
Escribe Friedländer acerca de la recepción de la película antisemita Jud Süss que Goebbels consideraba la obra maestra de la producción cinematográfica alemana que dirigía con gran maestría:
"Jud Süss fue presentada en el Festival de Cine de Venecia en septiembre de 1940 con un éxito extraordinario. Recibió el León de Oro y generó unas críticas entusiastas.
No dudamos en decir que si esto es propaganda, bienvenida sea la propaganda -escribió Michelangelo Antonioni-. Es una película potente, incisiva, extremadamente efectiva... No hay ni un solo momento en que el film decaiga, ni un solo episodio que no esté en armonía con otro: es una película de una unidad y equilibrio perfectos... El episodio en el que Süss viola a la joven se ha rodado con asombrosa habilidad" (p156-157).
El párrafo acaba con una nota sobre Antonioni magnífica por la fría ironía que trasluce: "Antonioni sigue siendo más conocido como director de L'Avventura y sobre todo de Blow-up".
Pues eso. El "caso Antonioni", uno de tantos, ilustra -para el productor cultural y más allá de la fría sonrisa que pueda producir el caso concreto- , la conveniencia de no confundir nunca el compromiso en "lo político" con el compromiso con "la política".