22 de agosto de 2021

El Oriente idealizado

 

Leyendo La tragedia de la liberación. Una historia de la revolución china (1945-1957), de Frank Dikötter, uno se reafirma en sus sospechas acerca de ese tópico del repertorio filosófico de garrafón consumido por una gran parte de los opinadores y creadores de productos culturales de cierta izquierda ahora dominante acerca del papel del "pensamiento occidental" en el Holocausto y otras barbaridades del siglo XX. Una lectura simple y unilateral de segunda mano sobre la Escuela de Frankfurt y unos cuantos textos breves mal digeridos del postestructuralismo francés (especialmente Foucault, Derrida y Deleuze) y de Lévinas, que a su vez seguían el persuasivo relato heideggeriano de la "metafísica de Occidente", han contribuido a difundir la idea de que la racionalidad y la Ilustración europea fueron, de alguna manera, responsables de las catástrofes del siglo XX. 

Para aquellos que vuelven la mirada a un "Oriente"-zen idealizado huyendo de esa generalización idiota de Occidente, estas líneas tal vez ayuden a situar la barbarie más allá y más acá de la racionalidad. Solo habría que reemplazar Nanking por Varsovia o Kiev, China por la URSS y Harbin por Auschwitz:

"En diciembre de 1937, las tropas japonesas habían tomado la capital, Nanking, y habían masacrado sistemáticamente a civiles y soldados desarmados en una orgía de violencia que se prolongó durante seis semanas. Los japoneses juntaban a los cautivos y los ametrallaban, los hacían saltar por los aires con minas terrestres o los acuchillaban hasta la muerte con sus bayonetas. Las mujeres, niñas y ancianas incluidas, eran violadas, mutiladas y asesinadas por unos soldados sin control. No se ha logrado una estimación fiable del número de muertes, pero los cálculos van desde un mínimo de 40 000 hasta un máximo de 300 000. Durante los últimos años de la guerra, una implacable política de tierra quemada con la que se trataba de castigar la resistencia de las guerrillas devastó algunas regiones del norte de China, donde los japoneses quemaron aldeas enteras. Hombres de edades comprendidas entre los quince años y los sesenta, sospechosos de colaborar con el enemigo, eran arrestados y ejecutados. Los japoneses utilizaron armas biológicas y químicas durante todo el período de ocupación. Se llevaron a cabo experimentos letales con prisioneros de guerra en una serie de laboratorios secretos que se extendían desde el norte de Manchuria hasta la subtropical Guangdong. Las víctimas padecían vivisección sin anestesia después de que sus captores las infectaran con diferentes gérmenes. A otras les amputaban miembros, les extraían el estómago o les seccionaban quirúrgicamente partes de los órganos. Se probaban armas como lanzallamas y agentes químicos con prisioneros atados a estacas. En el complejo del Escuadrón 731, unas notorias instalaciones cercanas a Harbin en las que había un aeródromo, una estación de tren, barracones, laboratorios, salas de operación, crematorios, un cine e incluso un templo sintoísta, se preparaba ropa contaminada para difundir la peste, el ántrax y el cólera, que luego se arrojaban dentro de bombas sobre la población civil". (pg. 29)

20 de agosto de 2021

Tolerancia social, perspectiva de género y ciencia

 


No deja de sorprenderme el silencio de tantos opinadores, socialmente comprometidos con las más diversas causas, sobre la tolerancia social con los más de cien muertos diarios por la COVID19 durante esta explosión de "libertad" en la nueva ola de la pandemia. Ni una crítica a nada ni a nadie...
"Saldremos mejores"...
Por supuesto.
 
Una sopresa similar a la que a uno le produce el debate sobre el propósito de ordenar la enseñanza curricular de las Matemáticas en Primaria desde la perspectiva de género (si he entendido bien la propuesta del gobierno español). La simplificación, el pensamiento, o mejor dicho, el discurso hiperbólico y la ideologización sectario-religiosa llevan a confundir la velocidad con el tocino. Trabajar por la igualdad efectiva no implica tragarse memeces como que el sesgo de género interviene decisivamente en el conocimiento científico. Es una estupidez a la altura de la de los nazis y su "física judía" o los estalinistas y su "ciencia burguesa". 
 
Todavía recuerdo algún prócer afirmando que el principio de no-contradicción era burgués...
«Las Matemáticas no son machistas ni feministas; la ciencia es ciencia»
El catedrático de instituto Ricardo Moreno advierte de que la educación en España «se basa en el engaño

15 de agosto de 2021

Y acabando sobre el asesinato de los Romanov: Roberts, Carr, Trotsy y Serge


 

Para acabar la reflexión sobre la estilización de algunos relatos históricos y sus riesgos. Sophy Roberts describe con esta plasticidad casi "gore" el asesinato de la familia Románov por los bolcheviques:
 
"Los bolcheviques apuntaron primero al zar, dándole en el pecho, para después desatar una descarga de balas que llenó el recinto de humo. Uno de los ejecutores vomitó. A otro lo alcanzó en el brazo una bala rebotada. El pelotón esperó a que se disipara el humo y luego apuntó al zarévich. El muchacho se desplomó de su asiento al suelo, malherido, pero respirando aún. En vista de que las balas no parecían penetrar en los cuerpos de las chicas, los ejecutores recurrieron a cuchillos y bayonetas, resbalando en los charcos de sangre del suelo. Les llevó veinte minutos acabar con todos. La hija más joven, Anastasia, fue la última de los Románov en morir: le aplastaron el cráneo a culatazos" (Los últimos pianos de Siberia", pg. 168).
 
