8 de octubre de 2016

En Pamplona

El viernes, invitado por el Ateneo Navarro, pude presentar Contra Visconti en Pamplona y disfrutar durante unas horas de sincera hospitalidad, placenteros diálogos, buena mesa y un entorno más acogedor de lo que la imaginación de uno había anticipado: nunca había visitado la ciudad. He de agradecer especialmente a Alberto Royo, de quien partió la iniciativa, y a Santi Elso, que la guió hasta su realización y fue un espléndido anfitrión, el tiempo que compartieron y, aun más, me dedicaron. Sólo por la comida con Alberto y el agradable paseo por la Ciudadela con Santi ya hubiera valido la pena el desplazamiento. Pero la espléndida cena, en la que nos acompañó José Luis Allo, y el rato pasado en la tertulia literaria del Ateneo, en su compañía también, le dieron una dimensión inesperada a la fugaz estancia: volver a escuchar en su rico castellano y en el de los demás participantes, comentarios y opiniones sobre Baroja, Cela, Valle-Inclán o Lorca, le devolvió a uno a la Barcelona de su juventud: a sus tertulias y a los escritores que constituían buena parte del horizonte de referencia de nuestra incipiente cultura literaria y que desde hace algún tiempo parecen haberse volatilizado, como mínimo ante mis ojos. Seguramente esa Barcelona de cafés, veladas literarias, sociedades y ateneos no ha desaparecido por completo pero por lo que sé cuanto menos puede afirmarse que no goza de demasiada buena salud y menos en el ámbito de la lengua castellana. En ese sentido, el rápido viaje se transformó y cobró peso real hasta el punto de convertir el propio acto y la lectura, que resultó mejor de lo esperado, en acontecimientos secundarios y hacerme desear volver lo antes posible como si allí permanecieran los restos de una de mis Arcadias. Espero hacerlo más pronto que tarde.
Dicho sea de paso, en la parte final de la presentación, al leer algunos fragmentos de mis otros libros, me apercibí de que la expresión "cristal bohemio" aparece repetida en Las vidas de las imágenes y Contra Visconti, aunque en un caso sea como tropo y en otro como concepto. Por mucho que se revisen los textos siempre brotan nuevas imperfecciones...

2 comentarios:

  1. Me alegra que la visita, aunque apresurada, haya sido provechosa. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo fue, lo fue y en buena parte gracias a ti, Alberto.

      Eliminar