27 de febrero de 2010

27 de febrero de 2010: ¿El crepúsculo de las ideologías?



Por vez primera en varios meses mis neuronas se han desperezado lo suficiente para hilar casi por completo un poema. Si de la imagen, la inspiración, la fortuna o la suerte dependieran mis versos escribiría aún menos de los que he escrito.

Si he podido escribir algunos libros ha sido porque había diseñado, más o menos, el artefacto y los poemas que lo compondrían: un trabajo intencional, metódico. Poca aleatoriedad y menos aún gracia inspiradora. Puedo contar con los dedos de la mano los poemas que han amanecido a partir de una imagen, una frase más o menos afortunada o una sensación. El estímulo ha sido, casi siempre, una intención intelectual que ha ido agregando capas posteriores de imágenes, sensaciones, recuerdos, frases, palabras, etc. para estructurarse.

Esta tarde, sin embargo, mientras subía las escaleras del metro tras una pareja, el poema ha emergido inopinadamente casi entero. Iba subiendo por las escaleras mecánicas de la estación de Fontana cuando me he topado con una pareja que ocupaba todo el exiguo espacio del escalón y no dejaba pasar por la izquierda reglamentaria. Él vestía una osada gabardina verde de buena tela y unos zapatos de calidad y ella un completo de Dolce & Gabbana (tejanos y chaqueta) coronados con un pañuelo chillón y un paraguas de diseño.

Me he quedado parado esperando que se apercibieran de mi prisa. Yo, cargado con una garrafa de cinco litros de aceite y una caja de nueces que me había traído mi amiga Lupe, con la parka chorreando y las zapatillas encharcadas tras esa pareja alta, joven y vestida a la moda. No añado "guapa" porque no eran especialmente agraciados pero ese detalle era insignificante ante su esplendor que me hacía palidecer. De repente, he pensado que aquellos jóvenes vivían en un espacio y un tiempo muy diferentes del mío y me he sentido fuera de época, fuera del tiempo dominante: espectral, pronto invisible porque estaré en el pasado. Y mientras lo pensaba he recordado el ejemplo de desquiciamiento histórico del que me enteré el otro día: un partido de extrema izquierda francesa presenta como candidata, en sus listas, a una partidaria ferviente del velo islámico. Y el poema ha fluido rápido. Ahora lo he dejado descansar unas horas y mañana lo revisaré.

"La candidata del Partido Anticapitalista de Aviñón combina el pañuelo islámico con el feminismo y el laicismo.

Una candidata cubierta con el pañuelo islámico ya es algo excepcional en Europa. Si además pertenece a un partido trotskista, que hace bandera de la laicidad y el feminismo, se convierte en un fenómeno inédito.
Es el caso de Ilhem Moussaid, estudiante de 22 años, que concurre a las elecciones regionales francesas del próximo mes ocupando el cuarto puesto de la lista del Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) en Aviñón.
«La formación está integrada mayormente por no creyentes pero también hay creyentes. La diferencia conmigo es que es visible», argumenta Moussaid, que no ve contradicción alguna entre el pañuelo blanco que oculta completamente sus cabellos y la ideología «de la verdadera izquierda, que defiende el feminismo y el internacionalismo». «El sentido de mi candidatura es dar voz a las mujeres y los hombres salidos de barrios populares», sostiene.
El velo de Moussaid no es integral. Luce en el cuello un pañuelo tipo kufiyya palestina y viste a la occidental, de forma recatada pero no sombría. Sin embargo, en pleno debate sobre la prohibición del burka –símbolo del integrismo islámico–, su irrupción en la escena política ha levantado mucha polvareda.
Para empezar, en su propio partido, dividido entre partidarios y detractores de presentar una candidata que exhibe un signo religioso considerado también una muestra de sumisión de la mujer respecto al hombre. Los militantes del departamento de Vaucluse que apoyaron la inclusión de Moussaid en la lista han hecho público un comunicado justificando su decisión. «La fe es una cuestión privada que no debe ser obstáculo para la participación en nuestro combate cuando los fundamentos laicos, feministas y anticapitalistas son sinceramente compartidos», reza el texto. Buena parte de sus camaradas opina lo contrario. «Llevar signos (religiosos) en nombre del partido es crear una ambigüedad que nos parece inoportuna», indican en su contracomunicado. Un vivo debate al que se ha sumado la asociación Ni putas ni sumisas, que defiende los derechos de las mujeres en los barrios desfavorecidos y apuesta claramente por una ley antiburka."

http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=688232&idseccio_PK=1007&h=100218

¿Crepúsculo de las ideologías fruto de la multiplicidad de tiempos, de su desquiciamiento, de la fragmentación del antiguo tiempo casi homogéneo de la comunidad?