Quiero pensar que si hubiera leído una descripción de este estilo en vez de, por ejemplo, la omisión del asunto en el archiconocido libro de E.H. Carr (La revolución rusa. De Lenin a Stalin [1917-1929]), en la crónica que escribió Trotsky (Historia de la revolución rusa) o, sobre todo, el relato clínico de Victor Serge, tal vez no lo hubiera tenido tan fácil para justificar lo injustificable. 
 
Escribió Victor Serge:
 
"Algunos anarquistas y socialistas-revolucionarios de izquierda, recelosos de los bolcheviques, preparaban un golpe de mano contra la casa Ipatiev. Los proyectos que tenía en la mesa el Vtsik eran otros; hubieran querido que el proceso del zar se llevase a cabo por los proletarios del Ural. Este proceso había de abrirse a finales de julio. Trotski habría actuado de acusador público. La aproximación de los checoslovacos apresuró el desenlace. La Checa de Ekaterimburgo acababa de descubrir un complot de oficiales y de detener a varios enviados del embajador de Serbia, Spalaikovich. El día 12 de julio el Soviet levantó acta de la imposibilidad de realizar un proceso: los checoslovacos se acercaban por dos lados; podían apoderarse de la ciudad antes del fin de la semana. Se decidió proceder a la ejecución de los Románov sin tardanza y a la destrucción completa de sus despojos, a fin de no dejar reliquias para el futuro.
 
Se dio el encargo de proceder a la ejecución a un obrero de la fábrica de Verj-Isetks, Piotr Zajarovich Ermakov, con un grupo de hombres de confianza. En la noche del 15 al 16 de julio, hacia las doce, se invitó a Nicolás II, a la zarina, al zarevich Alexis, a las cuatro jóvenes grandes duquesas, al doctor Botkin, al aya y al preceptor del ex heredero del trono (en total 11 personas), a que se congregasen en una habitación de la planta baja. Aguardaban un nuevo traslado. Se alinearon frente a hombres armados. Alguien les leyó, en nombre del Soviet regional, la sentencia de muerte, que ni siquiera tuvieron tiempo de comprender bien. «¿No nos trasladan entonces?», se limitó a decir Nicolás II, sorprendido. No tuvo tiempo de volver de su sorpresa. Al cabo de unos momentos los Románov eran ya solo un montón de cadáveres caídos contra una pared agujereada por las balas. Un camión llevó sus despojos, envueltos en mantas, hacia una mina abandonada, situada a ocho verstas de la ciudad. Una vez allí, se les registró cuidadosamente las ropas; en los vestidos de las grandes duquesas se encontraron gran número de brillantes; una vez quemados los cadáveres, se enterraron las cenizas en un pantano próximo. La destrucción fue tan completa que, a pesar de dos años de investigaciones obstinadas, los blancos no consiguieron encontrar nada." (El año I de la Revolución rusa).
 
La estilización: "Al cabo de unos momentos los Románov eran ya solo un montón de cadáveres caídos contra una pared agujereada por las balas"... Una ejecución, un instante, casi sin sangre y mucho menos crueldad... Un proceso que debería haberse celebrado pero no pudo ser...

14 de agosto de 2021

Slezkine sobre el asesinato de los Románov


 

Abundando en el ejemplo de edulcoración histórica del asesinato de los Románov (y alguno de mis colegas lectores ya hará un mohín al reemplazar "ejecución", más distante, objetivo y judicial, por "asesinato", más próximo, subjetivo y vengativo) Yuri Slezkine en su magnífico La casa eterna recoge la descripción del jefe del pelotón ejecutor, Yurovski:
 
"Una de las primeras ejecuciones masivas llevadas a cabo por los bolcheviques fue la del zar, su mujer, su hijo, sus cuatro hijas, su médico, su cocinera, su doncella y su ayuda de cámara el 17 de julio en un sótano de Ekaterimburgo. Los asesinatos los ordenó Sverdlov, se supone que después de consultarlo con Lenin, y los supervisó en aquella misma ciudad Goloschokin, que había estado poco antes en Moscú (donde se alojó con los Sverdlov, como de costumbre). Según Mijail Yurovski, jefe del pelotón de ejecución: 
 

Los disparos duraron mucho tiempo y, aunque yo tenía la esperan-za de que la pared de madera impediría que las balas rebotasen, rebotaron en todas las direcciones. Hasta pasado un buen rato no pude detener los disparos que se habían vuelto desordenados. Pero cuando por fin pude hacerlo, vi que muchos seguían vivos. Por ejemplo, el doctor Botkin estaba tendido de costado apoyado en el codo derecho, como si descansara. Lo rematé de un disparo de revolver. Alekséi, Tatiana, Anastasia y Olga también seguían con vida. Y Demidova también. El camarada Ermakov intenó rematarlos con su bayoneta, pero no pudo. Sólo después quedo claro el motivo (las hijas llevaban pectorales de diamantes, una especie de corsés). Tuve que dispararles uno por uno.

