
Y en la reflexión de ayer estaba inscrita la metáfora de las acampadas que proliferan, aunque amplificadas mediáticamente, por todo el país: no se busca refugio en las casas construidas. La gente se planta en la calle y, por la noche, urde su propio refugio, liviano, de sentido común: una simple tienda y acampa.
Sería bonito si el movimiento creciera lo suficiente antes de que sea manipulado por los intereses políticos, fagocitado por la dinámica sistémica o corrompido por las derivas mesiánicas de cualquier cuño.
Ojalá uno se equivoque en sus presentimientos y la marea ciudadana crezca... Hasta está pensando en sumarse... Como mínimo, el manifiesto de "democracia real ya", pese a sus ingenuidades y simplificaciones es, moralmente, perfectamente asumible por muchos de nosotros.
P.S: Batania recoge algunos de los lemas que brotan en la plaza del Sol en su Blog Neorrabioso. Un buen síntoma: poca trascendencia utópica y mesiánica y bastante sentido del humor.