20 de febrero de 2014

Crónica de la Nueva Edad (20/02/2014)


Es evidente que uno siente poco aprecio por el secesionismo: ni en sus formas más intolerantemente patrióticas, ni en las más edulcoradas, aquellas "simplemente" nacionalistas. Ahora bien, cada día siente menos aprecio todavía por ese otro patriotismo que se disimula y se miente, y nos miente, bajo una cierta "apariencia democrática" a fin de perpetuar su hegemonía. Hablo del nacionalismo español encarnado en UPyD, en el PP y en la inmensa mayoría del PSOE. Votar contra "el plan secesionista de la Generalitat de Catalunya" en las Cortes es un ejercicio tan demagógico e insano como la declaración de soberanía del Parlament de Catalunya. Es más, en realidad es todavía peor. La declaración del Parlament tiene un aroma teatral con su punto patético pero la moción de las Cortes tiene un odioso aire chulesco de provocación que, además de innecesario, a uno le parece chabacano, chusco.

Y mientras, nuestro President sigue haciendo el ridículo quejándose en público y en privado del "egoísmo de Europa" lo cual, nos tememos, no le sirve para granjearse más apoyos por cierto. Pero es que recibe tan pocos... Casi se podría decir que la serie de portazos es humillante. Incluso uno, que no desea pensar en esos términos, siente la tentación de escribir que "Catalunya no se merece" este ninguneo. No obstante, el craso error de cálculo que ha conducido hasta aquí y la infantil actitud de queja y empecinamiento que declina asumir el "estado de las cosas" y plantearse unos objetivos realistas, es decir, acorde con la actual correlación de fuerzas, no es atribuible al secesionismo en cuanto tal sino más bien a su principal líder. Al menos hasta el momento.

Así no resulta extraño que la convicción de que sólo la propuesta secesionista de la CUP no es una farsa se vaya abriendo camino entre más ciudadanos una vez constatado que sólo los más obcecados (o pérfidamente embusteros) siguen negando la evidencia de que la independencia de Catalunya conllevará automáticamente una salida de la Unión Europea sin clara fecha de retorno.

19 de febrero de 2014

Manuscritos



De Madrid no se trajo uno sólo vivencias. También manuscritos y proyectos. Entre las manos, es un decir porque sería más correcto precisar "en el Escritorio de mi ordenador", está el manuscrito del nuevo libro de Gsús Bonilla que, en principio, publicará también, como Contra Visconti, Baile del Sol este año. Ya fuimos compañeros en Bartleby, con distinta memoria aunque no tan diferente suerte y, si todo sigue su curso, lo volveremos a ser. Espero que en esta ocasión la experiencia le deje a uno mejor sabor de boca. También está en ese lugar virtual, pero muy real, el último trabajo de David Vázquez. Han ido a parar a la misma zona, el medio oeste de la pantalla, donde está ya desde hace algunas semanas, esperando el momento de hincarle el diente, la nueva novela de mi hermano, sin título definitivo todavía. Se acumulan los deberes.

Y, con los manuscritos, vino de Madrid el impulso final para el volumen dedicado a las Brigadas Internacionales que Ana Cañamares empezó a mover hace un par de años y al que uno se incorporó después. Un proyecto que ante el silencio de "La oveja roja" deberá ver la luz digitalmente. Primero en un Blog dedicado al proyecto que Ana está montando y después seguramente en Bubok. Gsús se ha sumado y está preparando la portada. Hay que decir que en la nómina de la Antología figuran, además de Ana, Gsús y el que escribe, David González, Laura Casielles, Carlos Salem, David Eloy Rodríguez, Ángel Guinda, Luis Luna, Miguel Ángel García Argüez, Alberto García-Teresa, Matías Escalera Cordero, Fernando Sabido, Francisco Redondo, Miguel Pastrana, Mirta Núñez Díaz-Balart, Nuria Rovira Ayuso, Jesús Vicente Aguirre, Ángel González González, Antonio Díez Fernández, Mª Ángeles Fernández Jordán, Abel Aparicio, Sonia Fides, Mª Luisa de la Peña, Mikel Méndez, Esther Lapeña, Begoña Abad, Celia García López, Ana Vega, Lluís Pons Mora, Guido Guiri y Mª Jesús Silva García.

18 de febrero de 2014

Presentación en Madrid y Cézanne


Nuevo fin de semana en Madrid a cuenta de la presentación de Las vidas de las imágenes en el bar-librería "La Marabunta" pese a que esta vez la ciudad nos brindó lluvia y frío en lugar del sol que hasta ahora nos ha acostumbrado a ofrecer.