 
Según otro de los verdugos:
 

La última en caer fue [Demidova], que intentó defenderse con un cojín que tenía entre las manos. El anterior heredero siguió dando síntomas de vida mucho tiempo, a pesar de que había recibido varios disparos. La hija más joven del anterior zar cayó de espaldas y fingió estar muerta. Cuando el camarada Ermakov se dio cuentas la mató de un tiro en el pecho. Se plantó encima de sus brazos y le disparó en el pecho.

 
Un tercer miembro del pelotón de ejecución había subido al desván para asomarse a la ventana.
 

Al bajar del desván al lugar de la ejecución, les dije que los disparos y los aullidos de los perros se oían en toda la ciudad, que se habían encendido las luces del Instituto Minero y las de la casa de al lado, y que había que detener los disparos y matar a los perros. Entonces cesaron los disparos y ahorcaron a tres de los perros, aunque el cuarto, Jack, dejó de ladrar y no le hicieron nada. 

 
Goloschokin esperó fuera. Según otro verdugo, cuando sacaron el cadáver del zar en una manta, él se agachó para echarle un vistazo. Luego «un soldado del Ejército Rojo llegó con el perrillo faldero de Anastasia ensartado en su bayoneta [...] y lo tiró al lado del cadáver del zar. "Los perros merecen morir como perros" , dijo desdeñoso Goloschokin»."

 

13 de agosto de 2021

La edulcoración histórica


 

En Los últimos pianos de Siberia, de Sophy Roberts, leo un pasaje que suscita alguna reflexión inadecuada sobre los riesgos de la edulcoración histórica.

Escribe Roberts a propósito del cautiverio de la familia real rusa en Ekaterimburgo antes de su ejecución por los bolcheviques (descrita con un poco menos de pudor de lo que es habitual, sin caer en la pornografía violenta, lo cual se agradece):

"El príncipe Lvov, primer ministro tras la abdicación del zar estaba en Ekaterimburgo al mismo tiempo que los Románov. Lvov no es un testigo fiable, pero su versión de los hechos es más siniestra: por las noches, los guardias acosaban a las hijas del zar para que tocaran el piano. Una campesina que vivía con los soldados corroboró más tarde este relato" (p172).

Teniendo en cuenta, como antes ha relatado la autora, que las borracheras estaban a la orden del día en la planta que ocupaban los guardianes, ¿vamos a creer ingenuamente que el "acoso" se ciñó a algo tan espiritual y sensible como que las hijas del zar accedieran a tocar bellas melodías en el piano?

De la misma forma que durante décadas dominó una lectura de Auschwitz de la cual estaban ausentes las violaciones y casi ausentes los malos tratos y las crueles palizas y torturas diarias, en el relato de la ejecución de los Romanov ha predominado una asepsia que solo recientemente empieza a disiparse. De la misma forma que su asesinato no fue limpio y mecánico sino sañudo, brutal y salvaje, digno de una película gore, ¿el ambiente que lo precedió fue tan desapasionado y neutro como se nos ha acostumbrado a describir?

25 de junio de 2021

Otra efemérides: ochenta años de la masace de Kovno

 


Unas semanas atrás uno se hizo eco del setenta aniversario de la ejecución de Ohlendorf aprovechando la conmemoración para plantear alguna pregunta. En ese momento manifesté mi poco aprecio por las efemérides pero que, en pocas semanas, recordaría otro acontecimiento. Hoy se cumplen ochenta años del inicio de los progromos de Kovno (Kaunas) instigados por el Einsatzgruppe A de Walter Stahlecker, pero perpetrados por los nacionalistas lituanos dirigidos por Algirdas Klimaitis.



 

Según el informe que el propio Stahlecker redactó en octubre de 1941 y envió a la RSHA, que detallaba ya en los primeros tres meses de ocupación de la zona de los estados bálticos 118,000 judíos asesinados (incluyendo en algunos casos mujeres y niños), los partidarios de Klimaitis asesinaron a más de 1500 judíos la primera noche (la del 25) y a más de 2300 en las siguientes. Estos progromos tuvieron lugar en distintos escenarios. Uno de ellos fue en el garaje Litukis, en la avenida Vitautas, donde entre 50 y 80 judíos en función de las fuentes (68 según Wikipedia), fueron apaleados hasta la muerte en actos públicos a los que asistieron incluso niños, como puede comprobarse en las fotografías que se tomaron, entre el 25 y el 27 de junio. Entre los espectadores también había soldados de la Wehrmacht.

El Oberst Lothar Von Bischoffshausen, de la Wehrmacht, relató en 1959:

"Llegué a Kovno en la tarde del 27 de junio de 1941. Mientras patrullaba la ciudad me encontré con una multitud de personas que se habían reunido junto a una estación de servicio para observar que estaba sucediendo en el patio adyacente. Había mujeres en la multitud y muchas de ellas se sentaron en sillas y cajones para que ellos y sus hijos pudieran ver mejor el “espectáculo” que se está llevando a cabo en el patio de abajo. Al principio pensé que esto debía ser una celebración de la victoria o algún tipo de evento deportivo debido a los vítores, aplausos y risas que seguían estallando.

Sin embargo, cuando pregunté qué estaba pasando, me dijeron que el “traficante de la muerte de Kovno” estaba en el trabajo y él se aseguraría de que todos los “traidores y colaboradores” recibieran un castigo adecuado por su “traición”. Cuando me acerqué, presencié una muestra de brutalidad que no tenía paralelo con lo que vi en combate durante dos guerras mundiales.

