29 de septiembre de 2011

Memento


Seis años del final de la agonía de mi padre. El recuerdo no se borra aunque los bordes más afilados de su sufrimiento se atenuan. El domingo visitamos su tumba: un ritual que cobra cada vez más sentido conforme nuestra vida se va consumiendo. Breve visita. Acto de recuerdo y resistencia contra la Naturaleza y su tiempo.

A la vuelta, en el coche, distendidamente comentamos con mi madre y mi hermano detalles sobre testamentos y últimas voluntades y compartimos una reflexión sobre el carácter industrial del incineramiento, al que desde siempre habíamos estado inclinados, y la posibilidad de recuperar el enterramiento para nuestro caso. Ya se verá... Seguro...