El viernes por la noche, de la mano de Esteban Gutiérrez ("Baco") que ofició como maestro de ceremonias, y de Gsús Bonilla, que tuvo la paciencia de encargarse de los problemas de logística (que no fueron pocos), presentamos Las vidas de las imágenes en "La Marabunta", un acogedor local de Lavapiés que suple con su encanto lo intrincado de su localización. Sin congregar a tanta gente como el de Barcelona, el acto no fue un fiasco como el de Valencia y fue un placer ver entre el público, junto a poetas consagrados (Ana Pérez Cañamares, Ángel Guinda o Gsús Bonilla) y a otros que alborean (David Vázquez o, ¡sí!, Jorge Sánchez López, mi homónimo - eso sí, más joven y con más cabello, vaya por delante -), a absolutos desconocidos que siguieron siéndolo una vez acabada la lectura. Unas cervezas y empanadas después, en ese barrio de la República de las Letras que atraviesa el Madrid de mis "amigos literarios", uno tuvo la impresión de que si, como leía el otro día en el cuaderno de Eduardo Moga, hay - o debería haber - una relación entre "enemigos literarios" y relevancia de la obra literaria, la que haya entre los "amigos literarios" y ésta, aunque seguramente es casi inexistente debido a la superioridad de la fuerza de lo negativo (Hegel), en aquellos otros sentidos más vinculados a la experiencia inmediata de vivencia de lo cotidiano puede llegar a ser tan intensa como para justificar esta probable carencia.

Al día siguiente nos esperaba una exposición de Cézanne que resultó decepcionante por la ausencia de una gran cantidad de obras fundamentales. Comparativamente, la muestra de su amigo Pissarro, que vimos hace poco, fue realmente representativa. Aquí, el esfuerzo de los organizadores por dar coherencia a la colección mediante la oposición "site/non-site", que podía haberse explicado más llanamente y con menos esnobismo postestructuralista en términos de "naturaleza viva/naturaleza muerta", acababa revelando la falta de demasiadas obras de su trayectoria. Es la segunda ocasión que una exposición en el Thyssen se muestra, al gusto de uno, como escasa y artificiosa. No sé si la institución de la baronesa ha consumido todo el crédito pero poco le falta teniendo en cuenta los precios que cobra.

Atendiendo la recomendación de mi querido Esteban, buscamos redención del disgusto con un estupendo cuarto de cordero asado acompañado de un gran Ribera del Duero, sugerido por Robert ya hace muchos meses, en un conocido restaurante de la ciudad. Unas verduras más flojas y un sorprendente sorbete de manzana con sidra les acompañaron dando inicio a una segunda parte de la estancia en Madrid presidida por el buen comer y el no menos importante buen beber. También hubo tiempo para otras actividades como la compra de libros de editoriales que apenas llegan a Barcelona (Origami o Baile del Sol), paseos o una visita a las casetas de la Cuesta de Moyano donde hallamos una antigua traducción del Para qué sirve la literatura (¡qué pregunta!) de Sartre y Simone de Beauvoir que adquirimos como curiosidad arqueológica.

Ahora, a esperar la próxima oportunidad.

17 de febrero de 2014

"Otro" viaje a Italia (II): De Fiumicino a Firenze


16 de julio de 2012.

No es difícil constatar cómo nuestro viaje arrastra el modelo goethiano de buen principio. Aprendido e interiorizado como "verdadero", a través de los medios de comunicación, que la economía italiana se encuentra, como la española, al borde de la "intervención" por "los hombres de negro" de la Unión Europea rápidamente la vista encuentra pruebas de la posible crítica situación en el mismo aeropuerto de Fiumicino. Poco importa que el vuelo de Al Italia haya sido ejemplar o que, contra la vox populi, no haya habido retrasos y no se hayan perdido las maletas. En las ventanas sucias, las paredes agrietadas, las cintas transportadoras avejentadas o las escaleras mecánicas estropeadas uno encuentra lo que le había sido inculcado. Sin embargo, ¿acaso no había sido así ya, veinte años atrás la primera vez que aterricé en este aeropuerto?

Da igual. la impronta goethiana funcionará tanto si lo quiere uno como si no aunque uno se pregunte cómo se encontrará de aquí a veintinco años la flamante T1 del aeropuerto de Barcelona máxime si el Estado continua cediendo parcelas de responsabilidad públicas a la fauna privada.