De pie sobre la pista en el patio había un joven rubio de unos 25 años. Se apoyaba en una larga barra de hierro tan gruesa como un brazo humano y alrededor de sus pies yacía entre quince y veinte personas que estaban muriendo o ya muertas. A pocos metros de él se encontraba otro grupo de individuos que estaban custodiados por hombres armados. Cada pocos minutos señalaba con su mano y otra persona avanzaba silenciosamente hacia adelante y le rompían el cráneo con un golpe de la enorme barra de hierro que el asesino tenía en la mano. Cada golpe que lanzó provocó otra ronda de aplausos y vítores de la multitud cautivada."

 

 

Historiadores revisionistas lituanos han argüido que el testimonio de Bischoffshausen estuvo "preparado", que los muertos no fueron tantos, que las fechas eran incorrectas (según él tuvo lugar el 27 cuando al parecer sucedió el 25), que en realidad se trataba de funcionarios de los aparatos de seguridad bolcheviques o que las muertes (se niegan a utilizar la palabra "masacre") fueron dirigidas por los nazis y no meramente instigadas o que Stahlecker "infló" el número de asesinados.

Con todo, independientemente de esos debates "escolásticos" que denunciaba Yehuda Bauer, es incontrovertible que centenares o miles de judíos fueron asesinados cruelmente por activistas lituanos entre el 25 y el 29 de junio en Kovno. Que fueran manipulados o no por los nazis no afecta en demasía al veredicto moral y jurídico que merecerían. En todo caso, la matanza del garaje y las de Kovno, impugnan:

a) la idea de que el genocidio nacionalsocialista fue, a lo largo de su funcionamiento, una empresa de la que el pueblo alemán no sabía nada. Eso pudo suceder con la "operación Reinhardt" (el exterminio de judíos en los campos polacos) durante el período 1942-1943, pero las ejecuciones masivas en el transcurso de la invasión de Rusia no fueron secretas: no sólo porque los Einsatzgruppen enviaban informes continuos sobre las eliminaciones, sino porque muchas de las ejecuciones masivas tuvieron lugar a plena luz del día y en lugares públicos; la prohibición de fotografías no llegó hasta que su difusión por todo el país y las repercusiones propagandísticas del descubrimiento de las fosas de Katyn llevaron a Himmler a tomar la decisión de vetarlas;

b) la creencia de que el exterminio de los judíos europeos fue una empresa únicamente alemana: en diferente grado, miles de lituanos, letones, ucranianos o croatas participaron significativamente y de un modo activo en la aniquilación de miles de judíos: no se trató de casos singulares y aislados;

c) la visión aséptica e industrial del proceso de destrucción de los judíos europeos, el modelo que lo reconstruye como el resultado de un engranaje racional, burocrático y "científico" planificado meticulosamente que se condensaría, metafóricamente, en "Auschwitz". Quizás Auschwitz admita esta consideración: el ensamblaje de decisiones administrativas, planteamientos técnicos y procedimientos industriales presididos por un cálculo racional; ese modelo descrito por Zygmunt Bauman y que ha gozado de tanto éxito en las últimas décadas: "Por el contrario [la Solución Final], surgió de un proceder auténticamente racional y fue generada por una burocracia fiel a su estilo y a su razón de ser... El Holocausto no resultó de un escape irracional de aquellos residuos todavía no erradicados de la barbarie premoderna (...) el antisemitismo no nos ofrece ninguna explicación del Holocausto" (Modernidad y Holocausto, p22, 45). Pero Auschwitz, donde por otra parte menudearon las torturas, violaciones y crueldades ajenas a la maximización racional, fue sólo una parte del exterminio, importante, pero una parte. Incluso en campos como Treblinka o Sobibor no imperó precisamente el asesinato impersonal exento de odio sino, por contra, la crueldad extrema, el sadismo, la prolongación innecesaria del sufrimiento... Como resaltó en su momento Daniel J. Goldhagen, durante todo el proceso aniquilador la brutalidad, el salvajismo y el dolor gratuito e innecesario fueron la constante mientras que las metodologías "limpias" (los engaños, las colas ordenadas sin recibir latigazos, sin ser acosados y mordidos por perros, sin disparos, sin niños asesinados ante las madres, etc.) fueron más bien elementos aislados. Algunos elementos del acontecimiento fueron presididos por una lógica racional, pero no todos ni siquiera la mayoría: en gran parte de los "pequeños holocaustos" dominó la ausencia de razón, el prejuicio, la barbarie, el odio, el fanatismo, la brutalidad. No fue, únicamente, ni  en mayor medida, el fruto aquilatado de una racionalidad instrumental.


16 de junio de 2021

Polisemia e ideología: ¿por una educación democrática, social verde y feminista?


Hoy, los docentes catalanes han recibido un correo electrónico en el cual el nuevo Conseller d'Educació presentaba su equipo, el que debe regir durante los próximos cuatro años el proyecto educativo de la Generalitat republicana. En el penúltimo párrafo de la misiva, Josep González i Cambray afirmaba que "estamos a vuestra disposición, y avanzaremos juntos para (sic) una educación más social, democrática, verde y feminista".

