobre Auschwitz y la Poesía, pero sí con la vigilante lejanía de un águila cuyo vuelo no debería ser ignorado so pena de recibir un inesperado zarpazo. Da paso con presteza pero su sombra persiste. Cualquier reflexión o comentario acerca de la “Poesía sobre Auschwitz” no se puede deshacer fácilmente de ese antecedente y menos aun de su forma interrogativa. La pregunta “¿Poesía después de Auschwitz?” le guardaría las espaldas a la aserción provocativa y radical de Adorno y lo haría no solo retóricamente sino trascendentalmente, al modo kantiano: sería una interrogación acerca de las condiciones de posibilidad del sentido y el valor, del valor de aquél y del sentido de éste. Más secamente: la pertinencia, en el dominio de las disciplinas humanísticas, de esta discusión da por supuesta las palabras de Adorno.

Por ello sería preferible seguir el orden, no ceder a la tentación de suprimir esa barra tan modesta que se aparta servicialmente para zambullirse en la Poesía sobre Auschwitz y reescribir el título, en todo caso, como “¿Poesía después de Auschwitz?/Poesía sobre Auschwitz” para empezar. Así, quizás se pueda tener la impresión de una entrada menos aparatosa.

Y en este inicio ya tachado, ¿estaríamos hablando de “Poesía” y “Auschwitz” estrictamente? ¿Metafóricamente? ¿O, como le hubiera gustado constatar a Nietzsche, de algo más ambiguo: de figuras solidificadas, pseudoconceptos que han devenido tales, manteniendo algún resto figural, por agotamiento, erosión o deterioro desde su aparición en los textos de Adorno, donde remitirían al universo de la Cultura y la experiencia de la II Guerra Mundial? ¿Por qué “Auschwitz” y no “Treblinka”, “Chelmno”, “Belzec” “Sobibor” o “Janosevac”? Es más ¿por qué no “Exterminio”, “Destrucción” o “Genocidios”? ¿Y por qué “Poesía” y no “Filosofía”, “Arquitectura”, “Cine”, “Ciencia” o “Tecnología”? Si se respetara el contexto tropológico de origen deberían poder efectuarse todas las sustituciones reseñadas con mayor o menor acierto. ¿Y por qué algunas chirrían tan ostensiblemente? ¿No será porque ya no nos las habemos con dos metonimias sino con dos conceptos o, cuanto menos, con uno disfrazado todavía de tropo?

23 de marzo de 2015

Uno recomendaría (16/03/2015-22/03/2015)


Uno recomendaría, entre sus lecturas de esta semana:

"Guía apresurada para expertos despistados" de Antonio Turiel.

"El ahorro y la eficiencia no cambian nada por sí mismos: Este tema también se ha tratado en repetidas ocasiones aquí (incluso en clave for dummies). Resulta que un noble inglés que vivió a finales del siglo XIX, Lord William Jevons, observó que a medida que se iba mejorando la eficiencia de las máquinas de vapor el consumo de carbón de Inglaterra aumentaba en vez de disminuir: es la famosa Paradoja de Jevons. ¿A qué se debe esto? A que en un sistema económico orientado al crecimiento indefinido y a la producción, la energía que queda libre porque alguien no la usa (mediante ahorro directo, o indirectamente al aumentar la eficiencia) otro la usará para producir bienes y servicios y así ganar más dinero"...

21 de marzo de 2015

Algunas observaciones en torno a la "sociedad del espectáculo" (V)


Y, sin embargo, en otros tiempos y otros lugares, lo espectacular estaba confinado, mantenido dentro de los límites que le prescribía el individuo: era su creador y dominador y pese a que pudiera invadir las mentes y trastornarlas transitoria o irreversiblemente, excitadas por substancias naturales o simple sugestión colectiva, su reino no era de este mundo.

En el interior de su creador las representaciones moraban y podían moverse, alterarse, enredarse, complicarse, brotar y desaparecer. Fuera del sujeto permanecían fijas en marcos, en superficies pulidas y compactas (Platón) aunque también en otras quebradas y borrosas y sólo episódicamente fantasmas, espíritus, apariciones, espejismos, imágenes, copias y otras modalidades de esa especie imaginaria que está más allá y más acá de la presencia y de la ausencia, de la vida y de la muerte hasta el punto de volver a la vida lo muerto y matar lo vivo, se arremolinaban y convertían el mundo en sueño o en teatro: en espectáculo.

20 de marzo de 2015

Publicidad, tecnología y Di Lampedusa



En ocasiones la publicidad debe forzar tanto la persuasión que acaba recurriendo a la verdad. En este caso, uno recuerda la pasada campaña navideña de la empresa Worten que estaba presidida por el eslogan "La tecnología avanza para que toda siga como siempre". ¿No nos emparenta con la afirmación de Tomaso di Lampedusa en Il Gattopardo "Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi"? Pues eso. Sobran los comentarios. Nada nuevo bajo el sol.

18 de marzo de 2015

Y "Miles de tierras" por fin tomó la forma de libro


En la plataforma Bubok ya está disponible Miles de tierras, la antología de homenaje a las Brigadas Internacionales que coordinó Ana Cañamares y maquetó Gsús Bonilla a quienes uno les echó una mano cuando pudo. Puede descargarse en PDF, para leerlo digitalmente, o encargar una copia impresa. Los (escasos) beneficios irán a parar a la AABI (Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales).

El volumen cuenta con contribuciones de Begoña Abad de la Parte, Jesús Vicente Aguirre, Abel Aparicio González, Gsús Bonilla, Laura Casielles, María Luisa de la Peña, Antonio Díez Fernández, David Eloy Rodríguez, Matías Escalera Cordero, María Ángeles Fernández Jordán, Sonia Fides, Miguel Ángel García Argüez, Celia García López, Alberto García-Teresa, David González, Ángel González González, Ángel Guinda, Guido Guidi, Esther Lapeña Altabás, Luis Luna, Iván Mariscal, Mikel Méndez, Mira Núñez Díaz-Balart, Miguel Pastrana, Ana Pérez Cañamares, Lluís Pons Mora, Francisco Redondo, Nuria Rovira Ayuso, Fernando Sabido Sánchez, Carlos Salem, María Jesús Silva García, Ana Vega y un servidor.


17 de marzo de 2015

Para distraídos, amigos, benevolentes, ociosos, etc.


El próximo martes 24, a las 16:00, en la Sala de Professors de l'Edifici Josep Carner de la Universitat de Barcelona, calle Aribau, planta 5, y gracias a los buenos oficios de Xavier Jové, uno participará en una charla-coloquio bajo el título "Poesía después de Auschwitz / Poesía sobre Auschwitz". Como Xavier me ha encargado abrir el coloquio con una aportación, he escrito unas páginas sobre la celebérrima afirmación de Adorno. Todavía no he podido escribir demasiado acerca de la "Poesía sobre Auschwitz" pero tampoco se trata de agotar al personal...

Huelga decir que, si no hay nada mejor que hacer, "Bienvenido quien lo lea".

16 de marzo de 2015

Uno recomendaría (09/03/2015-15/03/2015)




Uno recomendaría, entre sus lecturas de esta semana:

"Peripoética" de Álvaro Valverde.

"1. Después de años y años, di en pensar que todos los lectores de poesía se parecían. Y no. Lo nota uno cuando lee o escucha la opinión de algunos poetas, así como la de ciertos críticos y periodistas culturales por antonomasia (que diría un personaje de Amanece que no es poco) a los que les gustan los versos de poetas que a uno le suelen dejar indiferente. Bueno, no sé si se refieren a esos versos. Me temo que anteponen a sus autores"...