Sin problemas, alquilamos un coche para desplazarnos hasta Firenze. Habría que anotar que, hace cuatro años, en un viaje de Edimburgo a Munich, sufrimos lo indecible para alquilar un coche. Sí, el presumido y frío aeropuerto Franz-Josef Strauss estaba limpio y reluciente pero en la Hauptbanhof donde debía alquilarse el coche todo fueron esperas, descoordinaciones y dilaciones. Como Goethe, que anotaba que el prejuicio de la pereza de los italianos debía ser desterrado, cabe desterrar el del funcionamiento engrasado y eficaz de los alemanes.

Las casi tres horas de autopista hasta Firenze vuelven a permitirnos trazar, sincrónicamente, comparaciones entre las autopistas del sur de Alemania, con sus interminables colas y sus continuos accidentes, las catalanas, siempre tan denostadas por más motivos de los que uno recuerda, y estas primeras italianas que tenemos ocasión de seguir que constan de dos carriles estrechos y asfixiantes y que nos merecerían observaciones muy desaprobatorias si fueran las propias. "En todos sitios cuecen habas".

Por fin, la bella Firenze nos recibe a última hora de la mañana. Entramos derechos, según las instrucciones del GPS, al casco antiguo en cuyo perímetro más exterior, hacia el nordeste, está nuestro apartamento: un amplio dúplex en un edificio de cuatro plantas sin ascensor y fachada decimonónica. El cruce de varios semáforos en rojo que, sin embargo, no regulan ningún paso de peatones no nos llama la atención. Sólo cuando llega la hora de instalarse y buscar aparcamiento en un parking, el vigilante nos pregunta, ladinamente, si hemos pasado algún semáforo en rojo hasta llegar allí y cuántas veces lo hemos hecho. Respondemos, dejándonos más de un paso indebido, y al hacerlo nos enteramos de que, por cada cruce, hemos cometido una infracción castigada con multa de no menos de cincuenta euros. Ante nuestro espanto, añade que se ofrece a gestionar directamente en el Ayuntamiento la cancelación de estas multas si dejamos el coche suficiente tiempo en su garaje como para poder pretextar que estaban justificadas para llegar a nuestra plaza reservada. Los tópicos afloran rápidamente. Por suerte, el buen estado y las comodidades del apartamento, evitan que la imagen típica reine demasiado tiempo en nuestro ánimo.

A mediodía un buen plato de pasta fresca con tomatitos cherry y abundante albahaca y un primer paseo hasta el Duomo con repetidas vistas a la impresionante cúpula de Brunelleschi desde las calles adyacentes en lo que no deja de ser un remake turístico de A room with a view.

14 de febrero de 2014

Crónica de la Nueva Edad (14/02/2014)


J., un viejo compañero, me escribe a propósito de este cuaderno. Dice alabar el "intento de equidistancia" que preside el trabajo de uno y lo califica como un "ejercicio de honestidad intelectual pese a que, lamentablemente, está condenado al fracaso porque siempre hay que acabar tomando partido". Sin embargo, al lado de estos halagos, protesta (uno estaría tentado de decir, "airadamente") por la crítica que sufre la izquierda compañera de viaje del proyecto secesionista máxime cuando es tildada por aquí de "tonta útil" y añade: "El rechazo de los empresarios a la independencia demuestra que ahí hay un contenido progresista que no podemos ignorar si somos de izquierdas". Algo así como "si el empresariado está en contra es que ha de ser bueno". Y uno, al leer las palabras del bueno de J., no puede evitar pensar que:

a) cada vez tiene menos claro que sea de izquierdas tal y como lo entiende J. Seguramente uno comparte más postulados de la izquierda "realmente existente" que de la derecha pero no muchos más pues no hay tantas diferencias entre ambos "polos": en el ámbito de "lo político" siempre han estado más cerca de lo que parece y en el "la política" que, insisto, no se corresponde con el primero, hoy día las distancias también se van acortando;

b) por otro lado, una parte de los empresarios, la que representa a los mayores negocios, se ha manifestado, ciertamente, en contra de la independencia de Catalunya, pero otras patronales de la pequeña y mediana empresa coquetean cuando no apoyan abiertamente el proyecto secesionista: ¿son más progresistas o revolucionarios los pequeños empresarios que los magnates? Uffff!!! Ya estamos con esos juegos de manos de la escolástica revolucionaria y sus distinciones ad hoc que tanto daño han hecho a los movimientos de emancipación occidentales;

c) finalmente, plantearse la acción política en términos de "quien está contra quienes yo estoy es, automáticamente, mi camarada y mi aliado", es una vieja costumbre de la izquierda que ha producido nefastos resultados: las alianzas nacionales previas a la I Guerra Mundial, la colaboración objetiva, aunque no subjetivamente experimentada como tal, entre comunistas y nazis para el socavamiento de la República de Weimar, la comprensión del pacto germano soviético de 1939, los "Frentes Populares" o los apoyos a los regímenes totalitarios que desafiaban el imperialismo norteamericano, independientemente de su carácter tiránico, por citar algunos ejemplos, ilustran históricamente las consecuencias de este inveterado hábito que parece consustancial a la izquierda de origen marxista.