Bien, la primera medida de calado en pos de esta educación social, democrática, verde y feminista, ha sido extender el poder de los equipos directivos para seleccionar a los substitutos sin necesidad de respetar los principios de transparencia y mérito. Uno no acaba de ver que la arbitrariedad y la carencia de reglamentación sea más democrático, ni mucho menos más verde o feminista, pero puedo estar equivocado...

¿Ideología pura y dura? ¿Mistificación y falseamiento de la realidad al amparo de la polisemia y la hipérbole? ¿O será que "las palabras tienen amo", como decía Lewis Carroll?

 

15 de junio de 2021

Nada nuevo bajo el sol: una breve nota curiosa sobre la moda del "aprendizaje competencial"

 

Preparando una charla sobre la historia sindical en el ámbito de la enseñanza en Catalunya, se topa uno con la "Orden de 22 de marzo de 1975 por la que se desarrolla el Decreto 160/1975, de 23 de enero, que aprueba el Plan de Estudios del Bachillerato, y se regula el Curso de Orientación Universitaria", dependiente de la Ley General de Educación de 1973, la ley educativa franquista, y no puede por menos de hallar una sorprendente proximidad entre sus finalidades y las que hoy día se proclaman desde la mayoría de las instituciones de representación política y el "bonismo" pedagógico neoliberal y pseudoizquierdista, acerca de la necesidad de profundizar en los aprendizajes significativos e interrelacionados, potenciar los valores y abandonar la "acumulación memorística" de conocimientos.

En la citada orden se señala que "los Centros docentes deben tomar en consideración la complejidad del proceso educativo que no puede limitarse a la transmisión de conocimientos, por lo que deben llevar a cabo la programación de otras actividades de carácter formativo que son indispensables para cumplir las finalidades que el artículo 22 de la Ley General de Educación señala para el Bachillerato" (sn).

¿Y cuáles son esas finalidades que señala el artículo 22?

"Uno. En el Bachillerato se concederá una atención preferente a la formación del carácter, al desarrollo de hábitos religioso-morales, cívico-sociales, de estudio, de trabajo y de autodominio y a la educación física y deportiva. Todo ello, en un ambiente que propicie la colaboración con los demás y el entrenamiento progresivo en actividades y responsabilidades sociales.

Dos. El contenido de las enseñanzas tenderá a procurar una sólida base cultural, desarrollándose aquéllas con criterio progresivamente sistemático y científico, con el fin de lograr, más que el acopio y extensión de los conocimientos, la capacitación para organizar aquéllos en síntesis coherentes y para interrelacionar las nociones.

Tres. Se organizarán actividades en las que el alumno aprecie el valor y la dignidad del trabajo y vea facilitada su orientación vocacional."

Tachemos alguna palabra como "religioso" o "carácter" y actualicemos términos que se utilizan poco como "hábitos" y "formación". El resto, ¿no habla de el desarrollo de valores morales y cívicos, de crear un ambiente que propicie la cooperación y la ciudadanía? Y cuando se dice que se debe lograr "más que el acopio y extensión de los conocimientos", la capacidad (o competencia) de organizarlos en síntesis e interrelacionar los conceptos ¿se está demasiado lejos de la jerga competencial y sus transversalidades, ámbitos, significatividades, proyectos, etc?

Vale, el punto tres puede admitirse que no suena demasiado cercano. Mas ¿no será porque ya no es necesario que los alumnos aprecien el valor del trabajo y porque su orientación ya no tiene que ser vocacional?

11 de junio de 2021

Retorno a la poesía: Moga

 

Tras una larga temporada lejos de la poesía, ocupado el tiempo en abordar un ensayo sobre moralidad que se ha alargado más de lo previsto así como las sucesivas escrituras y reescrituras del libro anteriormente conocido como Rememoración por fin concluido, hace unos días la emprendí con la traducción castellana de la poesía completa de Herbert. Una buena forma de volver a ella que aun lo ha sido más al reencontrarme, física y literariamente, con Eduardo Moga y leer de un tirón, al mismo tiempo, dos de sus últimos libros, Mi padre y Tú no morirás

Dúo de poetas que se transforma en tríada y, pronto, en multitud, pues de la misma forma que hay dos Herbert bien distintos e incluso varios más conforme se avanza por el volumen, los dos libros de Eduardo pertenecerán fácticamente al mismo autor, pero corresponden a dos poetas bien diferentes aunque se puedan trazar entre ellos proximidades y concomitancias. 

El poeta de Mi padre es sobrio, contenido, crudo y cruel, de un lirismo que casi no es, tal que se podría decir que está próximo a un grado cero de la lírica. En cambio, el de Tú no morirás, se acerca más al poeta torrencial de Insumisión y Muerte y Amapolas en Alexandra Avenue, a ese poeta corporal, avasallador, a ese escritor excesivo y del exceso. Si de Mi padre uno destacaría la fuerza de la cohesión entre el texto y la experiencia, la brillantez del retrato y la insobornable voluntad de verdad, de Tú no morirás, resaltaría la belleza de los poemas que toman como eje de su composición el desamor. Los amorosos no les desmerecen en absoluto, pero tal vez por la enorme codificación del amor en su sentido positivo (como plenitud, correspondencia, presencia o ímpetu) en el repertorio de la literatura castellana, de la que uno confiesa estar saturado, o, especialmente, porque el amor como motivo poético me parece más pobre en matices y detalles, menos flexible y abierto, menos lábil y ambiguo que su contrario -o si se prefiere que él mismo en su sentido negativo, en su dimensión de falta, carencia, ausencia o pérdida-, donde más descuella el libro es en aquellos en que la voz del poeta se entrega al lenguaje de la privación: aquí el segundo Moga (o el primero) resulta, además de persuasivo y convincente, sencillamente, magistral, memorable.

"Soy yo el que anda por el pasillo, sin otra aspiración ni destino que encontrarme conmigo al final del pasillo. Soy yo el que ve las cosas,que, perserverantes en ser cosas, enclavadas en su vuelo, pasan junto a mí. Soy yo el que se adentra en un espacio sin nadie, en el que encarno a todos los seres posibles. Soy yo el que sobrenada en una ausencia en la que solo estoy yo. 

    La taza que sostengo no conoce otra mano que la mía. Ni otros labios. Ni otra sed. 

    El té que bebo es la única realidad del universo.

    Nadie más que yo oye este silencio que se adensa entre paredes de piel y paredes de ladrillo. 

    Mi desnudez no conoce otro escándalo que el que me devuelven los espejos.

    El sudor me amortaja. 

    Ojos, testículos, latidos: míos, solos. 

    El pájaro que canta, y cuyo canto rasga el lienzo azulado de la tarde, comparte mi soledad. 

    También el sol está solo. 

    El yo no es otro: el yo es este agolpamiento de cavidades que me sepulta; el yo, caparazón de sombra, ceñido por quebraduras vertiginosas, me abruma y me desampara; el yo me impregna de sus fluidos sólidos, de su latitud omnipresente. El yo es lo que alcanzo a ver cuando cierro los ojos. La nada se hermosea de tiniebla, una tiniebla rígida: eso soy. La plenitud se vacía y sus sedimentos me acometen: me desordenan. El yo se expande braceando como un lunático: con la venenosa elegancia de una medusa, con sus hilachas hostiles, abraza las estanterías de los libros, y alisa las naranjas del frutero, y se duele de que el reloj funcione, y chilla sin despegar los labios.

    Todo es yo, y nada soy".

7 de junio de 2021

Una efemérides: 70 años de la ejecución de Otto Ohlendorf


Uno no acostumbra a utilizar las efemérides como motivo ni literario ni reflexivo. No obstante, como las excepciones confirman la regla, haré una hoy y otra más el próximo 25 de junio.

La primera. El 7 de junio de 1951 Otto Ohlendorf fue ejecutado en la prisión de Landsberg en cumplimiento de la sentencia dictada por el NMT (Nuremberg Military Tribunal) en el caso número 9: The United States of America against Otto Ohlendorf, et al. Junto a él fueron colgados los también oficiales de los Einsatzgruppen Paul Blobel, Erich Naumann y Werner Braune, así como el responsable de la Oficina Económica y Administrativa de las SS (WVHA), Oswald Pohl y los oficiales de campos de concentración Hans Schmidt y Georg Schallermair. Fueron los últimos nazis ajusticiados en el marco de los procesos de Nuremberg. Aunque el cumplimiento de la sentencia se produjo con bastante posterioridad a su enjuiciamiento y condena, hasta el punto de que Joseph Billing en la revista Le Monde Juif, en marzo de 1951, no descartaba la suspensión de su pena y su posterior excarcelación, como había sucedido antes con otros destacados criminales de guerra nacionalsocialistas. 
 
Y esta posibilidad de conmutación de la pena y la posterior excarcelación del responsable del asesinato de varias decenas de miles de judíos, entrevista por algunos en los primeros meses de 1951, ejemplifica un problema, un "caso límite", para el abolicionismo radical respecto a la pena de muerte. ¿Realmente consideraríamos que la declaración de guerra de Estados Unidos contra Otto Ohlendorf fue inútil e innecesaria, como Beccaria consideraba que era la pena de muerte? El jurista italiano escribía en el capítulo XXVIII de De los delitos y las penas: "No es, pues, la pena de muerte derecho, cuando tengo demostrado que no puede serlo, es sólo una guerra de la nación contra un ciudadano, porque juzga útil o necesaria la destrucción de su ser. Pero si demostrase que la pena de muerte no es útil ni es necesaria, habré vencido la causa en favor de la humanidad". En este caso, ¿hubiera vencido la causa de la humanidad si el SS hubiera sido excarcelado, como varios de sus conmilitones, en 1958?

En castellano disponemos de un texto espléndido para aproximarse específicamente al personaje de Ohlendorf desde una óptica global. El artículo de Ferran Gallego "Otto Ohlendorf en perspectiva. Radicalismo ideológico, ingeniería social y violencia de masas en el fascismo alemán" (2016) es un interesantísimo estudio que contextualiza su figura y describe eficazmente los elementos nucleares y distintivos del nacionalsocialismo a través de ella.

Menos detallados, pero también dignos de tener en cuenta si se quiere obtener una impresión menos detallada, son el clásico de Heinz Höhne, La orden de la calavera (primera edición en alemán de 1967), que ilustra el paradigma dominante en la historiografía sobre el responsable del SD-Inland durante la segunda mitad del siglo, o el más contemporáneo Creer y destruir. Los intelectuales en la máquina de guerra de las SS de Christian Ingrao (edición original en francés de 2010), que impugna esta perspectiva antaño hegemónica.