Y es justo esta penosa mezcla de estrafalario análisis "dialéctico" y tacticismo uno de los motivos principales que ha conducido al estado de postración actual de una izquierda impotente ante el desarbolamiento del estado del bienestar y el recorte de los derechos civiles. Esa izquierda, que es incapaz de organizar una protesta masiva e inteligente contra, por ejemplo, el proyecto de reforma de ley del aborto del gobierno del PP, es la hija del tacticismo de aquellos "viajes con acompañantes" que, al final, acaban en un tren con los vagones repletos de entusiastas revolucionarios a los que se les había vendido un billete para el paraíso parando en la rampa de un Lager o en las alambradas de un Gulag.

12 de febrero de 2014

Crónica de la Nueva Edad (12/02/2014)


De lo que ha sobrevivido en los últimos días cabría destacar, en primer lugar, la apertura de una vía de posible solución con encaje legal que atenuaría el impacto del "choque de trenes" a corto plazo propuesta por el portavoz del Govern de Catalunya, Francesc Homs, al admitir que tras una consulta catalana debería preguntarse a los españoles. Es evidente que esta posible vía se topa con las paradojas del referéndum que Xavier ya denunció hace tiempo pero lo importante es que desde CiU se hace un gesto que, sin embargo, llega demasiado tarde: en la modesta opinión de uno, el gobierno español se siente insolentemente fuerte en parte por el mal cálculo de fuerzas realizado por algunos secesionistas. En este sentido, las declaraciones de Felipe González en su "cara a cara" con Artur Mas, acerca del rechazo que suscita el secesionismo catalán en la Unión Europea, no pueden ser desatendidas por quienes, inicialmente, plantearon la sustitución de la tutela española por la europea y manifestaron su amor a Europa a la vez que su rechazo a España. Las señales que envían los centros de poder europeos parecen, de momento, inequívocas: de independencia "ni hablar". El modelo de la CUP, al menos, no padecía de este voluntarismo autocomplaciente y por ello su riesgo, así como evidentemente su atractivo, era menor. Con todo, harían bien los españolistas en no lanzar las campanas al vuelo: cualquier día la correlación de fuerzas puede cambiar o, más sencillo, interesarle a la superpotencia o alguno de sus sirvientes, el fraccionamiento del estado español. Si eso sucede, sus ínfulas no les servirán para nada y su castillo se desmoronará como tantos otros hechos de naipes.

Por otra parte, la campaña de descrédito contra el dúo humorístico "Los morancos" lanzada por los medios nacionales españoles ofrece una muestra de que no se puede hablar de un aletargamiento del nacionalismo español que podría ser despertado por el desafío secesionista: aquél está vivito y coleando y goza de buena salud. Cuando Felipe González advertía en el encuentro citado que, de  empecinarse en la celebración de la consulta, se le podía despertar, estaba acudiendo a una vieja táctica de una parte de la izquierda española: identificar el nacionalismo español con la versión montaraz de la extrema derecha para ofrecerse como defensores de la pluralidad o, peor, como no nacionalistas, proponiendo cosméticas reformas que en poco disminuyen el poder del estado español en Catalunya. Hoy en día el nacionalismo español o es montaraz o se presenta como tan moderno que, en realidad, se borra a sí mismo en un gesto hegeliano de constatación aparentemente neutra y desapasionada: "es lo que hay" y esto que hay es racional. Tan sólo el federalismo radical, siempre muy minoritario en España, ha ofrecido una versión moderada del nacionalismo español aunque la mayoría de las ocasiones con una pátina paternalista difícilmente soportable.

10 de febrero de 2014

Conservadurismo y progresismo


Que la divisoria entre conservadurismo y progresismo no es uniforme y rectilínea y menos aun se corresponde, biyectivamente, con la separación entre derecha e izquierda es algo tan obvio que a uno le sorprende que siga siendo "lugar común" de la descripción política. Se puede ser "conservador" en un tema como las posibilidades de reinserción social de ciertos criminales o la sostenibilidad del crecimiento económico y, a la vez, "progresista" en asuntos como la posibilidad de la mejora de las condiciones laborales de los asalariados o la extensión de las libertades y derechos de los ciudadanos. Asimismo, se puede ser "conservador" desde una posición política presuntamente de izquierdas y "progresista" desde otra de derechas.

Como muestra, un ejemplo: una interesante crítica desde lo que se llamaría el conservadurismo de izquierdas a las tesis anti-apocalípticas, en lo energético, de Vicenç Navarro, un "progresista" en ese asunto y en bastantes otros, aquí.

9 de febrero de 2014

Bansky: "Trivialkultur" o Arte?



Como absoluto desconocedor hasta ahora de la obra de Bansky, y del street art en general más allá de los tópicos relacionados con el "graffiti", ayer, durante la comida, se le volvieron a  hacer presentes a uno los límites de la distinción entre "arte de consumo o trivial" y "Arte" y, sin embargo, la necesidad de tal diferenciación, así como los problemas que plantea la concepción postmoderna de la reinscripción de la obra de arte, su actualización, reinterpretación o parodia para ser algo más que copia, plagio o aprovechamiento relativista y aplanador.

En cualquier caso, después de varias horas y tantas o más copas de sorprendente vino de Toro una conclusión consensuada: la posibilidad de que los dominios conceptuales puedan ser tomados "geográficamente" y constatar que en las fronteras las separaciones son borrosas mientras que en los extremos son rotundamente claras.

8 de febrero de 2014

Crónica de la Nueva Edad (08/02/2014)


Días sin querer escribir sobre los nuevos tiempos en Catalunya para no perder el empeño de la equidistancia. Uno ha debido padecer la agobiante presión de algunos fanáticos intransigentes que han abrazado la causa patriótica con el mejor espíritu negro. La tentación de identificar secesionismo con fascismo ha sobrevolado toda la semana mas, aunque es cierto que no hay fascismo sin nacionalismo y, especialmente, sin su versión más estúpida, el patriotismo, también es verdad que no todos los nacionalistas y/o patriotas son fascistas como me han recordado y demostrado otros secesionistas estos días. Con todo, la línea de separación es muy fina: los impacientes que creen tocar el cielo con la punta de sus dedos parecen dispuestos a todo con tal de conseguir su sueño y cuando uno dice "a todo" es "a todo", incluso a romper amistades, lealtades y afectos sacrificándolos en el altar de la patria catalana.

Afortunadamente hay otros secesionistas que demuestran, realmente, que les mueve su consideración hacia las personas y no hacia patrias o ideas y que si creen en la independencia de Catalunya es porque creen que mejorará su vida y las de las personas de su entorno.

6 de febrero de 2014

Para distraídos, ociosos, benevolentes, amigos, etc.



El próximo 14 de febrero presentaremos Las vidas de las imágenes en Madrid. Mi querido Esteban Gutiérrez ("Baco") oficiará como maestro de ceremonias acompañado por mi paciente editor Ferran Fernández. Será a las 19:30 en la librería "La Marabunta" (C/ Torrecilla del leal, 32, Metro Lavapiés). Ni que decir tiene que os espero si no teneis celebración de San Valentín...

4 de febrero de 2014

María Acaso, la farsa y la Super Bowl

 

María Acaso denuncia, en una entrevista, que la enseñanza actual es una farsa. Sin entrar en la jerga postestructuralista mal digerida e ininteligible que utiliza, demuestra su absoluto desconocimiento de la realidad y su impostura intelectual, al responder de este modo a una pregunta ciertamente fundamental:

" -Entiendo que esa relación que me describe sólo se puede dar en aulas poco masificadas…
-Es un factor esencial, está claro. De hecho, en los países en los que se funciona con una educación más progresista, las ratios por clase son pequeñas. Aún así, esto que estoy diciendo lo puedes hacer perfectamente con 200 alumnos. Hay muchos factores que el profesor tiene a su alcance y que, de alguna manera, pueden rebajar el miedo y el sistema."

"Lo puedes hacer perfectamente con 200 alumnos": pues será en la Universidad. Pruebe a hacerlo usted en la Secundaria con más de diez alumnos. Pruebe a "habitar el aula" y "acompañar a los alumnos" con treinta y cinco adolescentes en la clase y durante cinco horas diarias. Pruebe...

Cuanta palabrería...

Más interesante para uno es dejar constancia de su satisfacción por la derrota de los Denver Broncos en la final de la liga profesional de futbol americano. Peyton Manning, el quarterback de los de Denver, nunca ha sido santo de mi devoción y menos este año en el que ha batido casi todos los records de la liga y muchos comentaristas han especulado con su condición de mejor QB de la historia. Por contra, sólo ha ganado un título mientras que Montana (4) o Aikman (3) incluso Tom Brady (2 y consecutivos) han sido capaces de hacer a sus equipos mejores y dominantes.