Finalmente, una aproximación útil por sus fuentes y por los documentos que utiliza, la ofrece la tesis doctoral de Jennifer B. Capiani An 'Alter Kampfer' at the Forefront of the Holocaust: Otto Ohlendorf Between Careerism and Nazi Fundamentalism (2017).

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Por un cierto sentido decadente del pudor he omitido la fotografía del cadáver de Ohlendorf. Si alguno está interesado, el documental de National Geographic Einsatzgruppen: Los escuadrones nazis de la muerte (2009), la reproduce tranquilamente. Algunas fuentes señalan que tardó mucho en morir. El rcitus de sus manos en el cuello y su expresión parecen corroborarlo....

23 de mayo de 2021

De la Autonomía Obrera a la Actualidad


Leyendo Días de sueños y de plomo de Alessandro Stella, relato de su experiencia como activista autónomo durante la "década de la insurrección" en Italia, y apartando las punzadas de nostalgia por una juventud pujante y corporal en la que celebrábamos a Lenin a través de Toni Negri y releíamos el marxismo desde el obrerismo (como intentamos explicar a través del número de la revista Anthropos dedicado a este último), resulta difícil aceptar que la "izquierda realmente existente", en cualquiera de sus variantes políticamente radicales que no sean grupusculares, apenas hable hoy día del rechazo al trabajo, y de la alienación y la explotación concreta, individual, singular que produce, más allá de su utilización como elemento sistémico o retórico en el marco de una descripción general del "sistema".

Esta izquierda alternativa parece preferir poner el acento en la lógicamente justa revindicación de los derechos civiles y vehicular a través del feminismo, la inclusión o los derechos de las minorías, la transformación social. A su favor cabe decir que aquellos que esperaban que con el simple cambio de las condiciones objetivas de producción y distribución se produciría el cambio social y con él el de "las mentalidades", las conciencias o las subjetividades, han visto desmentidos sus vaticinios por la tozuda realidad. Ahora parece que creemos que con la modificación del polo de la conciencia subjetiva será como acontecerá el Gran Cambio o lo que sea.

El problema es que priorizar esta vía y desatender la otra:

a) podría dejar intocado el marco de las relaciones económicas (antiguamente llamadas "de producción") y perpetuar la reproducción del orden social solo que reemplazando con nuevos actores determinadas posiciones en el campo de la organziación productiva;

b) se aleja radicalmente de la tradición marxista. De hecho, en rigor, no tiene mucho que ver con ella pues supone postular la independencia de la conciencia respecto a sus condiciones materiales de existencia. Filosóficamente, el principio fundamental de la especulación marxista es que el "ser social precede a la conciencia", que ésta es el fruto de su situación social e histórica. Invertir o ignorar este presupuesto y alejarse del marxismo no es en sí grave, pero puede llevarnos a donde Marx y Engels denunciaban que conducían las propuestas de los socialistas utópicos: a ensoñaciones que apenas permitían incidir en la mejora de las condiciones de las clases sociales más depauperadas y que se agotaban en sus propias formulaciones o en experimentos minoritarios que acaban siendo fagocitados por el entorno.

La obra de Marx y Engels, si es tomada como dogma y no como hipótesis racional y razonable con una notable potencia descriptiva, si es banalizada y vulgarizada, puede ser peligrosa: la historia de la URSS, China o Camboya lo han demostrado suficientemente. Mas no tener en cuenta sus análisis y prescindir de ellos también puede serlo.
 

Recuerda Stella: "... decidimos crear un comité obrero de la zona, y lanzar una campaña contra las horas extras y la jornada laboral del sábado, guiados por el objetivo de «trabajar todos, trabajar menos». Después de los «Gloriosos Treinta», el pleno empleo había llegado a su fin, bajo la presión delas deslocalizaciones, la demanda cada vez más urgente de los accionistas de reducir los costes laborales para obtener más beneficios, y los empresarios de la patronal que habían recurrido al chantaje del desempleo para frenar las reivindicaciones sobre los salarios y las condiciones de trabajo. El objetivo propuesto fue bien recibido por muchos obreros, que desde hacía una década quería, o, disfrutar más del bienestar familiar, del personal y mental, pasando pasando menos tiempo en la fábrica y más fuera, para go zar de la vida. Y no deseaban volver atrás. No se trataba de un objetivo nuevo en la historia del movimiento obrero, más bien todo lo contrario; ya durante la primera mitad del siglo xrx, en las primeras legislaciones sobre el trabajo, se habían hecho progresos limitando en particular el trabajo de niños y adolescentes a «solamente» 12 horas al día. La conquista de vacaciones pagadas, conseguida por nuestros abuelos, y la de nuestros padres de 40 horas semanales no satisfacían a los jóvenes obreros de ese momento: soportaban mal las ocho horas en la cadena de montaje; el culto al «valor del trabajo» no tenía interés; la nueva generación de trabajadores anhelaba disfrutar del tiempo libre".

13 de mayo de 2021

5 de mayo de 2021

Treblinka a pesar de Madrid


Hoy el previsible resultado de las elecciones en Madrid satura el horizonte. Leo a algunos queridos y conocidos poetas que dudan entre la desesperanza y el "exilio" y otros que aun no se explican lo que ha sucedido. No hace falta más que mirar al resto de Europa o USA: cuando la izquierda política se convierte en simplemente moral (o más bien moralista), cuando abdica de la tarea de la redistribución de la riqueza y el fin de la explotación laboral para centrarse y concentrarse preferentemente en los derechos civiles apelando al sentimentalismo y al populismo, entrega buena parte de sus partidarios al totalitarismo negro; no se puede olvidar de la mayoría y descuidar la dimensión económica de la justicia social.