El aspecto más negativo de la final es que, lamentablemente, un año más, el esquema entre lo apolíneo y lo dionisíaco bajo el que a uno le encanta ver el fútbol americano no ha podido aplicarse: los Seattle Seahawks del "bestial" Marshawn Lynch, de quien hace un tiempo dejó uno por aquí un video de una carrera suya que condensaba como pocos la plasticidad, fuerza y belleza de este deporte, pueden ser un plasmación de lo corporal, lo desdibujado, la ruptura de las líneas, el flujo intenso pero Manning no es Tom Brady: no evoca a Apolo sino más bien al Ayax de Troy, la película de Wolfgang Petersen.

3 de febrero de 2014

"Otro" viaje a Italia (I): siempre a la sombra de Goethe


En julio de 2012, ya ha pasado suficiente tiempo como para que sea hasta demasiada "intempestiva" esta crónica, emprendimos un viaje a Italia. "Otro" de tantos. El segundo para Cláudia y para uno, el primero para Esther y Marc pero, en realidad, el enésimo incontable de tantos: "otro" en una larga lista pues el viaje a Italia, desde Goethe y la literatura burguesa del XVIII y el XIX, es el viaje de formación por antonomasia.

Hay, de hecho, un cierto género del "Viaje a Italia" como viaje formativo propio de la literatura europea que, en líneas generales, apenas se aparta de las establecidas por Goethe en la narración de su viaje y que respetan, por ejemplo, Shelley, Keats, Forster o Hesse. Incluso Dickens, que en sus Estampas de Italia parece alejarse de este modelo, no puede dejar de rendirle tributo aunque sólo sea mediante su negación.

Por un lado, el viaje italiano goethiano sirve para sentar las bases de una cierta conciencia epistemológica. A través del reconocimiento de que lo aprendido es encontrado tal y como se transmitió, el conjunto de referencias culturales heredadas como pertenecientes a una tradición que formula unos determinados marcos de comprensión de la realidad se muestra como real, como válido, como empíricamente consistente y ayuda a fundamentar una confianza razonable en la comunidad de conocimiento levantada durante generaciones y traspasada a los nuevos miembros.

Por otro, también albira un salto en la conciencia estética a partir de una aparente contemplación "inmediata" de las obras de arte que, al situar al viajero en cuanto espectador más allá, y más acá, de su reproducción en libros o copias, es susceptible de suministrarle un indiscutible "plus" mediante el cual refinar su juicio de gusto.

Asimismo, la conciencia temporal e histórica, encuentra en el viaje a Italia una ocasión ejemplar para consolidarse: el juego de continuidades y discontinuidades entre la antigüedad romana y el momento de la contemporaneidad del viajero le permite adquirir un repertorio de matices que pueden ir desde el relativismo más radical al universalismo más compacto y, consecuentemente, fortalecerla.

Por último, la conciencia moral da un nuevo salto a partir de la mirada "antropológica" sincrónica. De la observación de los tipos, costumbres y formas de vida de los habitantes de la Italia contemporánea extrae el viajero la oportunidad de evaluar, en su complejidad, el juego de una "naturaleza humana" que puede ser negada, afirmada o quedar en suspenso con sus inevitables implicaciones morales.

Al menos estas cuatro estructuras de la conciencia que se ensamblan en el Viaje a Italia de Goethe y, por extensión, forman parte de la mayor parte del género del viaje formativo que la tiene por destino, estaban ya por detrás de nosotros antes de partir, dirigiendo de alguna forma el viaje. Por eso, en realidad, nuestro viaje a Italia no era mucho más que "otro" viaje a Italia.

1 de febrero de 2014

Escribe Niklas Luhmann



"Donde hay confianza hay aumento de posibilidades para la experiencia y la acción, hay un aumento de la complejidad del sistema social y también del número de posibilidades que pueden reconciliarse con su estructura, porque la confianza constituye una forma más efectiva de reducción de la complejidad" (Confianza, trad. de Amada Flores, p14).

30 de enero de 2014

Una lanza inadecuada en favor de la LOMCE


Excusatio non petita accusatio manifesta y si uno comienza señalando que siente muy poco aprecio cuando no un cierto desprecio, que en la intimidad cobra la forma que nos podemos imaginar a través de calificativos poco amables, por el señor Wert, ya está disculpándose de antemano por lo que sabe que no será bien recibido y juzgado por algunos lectores de este cuaderno que hacen del dogmatismo izquierdista su credo. Mas la verdad es la verdad dígala Agamenón o su porquero.

Hay un aspecto al menos de la LOMCE que a uno le parece importante y beneficioso para los docentes en general. La mayor parte de la ley aporta muy poco y lo que añade casi siempre es perjudicial pero no es, tampoco, únicamente un conglomerado regresivo y plenamente reaccionario como algunos proclaman. En realidad, no es más que una LOE (ley "progresista" del gobierno Zapatero para quienes lo desconozcan) pasada por el clero en ciertos aspectos y sumamente enmarañada, innecesaria por complicada, que no compleja. Ahora, si sus logros son mínimos no será para resaltar los de la nefasta LOGSE. ¿Se la podían haber ahorrado? Sí. ¿Habría que volver a seguir desarrollando la LOGSE? Jamás.

Así pues, quede claro: ni a uno le agrada el señor Wert, ni su política educativa, ni mucho menos la LOMCE. Pero no le gusta tampoco, en absoluto, la LOGSE.

Ahora bien, que en la LOMCE se conceda la condición de "autoridad pública" al profesorado es una buena noticia que no tiene nada que ver con los estereotipos de los cuales la izquierda "realmente existente" y, sobre todo, sus pontífices universitarios se sirven y que se condensan en la habitual y cretina afirmación de que "quieren convertir a los profesores en policías" (!). El elemento crucial, si uno se toma la molestia de leer la ley, es que el profesor "en el ejercicio de sus funciones" (por tanto no en cualquier caso, sino en el desempeño de su trabajo docente) en caso de conflicto tendrá la "presunción de veracidad" en sus actuaciones. Y eso es clave pues, por fin, pone límites a la indefensión en la que los docentes nos encontramos desde hace años sometidos al juicio a veces ignorante, a veces malintencionado, de padres y alumnos.

Un ejemplo de esta mejora que supone la LOMCE la tuvo uno ayer mismo. En una de las redes sociales en las que está presente el sindicato, hubo de hacer frente con toda la flema y educación de la que fue capaz a los improperios de un padre que ha promovido, desde la AMPA del centro en el que estudia su hijo, un expediente contra un profesor. El caso es que la administración, a instancias de la dirección y la inspección y jaleada por los padres, tomó la medida de suspender de empleo y sueldo ya hace más de dos meses al "presunto" infractor sin resolver el expediente que, a día de hoy, sigue abierto. Esa vulneración del principio de inocencia, esa tropelía, no hubiera podido cometerse tan impunemente con la LOMCE en vigor: hubieran debido "probar" sus afirmaciones. No se trata de que no tengan razón, ni de puro y simple corporativismo: se trata de que demuestren sus acusaciones según el procedimiento administrativamente instituido al respecto para garantizar los derechos del trabajador, en este caso del docente. Lo demás es linchamiento moral.

P.S: para más "inri", si uno visita la página en la red social del padre comprobará que se trata de un exquisito representante de la progresía en boga que reclama derechos por doquier (como el credo progresista ordena) pero se los niega a quien considera que no se los merece. Dicho sea de paso, el docente acusado es también, al parecer, una persona de conocidos principios progresistas...

29 de enero de 2014

Crónica de la Nueva Edad (29/01/2014)


Recibe uno con una mezcla de alegría y envidia la noticia del parón a la privatización de los hospitales públicos madrileños. Aunque la decisión judicial ha sido clave, es probable que sin la presión popular y de algunos medios los jueces no se hubieran inclinado por echar el freno a la propuesta de la derecha madrileña y eso es motivo de alegría.

Sin embargo, puede más la envidia (acompañada de indignación) porque, mientras tanto, la corrupción generalizada de la sanidad catalana y su imparable proceso de privatización continúan tapadas por un espeso velo: el de la "lucha nacional". Nuevamente, como uno ha denunciado en muchas ocasiones, el nacionalismo, o peor el patriotismo-secesionismo, no sólo no añade nada a la lucha por los intereses máximamente generales de la humanidad (si es posible todavía postularlos y uno cree que sí, al menos como ideales regulativos) sino que es, como siempre, más un obstáculo.

La gente de "Cafèambllet", objeto de una incesante persecución política y mediática, son de los pocos que se han atrevido a denunciar la corrupción inherente al sistema público-privado catalán (que cada vez se inclina más hacia el eje privado). Poca gente se manifestó contra los planes privatizadores ni contra este modelo que carcome la sanidad pública y equitativa: la llamada izquierda sigue demasiado ocupada con el ondear de las banderas y la llamada derecha ondeándolas para distraernos a todos; la mayoría de los periodistas "nacionales" a lo suyo...