Quizás en preparación de los tiempos duros que puede que se avecinen, con los extremos polarizados y refractarios a la argumentación y la racionalidad, y un modo de producción y distribución para el que no parece haber alternativa viable a corto plazo, haya que seguir leyendo acerca de lo que ocurrió durante el siglo pasado en Europa y permanecer vigilantes y escépticos ante los cantos de sirena dogmáticos y simplistas que proliferarán y probablemente se intensificarán. 

Parecería que ya todo está escrito y leído pero es de temer que no sea así en absoluto. Un ejemplo: en los numerosos testimonios de las víctimas de la destrucción de los judíos europeos que se han popularizado en las últimas décadas, la necesidad del tratamiento literario parece haberse aliado con la comprensión "industrial" y aséptica del genocidio nacionalsocialista, postergando la crueldad y la brutalidad (violaciones, mutilaciones, torturas, asesinatos feroces...) a la periferia de los acontecimientos: como si el modelo del "tratamiento especial" de los transportes de los judíos húngaros a Auschwitz (frío, mecánico, masivo, pero aparentemente más civilizado y menos salvaje que los fusilamientos en el Este) fuera extensible a todas las facetas del exterminio. Ya Daniel Jonah Goldhagen (Los verdugos voluntarios de Hitler) criticó este desplazamiento del acento que marginaba el odio visceral y la voluntad criminal consciente y conocida, para beneficiar en su lugar la banalidad, el cumplimiento de las órdenes, la burocracia o la irreflexión. 

Las memorias de uno de los escasos supervivientes de Treblinka, Chil Rachjmann, que no vieron la luz hasta después de su muerte en 2004, inciden, como las del Sonderkommando Filip Müller (Tres años en la cámara de gas), en esta experiencia cualitativamente distinta de las que Wiesel, Kertesz o Klüger, han retratado y que se contrapone al escenario "Auschwitz": en Treblinka el asesinato de los judíos se revela mucho más próximo a Ruanda, Armenia, las Cruzadas o las sevicias de la antigüedad, que al crimen fabril y desapasionado, científicamente organizado. Un relato que no concede una pausa, una reflexión, un instante retórico de distanciamiento, embellecimiento o reflexión: casi pura y casi desnuda exposición de hechos, cerca del grado cero de la narración que, en Treblinka, fue grado cero de la atrocidad, un grado casi inimaginable.

29 de abril de 2021

El video de la presentación de "El informe Ohlendorf"

 

El vídeo de la presentación telemática de El informe Ohlendorf con la inestimable colaboración de Eva Serra, Xavier Massó, Robert Veciana y Ferran Gallego. Diría que fue un interesante intercambio de opiniones sobre la novela, por supuesto, pero también sobre Otto Ohlendorf, el nacionalsocialismo o la Shoah.

21 de abril de 2021

Ahora sí, presentación telemática de "El informe Ohlendorf"

 

Ahora sí, con planes B, C, D, etc. frente a posibles contingencias, el próximo miércoles 28 de abril a las 19:00, mediante la plataforma Zoom, presentaremos El informe Ohlendorf en compañía de Xavier Massó, Robert Veciana y, presentando, Eva Serra. Sois bienvenidos. El enlace para el acto (esta vez sin registro previo para ahorrarnos complicaciones): https://zoom.us/j/96413782962

20 de abril de 2021

Una entrevista sobre "El informe Ohlendorf"

 

La revista digital Catalunya Vanguardista ha publicado una entrevista en torno a la novela El informe Ohlendorf. Mi más sincero agradecimiento. En breve el segundo intento de presentación virtual. Esta vez sí.

14 de abril de 2021

El video de la presentación telemática de "El fin de la educación"

 

 

Esta tarde hemos pasado un par de horas muy agradables conversando sobre El fin de la educación y el ocaso de la educación ilustrada, el hundimiento de nuestro modelo de enseñanza, en compañía de Xavier Massó, Alberto Royo, Enrique Galindo, Olga García y Eva Serra. Un placer volver a sentirse arropado en un entorno tan cercano, conceptual y afectivamente, aunque vaya acompañado de una impresión agridulce por el curso de los tiempos...

12 de abril de 2021

Presentación telemática de "El fin de la educación"


 

Este miércoles, mediante la plataforma Zoom, tendrá uno la ocasión de contribuir, a la difusión del magnífico ensayo de Xavier Massó, El fin de la educación, participando como invitado en la presentación. Se trata de una reflexión lúcida y persuasiva sobre el estado actual del sistema educativo y las causas que han conducido a su desmantelamiento como instrumento de justicia social, sin nostalgias ni emotividades estereotipadas. No es el menor de sus méritos el servirse de buena parte de la narrativa marxista, sin dogmatismos y con la prudencia de no confundir los deseos (o los objetos teóricos) con la realidad, para llevar a cabo su diagnóstico. Quizás debería decir "Abstenerse apologetas de la innovación y del progresismo trivial" pero también estos serán bienvenidos. Espero estar a la altura.

Registro gratuito aquí.