Del prólogo de Àngels Martínez Castells a la edición castellana del libro de Marta Sibina y Albano Dante (editores de "Cafèambllet"):

"Y todo esto pasa cuando el sistema mixto público-privado de la sanidad en Cataluña está en un equilibrio inestable que puede decantar de manera decisiva el proyecto de Boi Ruiz de descuartizamiento del Instituto Catalán de la Salud, llevando al límite que la sanidad privada parasite a la pública y se quede con los servicios más rentables. La excusa: que el sector privado administra mejor. La realidad: encarecimiento de los servicios y expulsión de las personas enfermas con rentas más bajas, y peor atención para la mayoría de personas. Pero lo que es fundamental para que este proceso pueda seguir haciendo su tarea de topo es que pase inadvertido: que tanta y tanta gente afectada por la pérdida de lo que es de todas y todos no se entere hasta que ya sea demasiado tarde. Y que finalmente se trague —nos traguemos— las excusas que crean la desigualdad, aliñadas por la retórica de una eficiencia que siempre excluye las clases subalternas. Se trata de que no se discuta el mensaje publicitario de «nuestra» televisión, que lo que realmente funciona es un servicio privado de asistencia sanitaria (gente con poco recursos, abstenerse)..."

Y ante este panorama, la llamada izquierda y los llamados intelectuales, pues eso, "distraídos"...

28 de enero de 2014

La indeterminación radical de la risa


(y también en Freud, El chiste y su relación con el inconsciente, passim)

Deuda externa, droga y rapiña


Sin descubrir ninguna "sopa de ajo", un excelente análisis de la relación entre pobreza y deuda externa, del papel del FMI, del pornográfico enriquecimiento de los grupos dominantes con el "negocio de la deuda" y, en general, de las semejanzas entre la estructura de comportamiento de la deuda y la de la droga en la fase actual del capitalismo financiero en el Blog de Rais.

26 de enero de 2014

Madrid, Pissarro


Ayer, viaje relámpago a Madrid. La estrategia sindical más racional dicta que, independientemente del resultado final del órdago secesionista, hay que pone una vela a Dios y otra al Diablo. Así, aunque el sindicato sea, y seguirá siendo, de ámbito exlusivamente catalán, también forma parte de una federación estatal que, por si acaso, debería reforzarse de cara a las próximas elecciones sindicales y más con el panorama trazado por la LOMCE y las deplorables alternativas que opone la izquierda.

Como siempre, Madrid parece un océano de libertad y aire fresco en las antípodas de la asfixiante Barcelona. Experimento en ella la misma sensación que mis amigos madrileños cuando vienen a Barcelona que es, para ellos, su propio océano de libertad y aire puro. Si viviera en Madrid, Barcelona sería esa ciudad mejor en la que uno anhelaría vivir. Lamentablemente, ese no es el caso...

Durante las horas de AVE, fallidos intentos de proseguir con el difícil El principio esperanza de Ernst Bloch y largas e interesantes charlas con Lucía y Xavier que le dejan a uno tres impresiones bastante claras al volver a casa:

a) la dificultad de la acción política "justa" en estos tiempos ante la avalancha de urgencias que nos sacuden;

b) la sospecha, cada vez más fundada, de que el aval de pruebas históricas sustenta más la posibilidad de algo parecido a unas tendencias generales de la conducta humana (todavía uno no se atreve a utilizar el concepto de "naturaleza humana") que no invitan precisamente al optimismo; y

c) la convicción de que buena parte de los ciudadanos con ánimo crítico que no se identifican con ninguna forma de pensamiento político "realmente existente" se está deslizando a una nueva forma de utopismo invertido: la distopía o, en su extremo, el apocalipsis.

Hoy, para aportar algo de luz al negro horizonte que, por momentos, se albira, visita a la exposición de Pissarro en Barcelona en su último día. Aparte de los caminos, las nieblas, los puentes de Londres y Rouen o las calles de París que a uno siempre la habían fascinado, dos cuadros extraordinarios que desconocía: Le champ du chou y The Cote des Boeufs at L'Hermitage, Pontoise. El primero resalta a primera vista por su capacidad para representar la cenicienta luz primaveral y su riqueza en el uso del color verde en sus diversas tonalidades. El segundo, por contra, pasa desapercibido inicialmente pero si se le dedica el tiempo necesario y se ayuda uno de los comentaristas, destaca por su complejidad compositiva (al menos tres planos distintos).

Tan sólo al llegar a casa descubre uno, con apuro, que Le champ du chou ya lo había contemplado en el Museo Thyssen y que, sin embargo, en una especie de efecto secundario del "síndrome de Stendhal" le había pasado inadvertido. ¿Será que la belleza depende, también, no sólo del contexto social, histórico o psicológico, sino de su "cantidad"?